~~~

Rin

Ese mismo día por la noche nos reunimos para arreglarnos juntas e ir a la fiesta, a nuestro grupito de tres se sumó Yura, la prima de mi amiga pelirroja. A decir verdad ella no me da buenas vibras, pero le resto importancia, ya que Ayame dijo que su madre le advirtió que si no traía a su prima no podría salir.

Bajamos del auto del papá de Kagome, que se lo había prestado a su hija. Eran alrededor de las 00:30. Nos dirigimos a la entrada de la gran mansión Taisho, donde 2 hombres corpulentos controlaban quien ingresaba al lugar. Pasamos sin ningún problema al interior de la gran casa.

Claramente era de esperarse que fuera una fiesta lujosa, pero esta vez los hermanos Taisho se pasaron, la decoración era fantástica, había bebidas por doquier e incluso varias barras donde pedir tus tragos. Kagome visualizó a Inuyasha quien le devolvió la mirada y le indicó con su mano que se acerque. El peliblanco junto a su hermano mayor están apoyados en la una de las barras, visualizando todo el lugar que a media hora de que sus puertas se abrieran ya se encontraba con bastante gente adentro, y todas las personas que faltaban aún...

-Vamos a saludar a Inuyasha y Sesshomaru.- dijo Kagome alzando su voz por la intensidad de la música.

Se acercaron al lugar, percatandose de que ellos dos no estaban solos, sino acompañados de un joven apuesto, de cabello largo, azabache y trenzado.

-¡Hola chicos! -saluda sonriente Kagome. - Ella es Yura, la prima de Ayame.

Yura sonrió y clavó su mirada en Sesshomaru, quien le había parecido extremadamente atractivo.

-Un gusto.- respondieron los muchachos. El joven de cabello negro observaba a Yura, pensando en lo hermosa que le parecía esa mujer. -Él es Bankotsu, nuestro amigo.- Informó Inuyasha.

Se saludaron.

Rin se acerca a Sesshomaru, con la intención de compartir una charla. Éste al tenerla enfrente toma su mano y deposita un suave beso en ella, acción que sonrojó un poco a la oji-castaña.

-Tan hermosa como siempre Tanaka.- Sesshomaru habló disimuladamente en el oído de Rin.

-Hoy un poco más que siempre.- acotó Rin con una sonrisa.

-Tienes razón, estás preciosa mujer.

A un lado de ellos, la mujer de pelo corto los observaba fijamente, frunciendo el ceño por la cercanía que el peli-plata había tomado con la amiga de su prima.

Y aunque ellos no se percataron de esto, otra persona en el lugar sí lo hizo. Bankotsu, quien seguía los movimientos de Yura en ese momento.

-Bueno, bueno, ¿que me recomiendan?- Pregunta Kagome refiriéndose a la variedad de bebidas sobre la barra.

-Este es para ti.- contesta Inuyasha dándole un vaso lleno con una bebida blanca.

-¿Qué tomas, Rin?- pregunta Sesshomaru quien se había pegado bastante a la castaña.

-Un Gin, gracias...-le dedicó una sonrisa.

Rin

En poco tiempo en mis manos ya tenía un vaso con mi bebida, servida por Sesshomaru.

Pasamos un rato largo hablando y riendo entre nosotros, la gente seguía llegando y el lugar llenándose. Sesshomaru seguía pegado a mí, aprovechaba para pasar su mano por detrás de mi cintura en algunas ocasiones, cosa que no me incomoda en lo absoluto, en otros momentos aproveché yo y me acercaba a hablar en su oído de cualquier cosa, buscando excusas para tenerlo cerca. Algo de lo que seguramente se había percatado.

Debo decir que me sentí extraña en algunos momentos, como si alguien me estuviera observando. Volteé un par de veces a mirar a mi alrededor pero nada. Extraño.

Cuando nos aburrimos fuimos a la pista, con varios tragos encima y algunos de más comenzamos a bailar en el lugar.

Sesshomaru seguía sin despegarse de mí, por lo que fue mi primera opción de baile.

Se escuchaba por los parlantes un reggaetón del bueno, Inuyasha siempre organizaba fiestas en ese lugar y todos coincidimos en que no habían otras como las de los Taisho, con la mejor música y el mejor sitio.-Kagome, observa a Sesshomaru.- dijo Inuyasha en el oído de la azabache.

-Lo estuve observando desde que llegamos, lo que Rin causa es impresionante. -rió

-Si, pero... ¿Rin no tiene novio?

-No, ya no.- respondió sin dar detalles.

A lo lejos Ayame logra visualizar un grupito de 3 muchachos cruzando la puerta, se veían muy animados riéndose de quién sabe qué. Entre esos tres se encontraba Kohaku. Descarado, pensó la pelirroja, rogando que su amiga siguiera con la atención puesta en Sesshomaru y no en su ex novio.

Para mala suerte de todos, Sesshomaru se alejó del lugar en ese momento, dejando a Rin con su grupo.

