Olor
Kawaki & Himawari
Himawari concentrada daba puntadas tratando de remendar los nuevos huecos de aquella chaqueta azul los cuales fueron productos de la ultima misión que él tuvo.
Con anterioridad era su madre que reparaba la ropa de sus hijos y esposo, pero tras crecer, Himawari solicitud encargarse ella misma. Tanto su ropa, como la de su hermano y Kawaki. Y a veces la de su padre.
Sonrío cuando terminó y corto el hilo para atar sus puntas en un nudo.
Extendió la chaqueta con sus brazos y un pequeño rubor se extendió en sus mejillas. Sin poder evitarlo, se llevó la ropa hasta enterrarla contra su rostro. Ahora cada vez que reparaba su ropa, no podía controlarse en olerla o abrazarla.
Sentir un poco de esa esencia de protector solar de Kawaki.
Sentía algo revolotear en su estomagó.
Hima sabía que esos gestos eran por sus sentimientos burbujeando dentro de ella por él.
Desde hace un tiempo había entendido que le gustaba Kawaki, y en algunas ocasiones estuvo tentaba a decírselo. Pero la cobardía y el miedo de apartarlo de ella le ganaban.
Kawaki había mejorado en sus actitudes, y ahora se desvolvía mucho mejor en sus relaciones interpersonales.
Pero cuando Naruto bromeaba con él y Boruto sobre si había alguna chica, él solo se quedaba callado y gruñía que no tenía tiempo para esas cosas.
Eso desanimaba un poco a Hima.
Su madre le había dicho con dulzura que no se rindiera, si sus sentimientos eran tan fuertes. Y ella eso haría. A su tiempo para no asustar a Kawaki, pero lo haría.
—¿Qué haces?
Himawari brincó en su sitio y la chaqueta cayó al piso. Con sus ojos abiertos de par en par y sus mejillas sonrosadas, observó a Kawaki mirarla con una ceja alzada desde el umbral de la puerta de la cocina.
—¡Nada! — Hima se levantó torpe después de recoger la chaqueta y caminó con prisa hacia donde el alto muchacho. — Ten, está lista.
Kawaki tomó la prenda para colocársela enseguida. Mientras no dejaba de mirar a Himawari en un modo indescifrable para la pequeña (ahora no tan pequeña) Uzumaki.
—Creo que tendrás que comprar una nueva, Kawaki. A este paso será puro remiendo —le aconsejó ella con los brazos detrás de su espalda.— Podríamos ir juntos de compras. Aun estoy de vacaciones, no tendré misiones sino para dentro de dos semanas. Mamá me dijo que en mi centro comercial favorito abrieron una nueva tienda que...
Kawaki controlo la sonrisa que quería pujar en sus labios ante sus parloteo.
Por alguna razón, a diferencia de Boruto, el parloteo de Himawari no le molestaba.
—No se si quieras ir conmigo. Se que no te gustan mucho ir de compras, a penas lo haces con mamá, que se que no te niegas porque temes herirlas. Entonces...
—Si — respondió Kawaki adentrándose a la cocina por un vaso con agua.
Himawari sonrío feliz por su respuesta, pero se tensó cuando Kawaki se coloco de nuevo a su lado e inclinó su rostro hacia su oído.
Algo bajo desde su pecho a su bajo vientre. Sus rodillas temblaron por su proximidad.
—¿Eh? — soltó nerviosa — ¿Qué pasa?
Kawaki no dijo nada de inmediato. Su cuerpo se estremeció entonces cuando sintió su aliento rozar su oreja y... ¿Acaso él la acababa de olfatear?
—¿Kawaki?
Entonces él se irguió y Hima parpadeo al mirar una sonrisa arrogante en sus labios.
—Así como tu memorizaste mi esencia, yo acabo de hacer los mismo contigo. — Y marchó hacia la puerta. Antes de cerrar, dijo tan solo una palabra por encima del hombro. — Dulce Rose.
Himawari solo cuando él cerró la puerta fue que se permitió reaccionar colocando sus manos en sus mejillas avergonzada.
Él al final si la había visto olfatear su chaqueta.
¡Qué vergüenza!
Más tarde, durante la cena, su madre le preguntaría sobre si tenía fiebre. Solo que la sonrisa de Kawaki a su lado, la haría encogerse y cambiar de tema.
Ignorando los atronadores latidos de su corazón.
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KawaHima a la orden!
