CAPITULO 10.
"Instintos"
-Veré si la señorita Kagome se encuentra en casa, Su Alteza. -Dijo el Mayordomo del Templo antes de desaparecer por un gran Biombo con el dibujo de una perla rosada en el centro.
Sesshomaru se sentó en el sillón y cerró los ojos, esperando que un poco de descanso ayudara a aliviar su dolor de cabeza. No estaba acostumbrado a sentirse enfermo.
La mayor parte de los Youkai no experimentaban ningún malestar, debido a su genética superior, pero estos dolores de cabeza probablemente tenían algo que ver con su vínculo roto.
- ¿Por qué está durmiendo una siesta en nuestra casa? -Dijo una voz familiar detrás de él, justo cuando la puerta que daba al jardín trasero se abría.
Sesshomaru abrió los ojos y se giró hacia el par de bonitos ojos marrones que lo miraban con recelo.
Sus labios se crisparon.
-Hola a ti también, Rini.
Higurashi Rini le frunció el ceño.
-Deje de llamarme así.
- ¿Cómo? ¿Por tu nombre?
-Mi nombre es Rin. -Dijo la mocosa. -Pero no puede usar mi nombre de pila. Es para amigos y mi familia. Usted no es ninguno de ellos.
-Soy prácticamente tu familia, o lo seré pronto.
La mirada que Rin le dirigió fue tan cruel que Sesshomaru se encontró sonriendo. La hermana menor de Kagome era divertida. Y algo adorable cuando lo fulminaba con la mirada.
Escuchó un gruñido que provenía desde fuera de la estancia. Por la puerta aun abierta del jardín asomaba un dragón de dos cabezas con ojos amarillos fulminantes y colmillos amenazantes en ambas bocas.
Demasiado cerca de la mocosa.
Rin se giró hacia el animal agresivo antes de sonreír y acercarse. ¿Estaba loca? Si esa cosa vivía en su casa, no significaba que fuera segura, mucho menos una mascota. Eran agresivos y hasta ariscos al tacto humano. Esta especie estaba destinada principalmente a la guerra.
-Awww, Ah-Un te odia. -La niña se acercó al dragón y acaricio las escamas ubicadas en el cuello mientras murmuraba. -Tranquilo, solo es otro tonto que quiere casarse con Kagome. Puedes comértelo cuando no este en nuestra casa, o simplemente quemar su estola. Se bueno y espera afuera.
Una de las cabezas la miró, mientras la otra seguía mirándolo con desafío.
-Vamos, vamos. Vayan a comer algo. El entrenamiento de hoy ya fue difícil. -Los empujó suavemente fuera de la casa.
Una vez que no estuvieron a la vista, ella cerró la puerta.
- ¿Ve? Hasta Ah-Un creen que es usted muy malo para nuestra familia. Eso quiere decir que no se quedara aquí. -Dijo Rin, levantando la barbilla y sentándose a su lado.
-Seré tu gobernante y el jefe de tu casa. -Dijo Sesshomaru, dando a la pequeña mocosa una de sus sonrisas mas fulminantes. Le gustaba verla avergonzada y hacerla rabiar, probablemente más de lo que era saludable. -Así que cuida tu actitud.
Dos manchas de color aparecieron en las pálidas mejillas de Rin. Miro a Sesshomaru con los labios fruncidos.
-Podrás ser el rey, pero no será el jefe de esta casa. Nuestro hermano mayor aún no ha sido declarado muerto. Él podría regresar todavía.
-Realmente no lo crees. -Dijo Sesshomaru. -O Kagome no tendría tanta prisa por casarse.
Rin parpadeo, sus largas pestañas oscuras revoloteando.
- ¿Cómo sabe eso?
-No fue difícil de adivinar. Ni a ti ni a tu hermana les agrada Hakudoshi como el cabecilla. Claramente no quieren depender de él.
-Tampoco quiero depender de usted. -Dijo Rin con una burla. -Así que no se va a casar con Kagome.