La castaña reía y bailaba con un trago en su mano, disfrutando de la música y dejando atrás todo sufrimiento causado por su reciente "ruptura".

Kohaku vio a Rin feliz bailando, y en cierto punto le molestó el verla como si nada hubiera pasado, como si no le hubiera dolido el verlo con otra mujer. Si, sabía que estuvo mal y que ella no merecía eso, pero no esperaba verla tan bien.

Se acercó a ella y Kagome se percató al observar como Ayame parecía estar viendo a alguien con furia. La única persona que no se había dado cuenta fue Rin, que paró de bailar al sentir una mano en su cintura.

Pensando en Sesshomaru, volteó con una sonrisa pero la desvaneció en un segundo al observar a su ex novio frente a sus ojos.

-Agh, ¿qué quieres? - dijo rodando sus ojos mientras le hacía fondo blanco al vaso medio lleno entre sus manos.

-Princesa, creo que tenemos que hablar, quiero pedirte perdón por lo de hoy.- Dijo con una mueca falsa de tristeza en su rostro.

-Primero...- Rin toma la mano de Kohaku que estaba en su cintura y la quita bruscamente.- Y segundo, tú y yo terminamos, no hay perdón ni nada que hablar. Vete Kohaku, me das lastima.- escupió con asco.

El ego del muchacho de ojos pardos fue herido por su ex novia, se pudo ver la ira en su mirada. Sin decir más nada, se fue dejándola allí, satisfecha por lo dicho.

Con Sesshomaru

Se encontraba dentro de su casa, donde nadie más que la familia Taisho tenía acceso. Todas las demás personas están en el patio de la gran mansión. O eso es lo que creía él.

-¿Qué haces pegado a Tanaka?- preguntó una voz femenina que lo tomó por sorpresa completamente. Pudo reconocerla de inmediato.

-No sabia que lo que haga en mi vida privada ahora es de interés publico.- Contestó el ambarino con cierta ironía en su voz.- ¿Que puedo ofrecerte, Sara?

-A tí.- respondió la mujer acercándose seductoramente a él.

-Eso no va a poder ser, tengo cosas que hacer.- Rápidamente paso a un lado de ella sin darle atención, algo que la descolocó por completo.

-¿Es por Rin?- sonó algo enojada, dejando a relucir sus celos.- Esa imbécil no puede darte lo que yo.- Su tono de voz es burlesco y despectivo.

A Sesshomaru no le hizo nada de gracia la manera en la que Sara se refería a la pequeña castaña que le atraía tanto. Caminó amenazante hasta quedar cerca de ella, quien al percatarse tragó saliva.

-Me pareció haberte hablado claro Sara, creí habertelo dicho.- hizo una pausa observandola a los ojos, hasta que con desprecio soltó- Tu cuerpo para mí solo es un capricho.

Y sin más salió del lugar, dejando a la mujer sola en la casa, quien lo siguió afuera luego de unos segundos.

-Si alguien más entra a la casa, los despido.- Dice al pasar por un lado de dos hombres de su seguridad, los gemelos Ah y Un.

La había tratado como un pedazo de carne, pero le hirvió la sangre al escucharla decirle imbécil a Rin, y más aún cuando dijo que no podía darle lo que ella, porque sabía que eso no era verdad.

Volvió con su grupo, en el que se encontraba la joven. La encontró bailando y bebiendo, justo como cuando se fue, así que supuso que todo estaba bien. Se colocó a un lado de la castaña, quien al percatarse de su presencia se aferró a él abrazándolo por el cuello.

-Tardaste mucho.- pone un pequeño morrito.

Sesshomaru se sorprende ante la cercanía de Rin, pero reacciona de inmediato poniendo su mano derecha en su cintura, sin saber que se llevaban varias miradas llenas de furia por parte de algunas personas en la fiesta, ya sean para el pelíplata o la mujer que tenía entre sus brazos.

Aunque también miradas de aprobación, como la de sus amigas, quienes estaban felices de ver a Rin pasándola bien un día como este.

-¿Me voy 10 minutos y ya me extrañas, Tanaka?- pregunta acercando sus rostros.

La mujer de ojos castaños ríe, negando lento con su cabeza. Mueve sus caderas al ritmo de la música, aún conservando la cercanía entre sus cuerpos. El ambarino la atrae aún más, comenzando a moverse a su par.

En un momento ambos dejan de moverse, y él se acerca al rostro de Rin.

Entre respiraciones entrecortadas, sus rostros ya casi llegaban a juntarse, ella de puntitas de pie, Sesshomaru agachándose un poco debido a la diferencia de altura.

El mayor choca sus narices suavemente, dándole un beso esquimal, una escena tan tierna que cualquiera pensaría que eran pareja.

No sabían si era a causa del alcohol que en ese momento corría por sus cuerpos, pero ambos morían de ganas de por fin juntar sus labios. Sesshomaru terminó con ese martirio, pero cuando estuvo a punto de besar a Rin, algo, (o mejor dicho alguien) lo empujó con fuerza, haciendo separar a ambos de esa cercanía.