Descargo de responsabilidad: Diabolik Lovers (ディアボリックラヴァーズ/ Diaborikku Ravāzu). Los personajes no me pertenecen, su creador original es Rejet e Idea Factory.

Pareja: ReijixFemale Reader [R]

Advertencia: Esto fue algo así como un SongFic, no prometo perfección. Me base en la canción de Grease, There Are Worse Things I Could Do. [Clasificado M]

Nota: Puedes encontrar mi obra en Wattpad y mis otras RR. SS. con el título "Achares". Se prohíbe su copia y/o adaptación de esta obra.


La calma de los pasillos ocasionó que sus pasos resonaran perpetuos en el pequeño almacén de la Academia Ryoutei.

¿Cuándo fue la última vez que estuvo en ese inhóspito lugar? Se preguntó al inhalar el denso aroma de la humedad de los viejos muebles que residían ahí, si su memoria no se equivocaba (y nunca lo hacía), diría que fue a inicios de otoño, cuando a penas las hojas de los árboles se desprendieron y caían inertes al suelo, de eso tan solo un recuerdo lejano, uno inquietante. Fue el ajeno suspiro que lo devolvió a la realidad y, en medio de la oscuridad sus escarlatas rutilaron a medida que avanzaba, acercándose a la pequeña figura que esperaba cerca de los estantes con su habitual y ya nada corregible postura perezosa y mirada ávida, turbando la serenidad del vampiro.

Y aunque él hubiera deseado que solo eso lo azorara, no fue así. Pues el motivo principal de su reencuentro no fue más que un impulso de odio al ver como su " queridísimo hermano", el jodido primogénito de los Sakamaki, y ahora rival, se abalanzaba a ella rozando con la yema de sus dedos aquellos alborotados cabellos [ c/c, mostrándole más que su indiferencia, mirándola con curiosidad, como él solía hacer.

«Maldición», pensamiento furioso.

Su aristocrático rostro se deformó al recordar lo sucedido, escuchando el rechinar de sus dientes al apretarlos con fuerza por la rabia que lo cernía y en consecuencia, el impasible silencio se rompió.

—Suéltalo ya, incluso en está oscuridad puedo ver como tu "perfecto" rostro se retuerce de lo molesto que estás —dijo suavemente, remoto de sonar ofensiva.

Sin embargo, para Reiji todo lo que saliera de su boca era a potestad de Shu.

—Creí haberte mencionado que no te entrometieras en mis asuntos o podría sancionarte duramente —siseó airado, sin dejar su andar—. Así que [R, asumo que quieres que te castigue ¿no es cierto? Quieres que tome ese insignificante cuerpo y lo doméstico... —culminó, quedando a pasos de ella, mirándola con un genuino desprecio.

Y posiblemente, él hubiera aplastado su frágil cuerpo hasta verlo perecer entre su pecho y los polvorientos muebles si no se hubiera detenido, pero se negara ese placer al percibir la vigorosa y enfurecida mirada que ella le enviaba, pregunte dónde llegaría hasta probar lo contrario , su desvergonzada inocencia.

—¿Disculpa? ¡Eso fue lo que hice! —farfulló, frunciendo su entrecejo y olvidando por completo la notoria diferencia de altura que había entre ambos—. Me alejé de ti bastante tiempo. Y si no fuera por hoy, habría cumplido un nuevo récord en "No acercarse al Fukushima andante". Gracias Sakamaki —ironizó.

—No me culpes de tu incompetencia. La basura de la que hablas no fue más que el producto de tu estupidez al acercarte a ese bueno para nada... —gruñó.

Y los celos de los que se creyeron eximido nuevamente se liberaron al verso relacionado con la impúdica humana, sustituyendo el terrible remordimiento que lo carcomía por una latente envidia y cólera.

—¿Te gustó que te tocara verdad? —pregunté irascible—. Oh, seguro que sí. Te debería fascinar tener sexo con él como una cualquiera.— En un segundo sus manos se enredaron al cuello de la [c/c, apretándolo severamente.