- ¿Estás diciendo que tu hermana no se casará conmigo sin tu aprobación? -Sesshomaru dijo con una sonrisa. -Eres adorable en tu ingenuidad.
Rin frunció el ceño.
-No soy adorable. Deje de tratarme como si fuera una niña estúpida. Solo soy un año más joven que Kagome.
Las cejas de Sesshomaru volaron hacia arriba. La miró desconcertado. Había pensado que Rin era al menos unos años más joven. Tal vez quince a los veinte de Kagome.
Probablemente era su cara, concluyo después de un momento. Los ojos muy abiertos de Rin le dieron una mirada inocente. Su pequeña nariz respingona y su pequeña boca rosada también contribuyeron a que pareciera muy joven.
Si Rin ya tenia 19 años, de alguna manera explicaba por que su hermanastro estaba disgustado con ella por no buscar pretendientes. Las mujeres tendían a casarse jóvenes, tan jóvenes como de dieciséis años. Las mujeres youkai solían ser consideradas mayores de edad después de su primer periodo, y algunos humanos también solían presentar a las mujeres humanas en casos similares, aunque muchas de las debutantes aun parecían unas niñas. Sesshomaru siempre había pensado que era un poco repugnante casarse con mujeres tan jóvenes, pero sabía que muchos otros hombres, fueran Youkais o humanos, no compartían su opinión. Comparado con eso, una mujer de 19 años estaba más que lista para casarse. Muchas ya tenían un par de hijos a esa edad.
Y, sin embargo, la idea de que esta muchachita tuviera hijos, y un esposo, era... extraña.
Sesshomaru frunció el ceño y dijo:
-En mi defensa, tus ingenuas opiniones sobre el matrimonio te hacían parecer una mocosa. El enfoque pragmático de tu hermana es lo que esperaría de una dama de tu edad y educación.
Rin se rió entre dientes.
-Usted es el ingenuo si cree que Kagome es pragmática. Ella es todo menos eso. Solo esta atontada porque no puede dejar de ver su cara.
Una lenta sonrisa estiró los labios de Sesshomaru.
-¿Mi cara? ¿Qué pasa con mi cara?
-Sabe a lo que me refiero. -Rin lo fulmino con la mirada, sus mejillas volviéndose rosadas de nuevo.
Los dedos de Sesshomaru se movieron ansiosos por pellizcarlas.
-No, no lo sé. Ilumíname, Rin.
-¡Sabe exactamente a que me refiero, Vanidoso!
Sesshomaru sonrió.
-¿Estás diciendo que crees que soy guapo?
-¡Todos piensan eso! Pero yo no lo hago. No es mi culpa que la gente no tenga gusto.
Sesshomaru se preguntó si era demasiado extraño que quisiera morder la regordeta mejilla sonrojada de la mocosa.
Probablemente.
-¿Su Alteza?
Sesshomaru apartó la mirada del rostro ceñudo de Rin y miro a su hermana mayor. Tardíamente se puso de pie.
-Kagome. Te ves hermosa como de costumbre.
Rin soltó un bufido burlón, pero su hermana sonrió a Sesshomaru de manera deslumbrante.
-Gracias, Su Alteza. Pero no me dijo que tenía la intención de visitarme hoy.
-Fue algo improvisado. -Dijo Sesshomaru, aliviado de no tener que forzar una sonrisa en su rostro. Su dolor de cabeza había desaparecido, por lo que podía lucir serio sin parecer molesto, y ser agradable a la hermosa dama frente a él. -¿Te gustaría acompañarme a la apertura del Parque Mundial? Mencionaste antes que te gustaría conocerlo.
Los ojos de Kagome se abrieron un poco. Realmente era extraordinariamente encantadora, ridículamente bonita.
-¿Ahora? -Dijo ella.
Cuando Sesshomaru se limitó a asentir, Kagome dijo:
-Gracias, me encantaría. Permítame que me cambie...
