Gracias por leer y comentar, en cuanto a lo de Hojo, es suficiente para cualquiera.
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Aome abrió los ojos cuando la luz empezó a entrar por la ventana, se sentía realmente cómoda en los brazos de aquel frío youkai, lo observo por un momento y luego de que la curiosidad la asediara por largo rato sumergió sus manos en los plateados cabellos del chico.
Suave.
Sesshomaru era suave el tacto.
-Buenos días, miko- saludó Sesshomaru con suavidad mientras sentía los suaves dedos acariciar su cabello.
-Buenos días, Sesshomaru- sonrió Aome sentándose junto al youkai quien la observaba menos fríamente que de costumbre- Me preguntaba si me podrías contar un poco acerca de ti.
Sesshomaru respiro mientras la miraba con indiferencia.
-No hay nada que contar, miko- soltó levantándose y acercándose a una ventana.
-¿Cómo no?- dijo la miko haciendo una pequeña mueca que no pasó desapercibida para el youkai- Has vivido miles de años, algo tuvo que pasar…
-Batallas, mujeres, aburrimiento- murmuro Sesshomaru mirando letalmente a la chica- No conocí muchos placeres, mi vida no es interesante.
Aome suspiró con fuerza mientras negaba con la cabeza, era increíble.
-Sesshomaru, tenemos que acabar con la bruja- recordó Aome después de un rato, el youkai asintió volviéndose a ella.
-Lo haremos, pero primero los fragmentos, humana- dijo Sesshomaru observando el ceño fruncido de la chica.
-No, primero la bruja- Aome se había colocado en pie con los brazos cruzados, no estaba dispuesta a ceder- Tengo que destruirla, Sesshomaru.
El youkai bufó y miró a otro sitio, la humana se veía tentadora de ese modo, sus pensamientos empezaban a tomar senderos extraños pero fueron interrumpidos por un golpecito en la puerta.
-Es la comida, mi lord- dijo una voz suave del otro lado.
-Pasen- respondió el Lord del Oeste y acto seguido entraron dos jóvenes youkais con grandes bandejas llenas de comida en sus manos- Déjenla ahí y retírense.
Las youkais hicieron una reverencia y se marcharon, Aome alzo una ceja, Sesshomaru le hizo gesto de que se sentara a comer.
Ninguno hablo durante un rato.
-Me criaron las doncellas de mi madre- dijo Sesshomaru luego de un rato- Padre me enseñó a pelear cuando creyó conveniente, más adelante me llevo al campo de batalla, cuando estuve en la pubertad me enamoré de una youkai perro, llamada Zera, pero ella me despreció emparejándose con otro youkai, de bajo nivel, padre para compensarme me obsequio un harem de mujeres…
-¡¿Qué?!- se atoró Aome prestando atención, Sesshomaru sonrió.
-Dijiste que querías saber sobre mi vida- dijo un neutral perro demonio.
-Sí, es solo que… ¿en serio?
-Vivía de batalla en batalla, comía, bebía, me acostaba con mujeres, debí conocer a la bruja del tiempo, pero no lo recuerdo en realidad. No recuerdo nada, lo siguiente es a padre con esa humana, luego Inuyasha.- Sesshomaru bebió de su copa para pasar el amargo trago del recuerdo- Quise asesinar al bastardo muchas veces, su madre…no sé cómo, lo impidió todas ellas. Mi vida fue de aquí para allá sin muchos sentidos. Hasta que…
-¿Hasta qué?- dijo Aome animándole a hablar.
Hasta que te conocí, Aome pensó Yako quien había estado dormido pero recordaba el sentimiento del primer encuentro, había sido mágico.
-Hasta que Rin me volvió débil- gruñó el youkai- Creo que el resto de la historia la conoces.
-Por supuesto- murmuro la miko mientras comía con el ceño fruncido, parecía que Sesshomaru no había vivido su vida como ella creía era debido.
~ooo~
Kikyo e Inuyasha llevaban toda la mañana siguiendo el rastro de Naraku, se encontraban en medio de un bosque cuando lo vieron aparecer frente a ellos.
-Kikyo, Inuyasha- dijo Naraku acercándose a la miko- Han llegado muy lejos ¿no les parece?
