Capítulo 4- Como una familia.
Aome regresó a la casa con Rin, Sesshomaru y Sota, ya estaba oscureciendo.
-¿Qué quieren cenar hoy?- preguntó Aome cerca del supermercado.
-¡pizza!- grito Sota emocionado- Rin, ¿has probado la pizza?
Aome observo por el retrovisor la cara de incógnita de Rin, era obvio que no.
-Sota, recuerda que Rin no ha probado muchas cosas aun- previno Aome, no quería que Sesshomaru se enojara si Rin hacia un puchero.
-¿Qué es pizza?- susurro Sesshomaru
-Es algo delicioso, a Rin le gustará- sonrió Aome- ¿Quieren pizza?
-Si Rin quiere…- murmuro Sota esperando a que Rin dijera que sí.
-Bueno…- murmuro la niña, Aome asintió y fue a la casa, prefería pedirla a domicilio a tener que explicarle muchas cosas a Sesshomaru.
-¿La pediremos a domicilio?- preguntó Sota, Aome asintió y aparco el auto.
-No salgan del auto- dijo Sesshomaru con voz helada.
-¿Por qué no?- frunció el ceño Aome.
-Puede que esté aquí- susurro Sesshomaru y abrió la puerta demasiado rápido para ser seguido por un humano, un minuto después volvió a aparecer pero esta vez abriendo la puerta de Rin y Aome- No hay enemigos en la casa, ni en el pozo, pueden bajar.
Aome lo observo sorprendida y asintió.
-Gracias por eso- murmuro Aome, aunque sabía que él lo hacía por Rin- Sota, Rin será mejor que pasen a bañarse…
Sesshomaru esperó a que todos estuvieran dentro de la casa y barrió el lugar con la mirada como hubiera hecho en la época antigua.
-Creí que estabas muy débil- dijo Aome cuando Sesshomaru apareció en la sala con el kimono blanco.
-Posiblemente- dijo Sesshomaru sentándose frente a Aome- Hay un youkai afuera, nunca está de más.
Aome asintió y entonces le mostró las flechas y el arco, lo había bajado con ella cuando iba a llamar a la pizzería.
-¿Siempre están solos? – preguntó Sesshomaru un largo rato después, en la planta de arriba podía escuchar a Rin y Sota jugar con un aparato raro llamado "play"
-No siempre- murmuro Aome quien acababa de tomar un libro de su habitación- A veces están mis amigas, mi mamá y el abuelo…
Sesshomaru asintió y no hablo más, se dio vuelta y observo el cielo, un rato después Aome estaba sirviéndoles la comida y explicándole al youkai que era lo que iba a comer.
Sesshomaru observo a Sota y Aome, esa era la vida que Rin debía llevar, tranquila y con gente que la amara, no llena de peligro como la tenía cuando estaba con él.
-¡Sesshomaru! ¡amo Sesshomaru!- dijo Rin emocionada
-No me tienes que decir amo, Rin- pidió el youkai de nuevo
-¡Amo esta pizza, Sesshomaru!- dijo la niña dando saltitos en la silla, Sesshomaru le sonrió divertido.
-Sabe bien- admitió Sesshomaru.
-Aome, ¿podemos ver películas después?- pidió Sota
-Pero se acuestan temprano- dijo Aome en lo que intento ser una orden.
Rin llevo a Sesshomaru a ver la película, él no se pudo resistir, estaban en la habitación de Sota, Aome había tendido varias colchonetas en el suelo y había hecho palomitas de maíz. Sesshomaru intento no hacer preguntas, Rin, Sota y Aome parecían emocionados con la película, Sesshomaru intentaba comprender.
Dos horas después la película término, Rin se acercó a Aome y le pidió que le colocara "La bella y la bestia" pero esta se negó argumentando que ya debían dormir.
-¡Pero no quiero dormir!- dijeron al tiempo Sota y Rin.
-Es tarde niños- murmuro con dulzura Aome- Vamos a dormir.
Sesshomaru observo a Aome acomodar las cosas y hacer orden, para ser humana era muy rápida si se lo proponía. Sota se acostó en su cama y su hermana le dio un beso en la frente.
-¡Ya no tengo cinco años, Aome!- grito el niño- ¡Nos están viendo!
-Cállate, Sota- dijo Rin sacándole la lengua- ¿Me acuestas, Aome?
-Vamos- dijo la sacerdotisa llevando a Rin hasta su cuarto y acostándola en la cama- ¿Estas cómoda?
-¿Me cuentas un cuento, Aome?- preguntó Rin sonrojada, Aome asintió.
