Duchess tuvo que aprender a soportar ciertas cosas y vivir con ello, como los finales felices y elegir tu destino. El problema es que ella no sabía cómo hacer eso, toda su vida su madre sólo la había preparado para una cosa: ser la próxima Odette del lago de los cisnes. Le enseño a bailar, nadar, controlar sus cambios de forma, cantar y como enfrentar a Rothbar y el cisne negro Odil. A tratar a los habitantes del lago de los cisnes y esperar por su príncipe azul para romper la maldición.
Cuando ingreso a Ever After, estuvo de inmediato de acuerdo con los Royal. Pero se dio cuenta que en todo reino existe una jerarquía y la reina de esa jerarquía sería quien decidiera si ella podía cumplir con su destino o no. Podría haberlo hecho si no fuera por Raven y sus ideas. Se aferró con uñas y garras a su destino, y de pronto todo cambio. Si no eras del círculo cercano a Apple, tu final feliz estaba lejos de hacerse realidad, pues fue la rubio quien organizo la lista para firmar el libro de cuentos. Duchess estaba muy debajo en esa lista, a menos que alguien bajara de puesto en la jerarquía. Trato por todos los medios de lograr subir, al final todo valió para nada y ella, a diferencia de muchos de sus compañeros, no tenía nada más que su destino. Sin él, no era nadie. Su propia madre se lo dejo en claro después del inco con la Reina Malvada, cuando enviaron a la mayoría de estudiantes a casa para revisar y reparar el castillo.
Volvió en cuanto tuvo la oportunidad y se escondió en el Lago encantado. Sus hermoso, tranquilo y relajante lago de aguas cristalinas, juncos en la orilla y peces brillantes. Si no estaba bailando en sus orillas, se transformaba en cisne y flotaba sin rumbo en la superficie, dejándose llevar. No tenía amigos o amigas, todos la odiaban y nadie se preguntaba en donde se metía la pequeña cisne durante tanto tiempo. Ella era inútil, estaba sola y era nadie para todos. Su único consuelo era llorar hasta que su dolor se pudiera mitigar un poco y pudiera poner buena cara en los pasillos.
Para colmo, las sorpresas no pararon después del incidente con Cristal. Ni bien paso una semana,Raven y Dexter anunciaron su relación, igual que Daring y Rosabella. Apple dijo que se enfocaría en sus deberes como reina antes de buscar un rey, Hunter le propuso matrimonio a Ashlynn y Hopper al fin se le declaró a Briar. Nadie dijo nada, ni quejas ni reclamos. Casi la hacía extrañar los días en que su madre le gritaba por no conseguir las puntas perfectas en sus lecciones de ballet. Porque no le parecía justo que en medio de tanta paz, fuese la única sufriendo.
Hasta que un intruso llegó a su lago. Sin falta, todos los días a la misma hora, Sparrow se sentaba bajo un árbol a la orilla del lago, en silencio y de iba unos minutos antes de que ella regresará a la escuela. No hacía intento por hablar con ella o acercarse, sólo estaba ahí. Al inicio era curioso, luego se volvió inquietante y al final molesto. Pero no dijo nada, simplemente comenzó a dejar de ir al lago algunos días aleatorios y cuando Sparrow pareció adivinar, se internó en el bosque, buscando un nuevo lugar secreto para su autocompasión. Él desapareció a los pocos días de nuevo. ¿Por qué había empezado en un inicio? No tenía idea y tampoco la energía para averiguar.
Ahora era como un fantasma vagando en la escuela y el bosque. Sólo se sentía viva bailando en el lago. Era la única cosa de todas las cosas que su madre le enseño que en verdad le gustaba, la única cosa que la hacía sentir bien en las largas jornadas en casa. Nadie podía adivinar eso, nadie podía pensar que la altiva y soberbia Duchess Swan era en realidad toda una farsa. ¿Hubo alguien que pudiera hacerlo? Tal vez, pero no lo recordaba.
Finalmente Sparrow la volvió a encontrar, en la peor situación posible. Su madre la llamo, gritando, diciéndole que no se molestará en volver a casa ese verano si no estaba segura de poder cumplir su destino y como siempre termino llorando en el lago. Sentía los hombros pesados y el cuerpo frío, lágrimas saldas, sollozos altos, su existencia puesta en duda. Primero sintió sus manos cálidas ponerle la chaqueta sobre los hombros, luego lo vio sentarse a su lado y al fin, le pasó un brazo por los hombros y la dejo llorar. Ella no dijo nada.
Más días pasaron, ella iba al lago como siempre, y ya no hacía intento de echar a Sparrow de la orilla. Tocaba para ella cuando bailaba, se sentaba a su lado cuando sólo se quedaba contemplando las orillas del lago y a veces nadaba con ella cuando ambos se sentían de ánimo. ¿Amigos? No, no realmente, no lo creía. Ella era la razón por la que muchos lo odiaban, por la que se alejaron de él y termino vetado de muchos lados. El Rebel que decidió ayudar a una Royal a cumplir su destino, el ladrón que encontraba más dicha en la música y la vanidad que en el robo. Sparrow no era una mala persona, sólo tenía malas compañías. Ella debía terminar con eso, pero no podía y dejo de intentarlo, algún día se daría cuenta.
Algún día. Días que se volvieron semanas, semanas que se volvieron meses y meses pasaron cambiando su corazón. Nada se sentía como un cambio realmente, nada entre ellos era diferente, pero todo era distinto después de besarlo por primera vez entre lágrimas, rogándole que la dejara sentir, aunque fuese mentira, lo que era el amor y la compasión. Sparrow lo hizo, atrayendola hacía él y dejándose ir en sus labios. Fue mentira entonces, sólo deseo y lujuria, luego... Cambio. Duchess lo sintió después de cada día, de cada beso, de cada mirada. Los meses se volvieron años y los años prometieron un futuro.
Duchess no sabía si encontró su destino, si consiguió dejar las palabras de su madre y seguir el camino hecho para ella. Pero si encontró un final feliz mientras durará. Junto a un ladrón en lugar de un príncipe, junto a un lago en medio del silencio.