-¡Te haré trizas Naraku!- grito Inuyasha sacando su espada.
-Vamos, Kikyo, ese chico es muy molesto, deberías venir conmigo-susurro Naraku a la miko haciendo que Inuyasha gruñera y le diera un puñetazo.
-¡Deja a mi esposa en paz!- gruño Inuyasha alzando su espada de nuevo.
-Inuyasha, no grites- dijo la helada voz de Sesshomaru tras ellos.
-¡Vaya! ¡Reunión familiar!- se carcajeo Naraku observando a Sesshomaru junto a Aome, Sango y Miroku- Que tenemos aquí… ¡pero si es la bella miko que acompañaba al bastardo de Inuyasha!
-Naraku- dijo Aome con frialdad
-Dime, preciosa Aome, ¿cómo vas con la búsqueda de la hermosa bruja del tiempo? ¿Cómo pretendes ayudar a Sesshomaru con tu escaso poder?- se burló Naraku mientras se acercaba a Aome lentamente- ¿No quieres hacer un juego conmigo? Tú me entregas los fragmentos y yo te entrego el poder para destruir a la bruja, ¿quieres preciosa?
-Nunca- dijo Aome tomando una flecha y apuntando a Naraku- Largo, o te mataré.
Naraku se rio mientras saltaba sobre ella y hacía aparecer una docena de cristales que iban disparados hacia ella.
-La bruja del tiempo no está aquí, pequeña miko, aun así no eres nadie para mandarme- dijo Naraku mientras la miko esquivaba ágilmente el ataque.
-¡Aome!- exclamaron Sango, Miroku e Inuyasha al tiempo al ver como se desarrollaba el combate, Kikyo y Sesshomaru observaban en silencio y con atención la escena.
Aome disparo la primera fecha justo al pecho de Naraku, este se dividió en dos y con una sonrisa macabra apareció junto a Aome en sus brazos los cristales.
-¡BASTARDO!- rugió Inuyasha mientras atacaba a uno de los clones, Aome hizo una mueca de dolor mientras la sangre salía ligeramente, tomo una flecha e intento dispararla pero no pudo al ser tomada del cuello y lanzada al aire por Naraku.
-¡Señorita Aome!- exclamo Sango- ¡Kirara vamos!
Sesshomaru observo a Sango sobre Kirara atrapar a la miko en el aire mientras Inuyasha se enfrascaba en una pelea con Naraku.
-Sesshomaru, no creas que escaparas- se rio maquiavélicamente uno de los Narakus atacándole por la espalda, Sesshomaru se dio vuelta deteniendo el ataque para después devolverlo.
-¡Inuyasha no uses tu espada! – gritó el monje Miroku en algún lugar mientras frente al hanyou aparecían tres Narakus más.
-¡¿No hay forma de destruirlo?!- rugió Inuyasha observando casi con histeria a los clones.
-Hay que encontrar el verdadero- dijo el monje Miroku
-Seguramente está escondido en algún sitio manejando el títere- murmuro Kikyo observando a su alrededor- No muy lejos de aquí.
-Voy a buscarlo- dijo Aome quien había bajado junto a Sango y ya había dejado de sangrar.
-Voy contigo- dijeron Miroku, Kikyo y Sango al tiempo.
-¡¿Qué nadie ha pensado en venir a ayudarme?! ¡Se están multiplicando!-grito Inuyasha ganándose una mirada de burla de Sesshomaru por mostrar debilidad.
-Yo iré- suspiro Sango- Nunca va a madurar.
Kikyo, Miroku y Aome asintieron y comenzaron a caminar mientras trataban de obtener la verdadera presencia maligna de Naraku. Un par de minutos después la descubrieron y empezaron a caminar con mayor rapidez.
-¡Agh!- gritó Miroku al verse sostenido de piernas y brazos y sentir que era halado de ellos.
-Hasta aquí llegas, monje- se burló una voz a su espalda.
-¿Miroku?- llamaron Kikyo y Aome al tiempo al no verlo cerca pero no hubo respuesta.
-Kikyo, Aome- dijo una voz en algún lugar- Entréguenme los fragmentos.
-Nunca- dijeron al tiempo mientras colocaban una flecha en el arco.
