Capítulo 5 Parque de diversiones.
Aome estaba helada ante el beso de Sesshomaru, hubiera preferido verlo hacer una pataleta, intentar matar a alguien o gritar… pero no, había tenido el descaro de tomar su cintura y acariciar su mejilla con la ternura, la dulzura y el amor que nadie le había demostrado, no de esa manera tan amorosa y sensual. Los fríos labios del youkai le dieron un pequeño y casto beso y sus ojos amarillos la miraron tranquilos.
-¿Qué haces?- preguntó Aome sintiendo que temblaba, Sesshomaru le sonrió.
-Besar a mi futura esposa- dijo divertido Sesshomaru ante la atónita joven- Vámonos de aquí, humana.
Aome asintió aun roja descubriendo la jugarreta de Sesshomaru se dirigió al lugar donde los dos niños seguían mirando el poster.
-Nos vamos- dijo tomando a cada uno de una mano y halándoles hacia el auto.
Una vez lejos de todos, en la casa y con los niños fuera del auto, Aome miró llena de furia a Sesshomaru.
-¿Qué crees que hacías?- gruño ella- ¡No puedes andar por ahí besando gente, Sesshomaru!
-Tú no puedes ir por ahí dejando que la gente me acose- le dijo él con seriedad y calma- Pude matarlos, lo sabes.
-No quiero que me vuelvas a besar- dijo Aome enojada y salió del auto dando un portazo – Se cree mucho ese perro inútil.
Sesshomaru se cruzó de brazos y bufó, él no era ningún perro inútil, esa humana era tan estresante y molesta y lo que más le molestaba eran sus palabras. ¿Qué tenía de malo su beso? No había sido malo. No pudo haberme gustado se regañó No es la primera mujer que besas pensó recordando a las mujeres a las que había poseído Es la primera a la que besas y antes cuidó de ti, estas envejeciendo, sólo eso se tranquilizó y bajo del auto.
Aome estaba en su habitación, enojada, asustada, herida, se sentía sucia, él la había besado de esa forma solo para deshacerse de las otras mujeres, a ella aun así le había gustado ese beso y eso la enfurecía y la asustaba. Hace mucho tiempo no había estado con un chico, todos la habían herido y no sabía que hacer o pensar.
-¿Hermana?- la voz de Souta la trajo a la realidad- ¿Estás bien?
-Sí, no te preocupes- dijo Aome abriendo la puerta- ¿Qué ocurre?
-Rin quiere ir a la ciudad de hierro…- dijo Souta y miró su brazo- No sé si sea buena idea…
-Souta, claro que podemos ir- dijo Aome abrazándolo- Puedes jugar si tienes cuidado…
-Hermana, ¿El hermano de orejas de perro te hizo daño?- preguntó Souta con preocupación, Aome negó- Sería cruel que él fuera como…Lo siento, hermana, no debí decir nada.
-No importa- sonrió Aome, Souta siempre se preocupaba por ella, era muy tierno.
Sesshomaru escucho la conversación desde el piso de abajo y suspiró, tal vez había sido mala idea, pero no sé arrepentía, no lo admitiría aunque lo matasen.
-Amo Sesshomaru- llamó Rin- ¿Por qué no viene con nosotros a los juegos esta tarde si la señorita Aome nos deja? ¡No se peleen!
-Sí, Rin, lo haré- dijo Sesshomaru observando a la niña y sonriendo ligeramente.
Aome bajo las escaleras con Souta pisándole los talones y observo al youkai de cabellos platinados y luego a Rin.
-Vamos al centro comercial- dijo Aome mirándolos con seriedad- Sacaré dinero del cajero para comprar comida e ir a la ciudad de hierro ¿vale?
-¡Genial!- dijo Rin corriendo a abrazarla, Aome sonrió cálidamente y se preguntó qué haría cuando ya no estuviera.
Sesshomaru y Aome no hablaron mucho en todo el camino a diferencia de Rin y Souta que parecían planear cada cosa.
Una vez en el centro comercial, Souta y Rin empezaron a ver curiosos cada tienda que pasaban, Aome decidió que debía romper el hielo con el youkai.
-Tendremos que comprarte ropa, no puedes andar con ese kimono para siempre
-Tonterías- dijo el youkai apenas prestándole atención- ¿Para que querría ropa humana de esta época?
