Género de la historia: Shōnen romántico.

Géneros secundarios: Spokkōn, Shoujo, Drama, etc.

Personajes principales: Naruto Uzumaki, Sakura Haruno.

Pareja principal: Naruto Uzumaki y Sakura Haruno.

Lemon o contenido erótico: Posiblemente, sea en una pequeña cantidad.

PROHIBIDA LA COPIA, VENTA, ADAPTACIÓN, O CUALQUIER OTRO MEDIO DE DIVULGACIÓN PARA EXPORTAR ESTA HISTORIA.

se re picaba viste


Disclaimer: Todos los personajes de la saga de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto. Las personas, nombres de objetos, y marcas registradas son usadas con fines únicamente de entretenimiento. La historia es propia, derechos reservados.

Capítulo l:

—¡Es tuya, tuya, pégale!—gritaba un niño.

Yyyyyyy, ¡la falló, Ronaldo Nazario la falló, no lo podemos creer!

—¡Carajo! ¡Vamos a perder la final!—gritaba otro niño.

Un par de minutos después...

Atención, Petit la lleva, retrasa con Zidane, Zidane se la devuelve, se quita un defensa, tiene un hueco, ¡le pega y!... gol de Francia. 3-0. Si ya habíamos perdido la final, Emmanuel Petit nos tiró la guillotina. Francia campeón, de Francia 98. Oficialmente, la canarinha ha sido humillada.—anunciaba el comentarista.

—¡Carajooooo!—un pequeño rubio maldecía al televisor.


—Son una bola de mierda, tenían todo para ganar, y se esconden para el partido más importante de sus vidas, era nuestro bi.—hablaba el rubio mientras pateaba el balón en un tiro libre. Los niños estaban en una cancha de pavimento enrejada.

Anotó.

—Lo peor de todo, es que se les va a olvidar tarde o temprano. Ronaldo vuelve al Inter, Cafú a la Roma, Roberto al Madrid y Rivaldo al Barça.—agregaba otro niño, mientras volvía por el balón.

—Aunque, los francesitos son muy buenos. Zidane sigue siendo un crack, Petit es muy bueno, y parece prometedor ese tal Thierry Henry.—reconocía el otro niño, mientras colocaba el balón.

—No importa. Cuando sea seleccionado, voy a ganarle a cualquiera que se cruce entre mí y los títulos con Brasil. Voy a ganar un mundial, y ser la bota de oro.—aseguró el rubio.

—Kkkkkk, ¿en serio crees llegar tan lejos? Confórmate con jugar en Flamengo.—decía el niño mientras se perfilaba para patear.

—Sí, estoy seguro. En 15 años, me verán levantando la Copa.—sentenció el niño rubio con una sonrisa.

El balón pegó en la esquina del travesaño derecho.

—¡Naruto, es hora de irnos!—un señor ya algo mayor apareció de repente en la entrada de la cancha, llamando al recién nombrado.

—Eh, —Naruto volteó hacia la dirección del viejo, reconociéndolo—ah, eres tú. Bueno, nos vemos chicos.—decía Naruto tomando su balón, y con la mano libre, se despedía de sus amigos.

—¿Cómo te la pasaste?—preguntó el viejo a Naruto en cuanto llegó junto a él.

—Vamos a casa, tío Jiraiya, ya tengo hambre.—respondió haciendo un puchero.

Jiraiya rio.


—Toma, come bien. Logré conseguir algo rico.—le decía Jiraiya, mientras le entregaba un plato con arroz, frijoles y carne.

—Itadakimasu.—agradeció Naruto en voz baja la comida, para comenzar a engullirla.

—Muchacho, posiblemente dentro de poco nos mudaremos de casa, así que ten listas tus cosas, para poder marcharnos en cualquier momento.—le advirtió Jiraiya.

—¿Otra vez? Es la quinta vez en el año que nos mudamos. Ya había hecho amigos.—refunfuñó Naruto, haciendo un tierno puchero.

—Solo, ten listas tus cosas.—repitió el peliblanco, empezando a comer.

—Ya que.

Ambos continuaron comiendo en silencio.

