My Hero Academy: Soul Dragon

Disclaimer: Boku no Hero Academy pertenece a Kohei Horikoshi.


Arco I: ¡Comienza la UA!

Capítulo 1: ¡La clase 1-A!


Se cansó de la emisora de noticias y la cambió a la de música urbana. Sentada en el asiento de copiloto dejaba que el viento que se colaba por la ventana ondeara su melena.

El padre de la chica no pudo evitar reprocharle. – Estaba escuchándolas, imagínate qué... da igual, no entiendo que le ves a este tipo de música. – admitió finalmente con tal de no iniciar una discusión idiota.

Lidiar con una hija adolescente era problemático. Ser padre y héroe a la vez, lo era todavía más. La chica de cabellos extremadamente largos de color castaño oscuro, no sabía que sorpresa le depararía la Yuei y ante la duda, no pudo evitar llevarse otro coletero de mayor tamaño.

- ¿Crees que me dejarán pasar con la bufanda? – preguntó la joven de ojos azul verdosos, producto de la genética con padres y abuelos de ojos claros.

- Sí, no debería de haber ningún inconveniente. – respondió sin mucha énfasis.

La ojiazul miró a través de la ventana y reparó atención en aquella tienda de dulces que parecía llamarle. – Otoo-san, déjame aquí. – le pidió.

- ¿Estás segura, Akari?

- Ajá. – asintió con la cabeza. – No quiero que ya el primer día se enteren de que soy la hija de un profesor, y mucho menos... de All Might. – le relató la de castaña. – Así que me bajaré aquí. – sonrió a la par que su padre ponía los intermitentes. – Adiós papá. – abrió la puerta de copiloto y se bajó.

- ¿Sabrás llegar a la Yuei? – cuestionó el hombre en su forma natural.

- ¡Me las apañaré! – cerró la puerta del coche y fingió caminar un poco.

"Mi nombre es Akari... ¡Akari Yagi! Tengo quince años y hoy es mi primer día en la Yuei. Cómo habrás podido imaginar soy la hija de All Might, y sí, entré por recomendación.

Pero no te creas que no nos hacen examen... porque sí. De hecho, lo hice con Shoto-kun, a quien conozco desde pequeña, otras personas que no recuerdo bien el nombre y una chica llamada Momo. De ella sí me quedé porque me chiflaba su quirk".

Salió de la tienda de dulces con tabletas de chocolate en sus manos. Sería todo lo rara que quisiera... pero no le gustaban las chucherías, aunque el chocolate... la volvía loca. Tras terminarse esas chocolatinas, la pelinegra caminaba intentando buscar la dirección.

Si su padre no la hubiera castigado un buen tiempo sin internet, de seguro ya lo hubiera divisado hacía rato. En medio de una de esas calles que juraba eran todas idénticas, Yagi chocó con algo... o alguien, mejor dicho.

- Y-Yo, lo siento mucho, lo siento [...] lo siento. – se disculpó un joven de cabellos verdes oscuros y pecas.

- ¡Tranquilízate! ¡Era yo la que no miraba por donde iba! – realmente, que se estuviera disculpando a cada rato la ponía nerviosa. Se fijó en que ambos traían el mismo uniforme. – ¿Uh? ¿Estudias en la Yuei?

- Sí, y por lo que veo tú también. – se fijó. – Mi nombre es Izuku Midoriya, pero puedes llamarme Deku. – se presentó con una sonrisa.

- Akari... Yagi. – dudó en si decir su apellido por un instante. – Es mi primer día. – le comentó. – ¿Te parece si vamos juntos? – sonrió.

·

No tardaron mucho rato en llegar. Fue más bien cuestión de encontrar el edificio. Los dos se sorprendieron al entrar en las instalaciones, todo era tan... cómo un sueño. Se encontraron en las tablas y no pudieron evitar sorprenderse de que les había tocado en la misma clase: 1-A.

Llegaron a aquel pasillo y se sorprendieron de ver aquella enorme entrada. Ninguno de los dos daba crédito a cuan pequeños se sentían enfrente de esa puerta.

- ¿Crees que hay gigantes en la escuela? – no pudo evitar preguntar el pecoso.

- N-No tengo ni la más remota idea. – se puso nerviosa tan sólo de pensar la posible estatura del gigante. La ojiazul cogió aire. – ¿Listo para entrar? – lo miró decisivamente.

- Espero que a esos dos les haya tocado 1-B. – susurró casi inauditamente el pecoso.

La castaña lo escuchó y se quedó algo pensativa. Tenía unos oídos muy finos y realmente, una persona normal y corriente jamás lo habría escuchado, tal vez sería un susurro inentendible cómo mucho.

Yagi abrió la puerta y dio un paso hacia adelante. El rostro del peliverde se volvió un poema. En la clase estaba habiendo un alboroto debido a que un chico de cabellos rubios ceniza tenía los pies puestos sobre la mesa y otro, de anteojos, le estaba regañando.

- ¡Ya te lo dije! ¡No puedes poner tus pies así! ¡¿No crees que es una falta de respeto hacia los demás compañeros?! – gesticulaba el de cabellos negros.

- No, en realidad no lo pienso de ese modo. – le replicó con soberbia. – ¿De cualquier forma de qué secundaria vienes tu "extra barato"? – la ojiazul no pudo evitar pensar que tenía bastante soberbia el chico.

- Mi nombre es Tenya Iida. – hizo un gesto de presentación. – De la escuela privada... ejem... vengo de la escuela preparatoria Soumei Junior.

- ¿¡Soumei?! – comenzó a reírse el chico de ojos rojos de una forma macabra, al menos así lo definía ella. – ¿Acaso no eres un élite? ¡Bueno, parece que ahora tengo una razón para destrozarte después de todo!

