Gracias a Yami96 y Asia12 por sus comentarios, espero que sigan disfrutando de la historia.

Yami96: Espero que sea de tu agrado y llene tu curiosidad, y sí, este Sesshomaru es un poco diferente, sin embargo no quita que piense que es mejor que los demás mortales.

La otra cara de Sesshomaru.

Inuyasha había intentado de todo para entrar al pozo, Miroku, Sango, Kikyo y la anciana Kaede lo intentaron, nadie, nada podía acercarse demasiado si pensaba en cruzar. Era imposible.

-Inuyasha está que echa chispas- observo Shippo

-Sesshomaru pudo pasar hace días y él no, eso lo volverá loco- dijo Miroku resignado

-Eso significa que mi amo bonito es muy poderoso- sonrió Jaken

-No, Aome y Midoriko quisieron ayudar a Rin- murmuro Kikyo, ella sabía que algo pasaba aunque no sabía si debía pasar al otro lado, igual era imposible. Los días pasaban y nadie volvía. La anciana Kaede seguía confiando en que Aome volvería con Sesshomaru y Rin.

~ooo~

Sesshomaru estaba frente a ella, esperando una respuesta, su mirada era fría y calculadora aunque un tanto curiosa.

-Nadie puede cruzar el pozo a menos que sus sentimientos sean fuertes, puros…- murmuro no muy segura- Cuando vine lo hice muy enojada, no quería que nadie me siguiera, me sentía herida.

Sesshomaru la observo esperando alguna respuesta más obvia.

-Rin se cayó, ella sólo quería hacerte un regalo, no quería llevarse la perla, Sesshomaru, ¿querías cuidar a Rin, no?- dijo Aome mirándolo comprensiva- No necesitas la perla, sólo querías proteger a Rin, si me hallaban no pasaría nada, no era interés sino amor, eso los trajo aquí.

Sesshomaru miró un poco sorprendido a Aome, si lo pensaba el Youkai pudo matar a Rin si ella no hubiera caído, tal vez él estaría peor si no hubiera desaparecido también. El pozo no los había transportado, los había salvado. Él no pensó más que en el bienestar de la niña humana, él amaba a Rin, lo sabía. Al llegar a ese lugar, Rin había descubierto que era una familia humana, a él nadie le había preparado comida o le había cuidado nunca, cuando era un niño sólo la sirvienta de su madre le cuido hasta que él pudo hacerlo sólo, nadie se había preocupado…excepto Jaken o Rin.

-Interesante- murmuro con frialdad como respuesta- Sólo el amor verdadero puede cruzar el pozo, y claro, la perla siempre que la intención del portador no sea utilizarla.

Aome sonrió, era una hermosa forma de decirlo aunque viniera de Sesshomaru.

-¿Cuánto tiempo dijiste que dormí?- preguntó de improviso Sesshomaru luego de un largo silencio.

-Tres días- murmuro Aome mirando al vació- Parecías en coma.

Sesshomaru no sabía que era "coma" pero prefería no parecer eso. Le preguntaría cuando podía marcharse, pero no podía, sentía que su cuerpo aún no se recuperaba.

-¿Dónde dices que está Rin?- preguntó Sesshomaru al notar el silencio bastante cómodo, con Rin no habría silencio.

-En un parque- dijo Aome y observo el ligero dorado cálido en la mirada de Sesshomaru, parecía paternal- Mi hermano está con ella, él la cuidara.

-¿Cuántos años tiene?- preguntó Sesshomaru cambiando su mirada a una más calculadora

-Bueno…once- Aome se mordió el labio- Pero están con adultos, ¡no me mires así!

-Un niño- bufó Sesshomaru- ¿dices que un niño cuida a Rin? ¡Humana ingenua!

Aome suspiró, sabía que Sesshomaru era el típico padre sobreprotector.

-Ellos están bien- dijo ella calmada- Puedes ir a buscarla si quieres.

Sesshomaru le lanzo una mirada despectiva, Aome puso los ojos en blanco.

-¿Qué?

-Humana, ¿en serio cree que puedo ir así a buscar a Rin?- preguntó el Yokai, Aome se preguntó si tenía complejos de diva.

-¿No puede?- preguntó y él negó.

-Aun no me recupero completamente- susurro tan bajo que Aome tuvo que inclinarse hacia él- Si estuviéramos en la época feudal y me atacaran ya habría muerto.

-¿Era tan fuerte?- soltó Aome con sorpresa, Sesshomaru la fulminó con la mirada, no la asesino porque ella estaba sorprendida que alguien fuera más fuerte que el gran lord Sesshomaru.