—Y... ¿Viste cómo quedo el partido?—habló Jiraiya para romper el silencio.

—Sí, gano Francia.

—¿Cuánto?

—3-0

—Vaya, parece ser que les dieron una paliza.

—Sí...—respondió cabizbajo.

—¿Y qué opinas?

—Que son unos idiotas. Sí hubieran jugado bien, habrían ganado con facilidad.—respondió Naruto seguro.

—¿Ah sí? ¿Y quién hubiera jugado bien?

—Alguien como yo.

—Kkk. ¿De verdad?—se burlaba Jiraiya.

—Claro. No hubiera dejado que perdiéramos. Ese mundial hubiera sido nuestro.

—Él hubiera no existe.

—Ya sé. Por eso, en unos años, me vengaré de los franceses, y ganaré el mundial.

—Kkkkkk. Está bien. Sí quieres lograrlo, solamente no te rindas. Lucha por tus sueños. Entrena duro día tras día. Y solo así, lo conseguirás.—le motivó el viejo.

—Hmmp, ya lo sé.—respondió el rubio algo avergonzado, de que esa charla se pusiera profunda.

—Kkkkkk.—continuó riéndose Jiraiya.


—Y... ¡golazo, nueve a cinco!—festejaba Naruto, después de anotar con varios regates previos.

—Aún no termina el partido.—decía otro niño, mientras colocaba el esférico en el círculo de saque.

—Ja, están muertos.—se burlaba el rubio.

—¡Naruto, ven acá!—le llamaban desde lejos.

Al voltear, logró divisar a su tío. Rápidamente, corrió hacía él.

—¿Qué pasa tío Jiraiya, por qué tan temprano estás acá?

—Tenemos que marcharnos, ahora.—le dijo con una seriedad, que por un momento, lo atemorizó.

Sin rechistar, asintió.


—¿Ya estás listo?—preguntó Jiraiya.

El rubio simplemente asintió.

—Bien, —cerrando la puerta de la casa, cerciorándose de no dejar nada de valor o alguna pista—nos vamos.

Caminaron por varios minutos, entre las calles de las favelas brasileñas. Parecía un laberinto.

El rubio observaba a sus alrededores, en donde los últimos años era dónde vivía. Las casas muy rudimentarias, la cancha de pavimento enrejada, las paredes repletas de grafiti. Los niños jugando en las calles. Las motos pasando, las personas en las azoteas.

Después de un rato, ambos se detuvieron en una tienda.

—Espera aquí Naruto.—le ordenó Jiraiya, mientras entraba al local.

El peliblanco tomó un cartón de leche, y un pequeño bizcocho, para ir a la caja.

—Esto, y una caja de cigarrillos, de favor.—le pidió, poniendo las compras en el mostrador.

—Serían 3 reales.—dio el precio el empleado, mientras juntaba una caja de cigarrillos al mostrador.

Jiraiya pagó los productos. Al momento de tomarlos, unos sujetos ingresaron al local.

—Vaya, miren a quién tenemos aquí, sí no es nadie más y nada menos que Jiraiya.—mencionó uno de los tipos con burla.

—¿No me digas que estabas huyendo?—le preguntó otro de los sujetos.

—Venía a comprar víveres, es todo.—respondió con naturalidad Jiraiya.

—¿Y esa mochila y bolsas?—interrogó otro sujeto, señalando estás.

Jiraiya se mantuvo callado.

—¿Sabes? Últimamente, dinero de las ventas ha desaparecido misteriosamente. El jefe está molesto. Su orden fue, que en cuanto encontráramos al culpable

lo asesináramos.

—¿Acaso me están culpando del desaparecimiento del dinero?—inquirió seriamente Jiraiya.

—Oh, claro que no.—sonreía sarcásticamente.—Solamente, se nos hace extraño que desde que desapareciste repentinamente del negocio, un millón de reales también lo hayan hecho. Casualidad, parece ser, ¿verdad?

Jiraiya apretó los nudillos. Con la zurda, sigilosamente, buscó entre su cinturón el cañón para defenderse.

