Aclaración: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de J.K. Rowling. La historia es de mi propiedad, pero se utilizaron algunos fragmentos del libro Harry Potter y el cáliz de fuego.
Capítulo 9: Los tramposos
POV Hermione
Esto no podía estar pasando, debe ser una equivocación, estas cosas le pasan a Harry, ¡No a mí! La mirada de todos estaba sobre mí, Ron estaba rojo, no sé si de vergüenza o furia. Yo no sabía que hacer, tenía el estómago revuelto y las lágrimas a punto de salir, no me gusta estar en el centro de atención.
—Herms… tienes que ir —dijo Ginny mientras me daba un empujoncito para avanzar.
—Por favor, señorita Granger, venga para acá por favor —pidió Dumbledore mirándome seriamente.
Camine hacia él, quería correr hacia otro lugar en realidad, pero no podía, estaba como en modo automático. El camino se me hizo eterno, hasta que estuve frente a la mesa de profesores para dirigirme al salón donde había ido Harry hace solo segundos. Todos los profesores se veían consternados, incluso Hagrid que estaba muy serio y McGonagall ni siquiera me miro.
Llegue frente a la puerta, no quería entrar, pero no tenía opción. Al entrar vi a Harry, estaba igual de sorprendido, consternado y avergonzado que yo. No quería mirar a nadie más, pero fue imposible. El director Karkarov y la directora Maxime miraban a Harry furiosos, mientras Krum estaba sentado cerca de la chimenea con la mirada perdida, estoy segura de que ni siquiera noto mi presencia y finalmente estaba ella, en su mirada estaba enfocada en la chimenea, pero ya no estaba la simpatía en general de hoy cuando hablábamos, no, ahora se veía furiosa, sus ojos no estaban del usual azul, se veían oscuros y su linda sonrisa ya no estaba, se veía tan seria y fría. Yo solo quiero salir de aquí.
—¿Qué pasó ahora Dumbledore? —pregunto furioso Karkarov.
—Pues tenemos otra situación señores, esperemos a que vengan los demás para explicarlo —dijo Dumbledore calmadamente, esperábamos a Ludo Bagman y al señor Crouch quienes estaban encargados de la organización del torneo. Justamente al terminar de hablar el director entraron ambos directivos.
—Fantástico —empezó a decir Ludo, mientras buscaba a Harry y a mí para abrazarnos— ¡Esto es extraordinario! Caballeros y señoritas, estamos presentes a una situación sin igual, ¡Cuatro campeones! Un momento único.
—¡Oh, un chiste muy «divegtido», «señog» Bagman! —su voz, sonaba tan furiosa y desconcertada.
—¿Un chiste? —repitió Bagman, desconcertado—. ¡No, no, en absoluto! ¡El nombre de Hermione acaba de salir del cáliz de fuego! —y ahí fue cuando todos los presentes me miraron a mí, excepto ella.
—«Pego» es evidente que ha habido un «egog» —le dijo Fleur a Bagman con desdén —. Ellos no pueden «competig». Son demasiado jovenes.
—Bueno… esto ha sido muy extraño —reconoció Bagman, frotándose la barbilla impecablemente afeitada y mirando sonriente a Harry—. Pero, como saben, la restricción es una novedad de este año, impuesta sólo como medida extra de seguridad. Y como su nombre ha salido del cáliz de fuego… Quiero decir que no creo que ahora haya ninguna posibilidad de hacer algo para impedirlo. Son las reglas, Harry y Hermione no tienen más remedio que concursar. Tendrán que hacer lo mejor que puedas…
Detrás de Dumbledore, la puerta volvió a abrirse para dar paso a: la profesora McGonagall y el profesor Snape.
—¡Madame Maxime! —dijo Fleur de inmediato, caminando con decisión hacia la directora de su academia—. ¡Dicen que estos niños también van a «competig»! — ¿Niños? Eso duele Fleur.
—¿Qué significa todo esto, «Dumbledog»? —preguntó imperiosamente Madame Maxime.
—Es lo mismo que quisiera saber yo, Dumbledore —dijo el profesor Karkarov. Mostraba una tensa sonrisa, y sus azules ojos parecían pedazos de hielo—. ¿Dos campeones de Hogwarts? No recuerdo que nadie me explicara que el colegio anfitrión tuviera derecho a dos campeones. ¿O es que no he leído las normas con el suficiente cuidado? —Soltó una risa breve y desagradable.
—C'est impossible! —exclamó Madame Maxime, apoyando su enorme mano sobre el hombro de Fleur—. «Hogwag» no puede «teneg» dos campeones. Es absolutamente injusto.
