¿Cuál es el problema del frío corazón del rey del infierno?
(Perdón, de Lord Sesshomaru)
-Aome, el hermano de Inuyasha tiene razón, deberías descansar- dijo Kikyo acercándose a su reencarnación y notando el olor a sangre que desprendía la chica- Luego hablaremos de los fragmentos…
-¡Oh no! ¡Los fragmentos!- dijo Aome apenas notando que no sabía dónde estaban- ¡Sesshomaru los he perdido!
-Hum- bufó Sesshomaru, a él también se le había olvidado.
-¡¿Cómo que los perdiste?!- rugió Inuyasha tomándola de un brazo- ¡¿Acaso eres tonta?!
-Yo…- murmuro Aome bajando la mirada, los ojos de Inuyasha parecía que le atravesaban el alma- No sé cómo paso.
-Ciertamente yo también los perdí cuando salte al pozo- murmuro con pena Kikyo y con un ligero movimiento de sus manos alejo a Inuyasha de Aome.
-¡Par de…!- empezó a decir Inuyasha
-¡ABAJO!- gritó Aome- ¡ABAJO, ABAJO! No fue nuestra culpa.
-¡Aome!- gruñó Inuyasha
-Cállate, hibrido- murmuro Sesshomaru quien observaba la escena dos metros atrás- Miko, ve a descansar.
-¡Tú no le puedes dar órdenes!- rugió Inuyasha
-¡Y acabo de reencontrarme con mis amigos!- secundo Aome haciendo que el yokai colocara los ojos en blanco.
-Aome, Sesshomaru, Inuyasha- dijo una voz bastante conocida a sus espaldas, la Sra Higurashi se acercaba a paso firme- Dejen de armar alboroto, todos parecen bastantes cansados, quédense esta noche, tendrán comida, un baño y una cama.
-Mamá…- murmuro la chica de ojos azules viendo la sonrisa dulce de su madre.
-Aome, sé que has esperado por esto durante estos años- dijo su madre y se dirigió a los hermanos Taisho- ¡Y ustedes dos! ¡Dejen de gritar en el templo!
-Hum- asintió Sesshomaru y camino hasta donde se encontraba Rin para sentarse a sus pies.
-Está bien- dijo Inuyasha bajando la mirada, Naomi Higurashi le sonrió.
-Bien- dijo mirando a los demás- Aome, lleva a las dos jovencitas a la casa, creo que deben asearse.
Aome asintió y le hizo un gesto a Sango y a Kikyo para que la siguieran, se sentía incomoda teniendo a Kikyo en su casa. Luego de que las tres se bañaron, Aome escucho a Sota llevar al monje Miroku hasta el baño y contarle como se usaba.
-Sango, creo que esto te quedara- dijo Aome pasándole un short de pijama blanco con rayas negras y una camisa blanca con un estampado de snoopy.
-¿Qué es esto, Aome?- dijo la exterminadora envuelta en una toalla mientras se vestía.
-Un pijama- respondió la miko pasándole uno a Kikyo- Supongo que te queda.
-Gracias- murmuro Kikyo colocándose el short y la camisa rosadas, esa era una época extraña pero lo más extraño era esa niña, Aome, sabía que estaba incomoda, como ella, y seguía allí como si nada pasara.
-Aome, ¿Qué has hecho en estos años?- preguntó curiosa Sango a su amiga.
-Estudiar- dijo Aome alzándose de hombros- Sólo eso…
-Yo, bueno, me voy a casar- murmuro Sango haciendo que Aome se acercara llena de curiosidad- Con Miroku.
-¡¿Qué?!- grito la miko- ¡Sango! ¡Tú…! ¿Lo amas?
-Sí- dijo ruborizada Sango- ¿Tú no has salido con nadie?
Aome frunció el ceño y miro a otro lado, Kikyo frunció el ceño, no tenía que ser una miko para darse cuenta que la mirada de Aome estaba llena de dolor.
-Aun lo amas- dijo en un susurro Kikyo - a Inuyasha.
-No - negó Aome alzando la mirada- No es por él…
-¿Paso algo en este tiempo?- preguntó Sango notando también el malestar de su amiga, Aome asintió- ¿Qué paso, Ao…?
-¡Aome!- gritó Inuyasha empujando la puerta para entrar, llevaba un pantalón rojo con una camisa blanca que la chica reconoció eran de su padre- ¡¿Por qué Sesshomaru tiene una habitación?! ¡¿Por qué él si cruzo y yo no?!
-Inuyasha…¡abajo!- dijo firme Aome haciendo que este callera de bruces como de costumbre.
-Te dije que no las molestaras- dijo Miroku llegando junto a él con un pijama completamente gris. Eso es de Sesshomaru pensó Aome reprimiendo una mueca.
-¡Aome!- saltó Shippo, quien iba tras Miroku, a los brazos de su amiga- ¡Te extrañé tanto!
-¡Hice una pregunta!- dijo Inuyasha en pie- ¡¿Por qué no pude pasar el pozo y el idiota de mi hermano sí!
Aome suspiró y se colocó en pie con los brazos cruzados.
-Sólo el amor verdadero puede cruzar el pozo, hibrido- dijo la voz helada de Sesshomaru antes que este apareciera en la puerta con Rin y Jaken siguiéndole.
-¡¿En serio?!- dijeron sorprendidos Miroku y Sango al tiempo, Aome asintió.
-¡¿Qué estás queriendo decir, perro sarnoso?!- dijo Inuyasha enseñándole el puño a su hermano- ¡Tú no puedes amar a Aome!