-Además, no conozco este lugar- dijo indiferente el ojidorado- Un ser como yo no anda por ahí metiéndose en problemas…

-¡¿Qué?!- dijo Aome entre risas- ¡Siempre estás en peleas, Sesshomaru!

-Por supuesto que no- dijo enojado Sesshomaru- Sólo defiendo mis intereses.

Aome estuvo a punto de reír pero no lo hizo, aunque Sesshomaru estuviera débil ella sabía que era lo suficientemente fuerte para matarla.

Sesshomaru observo a Aome, parecía que iba a reír pero se contuvo y guardo silencio, debían llevar cinco minutos así cuando un raro ruido invadió la estancia. Ella se levantó y cogió un pequeño aparato.

-¿Hola?- dijo Aome al notar que era el número de sus vecinos- Habla con Aome Higurashi.

-Buenas tardes, señorita Higurashi- dijo una voz femenina al otro lado de la línea- Soy la señora Saotome, tuvimos un inconveniente con los niños…

Sesshomaru no necesitaba esforzarse en oír, la expresión de la humana le dijo todo: algo iba muy mal. Aome estaba tensa, helada.

-¿Qué paso? ¿Sota está bien? ¿Rin…? ¿Ella está bien?- la sacerdotisa soltó casi sin respirar, sin pensar.

-Ellos están…bien…- la voz de la señora Saotome temblaba- Nos dirigimos al hospital ¿puede venir? Sota no quiere que llevemos a Rin allí, dice que tiene un médico especializado…

Sota es un genio pensó Aome Rin no tiene archivos médicos…

-Así es- dijo Aome pasando saliva- por favor atiéndala y yo pagare todo, voy para allá.

Sesshomaru estaba impasible, Aome parecía nerviosa. El yokai dudó dos segundos sobre preguntarle que ocurría, se levantó y camino hasta ella.

-Sacerdotisa- le llamó con voz serena, ella lo miró con miedo- ¿Qué pas…?

-Rin y Sota están heridos posiblemente- dijo ella nerviosa, él lo entendió- Tenemos que irnos… ¿puedes usar ropa…normal?

Sesshomaru trato de no ofenderse y asentir, se preguntó si necesitaría sus armas, aun así ella dijo que sólo irían a recogerlos a un lugar donde cuidaban a los enfermos, allí no la necesitaría ¿cierto?

El yokai se sorprendió al ver la ropa que ella le pasaba, parecía casi su estilo. Parecía elegante. Se colocó la camisa blanca y el chaleco negro con el pantalón del mismo color.

Sesshomaru se seguía preguntando porque debía usar zapatos tan raros…

-hey "Lord"- llamó Aome desde la puerta- Sí no te apuras ellos estarán peor.

Sesshomaru bufó y termino de vestirse para luego seguir a la sacerdotisa.

Aome salió de la casa, el youkai la seguía.

-Súbete al auto- pidió ella, Sesshomaru la miró como si estuviera loca- No vamos a correr, deja de ser un youkai malcriado y sube al…

-¡Aome!- un saludo llegó a oídos de ambos, Sesshomaru se preguntó si alguien podía ser más inoportuno, Aome solo suspiro resignada- Mamá me contó lo que paso, ¿quieres que te…? Oh, estas con alguien.

-Hola, Ren- saludó Aome con un intento de sonrisa en el rostro- Él es…el padrino de Rin, íbamos por ella y Sota.

-Ya veo- dijo Ren con desilusión, Sesshomaru podía oler la miseria que sentía el humano, al parecer enamorado de Aome. Si supiera que él jamás se fijaría en una humana- Yo iba por mi hermano, supongo que nos vemos allá…

-Por supuesto- sonrió Aome, Ren le devolvió la sonrisa más animado y se marchó- Súbete al auto, Sesshomaru.

Sesshomaru observo a la sacerdotisa abrir lo que parecía una puerta, se sentó donde ella le indicaba y luego la observo dar vuelta para sentarse junto a él, luego de que el auto rugió arrancaron.

-¿Te gusta?- preguntó Sesshomaru un par de cuadras lejos de la casa.

-¿Ren?- murmuro ella, el youkai olía la indecisión- No sé…es amable y todo pero algo falta.

-Si no estás segura no le ilusiones- dijo el youkai mirando por la ventana.

-¿Ahora das consejos de amor, Sesshomaru?- pregunto Aome escéptica.

-Podía oler la miseria de él al vernos juntos y luego la felicidad de volver a verla, humana- dijo indiferente Sesshomaru- No son consejos, son observaciones.