-Pero que tiernas, parecen gemelas- se burló la voz- es una pena que vayan a morir.
Aome y Kikyo se colocaron espalda contra espalda y apuntaron a la nada, esperando el primer ataque. Una suave brisa recorrió el lugar y las envolvió, dos segundos después salieron disparadas por el aire en sentidos opuestos y se escuchó una delicada carcajada.
-Hola, bonita- saludo un youkai, con la voz de Naraku, sosteniendo a Aome del cuello y haciendo que varias descargas eléctricas invadieran su cuerpo- Sería una lástima que no pudieras salvar a Sesshomaru ¿verdad?
Aome tomó aire y clavó una flecha purificadora en el corazón del youkai haciéndolo gritar y dejándola caer desde varios metros de altura, sintió que venía la inconciencia, pero no quería abrazarla, un par de minutos después observo caer del cielo un carcaj vació, un arco y por ultimo a una mujer casi con su apariencia, Kikyo quien miraba con odio al cielo mientras su cuerpo estaba completamente lleno de aruñetazos sangrantes.
-Humana estúpida, ¿creías que podías contra mí?- dijo la voz de Kagura con soberbia.
Aome intento moverse pero no pudo, Kikyo quiso hablar pero solo escupió sangre. Kagura sonrió con tristeza mientras sacaba su abanico.
-Las matare antes de llevarme los fragmentos- dijo dirigiendo el movimiento hacia Aome quien abrió los ojos como platos e intento moverse pero aún se sentía débil, a su lado Kikyo hizo un sonido colocándose sobre ella, el golpe jamás la toco. Aome podía sentir el poder espiritual de Kikyo protegerla mientras su antigua encarnación se debilitaba, justo en el momento que ella era capaz de utilizar el suyo lanzándolo contra Kagura quien retrocedió lo suficiente para no salir purificada y luego huir con los fragmentos de Kikyo en sus manos.
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Sesshomaru busco varias veces a Aome con la mirada y temió lo peor cuando el olor de la miko denotó dolor, unos segundos después que pudieron ser años, los clones de Naraku's falsos desaparecieron, permitiéndole correr libremente en busca de la miko.
-¡Aome! ¡Kikyo!- grito su hermano quien había corrido a su lado, Sesshomaru observo por una milésima de segundo a las dos mikos inconscientes en el suelo y notoriamente heridas, en ese instante corrió hasta ellas y tomó a Aome en brazos.
-miko- murmuro a la inconsciente chica- Es hora de ir a casa.
-¡Kikyo! ¡Kikyo despierta!- gritaba una y otra vez Inuyasha sosteniendo a la otra chica y moviéndola un poco.
-Inuyasha, no hagas eso que la lastimas- dijo Miroku llegando junto a su amigo- la señorita Kikyo necesita reposo…
-Sólo se desmayaron ¿verdad?- pregunto Sango acercándose a Sesshomaru y colocando una mano en la frente de Aome.
-Están vivas, pero débiles- murmuro el youkai- Siganme. - Sango asintió y se levantó junto a Sesshomaru quien al ver que Inuyasha y Miroku no se movían se detuvo.- Inuyasha, tú y la miko también pueden venir, sólo esta vez.
Inuyasha asintió y tomo en brazos a Kikyo mientras seguía a su hermano preguntándose que se traía entre manos.
Sesshomaru los guio hasta su palacio y les pidió que pasaran, envió a uno de sus subordinados por un par de sanadores y otro le ordenó guiar a los invitados a sus respectivas habitaciones mientras él caminaba hasta su cuarto y colocaba sobre su cama a la miko.
Es una mujer muy hermosa pensó Yako, Sesshomaru coloco los ojos en blanco Debió dar una gran pelea, mataremos a quien le hizo esto.
