El consejo de los padres.
Sesshomaru espero a su madre en la sala de la mansión mientras Inuyasha, Kikyo, Sango, Miroku y Aome huían por la puerta trasera
Irasue entro por la puerta principal observando alrededor como esperando encontrar algún escondite.
-Sesshomaru- dijo imponente la youkai observando a su hijo- Me han llegado rumores, fuiste al futuro, un humana te ha cuidado, te has enterado del secreto de tu espada…pero aún más importante ¿Qué es ese hediondo olor a humanos que desprende tu castillo, que desprendes tú?
-Todo eso es correcto, madre- bufó Sesshomaru- Fue debido al hanyou, Naraku.
-¿Te estas relacionando con más humanos, hijo? – dijo la youkai alzando una ceja.
-Unos cuantos que son necesarios- suspiro Sesshomaru- ¿A que debo tu visita?
-Me preocupas seriamente, Sesshomaru- suspiró Irasue sentándose en un mueble- La espada de tu padre ha cambiado completamente, eso quiere decir que la has encontrado pero no huelo más que humanos. ¿No pensarás unirte a una? ¿no?
-No soy tan débil, madre- dijo calmadamente el menor- Sólo la utilizo para recuperar lo que me han robado.
-Espero que después te la comas, Sesshomaru- dijo Irasue colocándose en pie- He buscado nuevas formas de deshacerme de la maldición, no necesitas a esa humana.
-No me interesa, madre- dijo Sesshomaru colocándose en pie- Ahora, si me disculpas, tengo muchas cosas que hacer.
-Bien, Sesshomaru- dijo la youkai levantándose- Espero que no cometas los errores de tu padre.
Sesshomaru observo a su madre marcharse y luego se marchó siguiendo el olor de Aome.
A unos kilómetros de allí viajaba Aome sobre Kirara, el grupo se detuvo cerca de un rio a descansar.
-No puedo creer que el estúpido de Sesshomaru nos haya hecho huir- escupió Inuyasha- Me hubiera gustado verle la cara a la idiota de…
-¡Abajo!- exclamo Aome con los brazos cruzados- Sesshomaru creyó que era lo mejor Inuyasha ¿para qué ganarnos peleas innecesarias? Además, Miroku, Sango y Kikyo están muy débiles aun.
-Ya se mejoraran- dijo Inuyasha cruzándose de brazos igual que Aome y luego le miro curioso- ¿Cómo es que tú estás tan bien, Aome? ¿Por qué hueles a Sesshomaru?
-No digas tonterías, Inuyasha- bufó una sonrojada miko- Él me dio de su sangre para salvar mi vida, eso es todo.
-¡Bah! ¡Di la verdad, Aome! ¡Te acostaste con el inútil de mi medio hermano!- le acusó el hanyou.
-¡Yo no me acosté con nadie!- se defendió la miko
-En cambio, tú sí, Inuyasha- murmuro una voz antes de que su dueño apareciera- Has marcado a Kikyo ¿no es así?
-Koga- murmuro Aome con sorpresa al verlo, el youkai se acercó a ella y besó una de sus manos.
-Tiempo sin verla, señorita Aome, está tan hermosa como siempre- sonrió Koga- Es una pena que huela tanto al bastardo de Sesshomaru, pero aun no la ha marcado, ni lo hará, en cambio a mí me complacería que fuera mi mujer.
-¡¿Qué estás insinuando lobo sarnoso!- gritó Inuyasha lanzando de un empujón a Koga lejos de Aome- ¡Ella jamás estaría contigo!
-¡¿Y porque no?!- le gritó Koga lanzándole una patada- ¡Yo no la haría sufrir como tú! ¡Soy mucho mejor para ella que tú y tu asqueroso hermano!
-¡Cállate! ¡Tú ya estás con Ayame! ¡Maldito!- rugió Inuyasha desenvainando su espada.
-Eres un hibrido muy molesto- bufó Koga ignorándole y volviéndose a Aome para tomarla de la mano- Tú eres mi mujer, Aome, no estaría con nadie más ¿Aceptas venir conmigo?
-Koga…yo…- empezó a decir la miko antes de que el youkai que estaba en frente a ella fuera lanzado hacía atrás.