—Creíamos que tu raya de edad rechazaría a los aspirantes más jóvenes, Dumbledore —añadió Karkarov, sin perder su sonrisa, aunque tenía los ojos más fríos que nunca—. De no ser así, habríamos traído una más amplia selección de candidatos de nuestros colegios.
—No es culpa de nadie más que de Potter y Granger, Karkarov —intervino Snape con voz melosa. La malicia le daba un brillo especial a sus negros ojos—. No hay que culpar a Dumbledore del empeño de Potter y compañía en quebrantar las normas. Desde que llegó aquí no ha hecho otra cosa que traspasar límites…
—Gracias, Severus —dijo con firmeza Dumbledore, y Snape se calló, aunque sus ojos siguieron lanzando destellos malévolos entre la cortina de grasiento pelo negro.
—¿Echaron sus nombres en el cáliz de fuego? —nos preguntó Dumbledore con tono calmado.
—No —contestamos ambos, Snape profirió una suave exclamación de incredulidad.
—¿Le pidieron a algún alumno mayor que echara tu nombre en el cáliz de fuego? —inquirió el director, sin hacer caso a Snape.
—No —respondimos ambos nuevamente.
—¡Ah, «pog» supuesto está mintiendo! —gritó Madame Maxime. Snape agitaba la cabeza de un lado a otro, con un rictus en los labios.
—Ellos no pudieron cruzar la raya de edad —dijo severamente la profesora McGonagall—. Supongo que todos estamos de acuerdo en ese punto, pasar eso era imposible para cualquiera, sobre todo si solo son estudiantes de cuarto año.
—«Dumbledog» pudo «habeg» cometido algún «egog» —replicó Madame Maxime, encogiéndose de hombros.
—Por supuesto, eso es posible —admitió Dumbledore por cortesía.
—¡Sabes perfectamente que no has cometido error alguno, Dumbledore! — repuso airada la profesora McGonagall—. ¡Por Dios, qué absurdo! ¡Ellos no pudieron traspasar por sí mismos la raya! Y, puesto que el profesor Dumbledore está seguro de que ambos no convencieron a ningún alumno mayor para que lo hiciera por él, mi parecer es que eso debería bastarnos a los demás. — Y le dirigió al profesor Snape una mirada encolerizada.
—Señor Crouch… señor Bagman —dijo Karkarov, de nuevo con voz afectada—, ustedes son nuestros jueces imparciales. Supongo que estarán de acuerdo en que esto es completamente irregular.
Bagman se pasó un pañuelo por la cara, redonda e infantil, y miró al señor Crouch, que estaba fuera del círculo iluminado por el fuego de la chimenea y tenía el rostro medio oculto en la sombra. Su aspecto era vagamente misterioso, y la semioscuridad lo hacía parecer mucho más viejo, dándole una apariencia casi de calavera. Pero, al hablar, su voz fue tan cortante como siempre:
—Hay que seguir las reglas, y las reglas establecen claramente que aquellas personas cuyos nombres salgan del cáliz de fuego estarán obligadas a competir en el Torneo.
—Bien, Barty conoce el reglamento de cabo a rabo —dijo Bagman, sonriendo y volviéndose hacia Karkarov y Madame Maxime, como si el asunto estuviera cerrado.
—Insisto en que se vuelva a proponer a consideración el nombre del resto de mis alumnos —dijo Karkarov. La sonrisa y el tono afectado habían desaparecido. De hecho, la expresión de su rostro no era nada agradable—. Vuelve a sacar el cáliz de fuego, y continuaremos añadiendo nombres hasta que cada colegio cuente con dos campeones. No pido más que lo justo, Dumbledore.
—Pero, Karkarov, no es así como funciona el cáliz de fuego —objetó Bagman—. El cáliz acaba de apagarse y no volverá a arder hasta el comienzo del próximo Torneo.
—¡En el que, desde luego, Durmstrang no participará! —estalló Karkarov—. ¡Después de todos nuestros encuentros, negociaciones y compromisos, no esperaba que ocurriera algo de esta naturaleza! ¡Estoy tentado de irme ahora mismo!
—Ésa es una falsa amenaza, Karkarov —gruñó una voz, junto a la puerta—. Ahora no puedes retirar a tu campeón. Está obligado a competir. Como dijo Dumbledore, ha firmado un contrato mágico vinculante. Te conviene, ¿eh? — era Moody, acababa de entrar en la sala. Se acercó al fuego cojeando, y, a cada paso que daba, retumbaba la pata de palo.