Aome asintió, reconocía que él llevaba razón.

-¿Alguna vez has amado, Sesshomaru?- preguntó de improviso y luego temió haber hecho algo malo.

-Cuando tenía quinientos años me enamore de una youkai… pero ella me despreciaba- dijo secamente Sesshomaru- Mi formación fue distinta a la de muchos, creo que el amor nunca fue lo primordial. Ame a mi madre, a mi padre pero nunca compartí mucho con ellos. Amo a Rin como una hija, le guarde cariño a Kagura pero jamás la ame.

Aome miró fugazmente al Youkai preguntándose cómo había sido su vida.

-¿Y usted, mujer, ha amado?- preguntó Sesshomaru para cambiar el tema.

-A su hermano- dijo Aome casi en tono amargo, Sesshomaru no necesitaba más, lo sabía, él había actuado mal- ¿Qué ocurrió para que expusieras a Rin al peligro?

Sesshomaru sabía que Aome se refería a lo ocurrido hace unos días porque era más que claro que él no dejaría que ella estuviera en peligro.

-Voy seguido a visitarla- respondió Sesshomaru y dirigió una mirada a Aome- Ese youkai lo envió Naraku, al parecer cree que soy demasiado fuerte para él...- Aome escucho la risa maliciosa de Sesshomaru- Hanyous… Quería eliminarme, tenía un fragmento y creí que si se lo quitaba sería más fácil. Me atrapo cerca al pozo, no creí que Rin estuviera ahí, fue una sorpresa. Le quite el fragmento pero ella…no sé cómo cayó en el pozo.

-Y fuiste por ella- sonrió Aome complacida, ella hubiera querido que Inuyasha hiciera lo mismo hace tanto tiempo- ¿No tuviste miedo que algo ocurriera?

-Perder a Rin es lo que más temo- dijo Sesshomaru mirando a la ventana de nuevo. Aome asintió con una sonrisa que al youkai no le paso por alto- No es tu deber cuidar los fragmentos ni reunirlos, aun así ¿Por qué huiste?

Aome tomó aire y dio vuelta, pronto llegarían al hospital.

-Estábamos en una batalla con Naraku, me quede sola- dijo la sacerdotisa, Sesshomaru se preguntó qué clase de idiota era Inuyasha para dejar a una humana sola en medio de un montón de demonios- Me asusté, cuando encontré a Inuyasha…él y Kikyo se declaraban amor. Me sentí mal y corrí, Sango me llevó al pozo, creí que si me llevaba los fragmentos ayudaría. No quería volver ni que me hallaran solo por interés o hipocresía…

-Idiota- murmuro Sesshomaru con frialdad, Aome lo miró perpleja luego de detener el auto- El estúpido de Inuyasha no pudo evitar herir a una chica que lo amaba, se fue con la que lo sello…Izayoi lo dejo caer de la cama, estoy seguro.

El youkai al principio creyó que la humana lloraría pero no, soltó a reír en el auto, se veía bien riendo, pensó, eso le veía el humano.

Sesshomaru siguió a Aome, era un sitio blanco y amplió, olía fatal. Una señora más baja que la sacerdotisa apareció preocupada.

-Menos mal está aquí, querida niña- dijo la señora Saotome tomando a Aome de un brazo y halándola con ella- Sota se rompió el brazo y la nariz… Rin…bueno, ella tuvo un ataque de pánico…casi se ahoga…

Aome se detuvo en seco, Sesshomaru creyó que la miko empezaría a purificar personas por la expresión de su rostro.

-¡¿Qué le ha pasado exactamente a Sota y a Rin?! ¿Cómo pudo ocurrir eso?- exploto Aome enojada- ¡Dijeron que los cuidarían! ¡Tienen diez y once años!

Sesshomaru le dio la razón, aun así él le había enseñado a Rin a nadar, ¿cómo era posible que casi se ahogara?

-Bueno…ellos se cayeron…- dijo la señora Saotome tratando de calmar a Aome- Rin dice que había un monstruo…ya sabe cómo son los niños.

Sesshomaru abrió mucho los ojos y tomo la muñeca de Aome, los niños, sí, pero el youkai con el que había peleado respiraba bien bajo el agua…

Aome tomó aire, Sesshomaru la lastimaba.

-Señora Saotome ¿puedo hablar a solas con los niños?- preguntó Aome con voz estrangulada.

-Claro, están en la habitación 112- dijo la mujer con calma- Un doctor los está atendiendo, es mejor que espere, ¿este es su novio?