Sesshomaru respiro hondo y tomo a su medio hermano por el cuello.
-No tienes derecho alguno a insultarme y tampoco a decirme a quien amar, aun así, amor verdadero no significa solo amor romántico, amor verdadero es también el de un padre por su hijo- Sesshomaru soltó a Inuyasha haciendo que este se golpeara fuerte contra el suelo.
-Igual, tú frío culo no sabe amar- dijo Inuyasha con burla- Nadie te ha amado nunca y tú no tienes corazón, Sesshomaru, ¡Eres un…!
Sesshomaru decidió que había escuchado demasiado y tomo a Inuyasha de un brazo para lanzarlo por la ventana de la miko, un segundo después dio media vuelta y se marchó.
-Sesshomaru- murmuró Aome al verlo dar la espalda, era injusto, tan injusto que Inuyasha dijera esas cosas, seguramente Sesshomaru tenía un montón de pretendientes, además ¿a Inuyasha que le importaba quien la amaba o no?
-Es un tonto- murmuro Sango quien aún miraba a la ventana.
-Aun así se ha preocupado por ti todo este tiempo- aseguró Kikyo quien estaba junto a Aome.
-Pero jamás vino- negó Aome saliendo de su habitación. Si solo el amor verdadero podía cruzar el pozo: Inuyasha jamás la había amado sinceramente.
-Señorita Aome- la llamó Miroku al verla bajar las escaleras, ella no se detuvo.
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Sesshomaru estaba frente al pozo, a unos seis metros sabía que estaban Rin y Jaken observándole, al parecer su sirviente le había extrañado mucho.
¡Tú no puedes amar a Aome!
Claro que podía, él era un hombre y no estaba ciego, sabía que la miko era una magnifica candidata para el título de su esposa. Él no debía, él era el más grande youkai desde su padre y ella era una humana, jamás debía amarla, no sería débil.
Igual, tú frío culo no sabe amar…
Nadie te ha amado nunca y tú no tienes corazón, Sesshomaru…
Tonterías, él tenía corazón. Rin lo quería, Jaken le quería de algún modo, su madre y su padre le habían querido.
Tu corazón. Tu frío e inútil corazón a cambio de decirte los secretos de tu espada
¿Sería cierto? ¿Su corazón era frío e inútil? ¿Tenía que ver su corazón, según su medio hermano, incapaz de amar, con su casi inútil espada?
-Hump, no son más que tonterías, no permitiré que esa estúpida bruja juegue conmigo.
-¿Sesshomaru?- llamó suavemente una voz que él ya conocía, la miko- ¿puedo entrar?
Sesshomaru no respondió, Aome entro de todos modos.
-Que deseas, miko- dijo observando a la chica que tenía un largo camisón gris con blanco.
-¿Estás bien?- Sesshomaru no respondió ni aparto la mirada de ella- Escucha, sé que Inuyasha es torpe, no debes creer lo que te dice. Tú encontraras a una hermosa youkai un día y serán felices…
-Hum- se limitó a decir Sesshomaru
-Inuyasha no sabe más de amor que tú, estoy segura…- la vio suspirar y mirar el pozo- ¿Te vas a ir?
- No, yo no rompo mis promesas- dijo Sesshomaru mirándola con indiferencia y luego al pozo- Prometí ayudar con los fragmentos a cambio de un hogar para Rin.
-Ese también será tu hogar entonces- sonrió Aome y dio media vuelta- Mamá quiere que vengas a comer, ¿te importa?
-Hump- murmuro Sesshomaru y siguió a la chica.
¿Qué él no podía amar a esa miko? ¡Bah! ¡Tonterías!
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La cena fue bastante animada, Miroku, Aome, Shippo, Sango e Inuyasha hablaron sobre todo lo que había sucedido en esos años, Inuyasha siendo regañado por sus amigos cada tanto.
Sesshomaru se había quedado alejado de todos pensando y mucho más alejada estaba Kikyo, sintiéndose una extraña.
Luego de la cena Rin y Souta invitaron a Shippo a jugar videojuegos, la madre de Aome y el abuelo se retiraron dejando al hanyou, los yokais y los humanos a solas.
-Tenemos que ir por la perla- dijo Kikyo acercándose al grupo
-Tenemos que destruirla- asintió Aome.
-¡Entonces volveremos a nuestra época!- dijo Inuyasha colocándose en pie.
-Miko- llamó Sesshomaru desde el otro lado de la casa- Aun no terminamos el entrenamiento.
-¿Qué entrenamiento?- preguntó Sango haciendo una mueca.
-Sesshomaru me estaba enseñando a pelear y a usar mis poderes- dijo Aome haciendo que Inuyasha soltará una carcajada.
-¡¿Qué?!- dijo en burla el hanyou- ¡Si el estúpido de mi hermano no sabe nada sobre sacerdotisas! ¡Él seguro querría matarte!
-Abajo- dijo Aome cerrando los ojos- ¿Es necesario terminarlo, Sesshomaru?
-Hump- dijo pensativo el youkai- Sí, aunque también quiero irme a mi época, tengo que arreglar unas cosas.
-Yo creo que la señorita Aome debe terminar lo que comenzó- dijo Miroku pensativo- Kikyo e Inuyasha pueden ir y buscar a Naraku…
-¡No voy a dejar a Aome aquí sola con Sesshomaru!- gritó Inuyasha
-¿Y porque no?- preguntó Sango con los brazos en jarra- ¡Él ya estaba aquí y la ha hecho llorar menos que tú!
-¡Él casi la mata!- dijo Inuyasha gruñendo como un perro.