-¡Gran Idea! -Rin intervino. -Iré con ustedes. ¡Siempre quise ir a ese lugar!
Kagome le lanzó una mirada escéptica.
-¿En serio?
Rin parpadeó inocentemente.
-¡Por supuesto! ¿Quién no quiere quedarse boquiabierto con animales extraños de todo el mundo? -Agarrando el brazo de su hermana, Rin la arrastro escaleras arriba. -Vamos a cambiarnos.
En lo alto de las escaleras, Rin miro hacia atrás por encima del hombro, le guiño un ojo y sacó su pequeña lengua rosada.
-Mocosa. -Murmuro Sesshomaru, y se sorprendió sonriendo de nuevo.
Estaba divertido a pesar de sí mismo. Probablemente debería haber estado más irritado por la interferencia de Rini Higurashi. Mucho más. Ella estaba interfiriendo en sus planes para el día. Necesitaba sentar las bases para un vinculo de apareamiento con Kagome. Una pareja necesitaba una conexión para tomar un mordisco de apareamiento, un cierto grado de intimidad, que era más difícil de lograr si no existía una alta compatibilidad natural. Aunque Sesshomaru en realidad no había tenido la intención de seducir a Kagome, tenía toda la intención de besarla, y tal vez hacer más que eso, pero con Rin allí, obviamente sería mucho más difícil.
Tendría que estar a solas con Kagome en algún momento.
. . .
Una hora más tarde, Sesshomaru deseó haber encontrado una excusa para no llevarse a Rin con ellos.
Era imposible concentrarse en formar una conexión con Kagome cuando tenía a la hermana menor de la chica colgando de su brazo y exigiendo su atención, todo el maldito tiempo.
-Oh Dios, ¿Por qué pondrían a ese monstruo con esos pobres monitos? -Dijo la pesadilla de su existencia, agarrando el brazo de Sesshomaru con ansiedad o con entusiasmo. A veces era difícil saberlo. -¡Se los va a comer!
Sesshomaru resopló, mirando al "monstruo" -Un gorila de Grauner, según la placa de información al lado de la exhibición- atacar a los monos más pequeños.
-Ese es el punto. -Dijo. -Este lugar se construyo en base a proteger las especies en peligro, tratando de no interferir en su desarrollo natural. Las especies débiles mueren, y solo los más fuertes e inteligentes sobreviven.
-Eso es horrible. -Dijo Rin, frunciendo sus labios rosados.
Sesshomaru volvió a mirar la exposición.
-La evolución funciona de manera similar. -Dijo.
-Esto no es evolución. Esto es crueldad, simple y llanamente.
-Sin embargo, a la gente le encanta verlo. -Dijo Sesshomaru. -Las multitudes dan fe de eso.
-No. No prueba nada. -Dijo Rin, levantando la barbilla. -Toda esta gente está aquí para mirar boquiabiertos a Kagome y al futuro Rey. No a los pobres monitos.
-Creo que es muy interesante. -Dijo Kagome, por primera vez en mucho tiempo.
-¿Ves? -Sesshomaru dijo, sonriendo un poco cuando Rin miro a su hermana como si la hubiera acuchillado por la espalda. -Tu hermana se está divirtiendo.
A decir verdad, no tenia idea de si Kagome se estaba divirtiendo, no había tenido la oportunidad de preguntar, considerando que Rin de alguna manera se las había arreglado para insertarse en cada conversación que Sesshomaru intentaba comenzar con Kagome y desviarlo hacia discusiones sin sentido. Era extraño como la pequeña amenaza lograba hacerlo cada vez, a pesar de que Sesshomaru se decía a sí mismo que la ignoraría la próxima vez.
No podía ignorarla. Fue increíblemente ridículo. Tenía a la mujer humana más hermosa del país en su brazo y, sin embargo, había pasado la última hora discutiendo con su pequeña hermanita. Era doblemente ridículo, considerando el hecho de que no tenía tiempo que perder. Debería haberle propuesto ser su pareja a Kagome a estas alturas. En cambio, no había logrado formar ni la más superficial conexión con ella, gracias a la amenaza en su otro brazo.
