- Ok señora, solo firme aquí y el paquete es todo suyo.

- Gracias joven... ¿cito?

- No se confunda por el color, solo tengo 15.

- (Apenada) Oh, lo siento.

- No se preocupe, estoy acostumbrado, que tenga buena tarde.

Con ello el muchacho recogió los documentos firmados por la señora que tenía en frente y asintió ligeramente con la cabeza antes de dirigirse al camión en el que había llegado, llevar trabajando durante varios meses entregando paquetes le había hecho inmune a la usual confusión sobre su edad al punto que si no fuera porque debido a la hora no tenía sentido que usase la gorra que le habían entregado como parte del uniforme hubiese tapado su cabello hace mucho.

Al menos esa era la última entrega del día por lo que pudo poco más que dejarse caer en el asiento del copiloto mientras su compañero los trasladaba a la sede la empresa mientras intentaba mantener una charla amenas con el muchacho a quien los ojos le empezaban a pesar por lo que solo respondía principalmente monosílabos, de hecho respondía de esa forma en general, cosa que no parecía disminuir los intentos de su compañero por hacerle hablar, más cuando ese día había estado inusualmente cargado de objetos pesados y personas solitarias que exigían múltiples movimientos, teniendo que más de una vez ser ayudado por quien realmente era solo el chofer designado. No ayudaba en nada que esa mañana hubiese tenido un par de exámenes en la preparatoria.

Lo que debía ser un viaje de 20 minutos desde aquel domicilio terminaron siendo solo un par de parpadeos antes de tener que bajar del vehículo para poder ir a casa.

- Bueno chico, lograste sobrevivir otro día, deberías estar feliz.

- (Cansado) Solo quiero dormir.

- ¿En serio? No me había dado cuenta hahaha.

Lincoln no podía entender como el hombre a su lado podía ser tan insistentemente risueño, o porque le recordaba tanto a Santa Claus.

- A todo esto chico, ¿Tienes libre el sábado? Darrel y los chicos piensan hacer una junta para celebrar la paga y creo que te haría bien un poco de carne asada, unas cervezas y algo de humor.

- (Serio) ¿Te tengo que recordar mi edad?

- ¿Y tú dime que adolescente no bebe a escondidas?

- Uno que tiene que ahorrar porque su hermana no pensó con la cabeza correcta.

- Uy, ¿Problemas en el nido? - Le da una fuerte palmada en la espalda a Lincoln, derribándolo en el proceso - En todo caso lo tenía contabilizado, serias mi invitado socio, incluso podrías llevar a tu pareja, yo lo hare.

- ¿Cómo sabes que...? Espera, (Sorprendido) ¿Tienes pareja?

La sorpresa en el rostro del peliblanco solo provoco que el robusto hombre riera con mayor potencia, el chico por su parte no comprendía como ese santa de pelo negro podía decir aquello.

- ¿En serio parezco el tipo de persona que vive sus días solo?

- (Serio) Si, creía que llegabas a tu casa solo a ver películas mientras bebías cerveza y comías frituras.

- Hey, para tu información son series y lo hago junto a mi pareja y bebita.

- (Sorprendido) ¿Tienes una hija?

- (Sorprendido) ¿Nunca te hable de ella?

- Solo te burlabas de mi cara de cansancio o de mi pelo blanco.

- Perdona niño, pero eres muy joven para tener una cara rígida tanto tiempo, además casi no convives con los chicos.

- Tengo una familia por detrás, una muy molesta la mayoría del tiempo.

- Entonces aprovecha esta oportunidad para relajarte, y podría aprovechar de mostrarte a mi solecito.

- Aja, lo que digas, te confirmare mañana.

Con ello el muchacho salió del lugar ya con su atuendo casual, no quería seguir pensando ni en el trabajo ni en la preparatoria, inclusive considerando que aquel día había rendido los últimos exámenes de la semana vio la oportunidad para faltar y reponer algo de sueño antes de que empezara su próximo turno agradeciendo que al menos sería el último turno de la semana y no le tocaba turno ese fin de semana.

Era una buena idea, posiblemente sus padres ni siquiera lo notarían por lo que no le molestarían mientras entregase en la noche su contribución al presupuesto familiar, incluso podría invitar a Paige.

