Una mañana después de un sueño agradable, desperté sin muchas ganas de levantarme y comenzar a hacer mi rutina de joven trabajadora promedio. Me di vueltas por la cama, quería cerrar mis ojos nuevamente y terminar con aquel sueño que me había dejado intrigada, pero la responsabilidad siempre me atacaba y me hacía sentir mal. Tenía que llegar al trabajo.

Recuerdo cuando era una estudiante de Instituto. La vida era un poco más fácil.

...Creo que fácil no es la palabra correcta. Tan solo en pensar en aquello me hace reír de ironía. ¿Mi vida fácil? Bueno, si le quitamos el hecho que me he pasado huyendo de espíritus errantes que me persiguen, podríamos decir que es fácil.

Entonces ¿Quién soy?

Incluso, el reflejo en el espejo me puede mentir, por aquello, es que todas las mañanas que me levantó necesitó decir una y otra vez mi nombre para que no se me olvidé. Porque en mi cabeza existen una y mil memorias que no son mías, pero forman parte de mí y tengo que lidiar con aquello, pero, no puedo, no debo olvidar mi esencia:

—Soy Marinette Dupain-Cheng, tengo veintiséis años, trabajadora como diseñadora de moda, vivo en París, mi cumpleaños... ¿Cuándo era? Mis gustos...me gusta... ¿Quién soy? Me llamó Marinette Dupain-Cheng, en este minuto, me estoy levantando de mi cama, estoy en mi casa y, hoy será un día tranquilo, con un bello sol, pero en la tarde hay pronostico de lluvia.

Inhale hondo.

Así es, me llamó Marinette y esta es mi maldición desde que tengo memoria.

Mi abuela siempre me decía que al ser una chica especial tenía que hacer actos especiales, jamás lo he comprendido, porque en la vida real -o en la vida de la gente normal- la gente no tiene una bendición/maldición que los haga ser diferente al resto. Soy diferente ¿Por qué soy diferente?

"Tú eres dueña de tu destino. Tú eres quien elige que hacer con tu bendición, puedes ayudar, puedes huir, pero nunca lo podrás negar. Tú eres especial y por aquello siempre tendrás cosas especiales".

Lo único especial que he tenido hasta ahora han sido las pesadillas y los recuerdos de gente que han deseado ser salvados de aquel limbo que se vive después de la muerte.

Desde que tengo memoria, he podido ver y sentir aquello que esta mucho más allá del ojo humano; algunas personas que son mas "sensibles" y pueden sentirlos los llaman "fantasmas" o "espíritus", seres que no están ni en este plano de la vida ni en la otra dimensión que es desconocida.

Puedo verlos, están ahí y están tristes, muchos de ellos no comprenden el porqué de su muerte, por qué nadie los puede ver, no comprenden que ocurrió y que debería pasar: por lo cual, mi "deber" es poder darle paz y que se puedan ir, sin embargo, aquello provoca que el dolor de esos seres quede impregnado en mí y sea finalmente yo la que sufra.

No quiero sufrir más, la idea era no seguir sufriendo más y deshacerme de aquella maldición, sin embargo:

—Oye, te estas demorando mucho ¿Acaso te has quedado dormida? El desayuno está listo.

Suspiré —Mi nombre es Marinette y estaba huyendo de este molesto mocoso—Me levanté de mi lecho para caminar hasta la puerta. Ahí estaba, aquel muchacho que tan solo apareció en mi vida y se quedo a mi lado como un parasito que debo cuidar.

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— Me llamó Adrien, señorita Marinette y desde hoy estaré con usted, es nuestro destino. —

Me encontraba con un café recién preparado en mi mano. Miré a un lado y lo vi. Cabellera rubia y desordenada, hermosos ojos verdes. Comía feliz su desayuno como si de un niño pequeño se tratase.

El día más oscuro de mi vida él apareció y con extrañas palabras me convenció para que no saltará al vacío. Y, ahora, él vive a mi lado, diciendo que yo soy su maestra y, para peor, lo debo de cuidar.

—¿Me puedes decir nuevamente la razón por la que decidiste sin autorización vivir conmigo? —Dije mientras lo miraba con cierto odio. Él tan solo se adueño de mi casa y se metió a mi vida.

Adrien dejo de comer y me sonrió. Era guapo, no se podía negar, era como un ángel con tes perfecta y cabellos dorados. Mire a otro lado, ¿En que diablos estaba pensando? Es seis años menor que yo, es solo un niño que recién esta empezando a vivir su vida.