-Atrevido- murmuro Sesshomaru junto a la miko- Si la vuelves a tocar perderás la vida.
-No me asustas, perro- dijo Koga mirando a Sesshomaru con gravedad- No permitiré que te diviertas más con mi mujer, ella merece estar con algo mejor que tú.
-¿Quieres pelear?- dijo el perro demonio enseñando sus letales garras.
-¡Sesshomaru! ¡Maldito! ¡¿Por qué Aome lleva tu asqueroso olor?!- grito Inuyasha intentando golpear a su hermano quien lo detuvo- ¡Responde!
-No te interesa, hanyou- dijo Sesshomaru lanzándolo a varios metros de distancia- En cuanto a ti, lobo demonio, no sé a qué te refieres con que la miko es tu mujer pero te aseguro que no es así y te advierto que si te le acercas con ese extraño propósito no saldrás con vida.
-Sesshomaru, odias a los humanos ¿Qué coños estas queriendo decir?- rugió Koga- ¡¿Acaso la volverás tu cena?! ¡No lo permitiré! ¡Aome es mía!
-Cállate, youkai- gruñó Sesshomaru mientras su rostro se iba transformando por la ira.
-Koga, basta, tú también Sesshomaru o los purificare a los dos- dijo Aome empujando a ambos hacia atrás con una pequeña cantidad de su energía- Yo no soy de nadie.
-Aome…- empezó a decir Koga acercándose a ella mientras Sesshomaru lo fulminaba con la mirada.
-Koga, no puedo ir contigo debido a ciertos compromisos- sonrió la miko- me alegro verte, espero nos encontremos en el futuro.
-Está bien, Aome- dijo el youkai besando el dorso de su mano- Te esperare, eres mi mujer.
Antes de que respondiera Koga le guiño un ojo y se marchó en el instante en que Sesshomaru le gruñía.
-El joven Koga no ha cambiado en nada- sonrió Aome divertida- ¿Estás bien, Sesshomaru?
-Hump tenemos que irnos, miko- dijo con indiferencia el youkai- Los humanos deben descansar, en ese tiempo visitaras a tu madre. ¿Qué te parece?
Aome asintió y antes que pensara en subirse en Kirara el lord del oeste la había alzado en brazos.
-Así que Inuyasha marco a la señorita Kikyo por fin- susurro Miroku a Sango mientras viajaban
-Parece que sí, esa es la razón por la que Kikyo se mejoró tan rápidamente- respondió Sango- Debió ofrecerle su sangre justo como Sesshomaru lo hizo con Aome.
-Aun así la señorita Aome huele distinto, o eso dijo Inuyasha y también Koga ¿crees que ellos hayan…?
-No lo creo, ¿a qué hora pudo haber pasado?- dijo Sango pensativa- Además si hablamos mucho de esto tal vez Sesshomaru se enfade.
Mientras llegaban a la aldea de la anciana Kaede, Sesshomaru pensaba en las palabras de su madre ¿Habría acaso otra forma de terminar con la maldición? ¿Qué tan bueno sería quedarse con Aome para siempre? ¿Él era igual o incluso más débil que su padre?
No, él era el gran Sesshomaru, no era débil, pero ¿estaría bien para Aome quedarse con él? ¿Hasta qué punto la humana estaba actuando bajo su propia voluntad y verdadero uso de razón?
Tal vez era mejor que ella hiciera su vida aparte, tal y como él había pensado originalmente, aunque sus sentimientos hacia ella eran fuertes lo mejor para ella era vivir con sus semejantes, lejos del peligro que él pudiera representar.
-Llegamos- dijo Sesshomaru deteniéndose frente al pozo
-Gracias, Sesshomaru- sonrió con dulzura Aome y luego se volvió a sus amigos- Creo que deberían descansar un par de días, chicos, yo estaré de vuelta ¿sí?
-Por supuesto Aome- dijo animada Sango
-Nos encantó verla, señorita Aome- sonrió Miroku también
-Te estaremos esperando- sonrió Kikyo
-Jaken- llamó Sesshomaru- Quédate cerca de la aldea, volveré en un par de días.