—¿Que si me conviene? —repitió Karkarov—. Me temo que no te comprendo, Moody.
—¿No me entiendes? —dijo Moody en voz baja—. Pues es muy sencillo, Karkarov. Tan sencillo como que alguien eche el nombre de Potter y Granger en ese cáliz sabiendo que si sale se verá forzado a participar.
—¡Evidentemente, alguien tenía mucho empeño en que «Hogwag tuviega» el doble de «opogtunidades»! —declaró Madame Maxime.
—Estoy completamente de acuerdo, Madame Maxime —asintió Karkarov, haciendo ante ella una leve reverencia—. Voy a presentar mi queja ante el Ministerio de Magia y la Confederación Internacional de Magos…
—Si alguien tiene motivos para quejarse son ellos dos —gruñó Moody—, y, sin embargo, es curioso… No le oigo decir ni medio…
—¿Y «pog» qué «tendgían» que «quejagse»? —estalló Fleur Delacour, dando una patada en el suelo—. Van a «podeg pagticipag», ¿no? ¡Todos hemos soñado «dugante» semanas y semanas con «seg» elegidos! Mil galeones en metálico… ¡es una «opogtunidad pog» la que muchos «moguiguían»! —Su mirada se fijó en mí, para luego acercarse mientras los adultos continuaban discutiendo. — Y «pensag» que te creí cuando dijiste que no «quegias» «competig» «pogque» «ega» un riesgo «innecesagio» —Básicamente me escupió en la cara al decir esto, yo no sabía que responder, ya no quería escuchar a nadie.
—¿Estas bien? —esta vez fue Krum quien se acercó a preguntármelo, era la primera vez que lo escuchaba hablar desde que había entrado.
—Sí, ¿y tú? —él se veía muy perdido, solo asintió y volvió a su lugar. Harry estaba más atento a la discusión que yo, aunque al parecer, habían terminado de pelear, aceptando la cruel realidad. Tanto Harry como yo estábamos obligados a participar, no había forma de evitarlo.
—Bueno, ¿nos ponemos a ello, entonces? —dijo Ludo frotándose las manos y sonriendo a todo el mundo—. Tenemos que darles las instrucciones a nuestros campeones, ¿no? Barty, ¿quieres hacer el honor? —El señor Crouch pareció salir de un profundo ensueño.
—Sí —respondió—, las instrucciones. Sí… la primera prueba…La primera prueba está pensada para medir vuestro coraje —nos explicó a Harry, Fleur, Krum y a mi—, así que no le vamos a decir en qué consiste. El coraje para afrontar lo desconocido es una cualidad muy importante en un mago, muy importante…
» La primera prueba se llevará a cabo el veinticuatro de noviembre, ante los demás estudiantes y el tribunal. A los campeones no les está permitido solicitar ni aceptar ayuda de ningún tipo por parte de sus profesores para llevar a cabo las pruebas del Torneo. Harán frente al primero de los retos armados sólo con su varita. Cuando la primera prueba haya dado fin, recibirán información sobre la segunda. Debido a que el Torneo exige una gran dedicación a los campeones, éstos quedarán exentos de los exámenes de fin de año.
El señor Crouch se volvió hacia Dumbledore.
—Eso es todo, ¿no, Albus?
—Creo que sí —respondió Dumbledore, que observaba al señor Crouch con algo de preocupación—. ¿Estás seguro de que no quieres pasar la noche en Hogwarts, Barty?
—No, Dumbledore, tengo que volver al Ministerio —contestó el señor Crouch—. Es un momento muy difícil, tenemos mucho trabajo. He dejado a cargo al joven Weatherby… Es muy entusiasta; a decir verdad, quizá sea demasiado entusiasta…
—Al menos tomarás algo de beber antes de irte… —insistió Dumbledore.
—Vamos, Barty. ¡Yo me voy a quedar! —dijo Bagman muy animado—. Ahora es en Hogwarts donde ocurren las cosas, ya lo sabes. ¡Es mucho más emocionante que la oficina!
—Creo que no, Ludo —contestó Crouch, con algo de su sempiterna impaciencia.
—Profesor Karkarov, Madame Maxime, ¿una bebida antes de que nos retiremos a descansar? —ofreció Dumbledore. Pero Madame Maxime ya le había pasado a Fleur un brazo por los hombros y la sacaba rápidamente de la sala. Estaban hablando en francés de una forma tan rápida que no logre entender nada de lo que decían cuando salían al Gran Comedor. Karkarov le hizo a Krum una seña, y ellos también salieron, aunque en silencio.
