¿Que crece entre más le quitas?
Eso era, mi vida era un agujero en donde te caías y nunca podrías salir, el agujero era tan grande.
Shhss estarás bien.
Me estremezco, pude sentir el aliento detrás de mi oreja. No podía moverme, unos brazos me tenían aprisionado.
Tranquilo, Mieczyslaw sabes que hacer.
No entendí por qué me decía aquello. No era capaz de ver a aquella persona, tal vez es.. uno de la manada. ¿ que mas querían de mi?
Despierta.
Me removía, pero cada vez era más difícil de moverse, escuche como me decía que despertara hasta llegar a gritarme. No importa que es lo que sucede esa no es una persona.
En segundos ya estaba sentado en mi cama, mire hacia mi alrededor, nadie estaba mi lado. Aquello me aterraba, escuche una cadenas y un golpeteo provenía en la parte baja de mi casa.
El cuerpo me pesaba caminé así donde el golpeteo y las cadenas se escuchaban, me dejé llevar. Giré la perilla y fui donde la escalera, el sonido ya no estaba, pero... había algo más. Cuerpos, no de cualquiera sino de Allison y Aiden.
Mis sentidos decían escapar y mi corazón decía otra cosa ¿Cómo podría explicarlo? Las emociones abundaban, no quise acercarme. Mis manos empezaron a sentirse resbaladiza, las miré y vi sangre.
Stiles, no te mientas, se sabe que te gusto matarlos. Podrías tener otra vez esa capacidad, si solo talvez me recuperarías.
Avance. Que era esto que sentía ¿Fuerza, dolor y odio? Una de esas se intensificaba con cada paso que daba. Mire el cuerpo de Allison, su sangre estaba seca y sus manos pálidas. El impulso de romperle el cráneo estaba presente.
¡Hazlo!
No dude en ningún minuto y con fuerza aplaste el cráneo. Mi impresión estaba presente, la sangre nunca broto, ni siquiera el cerebro. Quise intentarlo de nuevo, un momento a otro sentí como me ahogaba, cada vez me hundía más al fondo.
Sentí como los gritos comenzaban a invadir mis pensamientos, me agitaba con fuerza para poder regresar a tierra, una cadena me impedía. Aquellos gritos empezaron hacerse más notable.
¡MATALOS, STILES!
Desperté de aquel sueño, sentí humedad en mis brazos. Mire mis muñecas para verificar si el corte en realidad no fue profundo, mi duda en seguida desapareció.
Habían curado los dos cortes en mis muñecas, recordé sus ojos azules tan brillantes y eléctricos en su momento. Me levante como pude, me dirigí a darme una ducha, el sudor y cansancio estaban presentes esto no impedía que lo hiciera.
El sudor que emanaba en mi apestaba aun con toda mi fuerza despoje de mi ropa, gire la perilla y pude sentir, lo sentí tan cerca de mí, el odio, el dolor la ganas de querer morir, cerré mis ojos y me deje llevar.
Miles de cuchillas en el corazón siento, el sentimiento de debilidad y tristeza recorría mi cuerpo, cada uno de mis músculos se ponían débiles. Mi cuerpo estaba ardiendo y mi mente trataba concentrarse, pero los gritos de mi cabeza no ayudaban.
El dolor de mis muñecas volvió, solté un suspiró mis días felices ya no eran eso en los que la felicidad se me salía hasta por los poros.
Que irónico... tu siendo la presa y no el cazador.
Mi sufrimiento es el placer para los demás, para mí también podría ser aquel placer, mis demonios aquellos los ciento tan vivos y mis lagrimas saladas caen indiscutiblemente. El dolor es tan grande que cuesta dar cada paso.
La sangre rueda en la blanca será mica, mi sangre corre y deja ver cómo es una fina y delicado hilo está en mis muñecas, pero por... ¿dónde sangro? Las muñecas están cocidas, me doy cuenta que la sangre me quema y recorre mi cara, yo al parecer con la fuerte caída me había pegado la cabeza.
El dolor y el vacío quedaba hay, pero yo... no estaba seguro si estaba aquí. los fríos azulejos presenciaban aquello que hacía, agarre el jabón y me restregué con tanta fuerza que dolía, dolía tanto que no llenaba el dolor que sentía. Muchas cosas pasaban por mi mente y solo de un momento a otro explote.
- ¡ AHAAAAAAAAAA! - grité los mas que pude, lo que salió fue el sonido desgarrador mi sonrisa creció y restregué mas fuerte, que tan miserable era mi vida pensé.
Me enjabone, dolía, tranquilamente enjabone la zona en que tenía la herida, el dolor que paso fue el peor y mejor, pero no tan bien como lo imaginaba, mi droga era sufrir, estaba tan roto. Mis manos se desplazaron para enjabonar otras partes.
