Mi vida nunca fue muy interesante, al menos hasta los once años. Fui criada en un hogar común, mis padres eran normales, ambos dentistas que fundaron su propio consultorio dental. Por mi parte, yo no era muy sociable, en general siempre me llevaba mejor con los profesores que con mis compañeros, no los culpaba, yo tampoco ponía de mi parte para entablar una conversación con ellos. Pese a la normalidad que me rodeaba, un par de veces sucedieron cosas extrañas a mi alrededor, cosas que no podía explicar, muchas veces relacionadas a mis emociones, cosas que simplemente no lograba entender.
Fue en 1991 a meses de cumplir los doce años que pude darle explicación a estas extrañas cosas que pasaban a mi alrededor. Era un día normal, hasta que una mujer llego a tocar la puerta de nuestra casa, vestida de una forma muy peculiar, con una túnica verde esmeralda y un sombrero puntiagudo, además de estar acompañada de una lechuza quien a su vez llevaba una curiosa carta. Me explico que estas cosas que pasaban a mi alrededor no eran al azar, había algo especial en mí, yo era una bruja.
Después de esa declaración, mi vida cambio, dejo de ser aburrida. Fui aceptada por el colegio de magia y hechicería de Hogwarts, en donde nunca más me volví a aburrir. Los días siguientes me concentré en entender todo lo que podía acerca de la magia, fui a un callejón a conseguir lo necesario para mi primer año en este nuevo colegio, comprando más libros de lo que pedían.
Estaba emocionada porque llegara ese 1 de septiembre de 1991, pero bajo esa emoción había un miedo gigante. A mí nunca me importo encajar en el mundo que ya conocía, pero esto era algo nuevo, no quería quedar aislada, pero tampoco quería traicionarme a mí misma, ser distinta para encajar no era algo que me llamara la atención hacer. Aún con ese dilema, sabía que no podía ser diferente, no podría traicionarme ni cambiar mi esencia, tenía que afrontar este nuevo mundo y la mejor forma era informarme sobre cómo era y ser yo misma en él.
Bajo esta perspectiva, fui a mi primer año, el que fue… complicado, pero no por eso malo, supongo que no te esperas enfrentarte a un perro de tres cabezas, un troll y diversas pruebas físicas y mentales para que tu mejor amigo llegue a ganarle a un hechicero malvado que quería volver a la vida. Sí, digamos que fue bastante complicado, pero conseguí a los dos mejores amigos que alguna vez he tenido. Ellos son Harry Potter y Ron Weasley, el primero, es de quien todos en la escuela hablan, quien es nombrado incluso en los libros que había comprado antes de iniciar el curso, el es una de las personas más valientes que he conocido, es increíble todo lo que ha podido pasar a tan corta edad, soportando a sus odiosos tíos y primo, llegando a Hogwarts como una forma de salir de ese infierno, encontrando su nueva casa, en la cual tuvo por fin un contacto con quienes eran sus padres, él simplemente ha pasado por demasiado y recién tenía 11 años. Por otro lado, esta Ronald, con él no nos llevábamos muy bien en un principio, creo que es porque somos muy diferentes, pese a esto, nos convertimos en amigos, el también es muy valiente y de buen corazón, viene de una familia numerosa, lo contrario a Harry y a mí, conocí también a algunos de sus hermanos, quienes también estudian en Hogwarts.
Al llegar a casa ese verano, no podía describirles a mis padres todas mis aventuras, debo admitir que había cosas que me daba miedo decir, ya que no quería que pensaran que me puse en riesgo o que creyeran que Hogwarts era un lugar peligroso. Aun así, les conté de manera general lo que había sucedido, por supuesto, que se asustaron y si bien quisieron insinuar que el colegio era peligroso, les dejé claro que había encontrado mi lugar, que había hecho nuevos amigos a los cuales quería ver, además que Hogwarts era el lugar más seguro del mundo, esto citando a Hagrid. Creo que lo entendieron, aunque no les hacía mucha gracia, ese verano fuimos de vacaciones a muchas partes de Europa, nos extrañábamos y eso se notaba. Le escribí seguido a Harry y a Ron, aunque no conseguía muchas respuestas, increíblemente recibía más respuestas de Ron que Harry, más adelante él nos contó la razón de esto.
El tiempo paso rápido, antes de darme cuenta, estaba en la estación King Cross, a bordo del tren, pero estaba sola, no había rastro de Harry o Ron, lo cual era muy extraño, sobre todo porque estaban los demás hermanos de Ronald, ahí es donde conocí a Ginny, hermana menor de Ron. Era muy simpática, aunque algo tímida y muy tierna, esperaba que su primer año fuera mucho más tranquilo que el que nosotros tuvimos.