Sesshomaru no se sorprendió, después de todo él era muy atractivo y esa señora olía a curiosidad…observo a la humana abrir la boca para hablar, seguramente diría que no y seguirían hablando.

-Sí, señora. Mucho gusto- dijo Sesshomaru con todo el encanto y decencia aprendida de su madre, beso la mano de la mujer y luego de una sonrisa amable se disculpó- Lamento mucho lo ocurrido, aun así necesito hablar con Aome a solas un minuto.

-Claro, querido, entiendo a los jóvenes y el amor- dijo la señora antes que Sesshomaru halara a Aome a un pasillo vacío.

-Sesshomaru, me lastimas- comento Aome quien apenas terminaba de creer la mentira que había dicho el Youkai- ¡¿Cómo te atreves a decir que salimos?!

-Disculpa- gruñó Sesshomaru, como si a él le gustará la idea- Humana, creo que tú hermano y Rin tienen razón.

-No habían más youkais, Sesshomaru- suspiró Aome acariciándose la muñeca- Sólo tú y Rin, actualmente no hay youkais…tal vez fue algún animal…

Sesshomaru bufó, sí, imaginaba que habían muchos animales con ganas de matar niños en un parque al que van humanos…

-Eres una sacerdotisa que conoció la época feudal, hay youkais con capacidades regenerativas, incluso pueden crear miniaturas suyas con pequeñas moléculas de sangre llevadas por el enemigo…- dijo Sesshomaru con seriedad, Aome sentía que le estaba hablando un militar- Tienes fragmentos de la perla, Rin y Sota han estado contigo, buscan tus puntos débiles, Aome, quieren los fragmentos.

-Rin es tu punto débil- dijo Aome cruzándose de brazos- Puede ir a por ti.

-Verdad- concedió Sesshomaru- ¿Cuántos animales salvajes hay en ese parque…?

-Se supone que ninguno- murmuro Aome pensativa- Aunque sería normal que encontraran una serpiente…

-Las serpientes pican, no ahogan niños- observo Sesshomaru, Aome asintió y lo miró asustada- Si prometes cuidar a Rin, prometo ayudarte con los fragmentos.

-¿Qué clase de trato es ese?- preguntó Aome frunciendo el ceño

-Rin siempre quiso una familia…- murmuro Sesshomaru mirando lejos de Aome- Yo no estoy en condiciones de pelear, si lo hago es posible que muera con el enemigo…

-Es obvio que piensas que te pudo seguir hasta aquí- dijo Aome tomando aire- Naraku quiere los fragmentos, Naraku quiere tu muerte, creo que tenemos un acuerdo Sesshomaru. Cuidaré de Rin si faltas sólo si no haces nada indebido con los fragmentos.

Sesshomaru pudo echarse a reír pero no lo hizo, él no necesitaba los fragmentos, no necesitaba a esa humana pero Rin, sabía que Rin quería a esa familia. Por Rin él botaría todos sus prejuicios.

-Vamos a ver a Rin y al otro niño humano- dijo el youkai caminando en una dirección determinada- Puedo olerlos.

-¿Cómo conoces el olor de Sota?- preguntó Aome sorprendida, Sesshomaru la miró con obviedad

-Mis sentidos empezaron a despertar, humana, la gente entraba en la habitación y hablaba, tú olor y el de ese niño se parecen en algo- dijo fríamente Sesshomaru encontrando la habitación y entrando.

El olor de Aome es dulce, cálido, como estar en casa. Determinado. El olor de ese niño también es dulce y determinado, aun así no tiene algo especial, ese algo especial que hace a Aome sacerdotisa pensó Sesshomaru una vez dentro de la habitación.

Aome observo al doctor quien revisaba a Rin, junto a ella estaba Sota con cara de preocupación y para su sorpresa, Ren.

-Aome- sonrió el pelirrojo- Me alegro que llegarás, pensaba en ir a ver a mi hermano.

-Ve, Ren, gracias por todo- dijo ella con una media sonrisa, Sesshomaru observo al chico pelirrojo marcharse casi babeando, la humana debía dejar de hacerle eso.

-¡Hermana!- saludó efusivamente Sota dirigiéndose a Aome luego lo observo- ¿Es el hermano de orejas de perro?

Sesshomaru lo miró divertido.

-¡amo Sesshomaru!- dijo débilmente Rin

-¡Rin, no le digas así!- se apresuró a decir Sota acercándose a la niña para susurrar- Puedes meterlo en problemas.

