El octavo: Tipo de amenaza

—Sabes, Light-kun, que podría matarte.

—¿Puedo preguntar a qué viene eso, Misa? —inquiere él, apenas perturbado por las palabras de la persona que supuestamente lo ama a morir y nunca saca tema de algo más que no sea trivialidades.

Parece que, al final, la rubia no tiene sus limitaciones.

Kira se inclina interesado y Misa acerca aún más sus labios a su oreja:

—Escribí tu nombre en mi Death Note.

Por los ojos rojos de Kira pasa fugazmente el color marrón y hay un cambio un poco notable en su postura, aunque él mismo no se haya dado cuenta.

—Y vas a hacer lo que te diga si querés que lo tache antes de que pase la fecha —Misa se despega de él y Kira cree que su usual sonrisa brilla más de lo normal.

Sin poder ver nada más que eso, él la empuja y da la media vuelta para volver a entrar al edificio de L.

No ve que Misa lo saluda con entusiasmo antes de irse también, dando saltos por un par de metros antes de caminar.

Él solo entra con la mirada gacha y los ojos confusos, sube las escaleras sin ganas de usar el ascensor, y va sintiendo un dolor de cabeza extendiéndose por su frente y una sola palabra escapándose de sus labios como un murmullo.