-¡Él me ha salvado dos veces!- dijo Aome cruzándose de brazos- ¡Abajo!
-Silencio- Kikyo dijo con gravedad- Aome, ¿no sientes eso?
-Los fragmentos- dijo la miko de ojos azules casi sin poder respirar
-Están en este mundo- asintió Kikyo- Naraku nunca se los llevo.
-Vamos- dijo Sesshomaru colocándose en pie, Aome tomo su arco y lo siguió.
Sango y Miroku intercambiaron una mirada al darse cuenta de la obediencia de su amiga para con el yokai. Inuyasha gruño algo que no comprendió y los siguió halado por Kikyo.
Para cuando salieron del templo observaron a un alto y moreno chico que desprendía una pequeña aura demoníaca. Aome vislumbró el brillo de los fragmentos en su frente haciendo que el aura creciera.
-¡Allí están!- dijo Aome apuntando con una flecha a su frente. El moreno joven soltó una carcajada y se transformó en un gigantesco oso lanzando puños hacia todos.
-¡Hiraikotsu!- grito Sango lanzando su boomerang
-RAAAR- solo dijo youkai lanzando un rayo celeste hacía el templo el cual fue absorbido por Miroku- ¡Dejadme pasar! ¡Mataré a Sesshomaru!
-youkai estúpido- dijo Sesshomaru tomando su espada, sus manos rozaron sin querer a colmillo sagrado el cual vibraba, su cuerpo se paralizo por un segundo, el youkai aprovecho para lanzar a Sesshomaru al otro extremo de la calle.
-¡Sesshomaru!- gritó Aome y lanzó una flecha a la frente del youkai oso.
-Bah, no te preocupes Aome, el estúpido de mi hermano no morirá- dijo Inuyasha arremetiendo contra el youkai- ¡Viento cortante!
El youkai gruño lanzando un rayo hacía Aome como contraataque de su flecha sagrada.
-¡Aome!- gritaron Sango, Miroku e Inuyasha al tiempo que la luz parecía explotar contra la chica.
-¡Eres youkai muerto!- murmuro Kikyo enojada lanzando su flecha al lugar donde estaban los fragmentos haciendo que estos salieran del cuerpo del youkai.
-¡Aome, te vengaré!- rugió Inuyasha volteando a ver al lugar donde había estado la miko, temiendo encontrar su cadáver o un gran cráter.
Aome tosió varias veces por el humo de la explosión, a su alrededor había una especie de escudo y un brazo la aprisionaba, alzo la mirada y observo a Sesshomaru con colmillo sagrado en alto aun en su vaina. Colmillo sagrado ¿me salvo? No, Sesshomaru… pensó Aome mientras observaba al youkai que la miraba con frialdad.
-Sesshomaru- murmuro Aome sorprendida- ¿Porqué…?
Sesshomaru bufó y se alzó de hombros ¿Qué quieres que te diga, miko? colmillo sagrado casi salto de mis manos y fue en tu ayuda, tuve que ir por él, no es lo que parece pensó Sesshomaru mientras la espada otorgada por su padre vibraba aún más en su mano.
-Hump- el youkai perro comprobó que todo estuviera en orden, lo estaba, al parecer la miko que olía demasiado a su hermano había purificado al demonio oso y tenía los fragmentos en sus manos, Inuyasha por su parte lo miraba como si tuviera otra cabeza, Sango y Miroku parecían muy sorprendidos- Volvamos a dentro, Rin debe dormir.
Aome asintió y lo vio marchar hacia la casa.
-¿Qué ha sido eso?- dijo sin salir del shock Sango acercándose a su amiga
-No lo sé- murmuro Aome y observo a Sango- ¿Crees que este enfermo?
-Posiblemente esté a punto de morir- asintió el monje Miroku- Parece que algo le ocurre.
-Debe ser algo grave- aceptó Sango- Inuyasha…
-El idiota de mi medio hermano…- murmuro Inuyasha pero no continuo, ni él lo comprendía- Tal vez sí perdió la cabeza. ¿Qué le hiciste, Aome?
-¡Nada!- dijo la chica mirándolo enojada- ¡No he hecho nada!
-Entremos- dijo Kikyo pasando por el lado de todos y entrando a la casa.
Aome organizo los lugares donde dormirían, Shippo dormiría en el cuarto de Souta, Rin se quedaría en su cuarto y en la colchoneta Sango y Miroku, en el cuarto de Sesshomaru se quedaría Kikyo e Inuyasha.
Ella, bueno ella no tenía sueño, no quería hablar con Kikyo sobre los fragmentos, ambas sabían que debían unirlos y destruir la perla, no había nada que hablar.
Salió de la casa y se dirigió al árbol sagrado, para su sorpresa Inuyasha estaba ahí.
-Creí que dormías con Kikyo- dijo Aome mirando al que había sido su primer amor.
-Quería hablar contigo- murmuro Inuyasha, Aome no respondió- No pude pasar el pozo aunque lo intente, quería los fragmentos, te quería y extrañaba, Aome.
-Te esperé, Inuyasha, te esperé por mucho tiempo- suspiró Aome y negó con la cabeza- Nunca viniste, no me amas realmente y lo sabes.
-No, Aome, no digas eso- Inuyasha se acercó a ella y la observo- Yo te amo, has cambiado, te ves más hermosa y madura, eres…nunca te dejaré de amar.
Aome le sonrió con dulzura, había esperado por eso tanto tiempo, Inuyasha la abrazo y ella le devolvió el abrazo aunque no lo sintió como creyó que lo sentiría.