—Me importa una mierda si desapareció dinero. No he tomado ni un solo centavo, y simplemente ya no quiero trabajar en ese negocio.—sentenció firmemente Jiraiya.

—Vale, no te pongas nervioso. Únicamente queremos verificar que no eres el culpable del robo del dinero, así que si te portas bien, no tendrás problemas. Digo, el que nada oculta, nada teme.—los sujetos se preparaban para inspeccionar a su excompañero.

A Jiraiya el corazón le palpitaba más rápido. Los tipos se acercaban lentamente a él. Sí revisaban su bolso, estaría muerto, pues ahí se encontraba el dinero.

Planteó por unos segundos el siguiente escenario. Si disparaba primero, habría probabilidad de que sobreviviera y pudiera huir. Solo tendría que crear una distracción.

—Está bien, lo admito. Tengo el dinero.—Jiraiya colocaba el bolso del dinero en el suelo.

—Vaya, parece ser que las sospechas del jefe eran verdad. Lo creía de todos, menos de ti Jiraiya. De verdad, nos decepcionaste.—le dijo unos de los tipos, negando con la cabeza.

Aquel sujeto, después de acercarse lo suficiente, levantó el bolso, para recargarlo sobre una barra dentro de la tienda y poder abrirlo.

Al hacerlo, efectivamente, allí se encontraba todo el dinero.

—Luego lo contaremos.—cerró el bolso, para entregárselo a un acompañante.—Mientras tanto, no supongas que por entregarnos el dinero ya te salvaste del castigo. Síguenos, el jefe dirá que hacer contigo.—le dijo con una sonrisa su excompañero, mientras el que estaba libre se acercaba para someterlo.

—Acabas de cometer un error.—le reprendió Jiraiya.

—Ja, a ver, ¿dime cuál?

—Primera lección del día, antes de bajar la guardia, comprueba que tu enemigo no esté armado.—instantáneamente, como un rayo, Jiraiya desenfundó su pistola, y procedió a disparar al matón.

El dueño del local se escondió entre los abarrotes, mientras que los otros dos matones intentaban sacar su pistola.

—¿Qué carajo está pasando ahí dentro?—se preguntaba Naruto, puesto que ya había tardado bastante tiempo Jiraiya, y le pareció escuchar el sonido de un disparo con arma de fuego. Decidió asomarse por una esquina.

Jiraiya pateó al segundo más cercano a él, justo antes de que apuntara. Rápidamente, lo tomó de rehén, asfixiándolo por el cuello, y colocándolo al frente suyo.

—Bien, ni un movimiento más o le vuelo la cabeza a tu amigo.—le advirtió Jiraiya, a la vez que posaba la 9mm sobre la sien del matón.

—Je, ¿crees que me importa?—sin pensarlo dos veces, disparó cinco veces a su compañero, matándolo al instante.

—Hijo de perra.—le maldecía Jiraiya, mientras, corría a refugiarse a un lugar cercano.

El otro sujeto intentó dispararle, pero fue en vano. Gastó el cartucho, y al darse cuenta, fue demasiado tarde. Jiraiya ya le había disparado 3 veces en el pecho, dejándole en estado moribundo.

—Nunca gastes munición de más, segunda lección del día. Aunque, la última para ti.—sin pestañear, Jiraiya le mató de una bala a la cabeza.

—¡¿Qué mierda, por qué el tío Jiraiya acaba de matar a ese sujeto?!—se decía para sus adentros Naruto con pánico. Le costaba procesar toda esa información. Decir que estaba asustado era poco, estaba muerto de miedo.

—Kkkkkk, tú y yo nos vamos al infierno Jiraiya, no hay de otra.—el primer matón al que disparó se levantó, sonriendo, aunque debilitado, y con pistola en mano, le apuntaba a la cabeza.

—Te equivocas. Tú te vas al infierno. Yo, a beber alcohol, apostar, y pasar un rato con unas chicas. Hace mucho no recibo atención y cariño.—le devolvió la sonrisa, también apuntándole a la cabeza.