—Harry, Hermione, les recomiendo que suban a los dormitorios —nos dijo Dumbledore, sonriendo—. Estoy seguro de que la casa de Gryffindor los espera para celebrarlo con ustedes, y no estaría bien privarlas de esta excelente excusa para disfrutar. — Harry me miró, asintió con la cabeza, y salimos juntos. El Gran Comedor se hallaba desierto. Las velas, casi consumidas ya, conferían a las dentadas sonrisas de las calabazas un aspecto misterioso y titilante.
—¿Ahora que haremos? Nadie nos creerá que nosotros no pusimos nuestros nombres —susurro Harry cuando salimos del Gran Comedor.
—No lo sé, no creo que nos estén esperando con una gran fiesta como cree Dumbledore —le respondí.
—Alguien quiere que vayamos a morir Herms… alguien nos puso en peligro, manipulo al cáliz para esto, esto no puede ser coincidencia, primero mi sueño y la cicatriz, luego la marca y ahora esto… —comenzó a hiperventilar.
—No sé cómo lo haremos Harry, pero debemos esforzarnos por sobrevivir, alguien se está tomando muchas molestias por hacernos quedar mal, debemos tener mucho cuidado.
Ya cuando terminamos de hablar estábamos frente al retrato de la Dama Gorda, Harry dijo la contraseña y para nuestra sorpresa, sí nos estaban esperando. Había un montón de alumnos de nuestra casa gritando y celebrando que ya habíamos llegado, todo esto liderado por los gemelos. Nadie nos escuchaba, solo se enfocaron en celebrar y decir que ahora Hogwarts iba a tener doble oportunidad de ganar, que habíamos burlado la seguridad de Dumbledore y traeríamos honor a nuestra casa. Harry y yo nos mirábamos, ambos nos queríamos ir, además que Ron no estaba por ninguna parte, estoy segura de que estaba molesto.
Después de un tiempo conseguimos librarnos, subí a mi habitación esperando por fin descansar un poco.
Justo al acostarme sentí un peso extra en mi cama, era Lavender y Parvati, mis compañeras de cuarto, también estaba Ginny quien estaba parada apoyándose en la pared, tenía la mirada perdida.
—¡Cuéntanos! ¿Cómo lo hiciste? —pregunto Lavender con su usual voz chillona.
—Yo no hice nada, ni Harry ni yo pusimos nuestros nombres en el cáliz. —dije ya cansada de repetir lo mismo.
—Oh vamos, puedes decirnos, no le diremos a nadie —claro que eso no era cierto, Lavender si sabía algo, también medio colegio.
—Miren chicas, en serio, yo les diría si hice algo —vil mentira— pero en realidad no hice nada, y ahora de verdad necesito descansar, ha sido un largo día. —zanje el tema mientras intentaba taparme con las sábanas de la cama, al parecer funciono porque ambas fueron a sus camas… pero quedaba Ginny, que se acercó a sentarse junto a mí.
—¿Y bien? ¿Qué fue lo que sucedió? —Susurro cuando se sentó, yo no quería responder más preguntas.
—Ginny, de verdad, no hice nada, yo no metí mi nombre en el cáliz ni Harry, ¿Por qué querríamos exponernos ante tanto peligro? Además de admitir que ninguno tiene las capacidades mágicas para burlar a uno de los magos más poderosos del mundo —ya a este punto me encontraba prácticamente gritando, no me había dado cuenta hasta que mire a Ginny, me veía asustada— Lo siento Gin, ha sido un largo día.
—Lo sé, lo siento, solo quería que hablaras conmigo, sé que ninguno puso su nombre. Harry no es capaz de meterse en problemas de forma intencional y a ti no te interesa poner tu vida en peligro, solo quería saber que paso cuando estaban en el salón…
—Lo siento Gin, de verdad, reaccione demás —susurre, ya las ganas de llorar me estaban ganando, ha sido un largo día. —Pues, hubo muchos gritos, pero tendremos que participar, la primera prueba mide el coraje, pero en realidad no sabemos de qué trata, solo tendremos nuestra varita y así… —ya no aguante más, las lágrimas bajaban por mis mejillas y no las podía parar, no quería que la pelirroja las viera, pero fue inevitable.
—Herms… no te preocupes, tu y Harry estarán bien —dijo mientras se acostaba al lado mío a abrazarme— sé que será difícil, pero lo lograrán, aunque deberán ignorar a mucha gente de las otras casas, están enojados de que no fueran elegidos otros alumnos… incluso Ron esta algo molesto.