-Sí, amo bonito- asintió el demonio sapo.
-¡¿A dónde crees que vas, cubo de hielo?!-grito Inuyasha dando un paso al frente
-A la casa de Aome, ¿te importa, bastardo?- dijo Sesshomaru empezando a caminar al pozo en el mismo segundo que aparecía corriendo un pequeño zorrito.
-¡Aome! ¡Aome dime que puedo ir contigo!- dijo saltando a los brazos de la miko.
-Claro- le sonrió Aome por debajo de los gritos de un hanyou hacia Sesshomaru
-¡¿Qué si me importa?! ¡Para que quieres ir allá! ¡No tienes nada que buscar! ¡Aléjate de ese pozo y de Aome!- rugió Inuyasha corriendo y empujando a Sesshomaru
-Escúchame, hanyou, acompañaré a Aome porque se me da la gana y porque voy a ver a Rin- dijo Sesshomaru fulminando al menor con la mirada- No me des ordenes- acto seguido tomo a la miko de la cintura y saltó al pozo.
~ooo~
En la época actual Souta se dedicaba a enseñarle a Rin a andar bicicleta cuando las puertas del templo se abrieron y dejaron a la vista dos siluetas.
-¡Señorita Aome, Señor Sesshomaru!- grito Rin bajándose de la bicicleta y corriendo hacia ellos.
-¡Hermana! ¡Hermano de orejas de perro!- exclamo Souta siguiendo a la niña.
-¡Souta! ¡Rin!- dijo Aome abrazando a los dos niños- ¿Cómo están?
-¡Bien!- dijeron al tiempo
-Entremos- dijo Sesshomaru tomando a Rin en brazos.
La casa estaba tranquila como de costumbre, Aome podía oler lo que su madre estaba cocinando.
-¡Mamá! ¡Estoy en casa!- dijo la mayor de los hijos Higurashi entrando a su casa, la señora Higurashi se encontraba en la cocina hablando por teléfono.
-Estoy segura que a Aome le encantaría pero ella no est…- dijo la mujer deteniéndose en seco- ¡Aome, has vuelto que alegría! Hay alguien que quiere hablar contigo…
-Claro mamá- dijo Aome tomando el teléfono con curiosidad- ¿Hola?
-¡Aome!- dijo una voz masculina llena de emoción- Que bueno que te encuentro, ¿cómo te ha ido en Tokyo?
-¿En Tok…? ¡Bien, gracias, Ren!- sonrió Aome comprendiendo la excusa de su madre- ¿Puedo ayudarte en algo?
-Bueno, verás, abrieron un nuevo restaurante y me preguntaba si querías ir conmigo a probarlo- dijo con nerviosismo Ren del otro lado de la línea.
-Por supuesto, me encantaría- dijo Aome mientras su mirada vagaba hacia cierto youkai que la miraba atento.
-Entonces, ¿paso por ti a las seis?- pregunto el chico.
-Claro, nos vemos- dijo Aome antes de despedirse y mirar el teléfono pensativa-Sesshomaru, ¿te importa si salgo esta noche?
-Hump- pensó Sesshomaru- ¿A dónde vas?
-A comer, a un nuevo restaurante…- dijo Aome observando al youkai quien tenía una extraña mirada en su rostro.
-¿Con quién?- pregunto con frialdad Sesshomaru
-Con Ren Saotome, un amigo- sonrió Aome preocupada por la cara malvada del youkai.
-Te quiero aquí por tarde a las diez- dijo Sesshomaru reprimiendo un bufido mientras se daba vuelta a la puerta de la casa.
-Sí, señor- dijo la miko un poco nerviosa por la repentina aura maligna de su invitado.
…
Sesshomaru había estado conversando con Rin, Souta y Shippo durante las siguientes horas fingiendo no poner la más mínima atención en la sacerdotisa, y es que él no tenía ningún derecho, tal vez ese era su destino, con Ren, si él, Sesshomaru el lord del oeste no hubiera aparecido tal vez la miko estaría con el humano. Bajo ese precepto Sesshomaru se impedía ir a destajar al pretendiente de quien era su pareja por derecho.
