Cuando nos perdimos y el mundo no se detuvo.

Capítulo 4.

-Entonces, ¿Cómo lo han estado llevando Hermione y tú?- La pregunta más temida que Fred había estado esperando tomó exactamente una hora en llegar por el hermano menos probable.

El gemelo se giró para observar a Charlie dejarse caer sobre el sofá en el cuál él también estaba sentado con un vaso de lo que podía apostar era whisky de fuego. Había venido a descansar por un momento de la multitud qué era su familia y asociados; también porque se sentía malhumorado de no poder encajar en ninguna conversación sin que se tuvieran qué detener a explicarle el contexto de la situación. Era muy difícil porque George y él siempre habían sido los punteros en cualquier situación, los que les encantaba ser el centro de atención y a quienes todos acudían cuando querían saber algo porque ellos siempre tenían una respuesta divertida para todo. Parecía que había sido una vida atrás de eso, y no podía ver como regresar a ser ese Fred, lo cual lo tenía en un estatus perpetuo de frustración contra su mente y la situación misma.

Así lo encontró Charlie, ignorando a su familia puntualmente y con la vista clavada en Hermione. Su esposa. La palabra aún lo estremecía de asociarlo con ellos. Se movía de aquí a allá con confianza por toda la madriguera, ayudándole a Molly con los invitados repartiendo vasos y bocadillos, sonriéndole a todos y bromeando con comodidad con los miembros de su familia y los amigos a los que habían invitado.

Él siempre había sabido que Hermione terminaría siendo una Weasley de una manera u otra, pero nunca se imaginó que sería él quien precisamente la convertiría en parte oficial de la familia. Ella era parte de los Weasley como él mismo, y la culpa ardió en su pecho por sus pensamientos sobre separarse de ella. Era la mejor amiga de dos de sus hermanos y una hija más para sus padres. ¿Qué pensarían de él los demás? ¿Tomarían partido por ella?

-Ella no es tan mala, ¿no es así?- Charlie insistió cuando se quedó callado por más de un minuto. Fred se encogió de hombros decidiendo beber de su propio vaso. La realidad es que vivir con Hermione había estado...bien. A secas. Tenía que confesar qué no era tan terriblemente tedioso como lo había considerado en un inicio, pero solo habían pasado diez días desde que salió del hospital y consideraba qué Hermione solo le estaba dando un periodo de enfriamiento antes de ir a la carga con el asunto de su matrimonio; desde el momento en el qué George los dejo el día que salió del hospital lo había pasado mayormente en su habitación contemplando en lo que se había convertido su vida e ignorando a Hermione la mayor parte del tiempo. No quería comprometerse a comportarse como un esposo cuando no se sentía un esposo y definitivamente no quería ser un esposo. Ella no era mala, sólo que él no deseaba estar unido a ella de esa manera. Las comidas eran una cosa terriblemente tensa; las primeras veces Hermione había intentado hacer una plática sobre los asuntos de dominio público pero sus esfuerzos murieron cuando se dio cuenta que él no le estaba respondiendo; ahora se limitaban a saludos cordiales y solicitudes básicas. El silencio la estaba volviendo loca, él podía ver eso. Y secretamente se regocijó por alterar su siempre ecuánime personalidad. Había algo macabramente reconfortante en saber que él no era el único que sentía que toda su vida estaba patas arriba.

Él volvería a trabajar a la tienda ese lunes y Hermione se reincorporaría a su oficina de igual manera con la esperanza de conseguir un poco de normalidad en medio de todo ese caos. Merlín sabía que necesitaba un descanso de escuchar el nombre de Hermione a cada minuto por los miembros de su familia y conocidos. Todos lo habían estado acosando sobre su vida con Hermione después de que la olla se destapara sobre todo George como el mayor porrista de su matrimonio. Durante los días que estuvo en el hospital escucho lo mucho que era feliz con Hermione, lo maravillosa qué era Hermione, las ganas que debía de tener de ver a Hermione y sinceramente él estaba harto de respirar y escuchar a alguien mencionarle a Hermione. Parecía que toda su vida giraba en torno a ella y Fred estaba un poco más que harto de eso.

-Bien, no me contestes si no quieres- Charlie dijo, bajando la voz- pero te voy a advertir algo, hermanito: Hermione no merece que la hagas sufrir, así que si no vas a tomarte los huevos para enfrentar que estás casado con ella, es mejor que se lo digas ahora.

