Todo empezó por un beso accidental, Adrien iba a despedirse de Nino, pero accidentalmente movió mal la cabeza y sus labios se tocaron por un segundo. Ambos se alejaron rápidamente, avergonzados. No volvieron a hablar de eso durante un tiempo.
Pero entonces, un día a Nino le tocó un proyecto en la casa de Adrien.
Y justo salió a colación ese tema.
Adrien sin querer dejó escapar que ese contacto fué lo más destacado de su semana, pues nunca recibía ningún tipo de afecto en casa. Nino se sintió mal por su amigo, y admitió algo que sabía muy bien: a él tampoco le había molestado ese contacto, además era algo bastante inocente.
Y de un momento a otro, los labios de ambos se encontraron, sólo picos, pero uno detrás de otro, esa tarde realmente exploraron lo que era un beso platónico.
Y decir que Adrien disfrutó más esos besos que los fríos e incómodos que había compartido con Kagami, sería una subestimación.
Nino aumentó el contacto físico cuando se dió cuenta de lo hambriento de tacto que estaba Adrien. Se abrazaban, a veces se sostenían de la mano, la verdad a nadie le parecía raro, todos estaban felices de que Adrien recibiera el cariño de un amigo.
Alya no sabía nada de esos besos secretos entre Nino y Adrien, a Nino no le pareció algo importante de comentar, pues sólo eran besos para fortalecer la amistad.
Una vez, Adrien y Nino fueron al baño de la escuela, y como no había nadie cerca, Nino no pudo soportarlo más y estrelló sus labios contra los de Adrien, él pareció ligeramente sorprendido pero rápidamente le correspondió el beso.
Todo iba bien, hasta que alguien salió del interior de los baños, era nada más y nada menos que Nathaniel, él estaba rojo por haber presenciado una situación íntima.
Nino y Adrien rápidamente se separaron del beso para mirarlo con pánico.
—¡No es lo que parece!— exclamó Adrien, sobresaltado.
—Es verdad, yo nunca engañaría a mi novia, sólo fué un beso amistoso— Nino parecía rogarle con la mirada a Nathaniel para que no dijera nada.
Él lo pensó por un segundo, pero luego sonrió y les dió una mirada cómplice.
—Su secreto está a salvo conmigo— el pelirrojo hizo un gesto de cerradura en los labios, y salió disimuladamente de ahí luego de lavarse las manos.
Nino y Adrien suspiraron aliviados, pero luego Adrien miró a Nino con culpa.
—¡Lo siento tanto, Nino! todo esto es mi culpa, nunca debí dejar que esto continuara— Adrien estaba enojado consigo mismo.
—¿Bromeas? no fué tu culpa, yo te aprecio mucho. No tiene nada de malo lo que hacemos. Pero si ya no quieres, no hay problema, hermano.
—¡No!— Adrien se estremeció por su propia subida de voz. —Es decir, no tenemos por qué hacer algo así, sólo somos amigos demostrando lo grande que es nuestra amistad.
Ante eso, ambos chocaron los puños y salieron ya más tranquilos de los baños.
Eso seguía así, Adrien y Nino aprovechaban cada oportunidad que estaban a solas para besarse, Alya sospechaba ligeramente que Nino y Adrien ocultaban algo, pero no le dió gran importancia,pues estaba más centrada en sus deberes como Rena Furtive.
Con el pasó del tiempo, los besos de Nino y Adrien se volvieron cada vez menos platónicos, pero ninguno lo admitiría. Habían veces en las que Nino mordía los labios de Adrien y este se estremecía con tantas nuevas sensaciones, el rubio estaba tan maravillado y no quería que esto terminara nunca.
De a poco Ladybug salía cada vez más de sus pensamientos, y todos eran ocupados por su mejor amigo Nino. Y sus besos, su caricia, su apoyo.
Adrien amaba a Nino, más que nada, tenía un amor incondicional y sin límites hacia él.
No quería admitir que era algo más que amistad, porque no se dió cuenta.
Esta vez, Adrien estaba sentado en el regazo de Nino, ambos unidos en un beso que se estaba poniendo cada vez más acalorado, desde la primera vez que sus lenguas se encontraron ambos se habían vuelto adictos.
Nino fué el que guío a Adrien en ese paso, porque tenía más experiencia que él en los temas de besos.
Nino acariciaba el cabello rubio de Adrien, él tenía sus manos sobre el pecho de Nino. Pero entonces tocaron la puerta, ambos se separaron y se pusieron lo más presentable posibles, Adrien se encerró al baño para disimular que había estado bañándose mientras Nino terminaba su parte de la tarea.
Nathalie no notó nada raro, pero alzó las cejas al ver los labios hinchados y el cabello despeinado del amigo de Adrien.
Otro día, todo subió de nivel.
Todos en su clase habían ido a la playa, Nino se quedó embelesado al ver a Alya en traje de baño, pero también hechó un gran vistazo al increíble cuerpo de su mejor amigo.
Hablando de Adrien, él se quedó embobado al ver a Marinette, es que ella le recordaba tanto a Ladybug, su primer amor.