—Bueno—él se aclaró la garganta y habló—Tenemos poderes parecidos, Marinette. Yo, puedo ver algunas escenas del futuro y, en varias de mis visiones, había una chica, de cabellos azabaches y ojos azules que poseía un don para salvar a las almas. Quiero confiar en mi visión, por eso te busqué por mucho tiempo, hasta que finalmente di contigo.

Decidí mantener silencio.

El poder para ver escenas del futuro, eso debió ser también muy duro. ¿Cuánto habrá visto que él no hubiera deseado saber? Un nudo en mi garganta se formó. Adrien en cambio me sonrió y siguió comiendo.

—Bueno—mire a otro lado —¿Solo por aquello te viniste a vivir conmigo?

—Por supuesto. Nuestros destinos están conectados y quiero aprender mucho de tu don. Puedo ayudarte, yo también deseo salvar las almas de aquellos que han tenido un final trágico y vagan por la tierra con miedo.

—Escúchame ¿Sí? —hablé con cierto enfado — Aquello es algo que he decidido no hacer nunca más. Estoy así de amargada con la vida por las montones de almas que he tratado de salvar. Esto es aquello que se me va de las manos. Yo no puedo ni quiero salvar a nadie. Tan solo quiero vivir mi vida como la trabajadora promedio que soy.

Él no dijo nada, al principio mostró sorpresa, pero luego cerró sus ojos y replicó:

—Debió ser muy duro cargar con esa responsabilidad tú sola. Por aquello estoy aquí, es un trabajo en el cual necesitas ayuda...

Suspiré irritada —Mira, tan solo te dejo vivir aquí porque me salvaste de tirarme al vació y, junto con eso, dices tener un don igual que yo. Tú vida, debió ser igual de difícil que la mía y, por lo que me has dicho, tus padres murieron hace un tiempo. Esto es solo un acto de caridad.

—Auch.

Mi celular sonó. Ya era la hora de irme al trabajo. Me levanté de mi asiento para hacer mi última rutina de aseo antes de salir.

Al estar ya lista, tomé mi mochila y me dirigí a la puerta.

—Adrien, mira, a mi no me molesta compartir departamento con alguien quien tiene un don...—Realmente, vivir con Adrien era cálido, por primera vez alguien me entendía del todo lo que era vivir siendo diferente al resto. Podíamos conversar y entendernos mutuamente —Sin embargo, tú todavía eres un niño que recién esta empezando, deberías considerar buscar un lugar más cómodo para ti y, si es posible, buscar alguna profesión que quieras estudiar. Tampoco permitiré que vivas gratuitamente en mi hogar.

—¡No te preocupes! Me encargaré de no ser una carga para ti. Te prometo que trabajaré y te ayudaré. —Respondió él. Yo asentí con la cabeza y me iba a retirar, sin embargo, él me detuvo—Espera, te hice tú almuerzo para el trabajo, ¡Que te vaya bien este día!

Me sonrojé. Oh mierda, lo conozco hace tan solo una semana y me esta tratando como si fuéramos íntimos amigos o, para peor, una familia cariñosa.

—Gracias —susurré—Escúchame, llámame si hay algún problema, te dejé mi número de celular escrito en la pizarra de la cocina. No hagas nada estúpido... dime, ¿Tienes dinero o quieres que te deje un poco?

—Te repito, no tienes por qué preocuparte, te dije que no quiero ser tan solo una carga, yo aportaré de una u otra forma, mis padres antes de morir me dejaron una buena herencia.

Asentí y me fui del departamento.

Todo lo que estaba pasando era extraño. Y, lo que yo no puedo ni siquiera procesar es el porque yo acepté que él se metiera en mi vida.

¿Habrá sido lastima? No lo tengo muy claro. Tan solo...tal vez, quería una persona a mi lado que me comprendiera el vacío que se siente ser diferente y cargar con un poder tan grande.

Necesitaba a alguien y, él apareció en mi vida, para ser mi compañero...

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Hola! Bienvenidos a esta historia de Miraculous Ladybug, no será una historia muy larga. Incluso estoy tratando que los capítulos no sean muy largos y sean precisos, nada de alargarse de manera innecesaria. Espero que les guste, y cualquier cosa me pueden comentar sin problemas.

Muchas gracias por leer 3