-¿Por qué les importa tanto, de todas maneras?- Fred no pudo evitar decir de manera brusca.

-Ella es especial. Le debemos mucho más de lo que crees- respondió con cariño.

Se quedaron en silencio por varios minutos, envueltos cada quien en sus pensamientos, ambientados por el sonido de la fiesta.

-¿Todo bien aquí, muchachos?- la misma Hermione interrumpió su silencio estaba un poco chispada por el ponche y sus pasos eran ligeramente tambaleantes. Había llegado inadvertidamente por detrás del sofá. Ambos voltearon a verla, Fred alcanzó a ver como retiraba su mano de camino a apoyarse en su hombro.

-Sí, Mione. Sólo estaba charlando con Freddie sobre cómo te tiene que tratar como una reina- sonrió el domador socarronamente. - Tú sólo dime y lo corregimos a punta de hechizos punzantes.

Hermione se rio quedamente pero la diversión no iluminó sus ojos. Fred le frunció el ceño a su hermano mayor con indignación.

-Posiblemente tenga que hacerte cumplir tu promesa, Char. - respondió Hermione, bajando su mirada al suelo. Fred miró entre ambos confundido por su intercambio de palabras, ¿qué podría haberle prometido Charlie a Hermione? ¿Un libro sobre dragones?

-Oh, Hermione- la arrulló, extendiéndose para tomarle una mano- Puede ser tu próximo regalo de navidad.

La risa brotó involuntariamente de ella causando que Charlie se viera totalmente complacido consigo mismo. Fred se limitó a quedarse como espectador de la conversación sintiéndose más enfurruñado que antes.

-Hey, venía a decirte que me voy a casa- Hermione se dirigió a él. Toda la diversión en sus ojos se había apagado y utilizaba un tono plano para dirigirse con él, nada que ver con la calidez y comodidad que utilizó para hablar con Charlie.- ¿Quieres venir o todavía vas a quedarte por más tiempo?

Fred se puso de pie inmediatamente, estaba cansado y no veía como su estado de ánimo fuera a mejorar con el pasar de las horas. Hermione se despidió de Charlie con un beso en la mejilla, y él con una palmada en la espalda de su hermano que juró venía con más fuerza de lo debido.

Atravesaron la sala agitando su mano, en algún momento Hermione tomó su mano para no retenerse entre las personas y los llevó a ambos a la chimenea donde se encargó de tomar los polvos y desaparecerlos entre las llamas verdes.

Volver a la casa de Hermione (se rehusaba a llamarla suya) fue un alivio para sus oídos después de estar expuesto a tantas conversaciones a la vez. Hermione colgó su bolso en el perchero cercano a la puerta y volteó a verlo con una pequeña sonrisa en su rostro.

-¡Sobreviviste!- vitoreó- ¿Cómo te sientes? No pudo haber sido fácil pero me alegro que hayas querido asistir.- Le dijo tomando asiento en uno de los sofás y palmeando el lugar a su lado. Fred metió sus manos a los bolsillos de su pantalón, indeciso de caminar el espacio entre ellos y tomar asiento junto. Era algo estúpido, pero sentía que sí existía una distancia física, con el tiempo el apego emocional de Hermione sobre él disminuiría y tendría menos impacto cuando le dijera que no seguiría casado con ella.

-No muerdo, Fred. Enserio- dijo cuándo lo vio sin reacción soltando un suspiro exhausto. Se masajeó las sienes dejando caer su cabeza contra los cojines, con su expresión positiva resquebrajándose finalmente y la sonrisa entusiasta muriendo finalmente en sus labios - Desearía poder entrar en tu mente y tratar de entenderte, pero no puedo, y tampoco lo haría de esa manera- musitó bajito- ¿Qué hay en tu mente, Fred? Puedes decirme lo que sea, pero háblame, por favor…. Sólo háblame. Solíamos hablar de todo antes incluso de saber que nos amábamos, quiero recuperar eso, Fred.

-Hermione...-

-Te amo, Fred, y me preocupas muchísimo más de lo que alguna vez sabrás. Sé que no soy la bruja que hubieras pensado que sería con quien compartirías tu vida en tu adolescencia, pero déjame demostrarte que ni tu ni yo somos los mismos. Por favor. –

Fred sabía que ella lo amaba, porque lo había visto en sus ojos y en las palabras de los demás cuando hablaban de su relación. Pero escucharla decirlo en voz alta fue dramático y triste. Se preguntó cómo logró tener a una bruja como ella tan fervientemente enamorada y dispuesta a seguir con él a pesar de su falta de recuerdos. Quiso encontrar en su corazón algún indicio de sentimientos románticos por ella solamente para borrar esa expresión de absoluta desolación de su rostro, pero decepcionantemente solo había un rastro de ella como mejor amiga de Ron en su mente.