En el momento en que pensó en la chica de cabello naranja sintió como su rostro se ruborizaba.

¿Acaso era necesario que pensara en ella cuando hablaron de una pareja?

Se supone que seguían siendo amigos, unos muy cercanos, casi su confidente al nivel de Clyde, pero no se había atrevido a dar el siguiente paso, por ello solo sacudió la cabeza lo más rápido que pudo en un burdo intento por sacarse aquella idea, no era el momento, ni menos cuando su tiempo libre era opacado por sus deseos de dormir o los desesperantes chillidos de un bebé.

Ese bebé... su sobrina.

Recordó que le habían encomendado comprar pañales de camino a casa, y estaba a un par de calles de llegar a esta.

No pudo evitar insultar al aire al recordar eso antes de dar media vuelta, sabía que sería el infierno en la tierra si llegaba y no traía aquel objeto en sus manos, algo que le molestaba enormemente ya que ni siquiera debería ser su responsabilidad y era muy probable que la promesa de su hermana de devolverle el costo quedaría en palabras huecas que se las llevaría el viento siendo que debería ser su responsabilidad.

No estaba trabajando, no estaba estudiando, se dedicaba exclusivamente al cuidado de esa bebé mientras los demás se partían el lomo por culpa de su propia lujuria, maldecía por lo bajo cada que recordaba como acepto feliz la orden de que él y sus hermanas mayores trabajarían para aportar a los gastos tanto como maldecía a Luna y Luan por irse juntas a la primera oportunidad que tuvieron, entendía a Luan ya que iba a estudiar y le era más conveniente arrendar un departamento cerca de su campus... pero Luna... su excusa de que en este lugar jamás la encontraría un cazatalentos... simplemente era ridícula, un mero esfuerzo por recuperar su libertad y escapar de los comentarios de sus padres.

Pensar en ello solo lo llenaba de furia, una que había aprendido a ocultar igual que su tristeza en una expresión neutra a petición de sus propios padres para "no estresar más a la embarazada", esa tarde se terminó comiendo sus propios deseos de gritarles por su propia salud mental.

Era una expresión seria que se volvía su expresión normal entre más pasaba el tiempo, incluso sus amigos se lo habían comentado preocupados por él, sentían que lentamente el risueño niño que llego a ser de pequeño estaba muriendo por lo que se esforzaban en sacarle el mayor número de risas posibles, lo agradecía, pero cada que recordaba la expresión de su sobrina... su humor simplemente desaparecía, tal como lo indicaba su expresión al momento de comprar los pañales en la primera farmacia que vio y mantenía mientras se dirigía a lo que debía llamar su hogar.

Una vez llego a esta apenas si se molestó en saludar a Lana con una señal de su mano, pero por lo visto la muchacha tenía otros planes ahora que había llegado su hermano.

- (Feliz) Hola Lincoln, ¿Cómo te...

- ¿Dónde está Lori? Tengo los pañales de Loan.

- Eh... está en su habitación, si quieres puedo llamar...

- Gracias.

Y con ello el muchacho se encamino hacia la cocina, ni siquiera notando como la muchacha se le había acercado.

- Eso fue grosero - Su voz indicaba claros indicios de puchero, el peliblanco solo se limitó a detenerse y observarla fijamente - Pudiste haberme dejado hablar siquiera.

- Solo quiero entregarle estás cosas a Lori e irme a dormir, hoy fue un día pesado.

- Bueno, si me hubieras escuchado te hubieras ahorrado el viaje.

Con su mano libre el muchacho se la paso por su rostro, intentando contener el decirle algo indebido a su hermanita.

- Esperarla me quitaría tiempo, algo parecido a lo que hago contigo en este momento.

- Es rudo decirle pérdida de tiempo a una dama.

- Creía que estabas inmunizada a esa frase con la cantidad de veces que la dice Lola.

- Tsk, no me recuerdes a esa bruta.

- Bueno, independiente de eso, supongo que quieres algo de mi para insistir en algo más que un saludo casual.

Eso pareció encender nuevamente el ánimo de la chica, como si la expresión de hace unos segundos no hubiera ocurrido poniendo una sonrisa en su rostro.

- Cierto, tu amigo, ese el granjero, vino hoy en la tarde, parece ser que no contestabas sus llamadas.