-Buenas noches, señora Higurashi- dijo Ren entrando a la casa- ¿Cómo está todo?
-Hola Ren- dijo con amabilidad la madre de Aome- ¡Como estás de guapo! ¡Aome llego Ren!
-Ya bajo- dijo la chica para luego aparecer ante la vista de todos, con un hermoso vestido floreado y unas sandalias.
-Hermosa- murmuro Ren observándola como una joya preciosa, Sesshomaru le dirigió una mirada fría al humano y luego observo a la miko, la belleza de esta era increíble.
-Estas muy bonita hermana- dijo sonriendo Souta
-Qué bonita se ve señorita Aome- dijo Rin caminando hacia ella
-Es verdad, Aome- dijo emocionado Shippo
-Gracias- les sonrió Aome y luego se despidió.
Sesshomaru la observo desde la puerta, Ren le ofreció el brazo a Aome quien lo tomo para luego soltarlo y acercarse al youkai.
-Sesshomaru ¿Todo está bien?- pregunto Aome con voz preocupada
-Sí, miko, es mejor que se vaya- respondió Sesshomaru sin mirarla a los ojos y no pasando en alto la molestia de Ren- No olvide que usted está en el derecho de decidir sobre su vida y salir con quien quiera.
-Bien, Sesshomaru, si algo pasa no dude en llamarme, mamá o Souta le explicaran como- sonrió Aome quien intentaba captar la fría y ambarina mirada, sin éxito- Buenas noches.
Sesshomaru la observo irse y tomo aire dándose vuelta, la señora Higurashi le observaba con la misma preocupación que Aome, mientras que Rin, Souta y Shippo le miraban con el ceño fruncido.
-Amo Sesshomaru- le llamó Rin- No puede ser tan malo con la señorita Aome, ella es muy buena persona.
-Hum
Sesshomaru se dio vuelta y camino hasta el árbol sagrado y lo observo, a lo lejos podía escuchar a los tres niños jugar, cenar y hablar con madre y el abuelo de la miko. Cerró los ojos respirando con lentitud y tomo a colmillo sagrado que vibraba con la misma constancia desde que Aome estaba con él.
Un segundo estaba recostado en el árbol y al siguiente estaba en un lugar lleno de flores de cerezo.
-Lindo lugar, padre- murmuro Sesshomaru reconociendo el lugar.
-A Izayoi siempre le gustaron las flores de cerezo- dijo Inu no Taisho acercándose a su hijo- Sesshomaru, ¿Qué ocurre?
- No entiendo porque dejaste a mamá por una humana- dijo Sesshomaru observando a su padre con frialdad.
-Hijo, Irasue y yo nos conocíamos desde niños, nuestros padres arreglaron todo y aunque me enamore, la ame, no era lo mismo, mi vida no estaba completa hasta que la encontré, ella era una princesa, se vio envuelta en una pelea y fue secuestrada por el enemigo, debo aclarar que también eran mis enemigos en aquella época, cuando libere a los demás monstruos que estaban de nuestro lado la libere a ella, la conocí en un breve tiempo y me di cuenta que era una muchacha muy dulce, me enamore de ella y descubrí que era mi pareja, un día todo se volvió más serio entre nosotros y tuvimos a Inuyasha. Nunca deje a tu madre, siempre estuve para ella, Irasue sabía que nosotros no estábamos destinados y lo entendía pero no lo comprendía del todo, mi deseo jamás fue desampararlos, Sesshomaru.
-Fuiste débil por esa humana…- susurro Sesshomaru
-Por eso te impides estar con Aome ¿verdad Sesshomaru?- pregunto su padre, el menor no respondió- Ya eres fuerte y posiblemente lo seas aún más, pero el amor es fuerza y no debilidad, hijo, esa humana siente lo mismo que tú, seguramente, pero si la descuidas, déjame decirte, hay muchos humanos y youkais que quisieran estar con ella.
Sesshomaru gruño mientras veía a otro lado
-Ella merece a alguien mejor que yo
-¿Eso crees? ¿Estás dispuesto a verla sonreír con otro, casarse con alguien que no seas tú, tener hijos, una familia y morir posteriormente con otra persona? Tal vez verla sufrir, descubrir tantas facetas suyas a las que no tendrás acceso…
-Es un ciclo, ella es humana- murmuro Sesshomaru y observo a su padre quien le sonrió con calidez.