Ambos se miraban fijamente. Caminaban en círculos. Dudaban si jalar el gatillo o no. Cuando Jiraiya estaba por decidirse, repentinamente, Naruto, que por fijarse de más, terminó perdiendo el equilibrio, cayendo dentro del local.

—Agh.—lanzando un quejido, se sobaba Naruto el trasero por el golpe.

—Hmmp, ¿y este mocoso quién mierda es?... Espera... oh, ya veo, —una sonrisa se dibujó en su rostro—parece ser que eres el sobrino de Jiraiya, ¿no es así? Ya nos ha hablado un poco sobre ti.—manteniendo la sonrisa, el excompañero de Jiraiya continuaba apuntando a este.

—Joder, no puede ser.—maldecía mentalmente Jiraiya, a mismo tiempo que se mantenía fijo en apuntar.

—¿P-por q-qué le e-estás a-apuntando a mi tío J-Jiraiya?—preguntaba nervioso Naruto, tenía demasiado miedo, para orinarse encima de sus pantalones.

—Ah, ¿esto?—señaló con una mano libre la pistola—Es solo un arma. No te lo ha contado, pero tu tío nos debe dinero, y ahora le pedimos que nos lo devuelva, pero, —cambió el apuntado hacia el pequeño rubio—creo haber encontrado una mejor manera.

—¿Qué mierda piensas que haces?—preguntaba Jiraiya.

—Fácil. Le apunto al niño. Sí no quieres que dispare, suelta el arma, agarra el bolso, y tú y yo nos largamos de aquí.—explicó el matón.

—No caeré en tu truco.

El matón apretó ligeramente el gatillo.

—¿Y ahora?

Jiraiya no podía poner en peligro la vida de Naruto. Suspirando, bajó el arma hasta el suelo.

—Ahora patéala hacia mí.

Jiraiya obedeció.

—Bien, ya sabes lo que sigue.

A regañadientes, fue por el bolso. Tras tomarlo, caminó hasta quedar frente al matón. En ningún momento este último dejó de apuntar a Naruto.

—Está bien, ahora sígueme.

Por un momento, bajó el arma, y comenzó a caminar para huir de ahí.

Pero, inesperadamente, Jiraiya le aventó el bolso sobre la cabeza, haciéndole perder el equilibrio.

Inmediatamente, se abalanzó sobre él, forcejeando, intentando desarmarlo.

Naruto estaba inmóvil, muerto de miedo.

Pese a estar debilitado, se defendía con todo lo que podía el matón.

Sin embargo, poco a poco terminó perdiendo fuerza, siendo ahorcado por el cuello.

—T-tercera l-lección del día, no le des la e-espalda a tus e-enemigos.—le decía Jiraiya con dificultad entre el forcejeo.

—E-espero y e-estés p-preparado p-para e-esto.—dijo el matón cerca de perder el conocimiento.

De un momento a otro, un estruendo se escuchó dentro del local. Jiraiya dejó de asfixiar al matón.

Lentamente, como en cámara lenta, bajó su mirada hacía su estómago, dónde encontró una mancha roja, expandiéndose sobre la zona. Un bajón se le hizo presente, perdiendo fuerza en sus piernas, cayendo de espalda al piso.

—¡Tío Jiraiya!—gritó Naruto, corriendo al auxilio del peliblanco.

El matón había conseguido dispararle en el estómago antes de que lo matara.

—Cof cof, uf, uf, por poco me mata ese imbécil.—tosía y jadeaba el matón.—Bien, es hora de acabar con el mocoso.—rápidamente, se colocó frente al niño, volviendo a apuntar al pequeño Naruto.

—¿Ah?—se sorprendió el rubio. Por un momento, había olvidado todo a su alrededor. El miedo volvía a invadirle.

—No te preocupes, te reunirás con tu tío Jiraiya dentro de poco, solo, no te muevas, y muere.—se dibujo una sonrisa maliciosa en el matón.

—¡Mierda!, ¿qué hago?, ¡voy a morir, voy a morir, voy a morir!—pensaba completamente aterrado Naruto. Para él, ya era su fin, no tenía salvación.

—Nos vemos, Jiraiya y su sobrino.—se despedía el matón, para proceder a tirar del gatillo de su arma.