-Kagome solo está siendo educada. -Dijo Rin. -Diría eso incluso si en secreto está de acuerdo conmigo.
-Por supuesto que no. –Kagome suspiró.
Rin le enseñó la lengua, antes de mirar a los monitos al otro lado del cristal. Casi chilló cuando uno de los monitos bebes estiro su manita hacia ella mientras colgaba de una rama cercana.
-¡Qué lindo! -Los ojos de la pequeña brillaban mientras se pegaba más al vidrio, como si pudiera tocarlo.
-Por el amor de... -Escuchó a Kagome bufar. -Rin, por ultima vez, no puedes llevártelo a casa. Esto no es una tienda de mascotas.
Ignorándola deliberadamente, Rin seguía mirando fascinada al animalito. Era casi divertido... Hasta que los susurros a su alrededor se volvieron más claros. Mirando de reojo, pudo ver a unas cuantas personas burlándose y gesticulando hacia Rin, imitándola o señalándola y riéndose en silencio.
Su visión se puso ligeramente borrosa, lo que indicaba que sus ojos habían cambiado de dorado a Rojo. Las risitas se acallaron y los bromistas salieron corriendo o se quedaron paralizados en su lugar, mirándolo con terror.
Suficiente del espectáculo.
Mirando hacia el monito, mostró de nuevo sus ojos rojos, causando que el pequeño animalito se asustara y escapara entre las ramas.
Cuando sus ojos volvieron a la normalidad, no le gustó la cara de decepción que Rin tenia mientras veía como esa criaturita se escondía aterrorizada.
Kagome suspiro y tomando la mano de su hermana, la jaló lejos de la exhibición. -No le hiciste nada, cariño. A lo mejor se le olvidó la estufa encendida.
Rin la fulmino con la mirada, aunque escondió la risa que temblaba en sus labios.
-Mejor vamos hacía... ¡Oh, Vaya! ¡Esto si es increíble! -Kagome corrió hacia adelante jalando a Rin con ella.
La mirada de Sesshomaru siguió a Kagome.
Era una exhibición marina gigante, llena de varios depredadores de agua conocidos hasta ahora. Los tiburones y criaturas más grandes estaban luchando, con peces pequeños tratando de esconderse entre las pintorescas cuevas. Un enorme tiburón blanco se estrelló contra otro tiburón, coloreando el agua de sangre.
-Esto es enfermo. -Murmuró Rin. -No pensé que a Kagome le gustara eso.
Sesshomaru sonrió divertido, pero cuando miró a Rin, se veía genuinamente asustada: Pálida, los ojos llorosos y una expresión de nauseas.
Sesshomaru frunció el seño, vacilante. Una mirada a Kagome le confirmó que no iba a dejar la exhibición pronto: La chica gesticulaba animadamente mientras hablaba con su guía.
-Vamos. -Dijo, alejando a Rin.
-Pero, No podemos dejar a Kagome...
-Volveré por ella en un rato. -Dijo Sesshomaru. -Nuestra guía la mantendrá ocupada por ahora.
Rin no protestó. A Sesshomaru no le sorprendería que la pequeña amenaza animara desde dentro, dada su determinación de arruinar el posible noviazgo de Sesshomaru y su hermana.
-No lo estas fingiendo, ¿Verdad? -Murmuró, guiándola a la siguiente exhibición en la distancia, un enorme recinto que imitaba a la extinta Jungla Amazonas.
-Es bastante grosero de su parte sospechar que una dama sería capaz de tal cosa. -Dijo Rin, dándole una mirada inocente. -Además, los humanos somos frágiles e inofensivos, ¿No lo sabía?
Sesshomaru rió entre dientes. -A veces olvido que eres una dama de alta cuna.