—¿Qué mierda estás-

No pudo decir más, pues sintió como sus músculos se tensaban y se vio obligado a callar, siendo estrangulado por el vampiro quien parecía haber perdido su porte estoico por la tempestad de sus caóticas emociones.

—Dime, ¿qué se sintió follar con ese vago? Dímelo [R, ¿qué se sintió correrte como la maldita arpía qué eres? —La apresó con mayor fuerza, gozando de sus gemidos lacerantes—. Espero que al menos haya valido la pena.

Y sus ojos se enfrentaron en un intento de dominación, escarlatas contra [c/o, vampiro y humana, era evidente quién ganaría.

—¿No te anunciaría qué te ocurriría? ¿No lo hice? —cuestionó, soltando (sólo un poco) su agarre cuando el rostro de ella comenzó a teñirse con un endeble rojizo, escuchando como su corazón palpitaba a mil por hora por la asfixia y sintiendo el encaje de sus uñas sobre su pálida piel, mantuvo la minúscula mueca que adornaba sus facciones, un tanto menos absorto en su arranque de monomanía.

—Deja de justificar tus acciones descabelladas con mi vida —balbuceó agitada.

Con la ridícula esperanza de que su voz no sonara ahogada por sus súbitas respiraciones, mientras que sus manos seguían arañando de forma deplorable los antebrazos del azabache.

—¿Acaso los vagos con los que convivo son parte de tu día a día?

—Para mí mala fortuna sí, cierta peste pertenece (y no) a mí círculo. —Frunció su ceño—. Suponga que era consciente de eso, pero veo que no.

—Por Dios, no eres el maldito centro del universo —tosió, esforzándose para que sus pulmones tuvieran un poco más de oxígeno y pudieran recuperar el aliento perdido por el silabizar.

—Entonces mi castigo te servirá de lección, pues el desobedecerme fue lo peor que pudiste haber hecho.

Y aunque para Reiji lo más lógico y menos suicida hubiera sido callarse y dejarse vencer contra su fuerza bruta, para la chica era todo lo contrario, pues las viejas mañas no se olvidan tan fácilmente.

—Te aseguro Sakamaki que esto no es lo peor —se quejó quedamente, sintiendo pequeños espasmos en todo su cuerpo, faltaba poco para que cayera desmayada.

Sin embargo, las largas manos del azabache fueron más rápidas y lentamente bajaron la fuerza de su agarre, terminando como solo un tenue tacto hipotérmico y en ellas, las pequeñísimas marcas de hematomas por las uñas que fueron enterradas ahí. Suavizando su expresión, él se deleitó al sentir como la cabeza de ella caía abruptamente sobre su pecho, intentando volver en sí, por lo que, cuando escuchó que su respiración se regularizaba fracturó el silencio.

—Ilústrame.

—Podría mostrarte —sugirió, nivelando el tono de su voz a uno más dulce y su cabeza que yacía sobre él se removió, alzándose aplomo.

—Te lo concedo. —Contemplando como en la comisura de los labios de ella nacía una adorable sonrisa, mientras que unas forasteras manos se sujetaban sutilmente a él.

—Hablar con ciertos vagos no es lo peor que puedo hacer —ronroneó, aproximando su cuerpo al del Sakamaki que furtivo, se ayudó a disfrutar de su cercanía—. Podría sonreírles y pestañearles… —jadeó al sentir cómo las manos del vampiro se aferraban a ella y viajaban del lumbar hasta el centro de su espala baja.

Sus oscuros cabellos caían a medida que sus rostros se acercaban ocultando tras de sí sus finos anteojos que pese a eso, lograban dejarlo ver con claridad los acaramelados ojos de [R] que revoloteaban como polillas en luz, podía asegurar que detrás de toda esa miel , ella mejorará penetrar con discreción sus escarlatas.

—Podría apretarme contra ellos al hablar —suspiró muy cerca de sus labios.

Entretanto, los dedos que custodiaban su abdomen aparecieron a juguetear con los botones dorados del chaleco, dejando a la otra mano mimar delicadamente sus delgadas hebras.