Naruto cerró los ojos, esperando el disparo. Después de un par de segundos, se escuchó el estruendo.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco...

Cinco segundos, y no había pasado nada. Sin prisa, Naruto abrió los ojos, para encontrarse con la sorpresa de que el matón tenía una herida en su pecho. Este último se limitó a lanzar un gemido de dolor, para después caer muerto.

—Uf, uf, ¿qué diablos pasó?—se preguntaba Naruto exaltado. Hasta que giró la mirada a su izquierda, para sorprenderse aún más.

A su izquierda, el encargado de la tienda, cargaba en su mano dominante una pistola que le pertenecía a uno de los matones antes asesinados. Nadie se había dado cuenta de su presencia.

El encargado estaba en shock, tanto, que se resbaló el arma de sus manos. Bajó la mirada, hasta el cadáver del recién asesinado por él.

Impactado, pero a la vez asustado, el tipo corrió hasta la caja registradora detrás de los abarrotes. La abrió, y tomó todo el dinero en un puñado de una. Tras esconderlo en sus bolsillos, se dio a la fuga del lugar.

Naruto terminó ignorando este hecho, puesto que estaba aún más preocupado por su tío Jiraiya.

—C-Cuarta lección del día, n-no seas un m-maldito simio i-impulsivo, como y-yo.—Jiraiya escupió algo de sangre al acabar.

—Tío Jiraiya, aguanta, te llevaré hasta un hospital.—le decía Naruto. En vano intentó cargarlo por su brazo, pero era demasiado pesado para él mismo, ni siquiera pudo moverlo.

—Ya no i-importa. H-hasta a-aquí he ll-llegado hijo.—hablaba débilmente Jiraiya.

—Calla, si puedo, conseguir un médico.—persistía Naruto en tratar de cargarlo.

—Al f-final del d-día, mi vida fue una m-mierda, e-espero no sea ese tú c-caso.

—Qué te calles.—le repetía Naruto.

—I-intenté h-hacerte llevar la m-mejor vida p-posible.

—¡Qué te calles!—explotó Naruto, empezando a derramar lágrimas.

Jiraiya giró su vista hacia Naruto.

—E-Escúchame bien, p-porque no voy a r-repetirlo d-dos v-veces.—Jiraiya afinaba su garganta. Naruto centró su atención en su tío.

Al ver Jiraiya que su petición fue cumplida, empezó a hablar.

—Solo deseo, más bien, mi última voluntad, es que cumplas tus sueños. Sí te quieres convertir en un gran y famoso futbolista, lucha y pelea hasta el final por conseguirlo. No importan los obstáculos, no importan las adversidades. Enfrenta cada desafío. Aprende de tus errores. No huyas por miedo, no te vuelvas un cobarde en los problemas. Siempre, sé un guerrero, un valiente, un luchador, que se mantiene de pie por voluntad y orgullo, pero sin dejar de seguir cumpliendo sus metas. No cometas las mismas estupideces que yo. No quiero que te vuelvas en alguien... como yo.—logró susurrar Jiraiya sin trabarse.

Naruto se quedó en shock. No sabía qué decir. Qué contestar. Qué responder. Ni siquiera qué pensar.

Su mente estaba hecha un desastre. Todo le llegó de golpe, y ahora no podía reaccionar.

—N-no m-me d-dejes s-solo, t-tío J-jiraiya.—se limitó a decir Naruto.

Jiraiya lo volteó a ver, para dedicarle una última sonrisa.

—Lo siento chico, e-este viejo v-verde se tiene q-que i-ir...—balbuceó Jiraiya.

—... A-aún tengo que t-terminar un l-libro, l-la h-historia d-de u-un c-campeón...

Naruto Uzumaki.


(Comentarios de autor)

¿Qué onda gente? ¿Cómo andamos? ¿Todo piola? Eso espero. Una nueva historia, promete a ser larga, y no sé, pinta para gustar mucho.

Simplemente leanla, denle un me gusta, denle un seguir historia, dejen un comentario, y nada, creo que les va a gustar.

Sin nada más que decir, nos vemos, chau. :D