Nota: Eh... No hay una línea de tiempo específica, decida la suya por default.
Es en algún tiempo, en algún lugar donde simplemente son ellos dos.
Donde sólo es Takemicchi y Mikey, Mikey y Takemicchi.
Sólo ellos, no más ni menos.
Donde hay algo suave, invisible a la vista pero que fácilmente se puede sentir.
Y da miedo, da mucho.
O al menos así lo siente Mikey que es héroe del día de Touman (pero no su propio héroe para su infortunio).
Porque, ¿Está realmente bien esto? ¿Es correcto que él pueda quererlo sin reservas?
Tocarlo y sostenerlo, ¿Sin miedo a que se rompa o se desvanezca?
¿Puede él? ¿Amarlo también?
Manjiro no duda de sus sentimientos, Takemichi lo sabe.
Manjiro sólo tiene miedo de quererlo y que la vida se lo lleve (a él también), y Takemichi lo sabe.
(Pues... Mi amor sólo sabe a desgracias ácidas sin tanto dulce, como los Dorayaki y Taiyaki que me gusta comer).
Manjiro no es fuerte como su hermano, y eso también lo sabe Takemichi.
Pero está bien, porque él puede ser su fuerza. Ser eso que le falta y, cuidarlo.
Ir uniendo las piezas una por una, tal vez lastimándose en el proceso, pero sin afán de rendirse.
Porque vale la pena, lo hace.
Y Mikey entonces sonríe.
Sonríe porque no quiere dudar y quiere creerle a Takemicchi su héroe llorón.
(Que puede amar sin miedo a perderlo).