Reiji no supo si fue la colisión de sus pensamientos o las sensaciones que la oji [c/o] causaba, pero el sosiego llegó desde la punta de sus dedos de los pies hasta sus rectos hombros exigiendo por más atención, cayendo en sus más bajos impulsos primitivos. Sostuvo con mayor fuerza su cuerpo y olisqueó el aroma de su cuello abandonando ínfimos besos en él y, sólo cesó al encontrar unos centímetros de sus labios, tan apetecibles, listos para atacar. Una parte de él lo llamaba para detenerse, le decía que lo más factible era torturarla hasta el amanecer y largarse, sin duda una propuesta interesante; no obstante, declinó a la idea al igual que los viejos tiempos y haciendo caso omiso a sus alarmas mentales que sonaban insistentes, se dejó tocar por ella.

—Podría dejarles creer que tienen una oportunidad y después negarme a llegar hasta el final —murmuró tan cerca de sus pálidos labios que parecía solo ser la ilusión de un vago soplo—. Eso es algo que nunca haría.

Un sonoro gruñido brotó de su boca y el torbellino de rabia volvió.

«¡Cómo se atrevía!» Pensó al recordar la posición comprometida y malinterpretada en la que se encontró con el rubio.

—Claramente lo que hacías con mi hermano ahora es irrelevante —escupió sardónico, juntando aún más sus cuerpos.

—¿Lo que hice con tu hermano? ¡Ja! —resopló jocosa—. Más bien lo que hago contigo.

—No te atrevas a mentirme tan descaradamente —sentencia, menguando sus ojos—. Yo los vi.

—¿Acaso me espía Sakamaki? —sonrió burlesca, alzando una de sus cejas. Fue el resuello involuntario del azabache que aparentemente una carcajada inminente, resonando por toda la habitación—. En serio me sorprende lo insensato que estás siendo.

—¿Insinúas qué mis propios ojos me engañaron? —siseó.

-Si.

—Explícate —ordenó, manteniendo el contacto visual.

—Punto número uno, él y yo compartimos algunas cosas que nos hace como amigos... Por ejemplo, los dos tenemos una debilidad por la música, somos vagos por naturaleza e increíblemente, te tenemos a ti.

—Definitivamente ninguno de ustedes dos me tiene —siseó con asco.

—Oh, ¿en serio? —sus labios se torcieron en una sonrisa llena de burla, alejándose por fin de él.

Había algo en su expresión que le advertía no contradecirla, y aunque Reiji no lo admitiera abiertamente, sabía que lo que ella decía era verdad. Y sin querer ser descubierto, porque no responde.

—Está bien Sakamaki, no te tengo… —Recargándose en la pared, ladeó aún más su sonrisa.

—Deja de tontear y termina —gruñó, cruzando sus brazos.

—Punto número dos, es tu hermano, además de raro sería, no lo sé... Ugh, repugnante. —Concluyó dando a entender con gestos y señas la ilusión de vomitar.

—Me pregunto cómo eso explica que tú estabas dormida en la sala de música mientras él acariciaba tu cabeza —Volvió a cuestionar el azabache, más dramático de lo normal.

—Me estás acusando injustamente.

—¿Segura? Todo indica lo contrario.

—Vete a la mierda Reiji —escupió volviendo a la persecución.

Fue tomado por el vampiro nuevamente, quién acunó su cabeza entre sus manos y esperó paciente cualquier indicio de excusa para poder lastimarla; sin embargo, esa excusa jamás llegó, porque ella no se movió como minutos antes y mucho menos habló, solo se limitó a observar con inquietud cualquier movimiento del pelinegro.

—Supongo que al final, tuve razón. —Su mandíbula se apretó por el coraje y sintió un revoltijo en su estómago al sentirse ignorado con el miserable silencio.

Se detuvo a contemplar en unos eternos minutos sus lagunosos ojos, sus labios apretados y sus cejas fruncidas para después con más calma soltar su rostro. Dio un largo suspiro, acomodó su traje y desapareció, sin volver a decir una palabra. Fue entonces que ella volvio a respirar y en la soledad del almacen lloro.

Porque sabía que al salir de aquel viejo almacén ya no podía hacerlo, pues afuera no eran ni amantes, ni casi algo , solo dos alumnos de la Academia Ryouei.