Sesshomaru escucho como lentamente el hermano de Aome se dormía, escucho a Aome contándole historias a Rin y como la niña parecía feliz con eso.
Debo estar envejeciendo pensó Sesshomaru observando desde afuera Esa niña me volvió muy blando
-Buenas noches, amo Sesshomaru- bostezo Rin al ver a Sesshumaro observarla desde la puerta.
-Buenas noches, Rin- le sonrió Sesshomaru y la niña se durmió.
Sesshomaru se dirigió a su habitación, pudo escuchar a Aome acomodarse en la colchoneta que había en el suelo de su habitación. Todo quedo en silencio luego de un rato, Sesshomaru pensó en otros tiempos.
Hace muchos siglos, Sesshomaru había hecho todo para congraciarse con sus padres, había participado en guerras, había asistido a lugares, había salido con gente, se había vuelto frío, cruel, era la maldad en persona. Recordaba cuando su madre dejo de cuidarle, era un niño de cinco años, las sirvientas de su madre dejaron de cuidarle diez años después, su padre le enseño a pelear, a medio siglo lo llevo a su primera batalla, le enseño a cazar, le enseño que le gustaba a las mujeres. Su madre le enseño a tener buenos modales y a ser un caballero, también a no ver a los humanos, eran seres inferiores.
Nunca conoció el amor, pudo estar cerca, muy cerca, las mujeres humanas le seguían, tenía los genes de su padre.
Pero Rin era distinta, ella le había hecho darse cuenta que aún tenía corazón, la hija que nunca había tenido porque un Youkai no procreaba con cualquiera.
Ese día Sesshomaru podía notar que si quisiera una madre para sus hijos querría que fuera bueno, dulce, bondadosa, amorosa entre otras cosas y pensar que todo eso lo veía en Aome, sí, era como la madre que soñaba de niño, era una humana, era inferior debía recordarlo. Aome, no la amaba, no le gustaba, pero era la madre que Rin necesitaba.
¿Por qué Inuyasha no lo había notado? Inuyasha es un idiota se dijo Sesshomaru a sí mismo, Aome lo había aceptado y él la rechazaba.
Sesshomaru se levantó con un terrible dolor de cabeza, sentía que debía replantearse su vida y volver a la otra época, aunque allí no tenía nada.
Bajo las escaleras sin pensar en el olor que tenía el ambiente y se dejó caer en el suelo.
-Buenos días, Sesshomaru- dijo la voz de Aome cerca de él- ¿Has muerto o caerás en hibernación?
Sesshomaru abrió los ojos y la observo, frente a él estaba la chica con un pijama azul con nubes blancas, por supuesto, tenía el cabello revuelto y una taza de algo en las manos.
-Me duele la cabeza, humana- gruñó Sesshomaru, no le dolería si no hubiera pensado varias horas de la noche sobre su vida, los recuerdos de su niñez siempre le daban dolores de cabeza.
-Tengo la solución- dijo la chica dándole la espalda, Sesshomaru la observo buscar algo en una caja blanca, sacar un vaso y la jarra de agua y luego entregarle una pastilla blanca y el vaso de agua- Es una pastilla para el dolor de cabeza.
Sesshomaru la miró casi con recelo pero hizo caso y se la trago, un rato después estaba mejor.
-¿Quieres desayunar?- preguntó Aome desde la cocina, Sesshomaru asintió y se sentó en el comedor pensativo- ¿Qué quieres comer?
-No sé, sacerdotisa, algo que no me mate- dijo con fingido desinterés Sesshomaru mirando los azules ojos de Aome.
-Bien- dijo la chica dándose vuelta y empezando a cocinar Haré lo que se me venga en gana…y le guste a los niños
Sesshomaru suspiró ¿Cuándo fue la última vez que alguien le pregunto eso? Alguien con quien no tuviera una relación amo/vasallo. Rin lo preguntó una vez, pero la niña no era buena en la cocina…
-Esto hará que me duela más la cabeza- murmuro Sesshomaru para sí.
-¿Qué cosa?- preguntó Aome sirviéndole un pocillo con café- Bebe.
Sesshomaru hizo caso para descubrir un sabor delicioso.
-Pensar en…el pasado- dijo con frialdad, Aome asintió comprendiendo.
-Mira televisión- dijo Aome haciendo una seña para que Sesshomaru le siguiera.
Sesshomaru asintió luego de que Aome le explicara que era y como se usaba. La vio marcharse a la cocina, llevaba media hora allí sentado cuando escucho pasos en la escalera.