-Lo sé, pero eso no impide nada- Inu no Taisho suspiro- Sabes que sí, hijo, deberías dejarla, tal vez el joven con el que salió hace un par de horas es el indicado para ella, él la está cortejando justo ahora, tomando sus manos, sus labios…
-Padre- rugió Sesshomaru mirándole con enojo
-Dime- dijo el mayor sonriendo- ¿No has pensado en lo mucho que puede disfrutar tu amada esta noche con alguien que no seas tú?
Sesshomaru bufó y decidió que era hora de volver a la realidad, abrió los ojos y se encaminó a la casa Higurashi donde los niños ya dormían.
-Sesshomaru, veo que has dormido un poco, te he guardado la cena- sonrió la señora Higurashi.
-Muchas gracias- respondió el youkai mientras la mujer le servía- ¿Qué hora es, señora?
-Las nueve- respondió ella sentándose en frente- Rin es una niña muy linda, te quiere mucho, Sesshomaru, eres como su padre.
-Ella es mi hija adoptiva- dijo el youkai comiendo- Sus hijos también la deben querer mucho.
Naomi Higurashi asintió sonriendo.
-Sesshomaru, te he visto bastante distraído desde que llegaste ¿algo paso en la época antigua?
-N-No señora, todo está bien- mintió Sesshomaru y por primera vez en su vida fue descubierto.
-¿Sabes algo? El padre de Aome, falleció cuando ella era una niña, él jamás supo mentir, Aome y Souta heredaron eso de su padre, Sesshomaru, lo sé porque Aome siempre regresa de esa época y evita contarme las cosas pero su cara siempre me lo dice todo… igual que la tuya, dime, ¿Qué es lo que te ocurre?
-Hump- respiro hondo Sesshomaru- Podría decirse que tengo demasiadas contradicciones en mi mente, sentimientos encontrados.
La señora Higurashi asintió y tomo los platos vacíos del youkai para lavarlos, luego de un largo tiempo de silencio siguió.
-En mi época, los youkais somos criados con la idea de que los humanos son seres inferiores, nos enseñan a pelear desde muy jóvenes y nuestros padres no demuestran mucho cariño, yo…yo no estoy seguro ya de todos los ideales que se me han inculcado, Rin y Aome me han vuelto demasiado blando y…
-No quieres decepcionar a nadie- murmuro Naomi haciendo que Sesshomaru la observara sorprendido- Es la historia de la humanidad, pelea entre clases, razas, géneros. Sé que es difícil pero nadie ha conseguido su libertad siendo cobarde, Sesshomaru, todos los inventos humanos y la libertad empezaron con una sola persona que pensaba diferente, que creyó que podía amar a alguien de una clase más baja o que no importaba que su amante fuera de otro color, o de una mujer que sabía que podía ser mejor que un hombre, todos ellos tenían miedo y no quisieron decepcionar a nadie, pero siguieron sus convicciones, muchos asesinaron por esas convicciones… tal vez en tú época aun no suceda, tal vez hayan peleas por otras cosas, pero no creo que sea tan diferente, la gente siempre quiere más de algo, los que piensan distinto son discriminados.
Sesshomaru asintió dándole la razón.
-No necesito que me digas lo que sucede pero quiero que pienses en lo que haces, si crees que lo que te han enseñado no está bien, crea un nuevo mundo para ti y para las personas que quieres- le sonrió Naomi maternalmente- Las personas comprenderán con el tiempo y el amor y la admiración de quienes piensan igual que tú te darán fortaleza.
-Gracias por todo, señora Higurashi- intento sonreír Sesshomaru levantándose de la mesa y dirigiéndose afuera para luego empezar a correr, intentando captar el olor de una chica peculiar.
…
Debían ser las nueve cuando Aome y Ren caminaban por el parque comiendo un cono de helado cada uno, la cena había estado excelente pero Aome solo había pensado en lo extraño que estaba cierto youkai.