No debía perder el tiempo y salí de la regadera, cubrí mi cuerpo para dar a mi habitación. El estaba sentado en mi cama, Peter estaba sonriendo no es que fuera la primera vez que el estuviera aquí solo... en este momento no era preciso que viniera aquí.
Quise hablar pero solo me rodearon unos brazos, ese sentimiento llamado amor no estaba por ningún lado de mi roto corazón.
- Stiles no veas, no escuches ,no sientas. Estoy aquí para sanar tus heridas.
Me muevo con brusquedad , Peter es el que me aprisiona contra su pecho, esto ... esto ¿que es lo que siento?
¡ Hazlo sangrar, Hazlo sufrir!
Las voces están presentes y me remuevo en los brazos de Peter, siento unas manos que recorren hasta mis hombros y me elijan con brusquedad.
- Pequeño ¿estas bien?
- Vete, sal de aqui Peter ¡ Hazlo! -. Peter no se inmuta a moverse, algo en mi quiere hacerle sangrar. No quiero esto, este es mi sufrimiento no el de él.
- Stiles, no me hiere hasta que me digas lo que sucede - Las voces no me hacían escuchar, cada vez eran mas fuerte, necesitaba sacar a Peter o salir de aqui.
Tome la segunda opción, corrí hasta la salida mientras Peter me perseguía, sin darme cuenta estaba en el cuarto de mi padre, cerré con fuerza y puse el seguro.
Los golpes y la voz de Peter abundaban eso de alguna forma asía para mis voces. El cuarto no había sido limpiado desde la muerte de mi padre. Vi las fotos caídas, el alcohol en su mesita de noche.
El momento paso y los golpes cesaron, el silencio estuvo por unos segundos. Peter había roto la perilla, piso fuerte y seguro. Yo solo estaba hay, inmóvil, seria demasiado hermoso que el me matara aunque... talvez el es también hermosos en su sentidos mas salvajes y puros en si.
Me agarro con fuerza y me empuja así una pared. Mi cabeza y espalda reciben el golpe, solo sonrió como lo hace este ultimo.
- ¿ Ellos te mandaron? - lo desconcierto con la pregunta, el se aleja y me mira extrañado.
- Qué , ellos no- lo interrumpo de una. No soportaría que uno de ellos no quiera dejarme en paz, Scott dijo que nos daríamos un tiempo y lo otros también ¿ que mas quieren?
- Viniste por ellos ¿ verdad?
- Stiles, yo no soy de su manada, he venido por ti.
- ¿Porque?- lo pienso, esto no me lo esperaba, si quiere mentirme esta del lado equivocado.
- Porque... aunque no lo creas todos estamos rotos y hay algo que brilla tanto dentro de ti que me cuesta ignorarlo.
- Claro y yo ahora soy el objeto mas preciado para otras manada , eso no explica porque viniste por mí -. Mire por todos lados y supe que no habría escapatoria.
No quedaba mas que otra, di unos paso mas atrás hasta llegar a la mesita de noche.
-Se que no confías en mi, lo he notado Stiles pero te demostraré por que debes de confiar- me canse de las excusa que ponía y agarre la botella de vidrio.
De una solo movimiento el vidrio se esparció, su sangre estaba hay, el impacto le dio en el hombro.
Antes de que me hiciera algo supe que este no era el final, agarre con sigilo la arma que tenía guardada.
- ¡ SE QUE TE ENBIARON ELLOS- no deje que contestara. El sonido del disparo retumbo contra mis oídos, le había dado sin remordimientos sin temblores, le había dado.
Mire como se removió por el impacto y su cuerpo mismo sacaba la bala. Recordé que eran simples balas de plata.
- ¡Me canse Stiles, ellos no me mandaron!
Sus ojos empezaron a volverse azules eléctricos, eran como... aquellos que vi, su mirada y estaba en mi. Mi corazón en pesaba a acelerarse, el arma que tenía en mis manos estaba pesada, la adrenalina aumentaba.
Alce el arma y apunte, ni uno de los dos decía nada hasta .. que él se movió con brusquedad y golpeo mi estómago. Caí con solo su puño, el arma me había quitado. La sangre broto de mi boca y con ella una carcajada que contenía.
- Stiles, sabes que no quieres que haga esto.
Paro de reírme ya que su molesta voz había arruinado el momento - no lose, puedes enseñarme a callarme-. No se inmutaba y avanza, el agarra con fuerzas de mi cabello.
- Recuerda, nunca decidí que esto sucediera- sin más me da un puñetazo, en un pestañeo mi vista se nubla….
Quien diría que no solo dejaras de ser el humano inútil a ser posiblemente la perra de alguien.