-Buenos días, hermana- la voz de Sota llego hasta él, Sesshomaru suspiró, recordando cuando tenía diez y veía a su padre rara vez, su padre no tenía sentimentalismos con él. –Buenos días, Sesshomaru.
-Buenos días, Sota- saludo Aome con cariño- Hoy tenemos que ir por tus notas…
-Shht!- oyó decir al niño.
-Buenos días, Sota- saludo Sesshomaru- ¿Qué son notas?
-Las calificaciones del colegio- suspiro el niño sentándose junto a él Los humanos de esta época no tienen el más mínimo sentido de supervivenvia pensó Sesshomaru- El profesor de gimnasia me odia…
-Tonterías, el señor Kinomoto es un buen maestro- dijo Aome desde algún lugar de la casa, Sesshomaru observo la cara de Sota, él no parecía de acuerdo.
-¡Es porque tú eras buena, Aome!- chilló Sota- ¡Yo no sé hacer nada de eso!
-Elige otra cosa, Sota- la voz de Aome sonaba calmada cuando apareció junto a Sesshomaru- ¿Qué tal esgrima? ¿Futbol? ¿Arquería?
-¿Arquería? ¿Acaso voy a cruzar el pozo, hermana?-dijo en tono burlón Sota, Sesshomaru observo a Aome pasando por encima suyo para molestar a su hermano. Si fuéramos humanos… ¿Inuyasha y yo seríamos así?
-Esgrima es una buena opción- dijo Aome luego de un rato
-No conozco a nadie genial que use una espada- dijo Sota cruzándose de brazos- Se te van a quemar la comida Aome.
-¡la comida!- gritó la chica corriendo a la cocina y luego regresando más calmada- El abuelo sabe usar la espada, papá sabía, hay mucha gente que sabe esgrima, Sota…
-Inuyasha sabía- murmuro Sota dando un ejemplo, Aome suspiro- Él era genial.
-Iré a ver a Rin- dijo Aome dirigiéndose a las escaleras.
Sesshomaru había observado en silencio, podía oler la desaprobación de Aome al subir las escaleras, "genial", para Aome, Inuyasha ya no estaba en esa clasificación.
-Sí que se ha molestado esta vez- dijo Sota y observo a Sesshomaru- Tú usas una espada ¿No?
-Por supuesto- dijo Sesshomaru mirándolo con el orgullo de un youkai.
-¿Me enseñas?- dijo Sota con ojos brillosos, Sesshomaru dudo que fuera buena idea, pero aun así, muy en el fondo él había querido un hijo para enseñarle técnicas de pelea, pero debía frenarse porque era un humano.
-Bien- dijo con frialdad Sesshomaru colocándose en pie.
Aome observo a Rin dormir, parecía en medio de una pesadilla de la que se despertó un poco asustada.
-Sólo era un sueño- le recordó Aome y bajo con ella a la cocina, el desayuno estaba listo
-¿El amo Sesshomaru?- pregunto Rin buscándolo con la mirada.
-No lo sé- dijo Aome buscándolo también, ambas salieron para ver a Sota y Sesshomaru en medio de lo que parecía una extraña practica de esgrima, no, Aome pudo reconocer las técnicas de pelea de Sesshomaru.
-Sota- llamó controlando el enojo- Sesshomaru.
-¿Hermana?- murmuro nervioso Sota acercándose, conocía a su hermana lo suficiente para saber que venía un regaño.
Sesshomaru apenas la miró, una humana enojada no era su problema.
-¿Qué creen que están haciendo?- preguntó acusando con la mirada a Sesshomaru- ¡No son ni las ocho! ¡No han desayunado! ¡Cualquiera podría verlos! ¡Sesshomaru estabas casi volando! ¡Sota tiene once años!
-Está bien- dijo indiferente Sesshomaru y soltó su espada, la que ni siquiera pensaba usar en realidad- Sota, hazle caso a tu hermana, ve a desayunar.
-¿Qué?- dijo el niño mirándolo como si apenas supiera que era un demonio- ¡Inuyasha estaría de mi lado!
-El tonto de mi medio hermano jamás hubiera pensado en que los humanos tienen que comer y son más propensos a la muerte- murmuro Sesshomaru caminando hacia donde estaba Rin, podía oler la comida- Sota- la voz de Sesshomaru podría helar cualquier volcán- Inuyasha no va a volver nunca, obedece a tu madre y a tu hermana, después de todo quieren lo mejor para ti.
Sota se cruzó de brazos y entro enojado seguido por una sorprendida Aome, era cierto, Inuyasha no volvería. ¿Qué clase de vida habrá tenido Sesshomaru para ser el polo norte andante?