-¿Te gusto la comida mediterránea?- pregunto Ren curioso
-Sí, muchas gracias- sonrió Aome- Siempre eres muy amable, Ren.
-Tú lo mereces, Aome- le sonrió el joven acercando su mano libre a la de ella- Dime, Aome, ¿hay alguien especial en tu vida?
-No…bueno, sí pero…- suspiro la miko alejando su mano de la de Ren.
-Comprendo –murmuro el chico mirando al suelo- ¿Eres correspondida?
-Para nada- dijo Aome y le sonrió a Ren- ¿Y tú tienes a alguien especial?
-Sí, desde hace un tiempo me gusta una chica muy hermosa e inteligente, estudiaremos juntos en la universidad- sonrió mientras Aome terminaba su helado- ¿Quieres saber quién es?
-¡Por supuesto!- dijo con fingida curiosidad la miko en el momento en que el joven la tomaba de las manos y las besaba haciéndola avergonzarse.
-Aome Higurashi, me gustas desde el primer momento en que te vi hace tres años, he sido muy tímido pero ahora siento que puedo hacerlo, me encantas. Me gustas, desearía que salieras conmigo a bailar en estos días ¿Qué dices? ¿Aceptas otra cita conmigo?
-Ren…- sonrió suavemente Aome- Me encantaría pero yo no puedo corresponderte, ¿entiendes?
-Estoy dispuesto a esperar lo que sea necesario por ti- dijo acomodándole el largo y negro cabello detrás de las orejas- Me gustas, además, le debes una salida a las chicas.
-Tienes razón- sonrió Aome observando los brillantes ojos de Ren quien se acercaba con lentitud a ella- Ren…me encanto salir contigo, lo pase muy bien, pero tengo un día pesado mañana, así que tal vez debería irme.
-Permíteme llevarte a casa, señorita Higurashi- dijo ofreciéndole el brazo a la joven miko quien lo tomo totalmente consiente de la presencia de Sesshomaru quien se encontraba entre los arboles observándole desde hace un rato.
Sesshomaru les siguió de lejos sin poder ocultar su energía maligna en crecimiento, sin poder controlarla tampoco, sabía que si seguía creciendo atraería a algún demonio de esta época.
Vaya, vaya Sesshomaru, pero si estás celoso. Bueno, después de todo ese tonto niño humano confeso sus sentimientos a tú chica, la invito a salir de nuevo y la lleva tomada del brazo, ¿Qué piensas hacer al respecto? dijo Yako casi con burla. Nada, ¿acaso que puedo hacer? Matarlo, pero a la miko no le gustaría, de todas formas, ella aun no es mi compañera, no está marcada, aun puede ser cortejada por otro, y ese solo pensamiento me hace querer destruirlos a todos Sesshomaru bufó, Aome había llegado a casa y el humano la observaba con cara de tarado.
-Aome, fue un placer compartir esta hermosa velada contigo- dijo besando una mano de la miko
-Fue un gusto, Ren, espero que nos veamos en otra ocasión- dijo cortésmente la miko con una sonrisa en su rostro, Ren le devolvió la sonrisa acomodándole el cabello mientras se acercaba con lentitud a Aome quien se estremeció con el roce de los dedos del chico en su cuello y la otra mano en su cintura, Aome cerró los ojos inconscientemente, coloco una mano en el hombro del joven pretendiente para detenerlo y con la otra le acaricio con suavidad el cabello del chico para luego darle un beso en la mejilla- Buenas noches, Ren- dijo dando media vuelta y entrando a la casa donde únicamente estaba despierta su madre viendo la tv.
-¡Aome!- le saludo con alegría la mayor- ¿Cómo te fue, hija?
-Bien mamá- sonrió Aome- Ren se comportó amablemente, como un caballero, ¿Cómo estuvo todo acá?
-Bien hija, pero el joven Sesshomaru me preocupa, parece que tiene algunos problemas- suspiro negando con la cabeza Naomi- Habla con él
-Claro que lo haré- asintió Aome sabiendo que sus preocupaciones no habían sido en vano- Iré a darme una ducha.
Ren quien se había quedado estático por unos segundos, sonrió con picardía y dio media vuelta para irse encontrándose con un hombre alto y de plateados cabellos que le observaba fríamente con unos ambarinos ojos.