Posiblemente pensó el youkai soltando un gruñido, la miko apestaba a Naraku y sus marionetas. Tendré que pedir que la bañen
Por supuesto, Sesshomaru, pídele a alguien que la bañe y la sane, Inuyasha y ese monje lo harían encantados, tu hermano hasta le daría su sangre a la chica… dijo con un tono malicioso la bestia Es tu pareja, pero quieres que la vean desnuda otros ojos…que la toquen otras manos…
Tonterías pensó Sesshomaru mientras observaba a la miko Ella es una humana, no es mi pareja
Aun así, Sesshomaru, ¿Cuándo fue la última vez que alguien te trato como Aome te trata? ¿Cuándo fue la última vez que dormiste con alguien como duermes con ella? ¿En serio estás dispuesto a perderla por tu orgullo, porque es humana? Una humana a la que le diste tu sangre…tú sabes lo que eso significa, Sesshomaru. le dijo Yako en sus pensamientos, Sesshomaru suspiro sabiendo que no tenía ningún argumento con el cual contradecirle, tomó en brazos a la miko y la llevo a su baño, colocándola en la enorme bañera. Llamo a sus sirvientes para que trajeran agua caliente, hierbas medicinales, ropa y demás cosas para curarla en caso de ser necesario, una vez a solas la observo de nuevo y la comenzó a desvestir lentamente, mientras la miko empezaba a respirar mejor, después de todo ella podía despertar más pronto que Kikyo, gracias a la sangre de Sesshomaru.
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Aome se sentía débil, adolorida y agradecía esa sensación tibia que invadía su cuerpo. Agradecía que recorrieran su cabello y que alguien lavara su embarrada cara, se sintió levemente extraña cuando un paño tibio bajo por su cuello, limpio sus brazos y luego sus pechos hasta su abdomen, sintió el agua tibia recorrer su espalda y luego como alguien hundía sus piernas completamente en el agua. Entre abrió los ojos cuando su cuerpo empezó a recuperar su fuerza y su energía, frente a ella estaba Lord Sesshomaru en ropa interior, en la ropa interior que ella le había comprado, empapado y lavándole los pies para luego hacerle leves masajes y luego seguir con sus piernas, un leve sonrojo se apoderó de ella y se intensifico cuando las blancas manos del youkai subían por sus muslos.
-Sesshomaru- murmuro Aome con una sonrisa, el youkai la observo sonrojado.
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-Aome- murmuro Sesshomaru mientras se hundía en los azules ojos y las rosadas mejillas lo hacían quedarse con la garganta seca, ella le sonrió.
-Gracias- murmuro la miko intentando alzar con debilidad su brazo para acariciar su plateada cabellera- Gracias por hacerme sentir mejor.
-No hay porque- murmuro el youkai negando con los ojos cerrados y acercándose más a la mano que lo acariciaba con cariño.
Es hermosa, Sesshomaru, ya acéptalo rugió Yako por decimocuarta vez quien estaba siendo frenado por Sesshomaru desde que este había comenzado a desvestir a la chica, Sesshomaru asintió ante el pensamiento de Yako mientras la mijo mojaba su cara con la húmeda mano que descendida a su cuello Es sexy y está tan desnuda en frente nuestro volvió a pensar Yako esperando que Sesshomaru bajara la guardia, pero Sesshomaru solo siguiendo la mano de Aome quien había descendido con inocencia por su torso para luego alejarse. Vamos Sesshomaru déjate llevar, ella también quiere
No, ella es demasiado buena para mí pensó Sesshomaru abriendo lentamente los ojos Hace mucho tiempo olvide que era amar, no ha habido nadie y cuando pienso en proteger a alguien sale herido o herida, no puedo…Aome merece a alguien digno de ella, no a mi
¡TONTERÍAS! rugió Yako haciendo que Sesshomaru olvidara cualquier cosa y observara a Aome en ese momento, la chica lo mirada con una pequeña sonrisa divertida y el rostro sonrojado.
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-Sesshomaru- dijo una divertida Aome- ¿cómo es que estamos desnudos en el baño?
-Te-tenía que limpiarte ese apestoso olor que tenías y revisar que no estuvieras herida- explico Sesshomaru respirando e intentando no sonrojarse.
-Gracias- le sonrió más aun la chica- ¿Y porque…bueno, como es que estoy bien…?
-Mi sangre- murmuro Sesshomaru sabiendo a que se refería, una simple humana no se habría recuperado con tanta rapidez.
-Gracias, Sesshomaru- murmuro la miko arrodillándose para abrazar al youkai aunque esto significara su muerte sin saber lo que dentro del youkai podía explotar.