-Para no llamar la atención- medito Aome haciendo que el youkai la mirara levemente interesado.
-Está bien- dijo mirándola con frialdad, Aome asintió y llamó a Rin y Souta para que los siguieran.
Sesshomaru siguió a Aome quien entro a una tienda llena de prendas que colgaban por todos lados, una joven se acercó a preguntar si necesitaban ayuda y la miko dijo que le ayudara a buscar algunos pantalones y camisas masculinos.
Sesshomaru observo los tres pantalones oscuros que Aome tenía en la mano, las tres camisas, una azul, una blanca y otra negra y un par de chaquetas.
-Pruébate esto, Sesshomaru- pidió Aome con suavidad, él estuvo a punto de negarse pero Rin se sostuvo de su brazo y empezó a mirarlo curiosa.
-¡Pruébeselo amo bonito!- dijo la niña sonriendo. Sesshomaru asintió mientras bufaba y tomo las prendas que Aome le había ofrecido, luego entro al lugar que decía "probador".
Sesshomaru salió unos minutos después con una camisa azul manga larga y unos pantalones cafés. Aome observó reconociendo que el youkai tenía bastante atractivo.
-¡Se ve muy bien, amo Sesshomaru!- dijo Rin con ojos brillantes. Aome se acercó al youkai y buscó la talla del pantalón y la camisa. Sesshomaru no pudo evitar sentirse extrañado por el acercamiento de la miko, era un atrevimiento, se sintió extrañamente turbado cuando los dedos de la chica rosaron su piel por un segundo.
-Bien, te buscaré algo de ropa interior- dijo Aome dándose vuelta y regresando con boxers de colores bastante sobrios.
Un largo rato después, para Sesshomaru, Rin y Souta, Aome había terminado de pagar todo, llevaban dos bolsas grandes con camisas y pantalones, otra mediana con boxers y calcetines. Aome se detuvo en una tienda de zapatos y buscó un número para comprarle dos pares al youkai, por si acaso.
-Hermana- susurro Souta a su lado- ¿Te estás gastando todo el salario en el hermano de orejas de perro?
-No…- dijo la miko tratando de no pensar en ello y observo a Sesshomaru quien parecía casi humano con la camisa azul y el pantalón café. Si no tuviera ese cabello, no fuera tan llamativo y no supiera quien es, diría que es humano pensó Aome y negó con la cabeza para sí misma.
Rin iba adelante tomada de la mano de un Sesshomaru perdido en sus memorias, ese lugar era distinto al de su época, pero aun así no se sentía mal allí, aunque debía decir que la miko le había engañado, las mujeres seguían observándolo, ya fuera con temor o con lujuria.
Observo un local bastante extraño en el que los maniquís vestían extrañas ropas casi transparentes y que dejaban muy a la vista los atributos femeninos. Debe ser alguna perversión humana para fornicar pensó Sesshomaru apartando la vista.
-¡Aome!- llamó alguien desde el fondo de aquella tienda, Sesshomaru rogó no tener que entrar- ¡¿Qué haces aquí?!
-Hola, Ayumi- sonrió la miko observando a su amiga y a un chico que estaba junto a ella- Estamos comprando algunas cosas ¿Y ustedes?
-También- dijo la chica hacía la miko- Souta, Rin ¿cómo están?
-Bien- dijeron los dos niños al tiempo, Sesshomaru miro por encima de su hombro a la chica de cabellos rizados y al chico de cabello castaño que la acompañaba- Aome nos va a llevar a la ciudad de hierro…
-¿En serio?- dijo Ayumi aparentemente sorprendida- Nosotros también íbamos, ¿Qué tal si nos vemos allá?
-Está bien- dijo Aome con una cálida sonrisa para luego despedirse y guiarlos a la plazoleta de comidas del centro comercial.
Sesshomaru dejo que la miko y los niños pidieran por él, después de todo no era como si tuviera preferencias.
-Miko- llamó Sesshomaru mientras comían- ¿Qué clase de lugar es al que vamos a ir?
-Bueno, es un parque de diversiones- dijo Aome tratando de explicar- Los niños y adultos pueden subirse… No creo que hayas ido nunca a uno…
-Hum- dijo Sesshomaru sin mirarla a los ojos- ¿Es seguro para Rin?
-Sí- murmuro Aome no muy segura ya.
Una hora más tarde Aome había dejado las bolsas en el auto y estaba con Sesshomaru, Rin y Souta en el parque de diversiones.