Los labios de Rin se doblaron en una línea. Le dio una pequeña sonrisa sin mirarlo.
-La mayoría de la gente lo hace. Estoy acostumbrada a eso. -Ella se encogió de hombros. -No luzco como una bella señorita de sociedad.
Las cejas de Sesshomaru se juntaron.
-¿Qué se supone que significa eso?
-No finja que no entiende lo que quiero decir. -Dijo Rin, riendo un poco.
-No, no lo sé. -Dijo Sesshomaru. -No sabía que todas las humanas se parecían entre sí.
Rin le lanzó una mirada penetrante antes de apartar la vista.
-Deje de burlarse de mí.
-No me estoy burlando de ti. -Sesshomaru se detuvo y se volvió, bloqueando su vista. -Rin, mírame.
Rin finalmente lo hizo.
-Deje de fingir que no sabe de lo que estoy hablando. -Dijo, mirándolo con fiereza. -Pensó que yo era una sirvienta cuando nos conocimos.
-Pensé que eras la acompañante de tu hermana por tu vestimenta. -Dijo Sesshomaru lentamente, mirándola. -No tuvo nada que ver con tu apariencia física. Si nos basamos en la apariencia física, pareces completamente una dama de alta sociedad.
Rin hizo un sonido escéptico.
Sesshomaru negó con la cabeza y tocó la mejilla de Rin con los nudillos. La acarició.
-Tu piel es perfecta. -Declaró en voz baja. -Sedosa, suave y tersa. Nadie de la servidumbre tiene una piel así. -Tomó la mano de Rin y, levantándola, frotó su suave palma con los dedos. -¿Ves?
-Oh. -Las mejillas de Rin ahora estaban rosadas. -¿Eso es todo? -Dijo, apartando su mano y escondiéndola en su bolsillo.
Sesshomaru vaciló.
-Tú constitución es... Adecuada. -Dijo finalmente.
-¿Eh?
Sesshomaru se encogió de hombros.
-Tienes curvas en todos los lugares correctos. -Dijo con rigidez, mirando a la exhibición marina en la distancia. Probablemente debería volver al lado de Kagome ahora.
-¡Vaya! ¡Le voy a decir a Kagome que Su Alteza se come con los ojos mis "Lugares correctos"!
Cuando Sesshomaru giró la cabeza para mirarla, se encontró a Rin riéndose graciosamente a pesar de su rubor.
Sesshomaru sonrió ligeramente.
-Noticia de ultima hora, mocosa: Todos los hombres sin pareja miran esos lugares, independientemente de sus intenciones. No es necesario comerse con los ojos a una dama. Es solo instinto. Todos notan esas cosas.
Rin le lanzó una mirada insegura antes de levantar su pequeña barbilla.
-¿Su punto es?
Sesshomaru golpeó con el pulgar la pequeña nariz de Rin, sintiendo una oleada de afecto.
-Mi punto es que no eres poco atractiva. Una vez que me case con Kagome y herede la responsabilidad de su hogar, te encontrare una buena pareja, y no espero que sea difícil.
Rin lo fulmino con la mirada, pero ahora había algo extraño en su expresión. Algo casi... frágil.
-No se casará con Kagome. -Dijo por fin.
-¿Por qué no? -Dijo Sesshomaru. -Sé que tu primera impresión de mí no fue la mejor, pero sabes que mis intensiones son buenas. Trataré bien a tu hermana. Lo prometo. -Miró a la pequeña humana a los ojos. -También me ocupare de ti.
Rin tragó, solo mirándolo por un momento.
Luego se volvió y caminó hacia la jungla.
Sesshomaru, frunciendo el ceño, vaciló, mirando entre la exhibición marina a la distancia y la cabellera azabache de Rin que se alejaba. Realmente debería volver con Kagome, aprovechar la oportunidad que Rin le estaba dando.
Pero Kagome estaba con su guía. Rin era más joven y vulnerable. Podría perderse. O lastimarse. Aunque suponía que no debía haber animales peligrosos en las exhibiciones al aire libre abiertas al público, aun no se recomendaba entrar en ellas solos.