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¡NOS ESTA ABRAZANDO! pensó con obviedad Yako mientras el cuerpo de Sesshomaru se quedaba paralizado y su mente estaba en blanco, Yako rio con malicia mientras tomaba el control lentamente, a la conciencia cuerda y fría del youkai no le importó mucho, era cierto, Aome era atractiva, era hermosa e inteligente, y estaba desnuda. Abrazándole, pegando cada centímetro de su cuerpo a él.
Casi sin saber cómo Sesshomaru la abrazado dejándose llevar por el momento.
Sesshomaru la abrazo de un modo tan intenso e íntimo que nunca nadie podría copiar, se separaron un poco y se hundió en los azules ojos que lo observaban con autentico cariño, sin saber cómo ni porque se acercó lentamente a sus labios y los lamió, Aome tomó una posición más cómoda a la que estaba y con suavidad unió sus labios a los de Sesshomaru. Un beso lento y suave, delicado que se profundizo mientras los dueños de los labios descubrían un nuevo centímetro de piel en quien tenían en brazos.
Sesshomaru recostó a Aome en la bañera colocándose sobre ella y la beso con más intensidad mientras sus manos jugaban con el azabache cabello, la miko rodeo las caderas del youkai con sus piernas hundiendo sus manos en el plateado y largo cabellos de Sesshomaru quien acaricio suavemente su mejilla para luego hacer un camino con sus manos hasta su pecho, un camino que se fue llenando de delicados besos.
Aome sintió las caricias lentas, pausadas pero intensas de Sesshomaru, su cuerpo y el agua caliente rozándole la piel la excitaba de una forma que ella no había conocido nunca, sintió como acariciaba sus pechos y luego se detuvo como esperando una negativa que ella jamás ofreció, Sesshomaru tomo entre sus labios uno de sus pechos y empezó a jugar suavemente con el hasta hacerlo más intenso, Aome siseo de placer mientras sus manos acariciaban a Sesshomaru en cuanto podía, varios segundos después la miko tomo la barbilla del youkai y se dirigió a sus labios para luego hacer un camino por el blanco cuello y dejar sus manos descender hasta los empapados boxers.
-Aome- susurro Sesshomaru preguntándose si eso estaba bien, después de todo ella antes había salido herida, la miko lo miro con tranquilidad y lo beso acariciando su cabello con una mano mientras la otra hacía un camino entre la ropa interior del youkai y tomándolo en su mano lo acariciaba, Sesshomaru podía jurar que en todos los miles de años que tenía no había sentido nada así, acerco más a la miko profundizando el beso y dejando sus manos vagar por las caderas alrededores, llevando con lentitud pero sin pausa las manos entre los muslos de la miko hacia su intimidad y haciendo suaves masajes que intensifico cada vez que la chica temblaba más seguido. Aome empezó a acariciar con más rapidez el miembro de Sesshomaru mientras perdía el control de su mente, el youkai le lleno de tiernos besos el cuello, abriéndose camino entre la piel de la miko y cuando ella estuvo lista introduciendo uno a uno sus dedos en su interior.
-Sessh…Sesshomaru- murmuro ella apretándose a él, dejando su voluntad a su meced, Sesshomaru aumento el ritmo de sus caricias haciendo que la miko lo tomara del hombro con la mano libre con fuerza, sin aliento, con el cuerpo en llamas igual que él quien la sostenía cada vez con más fuerza y a la vez intentando no lastimarla.
-Aome- gruño Sesshomaru besándola con rudeza, sintiendo que no podía más, quería tomarla, más que eso, quería marcarla y estar con ella para siempre y esa idea le asustaba, temía que fuera imposible, un gemido por parte de la miko lo sacó de sus pensamientos para llevarlo de nuevo a sus sensaciones, sensaciones cada segundo más fuertes pero no podría dejarse llevar del todo, no sin saber si ella estaba completamente de acuerdo y en sus cabales.
-Ahhg- gimió la miko moviendo con fuerza sus caderas, de una forma sexy y tentadora que lo hacía moverse con la misma rapidez- Sessh…- intento decir la miko a su oído pero solo consiguió lamerle levemente el lóbulo de la oreja para luego arquear la espalda, gemir y morderle el hombro. Sesshomaru no pudo responder, él sabía que ambos estaban por llegar, le beso el cuello mientras la acariciaba en los puntos más erógenos y entonces, para el todo acabo, casi en el mismo segundo que para ella.