-Amas a Kikyo- se recordó Aome mirándolo a los ojos y recordó su sueño- Viven en una cabaña muy hermosa, Inuyasha.
-¿Cómo sabes eso?- Inuyasha la miro extrañado, Aome se alzó de hombros despreocupadamente- Yo, yo aún no la he marcado, he esperado por ti también.
Aome negó y bajo la mirada, Inuyasha coloco una de sus manos bajo el mentón de la chica haciendo que le mirara a los ojos, se acercó con lentitud a ella para besarla.
-Esto no es correcto, Inuyasha- le evadió Aome y se alejó un poco de él- Tú la escogiste a ella, si me amaras realmente hubieras podido pasar el pozo.
-¡Te amo!- casi grito el hanyou
-¿Lo admitirías enfrente de todos?- pregunto Aome con un pequeño nudo en la garganta, Inuyasha miro al suelo, Kikyo se lo había preguntado tantas veces, él había negado extrañar a Aome.
-Lo siento- murmuro Inuyasha cuando vio el dolor en los ojos de la chica.
-No, eso no importa, sólo somos amigos Inuyasha – dijo Aome con una sonrisa y acarició la melena plateada del hanyou- Ve a dormir ¿quieres?
Inuyasha sintió una punzada de dolor y culpa, la vio alejarse de él y quiso detenerla.
-Tú… ¿Dónde dormirás?- preguntó Inuyasha acercándose a la miko
-Estaré bien, ve a dormir- le sonrió Aome con calma- Somos amigos, Inuyasha, no te mentiría nunca.
Inuyasha asintió comprendiendo, ella no quería hablar con él, dio media vuelta y corrió al cuarto donde estaba Kikyo, pero no entró, no tenía ganas de verla.
Aome suspiró y se dirigió al pozo sintiendo sus sentimientos revueltos, se dejó caer en las escaleras y recién se fijó en el youkai que parecía en medio de un trance.
-¿Qué ocurre, Sesshomaru?- le dijo, él como de costumbre espero un largo minuto para abrir los ojos y mirarla y otro largo minuto para responder.
-Nada- mintió pero luego decidió que la humana debía saberlo- Colmillo sagrado se comporta de manera extraña, parece que quiere saltar a tus manos.
-¿A mis manos?- dijo Aome haciendo una mueca- ¿De qué hablas?
Sesshomaru suspiró pesadamente y le contó sobre la bruja a Aome.
-Al parecer la espada guarda incontables secretos, y desde que vi a esa bruja parece que algo cambió, no solo en la espada, mi cuerpo no respondió ante el ataque del oso youkai- susurro casi inaudiblemente Sesshomaru- Tengo que volver y averiguar sobre ello.
Aome pensó que Sesshomaru tenía razón.
-¿Entonces porque no has ido?- preguntó con seriedad, Sesshomaru la vio con gravedad.
-Te prometí ayudarte con los fragmentos a cambio de una familia para Rin.
-Rin tendrá una familia, pero también te necesita, ¿no crees que haciendo nada ella puede sufrir tu perdida? ¡Esa bruja te amenazo!
-Hump- Sesshomaru evadió la azul mirada que la chica le enviaba, parecía preocupada- Nunca he incumplido una promesa. De igual modo, no sé a qué se refería esa bruja de pacotilla.
-Ella te amaba- pensó en voz alta Aome- Busca venganza, no puedes quedarte aquí sin más.
-No sabemos si hay más fragmentos aquí- dijo Sesshomaru dando por terminada la charla, Aome lo miro con seriedad.
-Iremos a la otra época a averiguar, Sesshomaru- murmuro la miko sorprendiendo al yokai por el severo tono que usaba- Y volveremos por los fragmentos.
-No creo que sea lo mejor- murmuro el youkai pero decidió no discutir- Hueles horrorosamente, ¿estuviste con Inuyasha?
-hum- suspiró Aome colocando los ojos en blanco- Si supieras.
-Lo he oído- murmuro Sesshomaru divertido por el leve nerviosismo de la chica- Hiciste bien.
Aome sonrió y asintió, se recostó a la pared cerrando los ojos.
Para cuando el sol salió ya había movimiento en la casa Higurashi.
-Me largo de aquí- dijo Inuyasha tomando del brazo a Kikyo- Aome puede buscar sola los fragmentos, nosotros vamos por Naraku.
-¡Inuyasha, no puedes irte así!- dijo Sango quien estaba con Miroku en la sala de la casa hablando con la Sra Higurashi.
-Sí puedo, ella no nos quiere aquí- gruño Inuyasha refiriéndose a Aome.
-¿Cómo sabes eso?- preguntó Kikyo cruzándose de brazos.
-Me lo dijo anoche- Inuyasha miró a otro lado- quiere estar sola.
-¿Anoche?- el monje Miroku miro sorprendido a su amigo- ¿A qué hora hablaste con ella?
-No me importa, nos largamos de aquí- gruñó Inuyasha dirigiéndose al pozo, sus amigos le siguieron intentando hacerlo entrar en razón. Inuyasha se detuvo, todos siguieron la mirada del hanyou y se quedaron tan helados como él.
Jaken estaba fuera, como custodiando, aunque totalmente dormido, a unos metros, junto al pozo Sesshomaru dormía profundamente con una chica entre sus brazos, Aome, quien era abrigada por la estola del youkai.
Había ocurrido en la mitad de la noche, hacía demasiado frío y la humana parecía tener una pesadilla, Sesshomaru llamó a Jaken para que trajera su estola y vigilara que nadie se acercara, mientras tanto él, sintiéndose sólo un hombre de nuevo la abrazo para confortarla y se quedó dormido.