"Desde luego le falta algún tornillo, no me hace falta ni tener pruebas para saberlo" frunció el ceño sin darse cuenta la ojiazul. El chico de anteojos no pudo evitar sorprenderse.

- ¡Qué descaro! – expresó sus sentimientos. – ¿Tú, acaso no buscas convertirte en un héroe?

En ese momento, el chico de anteojos volteó a verlos. Yagi sintió que el chico peliverde estaba escondido detrás de ella, podía oler perfectamente su temor, activó su instinto protector.

Iida se acercó hasta donde estaban ambos. El pecoso se puso a su lado de manera rápida, pero quedándose a una diminuta distancia rezagado detrás.

- Midoriya... debo preguntarte algo. – insistió al acercarse. – Tú descubriste la verdadera naturaleza del examen práctico de habilidades, ¿no es así?

La ojiazul se quedó desconcertada y analizó la situación. "¿Serán las dos personas a las que rezaba Izuku por no encontrarse?" ser Escorpio le otorgaba una buena intuición, y ella era fiel creyente del horóscopo.

- ¡Yo... estaba tan equivocado sobre eso! – gesticuló a la par que se veía arrepentido e irritado al mismo tiempo. – ¡Y además te malinterpreté por completo, odio admitirlo, pero tú eres mejor hombre!

- ¡Pero... yo tampoco me di cuenta de eso! – intentaba aclararle el pecoso.

- Deku...

Ella pudo escuchar ese susurro de parte del ceniza. "Odio que mi intuición acierte..." pensó a la par que acomodaba su bufanda.

- ¡Ah! ¡Eres tú, chico peliagudo! – abrió de sopetón la puerta una chica de cabellos castaños claros. – ¡Me alegro de haberte encontrado!

La ojiazul se encaminó a buscar un asiento libre y se quedó con el primero que vio, enfrente del chico malhumorado. Akari miró a su alrededor al sentir dos olores familiares.

- ¡Tú puedes hacerlo, fue lo que Present Mic me dijo! – contaba eufórica la otra castaña. – ¡Y lo hiciste! ¡De cualquier forma, ese golpe estuvo fuera de este mundo!

- No, es para tanto, uh, es decir fue realmente gracias a ti por haber hablado en mi nombre... yo... uh...

Akari no pudo evitar mirar fijamente al ojirojo. Observaba de manera terrorífica al peliverde tan tímido. Le daba igual que le dijera algo, le quemaba y ya. Pero, parecía tener su mente en otro lugar.

- ¿Eh? ¿Cómo supiste sobre eso? – se sorprendió la ojimiel.

- Esa patética rata actúa como si pudiese darme pelea. – susurraba casi inauditamente. – Él ni debería mostrar su cara en este sitio.

- Algo me dice que el curso se hará largo. – se giró hacia adelante. – Lo que una va a tener que aguantar. – se quejó tocándose sus oídos premonitoriamente.

El ojirojo desvió su mirada hacia ella, ¿era imaginación suya o lo había escuchado? – ¿Y tú quién eres?

- Akari Yagi. – se giró a mirarlo. – ¿Y tú?

- Katsuki Bakugou. – le respondió en un tono borde. – ¿Cómo que vas con el uniforme de verano y una bufanda? ¿Uh? – la chinchó de primeras.

- La bufanda, la hizo mi madre muerta antes de que yo naciera, no sé de qué está hecha pero no abriga. – aclaró de primeras para que ni se le ocurra ir por ese tema. – Y, no tengo frío, por mi quirk de fuego soy incapaz de sentirlo. – le expresó con una pequeña indirecta.

La analizó con la mirada. ¿Le estaba haciendo un concurso de miradas o cómo era que estaba tan callado?

- ¡¿Quién demonios es este tipo?! – gritaron el pecoso y la chica de cabellos cortos.

Todos quedaron absolutamente callados y fijaron su atención en el extraño hombre que entraba al aula. Akari lo reconoció inmediatamente cómo Eraserhead.

- Hm, tómense ocho segundos para calmarse. – caminó el profesor hacia el interior de la sala. – La vida es corta, los niños, todos ustedes carecen de sentido común.

"¿Acaso nos está insultando?" se quedó alterada la ojiazul.

- ¡¿...es el maestro?! – gritó alguien del salón.

- Él es el maestro, por lo que también debe ser un héroe profesional. – murmuró el pecoso. – Pero... nunca había escuchado de alguien así, él se ve agotado...

- Soy el profesor asignado a esta clase, Shota Aizawa, es un placer conocerlos. – se presentó.

Comenzó a sacar unos uniformes deportivos de su saco. – Tomen, usen esto, inmediatamente y diríjanse inmediatamente a la salida del campus. – ordenó de primeras.


- Algunos diálogos (especialmente los importantes) los encajaré casi exactamente cómo el manga. El fanfic está catalogado cómo SPOILER, los primeros capítulos no hacen daño a este tema, pero cuando avance la historia pues sí.

- Este FF tendrá algo que ver con Fairy Tail (Hiro Mashima). No hace falta haber visto el anime/manga, ni aunque te lo estés proponiendo se te hará spoiler. No tengo previsto que aparezca ningún personaje de FT ni ninguna trama de la serie. Eso sí: Akari Yagi está basada en Natsu Dragneel, sus ataques también.

- Siguiendo el tema. El hecho de la bufanda en Akari es un pequeño tributo a cuyo personaje está inspirada (Natsu).

- He suprimido al personaje de Koji Koda de este FF, con el fin de que solamente sean veinte personas en la clase. (Lo siento si hay algún fan).