Ya en el castillo, vi a mis amigos, claro que, en medio de la cena, donde ambos estaban bastante agitados, debido al largo camino que tuvieron que hacer para llegar al colegio, este año pintaba ser igual que el anterior, no me equivocaba. Era nuestro segundo año de aventuras, en las que todo se tornó más peligroso; por la misma razón que el primer año, Voldemort, aunque eso no lo supimos hasta finalizar el curso. Al parecer el heredero de Slytherin había llegado y estaba en contra de los sangre sucia, amenazándolos de muerte, nosotros teníamos nuestras sospechas de quien podía ser este heredero, Draco Malfoy, quien se ha asegurado de hacerle la vida imposible a Harry en estos dos años. Para descubrirlos decidimos hacer un plan, pero este no salió como esperábamos; hicimos la poción multijugos, la cual demoro un mes en hacerse, fue todo un reto, pero salió bien, al menos para Harry y Ron, para mí fue algo distinto, debí fijarme mejor en el pelo que recogía, terminé en la enfermería, no fue la única vez en ese año que terminé en ese lugar. En la segunda ocasión, fue un poco más grave, terminé ahí debido a que me petrificaron, había descubierto como el monstruo que acechaba el castillo se movilizaba, pero antes de poder decírselos a mis amigos, caí, vi unos ojos amarillos por medio del reflejo de un espejo que llevaba, desde ese momento no sentí nada más. Desperté casi a fin de año, en donde por suerte, Harry y Ron habían descubierto lo que en realidad pasaba en Hogwarts, al parecer el mismo mago tenebroso al cual nos habíamos enfrentado había vuelto, en forma de recuerdo por medio de un diario había manipulado a la pobre Ginny para hacer las amenazas escritas que se dejaron en el castillo. Harry nuevamente se enfrento a Lord Voldemort, nuevamente logro vencerlo.
Luego de este caótico año vinieron las vacaciones, extrañaba a mis padres. Nos la pasamos en Londres ese verano, lo cual agradezco ya que esperaba un poco de normalidad después de dos ajetreados años. De vez en cuando iba a su consultorio a pasar el rato mientras ellos atendían a sus pacientes, un día llego una curiosa familia francesa, eran cuatro personas, estaba quien asumo que es el padre, un hombre bajito, de bigote quien llevaba cara de pocos amigos, supongo que era él quien necesitaba recibir atención dental. Por otro lado, estaba su esposa y sus hijas, las cuales tenían una belleza particular, no sé cuánto tiempo me quede admirándolas, pero debió ser bastante ya que ese verano recordé con mucha claridad ese momento, sobre todo a quien parecía ser la hija mayor, quien era rubia, no un color tan platinado como su madre ni tan oscuro como el de su hermana, pero lo que más me llamo la atención eran sus ojos, eran brillantes y de color azul, un tanto oscuros, había algo en ella que hacía que no pudiera dejar de mirarla.
Al parecer estaban de viaje en la ciudad cuando al padre de familia le ha venido un dolor horrible en una de sus muelas, por lo que vinieron a la clínica dental más cercana. Para mi suerte -pero no la de él- tenía que tomarse unas radiografías, al parecer tenía una carie que había avanzado más de lo que debía y podía ser algo grave. Pero eso significaba que debía volver otro día, lo cual me daba más tiempo de admirar a aquella chica. Al día siguiente volvieron, el paso dentro del consultorio junto a su mujer y la niña más pequeña, por lo que su otra hija decidió quedarse afuera en la sala de espera, no podía dejar de mirarla, no se veía muy feliz en realidad, tenía el ceño fruncido. No me atreví a acercarme, decidí admirarla desde lejos, hasta que ella se dio cuenta.
– J´ai quelque chose sur le visage? (¿Tengo algo en la cara?) – Preguntó de forma altanera mientras me miraba. No entendí lo que dijo en realidad, supongo que vio mi cara de confusión, ya que repitió la misma frase, aunque en un volumen más elevado.
No te entiendo – mencione antes que me siguiera gritando en francés. Pero supongo que tampoco me entendió, debido a que se quedó callada, se dedicó a mirarme con el ceño fruncido hasta que su padre salió del consultorio de mis padres, esa fue una hora completa de incomodidad, no sabía donde esconderme así que solo me quede ahí, evitando su mirada.
Eso fue lo único memorable de esas vacaciones, no la volví a ver, el resto del verano fue bastante tranquilo. Esta vez de verdad esperaba que el año en Hogwarts fuera más tranquilo, pero supongo que al ser amiga de Harry Potter era algo difícil. Mi suposición era correcta, ya en el viaje a Hogwarts empezaron los problemas, estando en el vagón del tren se empezó a sentir frío, como si toda la luz y la alegría desapareciera, Harry se desmayó apenas llegaron los dementores a nuestra puerta, suerte que estaba el profesor Lupin.
En este año pudimos salir al pueblo que está cerca del castillo, Harry tuvo algunas dificultades, pero gracias a un mapa que le dieron los gemelos pudo escabullirse de ahí. Creo que este año ha sido el más dificultoso en cuanto a nuestra amistad, ellos no entendían cuan peligroso era tener ese mapa o que una escoba de la nada le llegara a Harry de regalo, hice lo que tenía que hacer, pero muy tarde me di cuenta de que quizá no era algo que mis amigos necesitarán. Además, que las discusiones con Ron sobre nuestras mascotas eran agotadoras, aunque el final de eso fue revelador e inesperado. En lo académico fue curioso, tome más clases de las que me daba el tiempo, lo cual hubiera sido muy difícil de no ser por el giratiempo que me dio la profesora McGonagall. Al final conocimos al padrino de Harry, quien fue injustamente acusado, al final quien era realmente el culpable era la rata de Ron, interesante giro de los acontecimientos.
Ahora tenía que esperar, que nos deparaba este cuarto año, rogando que esta vez, pudiera ser más tranquilo que los anteriores.