Un largo rato después, Aome alistaba a Rin y Sota para salir, los observo, Sota llevaba un jean y una camisa azul oscuro, Rin vestía una camisa rosada y una falda de jean. Aome se preguntó porque su mamá compraba cosas rosadas…
Frente al espejo Aome observo a la chica de cabellos recogidos en una alta cola de cabello, con un buzo gris y unos jeans claros que contrastaban con los botines.
-Sesshomaru- llamó saliendo de su habitación- Tengo que comprarte ropa si vas a salir…
-Puedo ir con el kimono- dijo Sesshomaru en algo parecido a una orden- No necesito ropa.
Aome suspiró, tendría que rendirse.
-Bien, vamos- anunció Aome asegurando los fragmentos de la perla en su bolso, Rin, Sota y Sesshomaru estaban afuera- ¿Seguros que quieren venir?
-¡Sí!- saltó Rin, Sesshomaru solo le dio una mirada.
Aome condujo hasta el instituto, había una docena de carros. Antes de bajarse o siquiera pensarlo, Sesshomaru ya había dado la vuelta para abrirles la puerta a ella y a Rin.
Eso es muy caballeroso, aunque lo haga por Rin admitió Aome en su mente.
Sesshomaru volvió a cerrar la puerta y tomó de la mano a Rin quien iba dando saltitos en la acera, a su lado Sota parecía nervioso, Aome iba relajada.
Aome entro al aula de clase con Sota, afuera Sesshomaru observo el gran patio y a su pequeña Rin correr en rededor, ese mundo era tan distinto al suyo.
Alrededor los humanos pasaban de un lado a otro, Sesshomaru sintió las miradas de algunas chicas intentar descubrir su cuerpo y ciertos celos por parte de los chicos al notar la mirada de las chicas, como sí ellas tuvieran oportunidad.
Humanos estúpidos pensó Sesshomaru Esto es lo más cerca que estáis de la perfección
Sesshomaru se sentó en una banca y casi en ese instante apareció Sota dirigiéndose hacia ellos.
-Hey, hermano de orejas de perro- llamó el niño humano, a Sesshomaru le hacía mucha gracia como llamaba a Inuyasha- Aome me pidió que viniera por ustedes.
Rin corrió hasta el niño con entusiasmo, él los siguió. Cerca al auto observo a Aome con tres chicas más, parecía hablar animadamente con ellas.
-Tienes que ir- dijo una chica de cabellos rizados- Deja a Sota con la señora Saotome…
-No puedo- dijo Aome para cuando llego Seshomaru con Rin y Sota- Es…que…tengo visita.
-¡Aome!- exclamaron sus amigas, luego Eri hablo- ¡Se parece al novio rebelde de hace unos años!
Sesshomaru hubiera hecho una mueca si fuera humano, él era Lord Sesshomaru, el mejor youkai de todos los tiempos, nadie era igual a él.
-No, para nada- sonrió nerviosa Aome.
-Oh, claro que sí- comento Yuka observando detenidamente a Sesshomaru- ¿Segura no es familia de Inuyasha?
-¿Qué?- dijo Aome abriendo más de lo normal sus azules ojos, Sesshomaru cerró las manos en puños- No, él…bueno, es el medio hermano…pero no se parecen en nada.
¿Cómo osan las humanas en compararlo con su medio hermano? pensó Sesshomaru tratando de no exteriorizar su enfado.
-No deberías andar con él, Aome- dijo Ayumi preocupada- No es saludable, Inuyasha se portó mal…
-Inuyasha y yo no tenemos nada que ver- dijo con frialdad Sesshomaru dirigiéndose al puesto donde viajaba en el auto.
-¿Qué le ha picado?- pregunto Ayumi mirando al platinado
-No es nada…¿Nos vemos luego? Tengo que pasar por el trabajo…- dijo Aome en disculpa y miro a Rin y Sota que aún estaban a su lado- Rin, Sota…despídanse.
Un rato después Aome llego al restaurante donde trabajaba medio tiempo y le dirigió una mirada a sus tres acompañantes.
-Tengo que avisar que no puedo trabajar hoy- dijo la chica de ojos azules- ¿Por qué no me esperan en la heladería de enfrente?
-¡Sí!- dijeron emocionados al tiempo Rin y Sota.
Aome entró al restaurante con paso tranquilo y se dirigió a la oficina de su jefe.
-Buenos días, señora Kitamura- saludo Aome a una mujer robusta que se sentaba tras un escritorio.