Sesshomaru observo a Rin y Souta subirse al carrusel y se preguntó cómo podían divertirse en algo que iba tan lento.
-¿Qué piensas, Sesshomaru?- preguntó Aome a su lado.
-Eso va muy lento…- murmuro el youkai- Ah-Un es más rápido…
-¡Son niños! ¿Qué esperabas?- preguntó ella alzando las cejas, el youkai no la miró- Está bien, te llevaré a la montaña rusa.
-¿La que?- preguntó Sesshomaru y ella le regalo una sonrisa divertida.
-Te gustará- dijo la miko y esperó a que el carrusel dejara de dar vueltas.
-¡Eso ha sido genial, señorita Aome!- dijo Rin llegando junto a ellos.
-Me alegra- sonrió Aome y observo a su hermano- ¿Quieren ir a la montaña rusa?
Ambos niños asintieron, Aome los dejó en la pequeña montaña rusa para niños y tomó a Sesshomaru del brazo para que la siguiera.
-¿A dónde me llevas, miko?- dijo Sesshomaru pero no necesito respuesta al ver una gran atracción frente a él- ¿Qué es eso?
-La grandiosa Montaña Rusa en la que nos subiremos- dijo Aome sonriendo ante la mirada sorprendida de Sesshomaru- Esa cosa es tan grande como el gran Sesshomaru en su verdadera forma, es imposible que te de miedo.
-Tonterías, yo soy mucho más grande- dijo el youkai en tono orgulloso, Aome sonrió aún más.
-Bien, apresurémonos a subir- le dijo la chica ingresando a la fila, Sesshomaru la siguió y dos minutos después ya estaban sentados en los primeros puestos.
Sesshomaru observo a la humana acomodarse y sostenerse, le pareció algo tonto y muy humano. Avanzaron y con ello Sesshomaru supo porque la humana se sostenía, tras ellos los demás humanos gritaban. Sesshomaru se sostuvo suavemente del asiento y no cerró los ojos, el no gritaba, nunca, excepto si se enojaba, a su lado la miko gritó antes de una caída que a él le tomó por sorpresa y se sostuvo más fuerte.
-¡Genial! ¡Sesshomaru! ¿te gustó?- dijo la chica cuando la cosa esa se detuvo, Sesshomaru la miró sin mostrar emociones- ¡No seas amargado!
-Sí, te concedo que estuvo genial- dijo él bajándose y le extendió una mano al notar que la chica parecía a punto de caer.- Miko torpe.
-Gracias- susurró ella sosteniéndose del youkai.
-wow hermana ¿se subieron ahí?- dijo Souta llegando junto con Rin- ¡Increíble!
-¡Amo Sesshomaru yo quiero!- se apresuró a decir Rin
-No, aun eres una niña- dijo Sesshomaru observando a la pequeña.
-¡Vamos al tren entonces!- dijo Rin suplicante.
-Vamos- dijo Aome empezando a caminar sin notar que aun sostenía la mano del youkai quien no se molestó en apartarla.
Sesshomaru observo a Rin y Souta subirse en lo que habían dicho era un tren, los niños se subieron en el primer compartimento, Aome y él se sentaron detrás. El tren empezó a andar dando una gran vuelta al parque de atracciones, mostrando un pequeño y artificial lago, juegos y puestos de comida.
-¡Señorita Aome! ¡Amo Sesshomaru!- exclamo Rin- ¡Miren ese lago!
-¡Rin! ¡Mira ese juego!- dijo Souta
-¡Miren, venden palomitas!- dijo Rin un rato después- ¡Juguetes!
-Es tiro al blanco… Aome una vez me ganó- comento Souta- Se llevó un pato extraño.
-Era un pollo- murmuro Aome desde el puesto de atrás- Una vez ganamos un perro también.
-Sí, le pusimos Inuyasha- dijo Souta divertido- Lastima que Buyo lo dañara.
-¡Yo quiero un perro!- dijo Rin animada- ¡Con líneas purpuras…!
-Ge- soltó Sesshomaru- Dudo que vendan perros así…
-Además ya te tenemos a ti para eso…- murmuro Aome sin mirarlo.
Sesshomaru observo a los tres humanos que lo acompañaban y sé dijo que debía estar loco para estar con humanos. Incluso me divierto se regañó a sí mismo.