- Día pesado, literal.

- Como sea, venía a invitarte este domingo a una junta que piensa hacer en su granja aprovechando que el cielo estará perfecto para ver las estrellas y hacer otras cosas, (Emocionada) ¿Y sabes qué es lo mejor? ¡Me dijo que podía acompañarte! Imagina, dormir junto a los cerditos o montar en cabras libremente por los campos sin que te persiga un sujeto con escopeta, ¿No es genial? Seguro que no tienes nada que hacer el domingo.

- Tengo algo de suma importancia, dormir.

- Puedes hacer eso cualquier otro día Linc, por favor no me hagas esto.

- Lana, está semana tuve muchos exámenes y turnos difíciles, lo que más quiero hacer este fin de semana es descansar, creo que me lo gane.

- De hecho, por eso él te invito, dijo que te ayudaría a relajarte.

- ¿Sabes que me relajaría en este momento? Entregarle estás cosas a Lori e ir a dormir, así que si me disculpas quiero terminar cuanto antes esto.

Con eso dicho el peliblanco tomo el pomo de la puerta y comenzó a abrirla, solo para ser obstruida por el brazo de Lana quien le miraba tímidamente.

- (Apenada) Linc, no seas así, yo solo... quiero pasar algo de tiempo contigo, ya sabes, como en los viejos tiempos.

El peliblanco al escuchar eso se detuvo por un momento, uno durante el cual la pequeña rubia de jeans gastados soltó la hoja de madera mientras bajaba la mirada, para cuando esta la volvió a levantar pudo ver como su hermano le estaba dando la espalda y tenía la mayor parte de su cuerpo fuera.

- En esos tiempos todavía teníamos a una hermana mayor.

Y con ello dejo atrás a su hermana para dirigirse al garaje y, en el mejor de los casos, terminar con su último pendiente del día de una buena vez.

Al día siguiente

Observaba la hora de su despertador molesto, veía los números que este indicaba no hacía más que provocarle una enorme molestia esperando que solo fuera un mal sueño producto de la molestia con la que se durmió la noche anterior ante la amarga noticia que estaba despierto incluso antes de la hora usual que acostumbraba para ir a la preparatoria.

Podía notar como los primeros rayos de sol apenas si comenzaban a asomarse por aquella pequeña abertura que era su ventana, aún tenía su cuerpo cansado más no sentía deseos de volver a quedarse dormido sin siquiera sumar el hambre que tenía por saltarse la cena o sus deseos de ir al baño eran los que le mantenían lúcido por más que ya se había decidido por saltarse la escuela en post de dormir, inclusive maldecía su propio sentido de la responsabilidad al estarse mentalizando para levantarse e ir a ese establecimiento en el momento que correspondiese, por lo que una vez dio un último suspiro molesto se levantó de su cama y se dirigió al baño con el objetivo de, al menos, poder darse una larga ducha con agua caliente sin que nadie le molestase.

Una vez sus necesidades higiénicas estaban finalizadas pensó en volver a su habitación, pero su estómago fue quien le redirecciono escaleras abajo, esperaba poder calentar su porción que esperaba le hubiesen guardado, algo que se vio interrumpido al ver como una figura castaña ligeramente más baja que él se encontraba frente al refrigerador mientras lucía un conjunto bastante simple y cómodo, perfecto para salir a trotar.

Al notar eso Lincoln perdió toda esperanza de encontrar comida elaborada esperándole en ese electrodoméstico.

- Oye, ya que no parece que vayas a abandonar esa posición en un rato, ¿Podrías darme al menos cualquier cosa comestible que tengas a mano?

- ¿Uh? (Feliz) Hey Linc, finalmente vuelves con nosotros, intentamos despertarte pero en el momento en que soportaste tieso 5 minutos del tornado Lily supimos que no estarías disponible para comer.

- Ni lo menciones, aun siento cansado el cuerpo.

- ¡Ja! Si hicieras más deporte estarías fresco como una lechuga, sino mírame a mí y a estos bebes - Dijo mientras comenzaba a flexionar su brazo derecho mientras mostraba lo tonificados que estos estaban.

- No todos los mortales tenemos tú mismo nivel de energía y también tuve exámenes - Dice mientras prepara la cafetera y se apoya en el respaldo del fregadero.