-¡¿PERO QUE ESTÁ SUCEDIENDO AQUÍ?!- gritó Inuyasha tomando a su dormido hermano por el cuello y lanzándolo contra la pared- ¡Cómo te atreves a dormir con ella!
Aome soltó un pequeño gritó al despertarse asustada y oír esas palabras.
-Inuyasha ¿Qué pasa?- preguntó la miko pero sólo consiguió que el hanyou la mirara enojado.
-¡Tú! ¡Tú dormiste con el idiota de mi hermano!- rugió Inuyasha desenvainando su espada- ¡Sesshomaru! ¡Te haré trizas!
-Creí que estabas con Kikyo, Inuyasha- dijo con un tono malicioso Sesshomaru tomando su espada la cual había dejado en la pared- No deberías estar celoso, ella no te quiere, aunque anoche no parecías comprenderlo.
-¡Deja de oír conversaciones ajenas, perro sarnoso!- gruño Inuyasha- ¡Aome es mía! ¡Nunca te amará si es que la deseas!
-Inuyasha- murmuro Aome enojándose con lo último- ¡Abajo! No soy de nadie, abajo. Y no te metas en lo que no te importa, abajo.
-¡Tú dormiste con él!- gruñó Inuyasha colocándose en pie.
-¡ABAJO!- grito Aome sonrojándose un poco- No te importa con quien duermo o no.
-¡Pues bien! ¡Si no me importa me largo entonces a buscar sólo a Naraku!- gruño Inuyasha mirando con odio a su medio hermano y luego a Aome.
-Cálmate, Inuyasha- dijo tranquilamente Miroku.
-¡No!- gruñó el hanyou tomando de la cintura a Kikyo- ¡Nos vamos!
Aome iba a decir algo pero el hanyou ya había desaparecido en el pozo.
-Vaya, pues quien lo entiende- dijo Sango con los brazos cruzados- Aome, ¿vamos a desayunar?
-Sí- asintió la miko y miro a Sesshomaru que parecía ajeno a todo- Sesshomaru ¿vienes?
-Hump- murmuro el youkai y la siguió.
Sesshomaru observo a una feliz Rin hablar con Shippo y Souta en el desayuno, totalmente ajenos a todo, para sorpresa de Sesshomaru, el pequeño kitsune llevaba ropa moderna y parecía totalmente cómodo con ella.
Luego del desayuno Aome le prestó un vestido a Sango y ella se colocó unos jeans y una camisa.
-Esta ropa es muy rara, Aome- dijo Sango sintiéndose un poco desnuda por el largo del vestido.
-¡Te ves hermosa!- dijo Aome con los ojos brillantes al ver a su amiga- ¡Espera a que Miroku te vea!
Sango se sonrojo y asintió, bajaron las escaleras y ambas se sorprendieron de ver al monje Miroku con un traje que Aome reconoció, se lo había comprado a Sesshomaru.
-¿Qué les parece?- dijo el monje observando a su novia y a su amiga- Sesshomaru dijo que era lo de ahora…él parece molesto por tener que usarlo, pero se ha puesto uno. ¿No es increíble?
-Te ves espectacular- sonrió Sango y besó a Miroku, Aome busco al youkai con la mirada quien también iba vestido con la ropa moderna y no le sentaba nada mal.
-Sango, monje Miroku- llamó Aome a sus amigos- ¿Podríamos hablar un momento afuera?
-Por supuesto, Aome- dijo Sango tomando la mano de su amiga- ¿Qué ocurre?
-Vengan- la miko camino hacía el lugar donde estaba Sesshomaru fuera de la casa- Sesshomaru- llamó Aome y aunque el youkai no la miró ella sabía que le escuchaba- Sango es una exterminadora, Miroku es un monje, tal vez ellos sepan algo de la bruja y tú espada.
-¿Qué bruja?- preguntó curioso el monje Miroku y se arrepintió al ver la helada mirada del youkai.
-Dudo mucho que unos simples mortales puedan ayudar, miko- dijo con voz helada que parecían atravesar como cuchillas.
-Youkai amargado- masculló Aome por lo bajo, Sesshomaru la fulminó con la mirada- ¡Sesshomaru! ¡Tienes que dejar que te ayude!
-Hump
-Aome, no creo que gritarle sea una buena opción- dijo pensativa Sango y luego observo al perro demonio- Sesshomaru, vengo de una familia de exterminadores, sé mucho sobre ustedes, ¿De qué habla Aome?
-Ayer se presentó una bruja- murmuro resignado el youkai, de algún modo la miko llevaba razón- Quiere mi corazón o algo así, la espada de mi padre ha empezado a comportarse de forma extraña.
-Su cuerpo también- intervino Aome- Creo que es una venganza, tiene un mes, Sango, al parecer la espada guarda más secretos…
-Posiblemente sea brujería- medito el monje Miroku con los ojos cerrados- Tenemos que hablar con el fabricante de la espada por si sabe algo.
-El corazón de un youkai, es una gran forma de ganar poder- dijo Sango decidida-Sesshomaru, ¿Por qué Aome cree que es una venganza?
-Hum- murmuro Sesshomaru ocultando su mirada- Me temo que en su juventud me amo, fue hace demasiado tiempo, yo aún era joven.
-Debe ser una bruja bastante fuerte para seguir viva- dijo divertida Sango, Sesshomaru la miró con frialdad.
-¿Qué podemos hacer para ayudarlo?- preguntó Aome con un claro tono de preocupación.