Un rato después el tren se detuvo y Sesshomaru se apresuró a ayudar a Rin y Souta a bajarse.
-Que buen padre- dijo Aome divertida mientras se bajaba.
-¿Podemos ir a los botes?- pidió Rin casi inmediatamente.
-Claro- dijo Aome quien ya se había hecho a la idea de decir siempre que sí.
-¡Señor Sesshomaru esto va a ser genial!- decía Rin dando saltitos mientras Souta y Aome intercambiaban una mirada divertida.
Diez minutos después Sesshomaru estaba en un extremo del extraño bote en forma de medialuna, a su lado Rin, Souta y luego Aome. El bote empezó a andar, dando vueltas, subiendo y bajando y salpicándoles de agua a los cuatro pasajeros. A mitad de camino se escuchó como tomaban una foto la cual Aome reclamo al finalizar el recorrido.
No habían terminado y Aome podía escuchar a Souta y Rin conspirando sobre los juegos a los que no habían ido y la comida que no habían probado.
Sesshomaru se escurrió un poco el cabello mientras Aome volvía con la foto en la mano, antes de decir nada los dos adultos sintieron una extraña presencia, alguien los vigilaba.
-Youkai- murmuro Sesshomaru mirando en todas direcciones, él podía sentirlo, tomó a los niños de las manos y clavo la mirada en la sacerdotisa- Tenemos que irnos, humana.
Aome también lo sentía, se limitó a sentir y caminar hacia la camioneta donde tenían sus armas. Menos mal las trajimos
-Señorita Aome- murmuro Rin quien estaba empapada como todos- Tengo ganas de ir al baño.
-Está bien, Rin- dijo Aome tomando el carcaj y el arco- Vamos al baño, Sesshomaru ¿puedes cuidar de Souta?
-Sí- murmuro Sesshomaru y las dejo marcharse sin perderlas de vista.
Aome llevo a Rin al baño y esperó afuera, no había pasado mucho tiempo cuando la presencia demoniaca se hizo más fuerte y un segundo después que Aome colocó una flecha en el arco vio un youkai aparecer frente a sus ojos.
-Aparta- siseo el youkai con apariencia de un enorme lagarto y antes que ella pudiera reaccionar este lanzo un líquido purpura que la miko evadió. Aome lanzo una flecha que el monstruo evito y se lanzó al baño en el que estaba Rin.
-¡Youkai pervertido!- gritó Aome lanzando una segunda flecha que dio en el brazo del youkai.
-¡Humana molesta!- siseo enojado el monstruo lanzándose sobre ella.
-¡Señorita Aome!- gritó Rin
-¡Huye Rin!- grito Aome tomando una flecha e intentando clavársela en el pecho al youkai.
Rin hizo caso aun contra su voluntad y hecho a correr mientras las lágrimas bajaban por sus mejillas, se golpeó con alguien y antes de disculparse observo a la chica de cabellos rizados que se agachaba.
-¿Estás bien, Rin?- preguntó Ayumi al encontrarse con la niña- ¿Y Aome?
-¡Aome!- gritó Souta quien iba en los brazos de Sesshomaru, el youkai se detuvo dejando al niño y luego desapareció frente a él.
-¡Souta!- llamó Rin y el niño acudió a ella.
Sesshomaru sabía que había sido cobarde el hecho de querer huir, pero creyó que era lo mejor, al menos ir a un lugar alejado de otros humanos. ¿Acaso me preocupo por esos humanos ahora? se regañó luego que Aome y Rin fueran al baño. Souta parecía tan preocupado como él mismo, Sesshomaru pudo sentir los poderes de la miko arremeter contra algo y luego casi escucho los gritos de las dos humanas, tomó a Souta y corrió. Por un segundo dudó si ir a verificar el estado de su hija adoptiva o ayudar a la miko, decidió que la segunda era más urgente.
Aome estaba siendo maltratada por el youkai quien estaba tan débil como él, pero su veneno era igual de letal. Sesshomaru sonrió con maldad y no sacó sus espadas, se limitó a cortarlo en trozos con sus garras.
-Purifícalo si no quieres que viva- le dijo Sesshomaru mirando a la miko por primera vez desde que había aparecido, su ropa estaba rasgada y lucía golpeada, notó dos puntos morados en los brazos y garganta de la chica- Youkai atrevido- murmuro Sesshomaru observando la garganta de Aome quien se levantó temblando y lanzo una flecha a cada parte cortada, un minuto después cayó inconsciente en los brazos del perro demonio.