Pero un akuma interrumpió ese día, entonces Ladybug y Chat Noir volvieron a salvar el día, pero todo se acabó.
Ya no volvieron a la playa, pero Adrien y Nino entraron a bañarse cuando la mayoría ya se había ido.
Nino sentía que la saliva se escurría de su boca, pues el cuerpo de Adrien era demasiado hermoso, y además estaba bien dotado ahí abajo.
Adrien tampoco podía dejar de mirar a Nino, el deseo en sus ojos, Adrien no iba a negarle nada, después de todo eran dos hombres solos bajo la ducha.
Las chicas distractoras no estaban cerca.
Nino pidió permiso a Adrien con la mirada, él asintió, seguro.
El moreno empezó a masturbarlo, Adrien se deshizo en sus manos, quién mejor para saber las debilidades de un hombre, que otro hombre.
Mientras lo masturbaba, con su otra mano, Nino tomó la barbilla de Adrien, ambos se miraron fijamente durante unos minutos, sus respiraciones estaban cerca, Nino seguía trabajando con la mano el miembro de Adrien.
Adrien estaba maravillado, enamorado del trabajo de su amigo, no había nadie más que ellos dos en ese momento, sus ojos verdes tenían las pupilas dilatadas, Adrien se sentía sensible, estaba a punto de correrse.
La mano de Nino definitivamente era mejor que su mano. Nino notó el estremecimiento de su amigo, así que justo en ese momento, sin dejar de masturbarlo, beso los labios del rubio de manera posesiva.
Y es que un nuevo instinto surgió en su interior al verlo deshacerse en sus manos, al sentir como la saliva de ambos se mezclaba.
Este chico ya era suyo completamente.
Nino no se separó del beso esta vez, lo empujó por la pared, el semen de Adrien estaba escurrido por el pecho de Nino y a él le encantaba, pero de hecho había muchas cosas más que quería. Pero iba a empezar por una.
Se separó de su hambriento beso, no sin antes jugar un poco más con la lengua de Adrien, la saliva goteaba de la boca de ambos, pero no importaba, ya estaban mojados por la ducha.
Beso a Adrien en el cuello, luego le dijo que se diera la vuelta, él lo hizo casi con urgencia.
—¿Estás seguro de esto, amigo?— Nino le acarició el cabello.
Él asintió casi con vehemencia.
—Te deseo tanto Nino ¿no te das cuenta?— La apariencia desalineada de Adrien lo hacía más atractivo a los ojos de Nino.
—Está bien, avísame si duele...
Con cuidado, apoyó su miembro contra la raja del trasero de Adrien, este se estremeció al sentirlo.
Luego, él besó la espalda de Adrien, mientras introducía con cuidado su miembro en el interior de Adrien, se notaba que dolía un poco por la reacción de Adrien, por lo que se quedó quieto para que él se acostumbrara.
—Ya estoy listo— dijo Adrien, después de tomar respiraciones profundas.
—Está bien Adrien, eres un buen chico— dijo cuando retrocedió un poco la punta de su miembro, para empezar a crear una fricción, qué fué repitiendo, al principio despacio pero luego empezó a aumentar de velocidad.
—Nino ¡wow!— Adrien empezó a gemir, mientras Nino lo penetraba, repitiendo el compás. El sonido inconfundible de carne golpeándose era el único aparte del sonido del agua cayendo.
—Adrien, te sientes tan bien, ¡ah!— Nino tenía tantas emociones juntas, esta era la primera vez, de hecho, que tenía relaciones sexuales. Y no fué con Alya, sino con su mejor amigo Adrien, y sin protección.
Todo era muy alocado, pero era increíble saber que era prohibido, lo disfrutaba aún más.
—Nino, ¡ahh!— Adrien volvió a correrse, su semen se esparció por el azulejo del baño, a Nino le empezaba a encantar ese color blanquecino.
Adrien se veía agotado, pero seguía recibiendo las embestidas, hasta que:
—¡Wow! Nino, tu... pene se siente raro, es como si se estuviera hinchando dentro de mí... — Adrien se sonrojó al decir estás palabras.
—Estoy cerca hermano—admitió, acelerando las embestidas.
—Nino, ay, se siente tan...— Adrien se quedó sin palabras al sentir algo caliente en su interior, una sensación indescriptible.
Nino se había corrido finalmente, en su interior, llenando completamente de su semen.
Ambos se quedaron jadeando, hasta que Nino quitó su miembro ya flácido, pues se había vaciado en el interior de Adrien.
El semen goteaba del ano de Adrien, este se sintió extraño pero muy satisfecho, le gustaba tanto estar lleno de Nino, de su amor.
Nino miró preocupado a su amigo, para saber si esto había cruzado todos los límites y lo había perdido para siempre. Pero sólo se encontró con la cara roja, pero feliz de Adrien Agreste.
Entonces, ambos sabían que todo estaba bien entre los dos.
Se dieron un último pico, antes de seguir bañándose (ya de verdad)