Sesshomaru apretó los dientes, frustrado consigo mismo. El político que había en él sabía que volver con Kagome era la elección correcta. Pero sus instintos lo instaban a seguir a la joven más vulnerable y asegurarse de que estaba bien.
Sesshomaru, con un suspiro, siguió a Rin a la jungla. Se consoló a sí mismo diciendo que era algo bueno que por un lado ya se sintiera protector con la familia de su futura pareja. Esto debería ayudarlo a vincularse con Kagome.
Tan pronto como entró en el campo de fuerza que separaba el hábitat del resto del parque, fue como si hubiera entrado a un mundo completamente diferente. El ruido de la multitud se cortó, dejando solo los sonidos naturales de la jungla. Sesshomaru se encontró relajándose, su bestia interior acomodándose más cómodamente bajo su piel.
Había menos visitantes en esta parte del parque. Fue un alivio, por que de lo contrario encontrar a Rin aquí hubiera sido más difícil. Sesshomaru siguió las huellas de los zapatos, sus fosas nasales dilatadas en un intento inútil de captar el olor de la humana. Todavía no entendía por que, o como, Rin reprimía tanto su olor.
La encontró sentada junto a una pequeña cascada, mirando a un par de ciervos pastando en la orilla. Rin tenía las piernas pegadas al cuerpo, los brazos alrededor de ellas, y tenía la barbilla apoyada en las rodillas.
-No deberías estar aqui sola. -Dijo.
Los hombros de Rin se tensaron.
-Pensé que había vuelto con Kagome, Lord Sesshomaru. -Dijo sin mirarlo. -¿Por qué no lo hizo?
Sesshomaru le miró la espalda. Su largo cabello azabache cubriéndole hasta la media espalda.
No tienes que llamarme "Lord". Pronto seremos familia.
Una risita quebradiza salió de la boca de Rin.
-La parte triste es que ni siquiera está siendo arrogante. Nadie le dirá que no. Kagome no lo hará.
Sesshomaru se acercó un paso más, y dejó que su mano tocara uno de los mechones de su cabello.
-¿Qué esta haciendo? -Ella susurró.
No tengo idea.
-No hueles a nada. -Dijo Sesshomaru. -Una persona sin olor no es normal. Está volviendo locos mis instintos.
Rin finalmente giró la cabeza, sus grandes ojos marrones parpadeando hacia él.
-¿Y hacerme oler a usted lo arreglará?
Sí
-Es mejor que nada. -Dijo Sesshomaru encogiéndose de hombros. –¿Por qué estas tomando supresores? Eres humana. Además no parece algo que sea saludable.
Una mirada de incomodidad apareció en el rostro de Rin.
-No me agrada que puedan detectar mis sentimientos solo por mi olor. Es incomodo.
Sesshomaru le lanzó una mirada.
-Conozco a bastantes humanos, y en muchos casos usan perfumes. Todavía se siente una pizca de su olor natural, sin importar cuan reprimido sea. Tú no tienes ninguno.
Los dientes blancos se hundieron en el pequeño labio inferior de Rin cuando finalmente lo miró, con algo de incomodidad.
-Mi pareja murió hace poco. Él era un Youkai.
Sesshomaru la miró sin comprender.
¿Qué?
-¿Tenias pareja? -Se las arregló para decir después de la sorpresa.
No podía pensar en eso. No podía creer lo equivocada que había sido su primera impresión. Maldición, había pensado que Rin era muy joven e inocente... Parecía impensable que hubiera tenido una pareja. Menos un Youkai.
-Sí. -Dijo Rin, desviando la mirada. -Estoy tomando supresores fuertes para hacer que el vínculo roto duela menos. -Arrugó la nariz. -Mire, sé que debe ser desagradable para alguien con un olfato tan sensible estar cerca de alguien sin olor, pero lo estoy pasando peor. No puedo oler a nada ni a nadie, debido a la marca. ¿Tiene idea de lo inquietante que es?