-Señorita Higurashi ¿Qué la trae por aquí?- dijo la mujer de cabellos rizados mirándola con sorpresa.
-Bueno, quería pedirle un permiso- dijo la chica con una media sonrisa- Tengo que cuidar a mi hermano hasta que mi madre vuelva y no estoy segura si puedo venir…
-Bien- dijo cortante Kitamura- Pero recuerda que tendrás que recuperar esas horas…
-Si señora- sonrió Aome y luego de despedirse se marchó del restaurante para dirigirse a la heladería donde podía ver a un grupo de mujeres reunidas cotilleando y a dos que ella conocía bien intentando sacar palabra de los labios de un youkai sin ningún éxito.
Rin y Souta comían su helado junto al poster de la ciudad de hierro que había llegado hace poco a la ciudad.
-¿Qué hacen?- les pregunto deteniéndose junto a ellos, aunque Aome ya sabía que estaban pensando.
-Le contaba a Rin sobre esto…- dijo Souta- Deberíamos ir…
-Lo pensaré- dijo Aome y le lanzo una mirada a Sesshomaru quien acaparaba la mirada de cada fémina cerca de él- ¿Divirtiéndote, Sesshomaru?
-Hum- bufó entre molesto e incómodo el youkai- Deberías ser una buena miko y ayudarme, humana.
-No seas aburrido, Sesshomaru- sonrió la miko acercándose a él y mirando a Eri y Hana quienes habían estado intentado hablarle- y ustedes, no sean acosadoras.
-Aome, no puedes culparnos- dijo Eri cruzándose de brazos- El hermano de Inuyasha es demasiado guapo.
-Sí, todas las chicas te odiarán si dices que estás con él…- dijo Hana acercándose a Aome- Cuéntame, pequeña ¿estás con ese bombom?
Aome suspiró, sabía que el grupo de chicas que estaba en la heladería susurrando y observando a Sesshomaru estarían muy al pendiente de sus palabras. ¿Quién quiere estar con ese amargado youkai?
-Para nada- afirmó Aome y le envió una mirada a Sesshomaru- él no está disponible para ninguna de ustedes tampoco.
-No seas cruel- dijo Eri cruzándose de brazos, Aome sonrió divertida y Sesshomaru bufó al obtener tanta atención humana.
-Sacerdotisa- llamó Sesshomaru casi en una orden, Aome se acercó a él para escucharlo sin que sus amigas oyeran- ¿Qué crees que deba hacer para que tus iguales dejen de verme con asquerosa lujuria?
-Salir con una de ellas, dejarles las cosas claras, matarlas, que sé yo- dijo Aome alzándose de hombros- Sé un poco más tolerante, youkai.
Sesshomaru coloco los ojos en blanco, sabía que matar humanos en frente de Rin era mala idea, aun así esas humanas le molestaban, no parecían asustadas sino…repugnantemente excitadas con él. Una chica de piel morena y un gran escote frontal se acercó lentamente a él y le tendió un papel.
-Estoy disponible está noche- dijo haciéndole un guiñó- Llámame y seré toda tuya.
Sesshomaru hizo una mueca que hizo que Eri, Hana y Aome estallaran en carcajadas, en especial Aome quien no acostumbraba a ver expresiones en el youkai.
-Eso le pasa a los chicos atractivos- dijo Eri calmándose- Iré a pedirle la cuenta al grupo de mujeres que miran a tu excuñado, Aome.
-Es una pena que no te guste, Aome- dijo con diversión Hana- Apuesto a que su novia debe ser afortunada…Oh, claro si ella estuviera aquí tal vez esas chicas no lo mirarían a él, la matarían a ella con la mirada.
si Sesshomaru tiene pareja antes que yo estoy segura que el mundo se acaba se dijo Aome divertida pero aun así asintió a Hana, él youkai les lanzo una mirada sombría.
Sesshomaru había decidido no asesinar humanos desde que se sentó en la heladería ya que al parecer Rin estaba feliz, pero desde que las féminas humanas empezaron a murmurar e intentar acercársele estaba perdiendo la paciencia, y más cuando la tonta miko no hacía nada…porque, después de todo eran sus iguales. Entonces escuchó a esa chica rubia decir algo sobre "si su novia –que no tenía- estuviera allí…" y se le ocurrió una gran idea para hacer que la miko le comprendiera un poco.
Sesshomaru se colocó de pie y observo con enojó a las humanas que lo observaban, luego intento de darle la mirada más dulce a la miko, la tomó por la cintura, acarició su mejilla y antes de que ella hablara la besó.