- Uy, déjame adivinar, la semana anti novatos - Dice mientras saca, para ilusión del peliblanco, un plato con lasaña sellado la cual Lynn coloca dentro del microondas mientras se ríe por la expresión de su hermano - Se lo que se siente, todas pasamos por eso, pero alégrate, hoy es viernes y el cuerpo lo sabe.

- Déjame adivinar, ¿Soccer?

- Softball, Cross y Karate, no me bajes de nivel.

- Juro que no entiendo cómo puedes compatibilizar tus deportes, trabajar en el restaurante de papá y la preparatoria, no se mucho del tema pero eso te va a pasar factura.

- Si, si, posiblemente tenga que a los 30 o 40 buscarme algún trabajo de oficina o que se yo, pero por ahora cada que mi cuerpo grita de dolor es símbolo de que voy por buen camino, pero basta de mí, ¿Algún plan para estos días? Según recuerdo no te tocaba turno.

- Eh... bueno, planeaba estar tirado en mi cama hasta el lunes, nada importante.

- (Impresionada) ¿En serio?

- (Extrañado) ¿Sí?

- ¿Qué eres un vejete?

- ¡Eh! Zanjamos ese tema hace mucho.

- Y tú estás desperdiciando 48 horas de diversión Linc.

- Ya te dije, estoy cansado.

- Y cuando termines la universidad y trabajes a tiempo completo también saldrás cansado, no te acostumbres a pensar que el trabajo consumirá toda tu vida Linc, seguro que debes tener algo más que hacer, que se yo, ¿Tus amigos tal vez? ¿Alguna novia de la que tu hermana favorita no se haya enterado? Sino te puedo llevar conmigo a correr un poco, le haría bien a tu canoso cerebro para oxigenarse y pensar mejor.

- Primero, creo que tienes un buen punto, segundo, si tengo un par de panoramas, solo que pensaba no asistir a ninguno, tercero y lo más importante, no tengo ninguna novia sobre la que contarle a Lily.

- (Decaída) Oh, ¿Entonces es Lily?

- ¿En serio te centraste en eso?

- Si, Lynn Lunática Loud es la número en todo chico, incluso en el nivel de amor con su hermanito pequeño.

- ...

- ...

- Haré como que no oí eso solo porque te abstuviste de comerte mi parte de la cena.

- Gracias... espera, ¿Me estás diciendo glotona?

- ¿Qué? Noo... para nada.

- Vamos, ni que fuera Lori para andar robando los recursos de otros.

Ante el comentario al aire de la castaña la sonrisa que ambos adolescentes tenían en sus rostros inmediatamente murió, Lincoln se centró en mirar el platillo humeante frente a él mientras Lynn se centró en sorber nuevamente de la taza de café que se había servido durante la conversación.

Aquel incomodo silenció duro solo unos momentos, pero para ambos hermanos aquello parecieron horas.

- Entonces... ¿Anoche Loan no hizo nada?

- Según Lori el medico confirmo el diagnostico, era hiper... hipa...

- Hipotonía Lynn.

- Eso, también dijo que el medico estaba mintiendo otra vez y que era un charlatán y toda esa basura de nuevo.

- Oh por favor, déjame adivinar (Fingiendo la voz de Lori) Literalmente es un charlatán, no confió en el, denme dinero para buscar a un profesional de verdad, tsk, si tanto quiere mover de medico en medico a esa bebé que lo haga con el dinero de Roberto.

- Sobre eso, papá volvió a ponerse de su lado.

- (Molesto) ¡Carajo! ¿Cuánto será esta vez?

- Creo que lo mejor es que lo hables con él esta noche, y que vayas a tus invitaciones si no quieres que esa te use de niñera para escaparse con su bubuosito.

- Tienes razón, (Suspiro) Gracias Lynn.

- (Extrañada) ¿Y es gracias?

- Por no huir como Luna y Luan.

- Hey, ya sabes que Luna no iba a poder firmar nada importante aquí y Luan...

- (Serio) Lynn.

- Ya sé, pero no puedes ver así a tus hermanas Linc, ellas quieren prosperar en lo que les gusta tanto como tu o como yo, no las puedes culpar por eso.