Sesshomaru procesó eso. Quería preguntar que le había pasado al compañero de Rin, pero eso seria una falta de tacto. Hablando de falta de tacto...
-¿Por qué tu hermano actúa como si nunca hubieras estado casada?
Rin hizo una mueca.
-No estábamos casados. Él no sabe que alguna vez alguien me puso una mano encima, mucho menos que he estado emparejada. Por favor, no se lo diga. No estoy segura de porque te le dicho esto a usted. Se supone que es un secreto. Solo Kagome y mis maestras lo saben. Ellas me dijeron que tomara la medicina cada vez que el vinculo doliera y que no se lo dijera a nadie. Solo debo ser discreta y esperar a que hagan efecto. Tiene que dejar de doler en algún momento, ¿Verdad?
Increíble.
Sesshomaru frunció el seño.
-¿Perdiste la cordura?
-Uh, ¿Qué?
Sesshomaru se sentó junto a Rin y luego la tomó del brazo.
Rin se asustó.
-¿Qué está haciendo?
-Arreglando tu estúpido descuido. -Gruñó, rodeándolos con su Youki de color azul. -Cierra los ojos.
-¿Por qué? -Rin tartamudeó. –¿Qué piensa hacer?
-Eres humana, tus sentidos no están tan desarrollados, pero la marca aun debe permitirte algo de sensibilidad extra. Necesitas el Youki para estabilizarte, tonta. ¿No has investigado sobre tu situación?
La niña estaba muy tensa a su lado antes de que se relajara lentamente y cerrara los ojos, tomando una respiración profunda, dejando que el ambiente los envolviera.
-No entiendo. -Dijo, sonando confundida y perdida.
Sesshomaru apretó los dientes y se dijo a si mismo que debía ser paciente. No era culpa de la niña que sus irresponsables padres no la hubieran educado sobre los lazos de apareamiento, incluso si no entraba en sus planes que se emparejara con un Youkai.
-Las marcas de apareamiento sirven para dejar en claro a los machos alrededor que ya tienes pareja. Deja un pequeño rastro de veneno dentro de tu cuerpo, y a veces hasta una parte de su presencia demoniaca que se queda en tu alma. Si tu pareja no se encuentra contigo, el veneno puede terminar matándote o la misma energía demoniaca te hará receptora de youkais menores buscando apoderarse de tu cuerpo. -Dijo, con calma y buscando a su alrededor algún posible espectador. Aunque estaban en un lugar oculto de la jungla, no era privado. Y no quería malos entendidos acerca de lo que estaban haciendo allí los dos solos. Al menos su oído superior le advertiría mucho antes de que alguien pudiera verlos. Un escándalo era lo último que Sesshomaru necesitaba en este momento. Pero la mocosa no necesitaba saber eso. Ella necesitaba su ayuda. Lo necesitaba. -¿Sabes por que?
Rin negó con la cabeza.
-Me siento rara. -Murmuró recostando su cabeza en el hombro de Sesshomaru.
-¿Rara de mal modo?
-No. -Respondió Rin después de un momento.
Sesshomaru soltó un suspiro, nada sorprendido.
-Cuando tu pareja muere, siempre es doloroso. Incluso ha habido historias sobre que los vínculos rotos mataron al sobreviviente. Afortunadamente, ocurre cada vez menos, solo si el vinculo es anormalmente fuerte y has estado emparejado durante años. El veneno actúa para protegerte de los enemigos y el Youki para hacerte parecer peligrosa si alguien trata de lastimarte, pero sin la estabilidad de tu pareja, puede llegar a lastimar tu cuerpo o a poseerte como si fueras una bestia salvaje. Puede hacerte receptora de youkais en busca de poder o incluso matarte por solo acercarte a la persona equivocada. Un vínculo roto nunca se cura sin un Youkai confiable con un gran poder. Pensé que eras más lista.