-Buscar Totosai, tal vez él nos diga algo sobre la espada- murmuro Sango
-Tal vez Kikyo sepa algo sobre la bruja- dijo un pensativo Miroku- Ella estuvo hace más de cincuenta años…
-hum- interrumpió Sesshomaru con su helada voz- No le pediré ayuda a la mujer de Inuyasha.
-¿Por qué no?- pregunto Aome- ¡Es nuestra única opción!
Sesshomaru la fulminó con la mirada.
-Jaken- llamó y el sapo demonio apareció haciéndole una reverencia a su amo.
-Dígame, amo bonito, ¿en qué le puedo servir?
-¿Qué sabes sobre la bruja del tiempo?- pregunto el youkai mirando a su sirviente quien temblaba un poco.
-¡Es un horrenda mujer, señor! ¡Le persiguió cuando usted era aún muy joven! ¡Dicen que le lanzó una maldición para que usted no pudiera amar!- dijo el pequeño youkai temblando- ¡Por supuesto un gran ser como usted no pudo ser embrujado!
-Hum- bufó Sesshomaru mirando a otro lado- ¿Y qué más?
-Bueno, señor, dicen que su padre intento remediarlo, ella envió a matar a su padre, amo bonito- Jaken tenía los ojos húmedos- Nadie sabe porque le dio a colmillo sagrado pero una vez escuche decir a la pulga de Inuyasha que era una forma de protegerle, mi señor.
-¿Al anciano Myoga?- pregunto sorprendida Aome, Sesshomaru coloco su atención en la miko.
-¿lo conoces?- le preguntó, Aome asintió y miró a sus amigos.
-Lo conocemos, no sabemos dónde pueda estar…- murmuro Sango saliendo en ayuda de su amiga.
-Jaken- arrastró Sesshomaru el nombre- Trae al inútil de mi medio hermano, aquí y ahora.
-S-sí, mi señor- dijo el youkai bajando la cabeza y corriendo al pozo.
-Sesshomaru- llamó el monje Miroku sin miedo- ¿Qué pretende llamando a Inuyasha?
-La pulga le dijo algo a Inuyasha- respondió muy seguro el youkai- Inuyasha me dijo que no podía amar, lo decía en serio.
-Aome- susurro Sango a su amiga- ¿Crees que a Sesshomaru le preocupa no poder amar?
-Parece que sí- asintió Aome y tembló al sentir la energía del youkai crecer mientras las miraba enojado- ¿Qué ocurre Sesshomaru?
-Hump- dijo el youkai dándole la espalda- Tienes que entrenar, miko.
-¡¿Eh?!- dijo Aome abriendo los ojos más de lo normal- ¡Creí que esperaríamos a Inuyasha!
-Él nos encontrará, por desgracia- bufó Sesshomaru caminando hacia la calle, Aome, Sango y el monje Miroku le siguieron.
-¿Pretendes que vayamos caminando de nuevo?- preguntó ella sabiendo de antemano la respuesta- ¡Ni siquiera estamos aptos para la ocasión!
Sesshomaru no respondió, frente a él pasaba un niño de unos cinco años tomado de la mano de un hombre que debía ser su padre, ¿Cuánto había querido él tener un padre así? El humano llevaba varias bolsas en la mano y en un segundo soltó al niño para contestar su teléfono, ese mismo segundo en que el niño fue a pasar la calle, en el mismo segundo que Sesshomaru observo una gran camioneta cruzar la esquina y dirigirse rápidamente hacía el niño.
Entonces todo pasó muy rápido, en ese segundo Sesshomaru estaba frente a Aome, Sango y Miroku y al siguiente había saltado entre el carro y el niño.
Aome lanzo un gritó al escuchar el chirrido de los frenos del carro, el hombre en frente dejo caer lo que sostenía en sus brazos, Sango se llevó las manos a la cara y Miroku se congelo por un segundo.
Los dos pasajeros de la camioneta se bajaron asustados y al igual que el hombre, Aome, Sango y Miroku caminaron rápidamente varios metros para observar a Sesshomaru quien tenía en brazos al niño.
-¿Estás bien?- preguntó el youkai observando al asustado niño humano completamente ileso.
-¡Ranma!- gritó el hombre llegando hasta ellos y tomando al niño en brazos- ¡Estas bien! Señor…¿cómo podría agradecerle?
-No se preocupe- dijo Sesshomaru recuperando su fría postura.
-¡Sesshomaru!- dijo Aome acercándose y mirándole preocupada- ¿Estás bien?
-Hum- respondió asintiendo el youkai y la tomo de un brazo mientras caminaba para alejarse de los humanos desconocidos- Soy un youkai, esa cosa no me puede dañar.
-¡Muy youkai y todo pero no inmortal!- dijo Sango con los brazos cruzados- ¡Aome tiene razón en estar preocupada!
-Fue una gran maniobra- dijo admirado Miroku- Con eso puede conseguir chicas…
-¡Monje pervertido!- dijo Sango dándole un golpe
-¡Aome!- gritó una inesperada y conocida voz a su espalda haciendo que volteara- ¡Aome, no puedo creer lo que acabo de ver!
-Hola, Hana- saludo Aome con una débil sonrisa, lo que le faltaba- ¿Qué viste?
-¡Tú amigo o novio o lo que sea! ¡Como salvo a ese niño!- dijo la chica sorprendida- ¡Fue increíble!
-Te lo dije, Sesshomaru, así conseguirías novias- dijo con malicia Miroku ganándose un golpe de Sango.