-Hermione, yo...- Fred tragó el nudo que se le estaba formando en la garganta.- Sé que me amas, lo entiendo. Pero no puedo, ¿entiendes? ¡Para mi eres la mejor amiga de mi hermano! Tu vez a tu esposo, pero yo te veo a ti hace 10 años cuando ni siquiera sabíamos que era el amor. Todo es tan confuso, y no puedo ponerle un orden si constantemente estoy cuidándome de no herir tu corazón. No puedo. Lo siento.

-¿Qué quieres decir?-

-No sé si debamos seguir viviendo juntos, Hermione-

Hermione exhaló con fuerza.

-Sólo han pasado diez días-

Le recordó en un hilo de voz, bajando su mirada al suelo.

-¡Lo sé! ¡Lo sé! – Exclamó jalando de sus cabellos de manera histérica- Pero, Hermione, necesito espacio, encontrarme, estar lejos, ¿Por qué no me entiendes? – susurro.

No hubo respuesta de su parte. En cambio, la sintió caminar al frente de él y poner sus manos cálidas sobre su mejilla. Fred reprimió el instinto de alejarse. Hermione tenía lágrimas frescas derramándose por sus mejillas. No quería añadir más.

-Esto no es una prisión para ti Fred- Suspiró agobiada, pasando sus pulgares por sus pómulos.- Es tu casa también, me gustaría que no te sintieras como un extraño aquí.

- Hermione-

Merlín la mujer era terca.

-¿Qué puedo hacer para convencerte de quedarte?

-¿Por qué te quieres hacer esto a ti misma, Hermione? – renegó Fred alejándose de ella un par de pasos causando qué su mano cayera pesadamente a su costado.

-Por qué tengo fe, Fred.- Ella lo miro a los ojos y Fred pudo ver fuego en ellos. Esa mirada característica del tamaño de su determinación. – Porque me rehusó a pensar que esté puede ser nuestro final. Sé definitivamente que si las cosas estuvieran a la inversa, jamás te rendirías conmigo, no así, al menos.- Asevero. Fred quiso golpear su cabeza contra una pared y gritar. Quería sacudir a Hermione y decirle que el Fred del que ella hablaba con tanto fervor e idolatría no era él en ninguna circunstancia. La persona que caminara en el fuego por ella definitivamente ya no existía. Se había ido, quizás para siempre.

-Esa persona no soy yo, Hermione.- le recordó con dureza.

- Lo sé, Freddie. Pero te juro que puedo hacernos felices otra vez. Sólo tienes que dejarme intentarlo.- insistió tomando su mano, viéndolo a los ojos. Azul y café se encontraron, retándose, hasta que Fred desvió la mirada a un punto fijo en la pared.

-Lo siento mucho, Hermione. -

Esta vez fue la castaña quien se alejó con rapidez. Fred pudo ver su rostro contorsionado por el dolor antes de que se volteara rápidamente para ocultarlo de él abrazándose a sí misma intentando no despedazarse.

Fred se odiaba a si mismo por estarle haciendo daño, pero alimentar sus esperanzas era peor.

Pasaron segundos tensos hasta que los hombros de Hermione se enderezado y pudo ver qué pasaba sus manos por sus mejillas.

-Cómo dije antes, esta también es tu casa. Puedes quedarte aquí el tiempo que desees-

Con ello, se giró y lo observó;

-Voy a dormir ahora. Mañana regreso al ministerio. Pasa buena noche. –

Fred no estaba seguro de que alguna vez Hermione lo haya visto con tanta frialdad y dirigirse a él de manera despectiva. No pudo hacer otra cosa más que apartarse de su camino cuando paso a su lado dejando su aroma tras ella y el tintineo de su corazón resquebrajándose con cada paso lejos de él.


Uff

Esto fue más rápido que de costumbre. Gracias a quienes añaden a favoritos y follows, si les gusta la historia, si tienen teorías, comentarios buenos malos regulares, atrévanse a dejar un rr, me gustaría interactuar con ustedes y saber que hay más fremione shippers allá afuera que comparten la pasión por este par.

Nos vemos a la próxima.

Cheers!