Sesshomaru sonrió conmovido, como si los humanos le pudieran dar problemas.

-¿Cómo están, doctor?- preguntó Aome dirigiéndose al doctor y tratando de ignorar las sonrisas extrañas del youkai.

-Bien, Sota se mejorara en una semana, Rin parece estar bien, se golpeó fuerte pero no muestra ningún daño, aun así tráigala si presenta fiebre, dolor de cabeza, vomito… - dijo el doctor con amabilidad hacia Aome.

-Muchas gracias doctor- sonrió Aome, el doctor devolvió la sonrisa y se retiró.

Sesshomaru observo a los humanos interactuar antes de dirigirse completamente su atención a Rin.

-Amo Sesshomaru, está bien- sonrió Rin abrazándolo- La he pasado genial…

-Me alegro mucho, Rin- dijo Sesshomaru separándose un poco de la niña- ¿Me vas a contar que ocurrió? ¿Cómo es que casi te ahogas?

Aome se sentó junto a Sota y observo a Sesshomaru, podía ver el amor y la preocupación en sus ojos, también podía ver que era estricto con Rin. Se veía distinto con ella, Sesshomaru no daba miedo en ese momento.

-¡Había un monstruo y esos niños!- dijo Rin haciendo un puchero y miró a Sota.

-¿Sota?- preguntó Aome mirando a su hermano quien suspiro antes de contar.

.

Sota se sentó junto a Rin en la gran camioneta del padre de Hikari, el viaje fue bastante tranquilo. Una vez en el parque, Sota presento a Rin con sus amigos: Hikari, Asuka, Eitan y Yoko.

El día marchaba genial, Aome le había pedido que ayudara a Rin ya que ella era de otra época pero la verdad la niña poco necesitaba de ayuda.

Luego del almuerzo se puso a hablar con Hikari y descubrió que Asuka, Eitan y Yoko planeaban hacerle alguna broma a Rin, Sota suspiró largo, esperaba que no fuera grave.

Rin estaba frente a un riachuelo observando los peces, parecía en su elemento. Eitan, Yoko y Asuka llegaron tras ella con una serpiente artificial y varios gusanos reales haciendo que la niña gritara y corriera varios metros. Todo era risa, Sota se dirigió hacia ella para ver si estaba bien, no había alcanzado a llegar junto a ella cuando escucho su grito, corrió hacía ella.

Rin estaba en la cima de un árbol huyendo de lo que parecía ser el lagarto más extraño que había visto en su vida.

-¡Rin!- la llamó- ¡Baja, no te hará nada!

Rin negó en un chillido, el animal se levando en sus patas traseras, lo tomo de un brazo y lo aventó a la parte más honda del riachuelo, Sota no sabía nadar lo suficientemente bien para ir contra la corriente. Rin pudo notarlo y saltó hacia allí.

-¡Ven aquí niña de Sesshomaru!- escucho sisear al lagarto, ella lo ignoro y se metió en el agua sacando a Sota a la superficie, algo la halo del pie al fondo del riachuelo, ella empezó a patear y entonces sintió una piedra, Sota había empezado a lanzar piedras.

-Sota tenemos que huir- pidió Rin notando que él estaba herido.

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-Era el lagarto más grande del mundo, hermana- dijo Sota abriendo mucho sus castaños ojos.

-No- negó Rin sosteniéndose de la mano de Sesshomaru- Yo sé que no era un lagarto…amo Sesshomaru, ¿usted me cree, verdad?

-Los lagartos no lanzan gente por los aires, Sota- murmuro Aome a su hermano y miró la fría mirada de Sesshomaru- Al parecer tenías razón.

-Por supuesto que la tengo- dijo un orgulloso Sesshomaru- Debió fusionarse con algún reptil, no sé si te lo dije, ese Youkai se fusiona con otros para ser más fuerte…Rin, estoy orgulloso que hayas salido de eso y hayas ayudado a alguien, aunque sea un humano.

-¡Hey!- dijo Sota haciendo una mueca de disgusto.

-Vamos, niño, Rin te salvo la vida, acéptalo- dijo Sesshomaru divertido, para sorpresa de Aome no había desprecio, orgullo o prejuicios en esa frase, sólo un padre molestando al amigo de su hija.

-Pudieron haber muerto- murmuro Aome preocupada- No debí dejar que fueran.

-Hermana, no te culpes, no sabías que había un Youkai maniático fuera de la casa- dijo Sota abrazando a su hermana.

Pero claro, si estuve pensando en el Youkai maniático que tenemos en casa pensó Aome casi divertida.