Sesshomaru dio un bufido y se preguntó porque los humanos eran tan débiles, tomó los brazos de la chica e intento succionar el veneno, luego se dirigió a la garganta y sintió por primera vez en su vida vergüenza, después de todo él era un youkai y muy cerca de ese lugar los youkais marcaban a su pareja y él, bueno, él nunca se acercaba al cuello de una mujer por dicha razón.
Que inmaduro soy pensó Sesshomaru Ella me salvo la vida, bueno, algo así, no es como si la fuera a marcar
Unos minutos después un Sesshomaru ligeramente sonrojado sacó el último vestigio de veneno del cuerpo de Aome y observo las mordidas, recordó una frase que alguna vez escucho a dos niños humanos: "dicen que si un perro te lame una herida se sana inmediatamente y no te duele, es como medicina". Es una bobada se dijo Sesshomaru pero aun así, en un acto infantil lo hizo, esperando que no quedaran marcas en la piel de la joven humana.
Sesshomaru la tomó en brazos y la llevo al auto, luego buscó a Rin y Souta quienes se habían sentado a comer con la amiga de Aome y el otro humano. Gracias a Souta, Sesshomaru supo que comprar para que comieran más tarde y a la mañana siguiente, también compró medicamentos que podían servirle a la aun inconsciente Aome.
-Souta, Rin- dijo Sesshomaru luego de la cena, los dos niños prestaron atención- Quiero que se comporten como la miko quisiera que lo hicieran, es decir, nada de dormir tarde o comportarse indebidamente, ¿entienden?
-Sí, amo Sesshomaru- dijo Rin y Souta asintió.
Sesshomaru dejó que los niños jugaran un rato antes de mandarlos a dormir y fue al cuarto de Aome quien parecía dormir tranquilamente sobre su cama con la blanca bata cubriéndola, gracias a Rin y un ruborizado Souta, Sesshomaru la había cambiado de ropa, y habían cuidado que sus heridas no fueran graves. Sesshomaru observo los intactos fragmentos de la perla, por suerte no se habían perdido, los dejo junto a la sacerdotisa y se sentó en el suelo sin darse cuenta a qué hora se había dormido.
A media noche, Sesshomaru se levantó por culpa de los ruidos de Aome quien parecía delirar, fue y busco un paño y agua y se lo puso en la frente para bajarle la fiebre, Rin y Souta se habían dormido y él ni lo había notado. Soy un pésimo niñero se dijo La humana es mejor que yo en estas cosas
Observó a Aome moverse intranquila en la cama, casi asustada, Sesshomaru acarició inconscientemente su cabello como algunas veces lo hacía con Rin y para su sorpresa la chica se calmó.
-Aun es una niña- murmuro con una suave sonrisa y se recostó junto a ella- Me alegro que el veneno no entrara a su sangre, hubiera muerto.
Aome se movió ligeramente y para sorpresa de Sesshomaru, la humana recostó la mitad de su cuerpo sobre él. Sesshomaru la observo con un resignado suspiro, olvidándose por un instante de quien era, de sus prejuicios, de todo. La observo, el cabello desordenado de la chica enredándose con el suyo, su cabeza descansaba en su hombro, los delgados brazos lo rodeaban y las torneadas piernas abrazaban las suyas. Sesshomaru no quiso admitir que la cintura y el trasero de la chica le gustaban al igual que los pechos que estaban cerca de su propio pecho.
Ella es perfecta pensó un Sesshomaru que era sólo un hombre en ese instante, un hombre reconociendo la belleza de una mujer. ¿Siempre habrá sido tan dulce y buena o el tiempo la cambió? La fugitiva mano del Sesshomaru que era solo un hombre quiso acariciar la mejilla de la chica y beso su frente, ella se ruborizo y sonrió como si estuviera despierta, él la abrazo sabiendo que al salir el sol posiblemente él volvería a ser el demonio que odiaba a los humanos.
Como si la Aome inconsciente lo supiera, se apretujo más contra él y sus labios rosaron suavemente el cuello del peliplata que sonrió dulcemente y cerró los ojos para soñar que podía ser tan afortunado como su medio hermano, que podía llegar a tener una familia que lo amara y a quien él pudiera cuidar.