-Sí que lo fue- admitió Aome- Te presento a mis amigos, Sango y Miroku, chicos esta es Hana Saotome, una compañera del colegio.
-Mucho gusto- dijo sonriendo la rubia- No sabía que tenías amigos aparte de nosotros, Aome, ¿acaso nos ocultas cosas?
Oh, si supieras pensó Aome mientras negaba con la cabeza.
-¿Qué te trae por aquí, Hana?- preguntó Aome levemente curiosa.
-Los chicos quieren salir- se alzó de hombros su amiga- puedes traer a tus amigos, ¿ya los llevaste a The Curve? Hoy es dos por uno, ¿vamos? ¡Quiero un poco de pizza!
-¿Qué es The Curve?- preguntó Sango curiosa.
-Un bar que le gusta a Hana- suspiró Aome- Venden una pizza deliciosa.
-¿Por qué no vamos?- pregunto el monje Miroku, Aome sabía que debía tener curiosidad también.
-Bien- suspiró Aome resignada y busco a Sesshomaru que se encontraba a unos metros- ¿Vamos, Sesshomaru?
-Hum- murmuro el youkai con desgano- Bien, pero luego entrenamos.
-Vamos entonces- dijo Hana tomando de un brazo a Aome y del otro a Sesshomaru quien la miró con desagrado- ¡Les va a encantar!
Sesshomaru suspiró molestó, se habían montado todos en el auto de Aome y habían conducido unas cuadras, el olor a humano era desesperante.
El local parecía elegante, la rubia amiga de la miko los llevo a una mesa para cinco y pidió una pizza, luego se volvió hacia Sango y Miroku.
-Y bien, ¿de dónde son ustedes? – preguntó curiosa
-Pues…- empezó a decir Sango
-Son de aquí- dijo Aome – Estudian en el exterior.
-¡Oh, genial! – dijo Hana asombrada- ¿Qué estudian?
Sango y Miroku intercambiaron miradas casi sin comprender, Sesshomaru coloco los ojos en blanco.
-Miroku estudia teología- dijo Aome en una sonrisa- Sango, digamos que estudia mitología o algo parecido.
-Interesante- murmuro Hana- ¿Y están saliendo con alguien o son igual de aburridos que tú?
-¡Yo no soy aburrida!- dijo Aome frunciendo el ceño, Hana alzo una ceja.
-¿Ah, no?- murmuro con malicia su amiga- ¿Cuándo fue la última vez que tú saliste con alguien, Aome?
-Ellos están comprometidos- dijo Aome cambiando el tema.
-Felicitaciones- sonrió con dulzura Hana y luego poso su mirada en Sesshomaru- Guapo ¿Te gusta Aome o el beso del otro día era un juego?
Sango y Miroku se atragantaron al escuchar eso y Aome aguantó la respiración.
-¡¿Cuál beso?!- dijo Sango sorprendida- ¿Se besaron? ¡Aome!
-¡Señorita Aome!- dijo Miroku mirándola con entusiasmo- ¡Tiene que contármelo todo!
-No es lo que parece- dijo Aome ligeramente nerviosa.
-¿Por qué no, Aome?- dijo un divertido Sesshomaru con la reacción de los humanos y un poco influenciado por el trago- ¿No le vas a contar a tus amigos de nuestra apasionada velada?
Aome quien empezaba a beber escupió el líquido.
-¡¿Qué?!- dijo la miko respirando fuerte- ¡De que estas hablando!
Sesshomaru sonrió divertido y pasó un brazo por encima de los hombros de la chica acercándola a él, Aome tembló un poco y sintió que le faltaba el aire cuando la lengua del youkai lamió el lóbulo de su oreja con lentitud.
-¡¿Qué estás haciendo Sesshomaru?!- casi grito Aome alejándose de él enojada- ¡Deja de jugar conmigo!
-No estoy jugando- se rió un poco Sesshomaru, Aome le dedico una dura mirada.
-Parecía asustada, señorita Aome, ¿está bien?- preguntó Miroku preocupado atrapando la mano de su amiga, no es que no se hubiera divertido pero también se preocupaba por ella.
-Sí, sólo no me gusta está clase de juegos- dijo la miko cruzándose de brazos y mirando la mesa.
-¿Por qué estabas asustada?- pregunto Sango quien estaba frente a ella- Sesshomaru no te hará nada mientras yo esté aquí.
-¡No estoy asustada!- exclamó Aome lanzando una mirada exasperada a todos.
-Lo estabas- apoyó Sesshomaru, él lo había olido, se acercó lentamente a ella y la miró a los ojos divertido- ¿Me temes?
Aome le envió una mirada que él no supo descifrar y luego lo empujo para seguidamente colocarse en pie.
-No- dijo con voz fuerte- Y mantén la distancia.
-¿Por qué? – Preguntó Sesshomaru queriendo decirse que no tenía curiosidad- ¿Te pongo nerviosa, miko? O es que… ¿soy el primer hombre que se te acerca de esa forma tan lujuriosa?
-Idiota- murmuro Sango cruzándose de brazos
-¡No te importa, Sesshomaru!- suspiró Aome colocando los brazos a sus costados- No me haces sentir nada, ¡y no te interesa si un hombre se me ha acercado o no de esa manera!
-Aome, cálmate, por Dios- dijo Hana reconociendo el enojo en su amiga- ¡Es sólo un chico jugando! ¿Y qué importa que te ponga nerviosa? ¡Si está como dios manda!
-¡Hana!- exclamo Aome mirando reprobadoramente a su amiga
-Ya, señoritas, cálmense- pidió Miroku, Aome tomo aire y se sentó.