-Lo soy. -Murmuró Rin a medias. -Y si esta insinuando que yo confió en usted...
-Lo haces. -Dijo Sesshomaru, acomodando su estola alrededor de la joven. -O no te sentirías "rara" ahora. Es posible que los medicamentos que te dieron sean efectivos ahora, pero tu cuerpo aun necesita de la energía demoniaca para sanarte. Ya estas sintiéndolo, ¿Verdad?
El obstinado silencio de Rin fue la única respuesta que obtuvo.
Sesshomaru sonrió con ironía antes de acomodar unos mechones rebeldes del largo cabello azabache.
-Está bien, mocosa. Es normal. Nada de qué avergonzarse.
-Cállese. -Gruñó Rin, frotando su mejilla contra la estola. -Demonios, es tan confuso. No puedo explicarlo, pero me siento bien.
Sesshomaru pasó los dedos por su suave cabello y dijo:
-Simplemente no estás acostumbrada a tener un vínculo, mucho menos uno roto. Es más difícil para los humanos el acostumbrarse a las marcas y los venenos, pero por eso el efecto es más potente. El tratamiento funcionará mejor si reduces la dosis de los supresores. -Dejó caer su sonrisa. -Es peligroso, Rin. Estos medicamentos solo se surten por médicos Youkai especializados en humanos. Es posible que pierdas la capacidad de tener hijos si sigues así.
Rin soltó un fuerte bufido.
-No importa. No es que la ambición de mi vida sea el casarme y formar una familia. Estoy en mi formación para ser una guardiana, así que renuncie a esos sueños hace mucho. Además, no es como si tuviera una horda de pretendientes tras de mí, y mi popularidad no aumentara exactamente si la gente descubre que no soy una doncella virgen y pura.
Sesshomaru no contestó. No podía negar que había algo de verdad en eso: Todos los hombres, humanos o Youkais, preferían a las jóvenes vírgenes e intactas. Era una cuestión de prestigio, y en el caso de los Youkais, eran demasiado posesivos para querer una esposa no virgen como pareja.
Inclinó la cara de Rin hacia arriba con los dedos y le hizo encontrar su mirada.
-Esa responsabilidad ya no será necesaria. Sé que lo haces para proteger a tu familia. Cuando me case con tu hermana puedes dejar de preocuparte por esa responsabilidad. Te prometo que te buscare otro compañero si lo quieres. -Dijo con firmeza. -Pero incluso si no lo haces, puedes quedarte en el Castillo del Oeste el resto de tu vida. No te faltara nada.
Rin se quedó mirándolo por un momento, sus ojos parecidos a los de un ciervo, muy abiertos y sin pestañear. Luego, miró a otro lado, sus mejillas se ruborizaron levemente.
-Es usted un arrogante. -Murmuro, alejándose de Sesshomaru de un salto. -Volvamos con Kag. Probablemente nos esté buscando.
Sesshomaru la agarró por la muñeca.
-Rin.
Después de un momento, Rin miro su mano antes de volver a mirarlo. Su rostro era ilegible ahora.
-¿Qué?
-Hablaba en serio sobre el vínculo. No puedes simplemente tomar una sobredosis de supresores y esperar que el dolor se vaya. Puedes pedir ayuda a médicos youkai para esto, pero si no quieres decirle a tu hermanastro, puedes pedirme ayuda. Al menos prométeme que lo considerarás seriamente.
Rin frunció los labios con fuerza.
Se quedó en silencio por un rato antes de finalmente asentir.
Sesshomaru se sorprendió un poco por la fuerza del alivio que se apoderó de él. Aunque el hecho de que Rin ahora oliera como él ciertamente contribuyo a su repentina protección. Los Daiyoukai se ocuparon de los suyos, y Sesshomaru no era la excepción.
Rin iba a ser su responsabilidad de ahora en adelante.
E iba a cuidarla muy bien después de casarse con Kagome.