-Buenas noches, niño- dijo con voz letal Sesshomaru- ¿No es un poco tarde para que merodee por acá?
-B-Buenas-s noches, se-señor- dijo el joven Ren sintiéndose extrañamente intimidado, Sesshomaru alzo una ceja que hizo que el joven humano temblara, el youkai sonrió con maldad sabiendo que aún no había perdido su toque- Yo…es que… verá usted, invite a la señorita Higurashi a una cita.
-¿A esta hora?
-¡No! Hace unas horas, l-laa traje de vuelta a casa…
-¿A esta hora?- volvió a decir Sesshomaru clavando sus ojos en los del chico como cuchillas,
-¿Es mu-muy tar-tard-tarde señ-señor?- pregunto Ren lleno de miedo, preguntándose qué clase de ser era el padrino de Rin.
-No demasiado- susurro Sesshomaru- Escúchame, niño, más te vale haberla tratado bien, si le tocaste un solo pelo, la miraste mal, le dijiste algo que no le gusto, voy a torturarte y luego te asesinare con mis propias manos, ¿entiendes?
-Sí, señor- dijo Ren colocándose totalmente derecho y haciendo el saludo militar.
-Ahora, quiero que me digas donde vive ese tal Hojo, con el que salió Aome- dijo Sesshomaru y Ren asintió- No harás preguntas si valoras tu vida, ni comentaras esto con nadie.
-Vive cerca de la secundaria donde estudio Aome… es la única de aquí… él vive en frente de un supermercado llamado "El manantial de la comida"- murmuro Ren temblando- Tiene un lago dibujado en el logo…
-Bien, niño, vete a casa- dijo Sesshomaru entrando a la casa de Aome mientras Ren corría a la suya muerto de miedo.
Aome salió de la ducha y busco a Sesshomaru quien estaba en la entrada de la casa mirando el cielo.
-Sesshomaru- le llamó sentándose a su lado- ¿Qué es lo que ocurre?
-Nada- dijo haciendo silencio pero hablando antes que Aome interrumpiera- ¿Cómo te fue con el humano?
-Bastante bien, la comida del restaurante estaba deliciosa ¡Deberías ir conmigo a probarla! – Dijo Aome con alegría, Sesshomaru sonrió internamente- Me ha invitado nuevamente a salir, sé que lo sabes, nos espiabas.
-Hump- bufó Sesshomaru y la observo, los ojos azules no le acusaban parecían preocupados- Me preocupe por ti, miko.
-Yo también me preocupo por ti, youkai- sonrió Aome haciendo que Sesshomaru sonriera.
Es demasiado linda, Sesshomaru casi ladró Yako, Sesshomaru acaricio la mejilla de la miko y se acercó para darle un pequeño beso en los labios.
-¿Quieres ir a bailar con ese humano?- pregunto con calma un rato después Sesshomaru, Aome sonrió con dulzura.
-La verdad quisiera ir contigo, Sesshomaru, me estaba preguntando si te gustaría acompañarme- dijo Aome observando la sorpresa de Sesshomaru.
-Bueno, no me agradaría estar con otros humanos, pero lo haría si me lo pides, miko, ¿Qué se baila en esta época?- pregunto curioso Sesshomaru.
-Ven- dijo Aome colocándose en pie y ofreciendo su mano a Sesshomaru quien la tomo- Empecemos con algo suave.
Sesshomaru permitió que Aome colocara una de sus manos en su cintura y tomara su otra mano mientras se movían con lentitud de un lado al otro, muy cerca del rostro del otro y Aome susurraba un, dos, tres, un, dos, tres por cada movimiento.
Tal vez esa noche no acabara, Aome giraba lejos de Sesshomaru y regresaba a él para abrazar la pasión que vibraba entre los dos, sin saber si lo llevaba o ella se dejaba llevar. Sesshomaru la observaba y casi copiaba sus movimientos convirtiéndolos en algo más allá de lo imaginable, muchos más gráciles y elegantes, dibujando en el suelo del viejo templo Higurashi, con tres pasos de baile una historia de amor.