-No deberíamos hablar de ese tema- dijo Sango comprensiva- No es de una señorita…
-¿Tú también?- dijo fingiendo estar ofendida Hana- ¡No puede ser! ¡¿Es que no quieren una vida sexual?!
Miroku soltó una carcajada ante el comentario de la rubia mientras Aome y Sango se sonrojaban, Sesshomaru negó con la cabeza.
-Hana, este no es el momento ni el lugar para hablar de eso- murmuro Aome mordiendo un pedazo de pizza.
-¿Por qué no?- dijo Sesshomaru con un poco de malicia al ver el rostro de la miko-¿Nunca has tenido un orgasmo?
Aome estuvo a punto de escupir y observo a Sesshomaru casi escandalizada
-¡A ti que te importa!- le dijo la miko mientras a Sango le daba un tic en la ceja.
-Aome- dijo Hana tranquilizadoramente- Es sólo una pregunta.
-¡Oh por dios! ¡Sí, he tenido muchos! ¿Feliz?- Sesshomaru observo a la miko y por su olor noto que mentía lo que hizo que una carcajada quisiera escapar de sus labios, Sango abrió varias veces la boca sin saber que decir.
-Cuéntame ¿con que posiciones, querida?- preguntó con curiosidad Miroku
Aome bufo y se llevó una mano a la frente para no golpearlos a todos.
-Aome, ¿no has pensado que tu amigo, Sesshomaru, podría darte mucho placer?- dijo con un aire divertido y malicioso Hana haciendo que el youkai tuviera una extraña imagen mental y reprimiera una cara de asco.
-¡Cómo si eso fuera posible!- dijo Sango asombrada incluso de su frase y soltó una carcajada secundada por Aome.
-Eso jamás pasaría- las apoyó Miroku asintiendo.
-¿Por qué no?- pregunto Hana confundida
-Sí, miko ¿Por qué no?- dijo Sesshomaru alzando una ceja con intención de molestarla- Sé muchas cosas que a cualquier mujer le encantarían.
-¡No me interesan ninguna de esa cosas que sabes!- dijo Aome cruzándose de brazos y mirando a otro sitio.
-No puedes saberlo- murmuro Sesshomaru observándola con diversión, se veía bonita enojada ¿En qué traseros estoy pensando?- Estoy completamente seguro que te interesaran.
-¡Para nada!- dijo colocándose en pie- ¡Yo no soy cualquier chica que se acuesta con el primero que se lo propone! ¡No voy a estar con nadie que no me ame de verdad!
Sesshomaru soltó una carcajada.
-¿Amor? ¡Eso no existe!- dijo mirándola con una pizca de diversión en sus fríos ojos- Deberías disfrutar más de tu juventud, humana.
Aome intento hablar pero no pudo, sintió que era su límite, dio un suspiro y casi corrió al baño.
-¡Aome!- llamó Sango colocándose en pie.
-Déjala sola un momento- pidió Hana sintiéndose culpable- Me he excedido demasiado.
-¿De qué hablas, niña?- preguntó Sesshomaru con fingido desinterés mientras observaba el camino tomado por la miko.
-Humm…pues…- susurro con mucha culpa Hana observando a los dos chicos y a la chica- Hace unos tres años hubo una fiesta…Aome acababa de llegar de no sé dónde y estaba destrozada, llevaba varias semanas sin querer hacer nada…
Sango y Miroku intercambiaron una mirada preocupada, hace tres años que Aome había huido de la época antigua.
-¿Y qué paso?- preguntó Sango, Hana la miró con culpa.
-La invite a una fiesta, había un compañero nuestro que le gustaba Aome, Hojo, se llevaban bien y pues…- Hana suspiró mientras negaba con la cabeza- Todos creímos que estarían bien, que eran novios, nadie pensó que él sólo la iba a usar…
-Hum- interrumpió Sesshomaru en un suspiró y colocándose en pie- Iré a ver cómo está.
-No creo que sea buena idea- dijo Miroku colocándose en pie al igual que el youkai- Tal vez debería ir Sango…
-No- dijo Sesshomaru antes de ir hacia el lugar donde la miko había desaparecido.
Aome suspiró mientras observaba su reflejo en el espejo, había huido como una niña, la verdad no le gustaba ese tema, había amado y la habían hecho sufrir y cuando intento estar con alguien, ese chico en el que ella confiaba sólo se acostó con ella y luego desapareció del mapa, la evadía hasta el día de hoy.
Ella quería creer en el amor, ella quería creer que había gente distinta pero no los encontraba, nadie distinto en ningún lado.
-Miko- llamó alguien fuera del baño
-Sesshomaru ¿Ahora que quiere el rey del infierno?- dijo mirando a la puerta la cual se abrió para darle paso al youkai
-Soy el Lord del Oeste, no el rey del infierno- dijo cerrando la puerta y observándola con aire critico- No llores por ningún imbécil, miko.
-No estoy llorando por nadie- negó Aome tomando aire.
-Yo jamás he conocido el amor de una mujer- murmuro Sesshomaru sin ver a la chica- Pero eso no significa que tú no encontraras a alguien que te merezca.
Aome lo observo sorprendida ¿desde cuándo Sesshomaru era bueno?
-G-Gracias- tartamudeo, el youkai la miró con desinterés.
-Inuyasha no te merece- murmuro Sesshomaru dirigiéndose a la puerta- Aun no ha nacido el hombre que te merezca, miko.
Aome abrió los azules ojos más de lo normal, Sesshomaru se marchó.