Sesshomaru respiro inhalando con fuerza el aroma de la miko, la tomo en brazos y la llevo a su cama abrigándola entre sus brazos, ella se abrazó con fuerza a él cerrando los ojos.
-Sesshomaru- murmuro al oído del peliplateado - quédate conmigo.
Sesshomaru sonrió acariciando el cabello azabache de la miko y acunándola entre sus brazos.
-Para siempre- susurro para ella besando su cabello y cerrando los ojos mientras su olor invadía la alcoba.
Sesshomaru no supo cuánto tiempo estuvo así, ni cuando se durmió y comenzó a soñar con un mundo en el que vivía con la miko y tenían hijos, sólo supo levemente que había ruidos en su palacio, que los sanadores cuidaban de la esposa del hibrido y este ya había armado diez escándalos afuera, escucho sin prestar mucha atención que alguien deseaba entrar a la habitación y que le detenían y lo alejaban de allí, sonrió ante la idea de que el idiota de su medio hermano los hallara así, se moriría seguro.
Aome se removió en los seguros brazos del youkai, sintiendo que todo lo que había ocurrido era natural, sintiéndose deseada, sonrojándose internamente por aquel pensamiento. Había hecho algo demasiado íntimo ese día con el rey del hielo, el rey del hielo había incendiado su alma y revolucionado sus emociones. Se abrazó más a él y sonrió sin saber que él sonreía por tenerla entre sus brazos.
Para cuando ambos empezaron a salir de su adormecimiento empezaron a notar su desnudez, sus manos entrelazadas y la mano libre de Sesshomaru acariciando los glúteos de la miko.
Aome se preguntó en que momento Sesshomaru había abandonado la ropa interior, aunque debió hacerlo para no empapar los cojines.
Sesshomaru observo con un poco de vergüenza y lujuria el cuerpo de la miko, le dio un tierno beso en la frente regalándole una sonrisa.
-Sesshomaru- murmuro la miko enrojeciendo apenada- Yo…
-¿Cómo estás?- preguntó el youkai leyendo la incomodidad en los zafiros.
Aome sonrió a los topacios y respondió con un inaudible bien para luego aventurarse a robarle un beso y ocultar su cara en el cuello del youkai.
-Lo de la bañera…- murmuro la miko pensando que tan bueno sería hablar de eso- Yo…
-Lo lamento- suspiro Sesshomaru haciendo círculos en la cremosa espalda de la miko y alejando lentamente su mano de las nalgas en dirección a la rodilla- Me deje llevar…yo…no sé si querías y lamento si te he herido.
-No- dijo Aome mirando al youkai con valentía, los dorados ojos de Sesshomaru lucían sorprendidos- Ha estado bien, me ha encantado, no me heriste, yo solo…bueno, creí que tú…no sé, yo no tengo mucha experiencia con eso.
Sesshomaru se rio bajito mientras acariciaba el rostro de la miko para luego besar sus labios.
-Has estado más increíble que la diosa del sexo- susurró al oído de la miko con malicia mientras lamía con suavidad el lóbulo de su oreja haciendo que la miko se colocara más roja que la ropa de Inuyasha.
-Tú también- murmuro ocultando su cara por un segundo, Sesshomaru le alzo la barbilla y la beso con ternura.
-Aome- murmuro Sesshomaru mirando a los ojos a la chica quien asintió- Tengo que decirte que yo te am…
-¡SEESSHOMAARUUU!- rugió alguien a varios kilómetros de la casa interrumpiendo su repentino deseo de confesarlo todo, que ella era después de todo con quien deseaba pasar la vida.
-Madre- gruñó el yokai tensándose mientras el olor de su insufrible progenitora le llenaba las fosas nasales
-¿Sesshomaru?- preguntó Aome preocupada ante la tensión del youkai- ¿Qué ocurre?
-Tenemos que irnos de aquí pronto, miko- gruñó molesto colocándose en pie y buscando ropa para los dos.