- Ellas estuvieron tan de acuerdo como nosotros e incluso siendo mayores eran más conscientes de la situación, deberían al menos ayudar y no dejarnos toda la carga de Lori y Roberto a nosotros dos.

- Bueno, si... pero...

- (Suspiro) Si al menos Roberto pudiera mantenerse en un trabajo creo que las cosas serian diferentes.

- Espera, ¿Lo corrieron de dónde trabajas?

- El muy idiota entrego 3 paquetes mal que no pudieron ser repuestos y eran caros, te juro que intento creer que es porque está preocupado por su hija y su discapacidad, pero eso debería ser un motivo más para esforzarse, no para fracasar.

- (Molesta) Qué idiota.

Tras eso ambos se quedaron nuevamente en silencio, con el inconveniente de que ya no les quedaban sus respectivos alimentos para fingir que estaban ocupados y rellenar aquel vacío que se había creado entre ambos debido al desahogo que, en el fondo de sus corazones, creían era más que justificado.

- Oye Linc, ¿Lo que hacemos está bien? Digo, hablar a espaldas de Lori de esa forma.

- Si te soy sincero, no, no lo creo, pero ya no sé qué pensar de ella.

Y nuevamente silencio, ambos se quedaron reflexionando sobre ello.

No era extraño que existieran momentos así entre hermanos, Lincoln lo sabía perfectamente por esos momentos donde sabía que sus hermanas discutían sobre él y su falta de trofeos o las informales "juntas de hermanas", le dolía pero como siempre tuvo que aprender a vivir con ello, pero no por eso él no tenía sus propias juntas con algunas de sus hermanas como lo eran el, Lana y Lynn cuando se trataban de conversar sobre circuitos profesionales de carreras o cuando conversaba con Lily sobre las inquietudes de ambos, sobre todo por el hecho de que esta había demostrado una gran inteligencia, no al nivel de Lisa pero claramente era más hábil que el promedio, algo que la misma Lisa intento incitarle a unírsele en los campos científicos pero que ella realmente no disfrutaba.

Ante eso Lincoln reflexiono sobre la pequeña de dorada melena, ella realmente no tenía un "talento" definido más que una inteligencia por sobre el promedio, él en su momento también fue considerado de esa forma pero recordando en que acabo eso le fomento desde el primer momento que no lo considerara como en requisito en su vida sino que buscara algo que le hiciera sentir bien, quizás esa era la razón por la que la pequeña era tan apegada a él, ya que ambos carecían de algún campo que los hiciera destacar y ella le veía seguía al ver como sobrevivió así en un entorno donde en cada comida hay un claro recordatorio de la "talentosa familia" en la que nació.

Posiblemente esa era la razón por la que Lily era su hermana favorita, seguida por la castaña quien le miraba en ese momento con una expresión algo más recompuesta, de hecho, se atrevería a decir que lo que había en el rostro de su hermana era una sonrisa.

- ¿Sabes qué? Cambiemos el tema, cuéntame más de tus panoramas, creo que desde hace tiempo no teníamos tiempo a solas para conversar.

- Na, no es algo que te pueda interesar, solo son cosas aburridas y sin sentido que...

- ¿Hay una chica verdad?

- (Ruborizado) ¿Q..Qué? N..No digas tonterías, ¿Por qué todos dicen eso?

- Jajaja, ay hermanito, sigues siendo tan inocente y tan fácil de hacer confesar.

La castaña se rio gustosamente mientras caminaba lentamente en dirección a su nervioso hermano, momento en el que aprovecho la distracción de este para poner detrás de él y envolver sus manos en el cuello de este mientras acercaba su boca al oído de este.

- Como soy tu hermana favorita me vas a contar todo, ¿Sí?

- Ya te dije que... uhg...

Lynn aprovecho su destreza marcial y su fuerza de la mejor manera posible, el muchacho ni siquiera tenía nada que hacer contra la llave en la que estaba aprisionado y que cada vez más cerraba su hermana quien no perdió aquella sonrisa radiante en su rostro.

- Me vas a decir todo Lincoln, T O D O.

- (Casi sin aire y con dificultad) ¿No podemos negociarlo?

¿La respuesta de Lynn? Silencio.

Lincoln lo supo desde el momento en que vio su despertador, ese día iba para mal.