—Lo supuse, espero Harry se encargue de él, yo no tengo fuerzas para enfrentarlo.
Seguimos hablando por un rato, en realidad la pequeña Weasley me estaba consolando, hasta que al final nos quedamos dormidas, no era la primera vez que pasaba, algunas veces en los fines de semana Ginny se escabullía a mi habitación para quedarnos a hablar hasta dormirnos.
Ahora solo quería descansar, ya no quería pensar, aunque en mis sueños solo veía a Fleur molesta, su mirada me perseguía a todos lados.
(N/A: en el caso de la perspectiva de Fleur no pondré los diálogos en francés porque no me parece necesario, en caso de que no estén hablando en ese idioma, lo explicitare).
POV Fleur
¡Esto era inconcebible! No podía creerlo, como tan bajo llegaban algunas personas para poder figurar. Me parecía increíble que incluso los profesores y entes del ministerio apoyen estos tipos de actos, claro, como son los anfitriones creen que pueden saltarse absolutamente todas las reglas de este torneo.
—Fleur, ¿qué fue lo que paso? —Camille acababa de entrar a mi habitación, yo había llegado hace cinco minutos, le hice señal de que no hiciera mucho ruido, al parecer en lo que me demoré en venir Gabrielle se quedó dormida.
—Pues que aquí parece que los alumnos hacen lo que quieran. —dije en un susurro con voz cortante, estaba muy enojada.
—Entonces… ¿esos niños participarán? —pregunto con desdén.
—Sí… ambos están obligados a participar, el cáliz los eligió.
—Pero son menores, ¿Cómo pasaron la línea de edad? Según el director era imposible, ¿no? —já, esa línea ahora parecía un chiste.
—Pues ellos insisten en que no hicieron nada, aunque no les creo nada. —eso no era del todo cierto, tampoco los creía del todo culpables, pero no sé qué pensar en realidad.
—Sí, cuando ustedes estaban encerrados todos en la mesa de Ravenclaw decía que se esperaban algo así de esa parejita… pues al parecer el gran Harry Potter siempre se anda metiendo en este tipo de problemas, desde que el primer año en donde al parecer se enfrentó a un troll, aunque las malas lenguas incluso dicen que fue él junto a la chica que metieron a ese troll. Además, esa chica es una hija de muggles que al parecer se cree demasiado, siempre intentando llamar la atención con su inteligencia, dicen que ella fue la que pudo pasar la línea y puso los dos nombres. —Camille había hablado tan rápido que apenas pude entender todo lo que decía, pero lo que entendí no me gusto.
—Pues entonces no es sorpresa que esto haya pasado —suspire, ya estaba cansada, había sido un largo día y pensar que empezó tan bien— bueno, creo que es mejor ir a dormir, Camille.
—Bueno Fleur, descansa, nos vemos mañana —se despidió al salir de la habitación.
Ya estaba a punto de acostarme cuando empecé a escuchar un ruido en la ventana, cuando mire vi a mi lechuza; cierto, la carta que le envié a mi abuela anoche, y pensar que las circunstancias habían cambiado tanto en 24 horas.
Hoy cuando me levante tenía tanto ánimo, estaba emocionada y no solo por poner mi nombre en el cáliz, sino porque había decidido empezar a acercarme a Hermione, quería conocerla, aún si no sabía cómo comprobar que ella era mi elegida quería empezar a hablarle, cosa que hice. Fue después del almuerzo que Gabrielle menciono que se quería quedar en el carruaje, por lo que fue el mejor momento para buscar a la joven castaña, pero no la encontré en el comedor, había pocas personas y como no quería recorrer por completo el castillo, decidí preguntarle a una chica que estaba sentada en la mesa que usualmente nosotros también usábamos.
—Disculpa, ¿sabes dónde puedo encontrar a Egmione? Es la chica que se sienta en esa mesa, creo que es de Gryffindor —le pregunte intentando que mi acento no se note tanto, mientras apuntaba al lugar en donde la había visto la noche anterior.
—Oh, claro, Hermione usualmente está en la biblioteca, si no sabes dónde queda, yo te puedo llevar —dijo con una adorable sonrisa.
—No me gustaría molestarla señorita…
—Luna Lovegood, y no es molestia, no tengo mucho que hacer en realidad —dijo y un tenía color rojo tiño sus mejillas.
Y así fue como Luna me dirigió hacia la biblioteca, fue un recorrido ameno. La chica era muy simpática, un poco peculiar realmente, pero se veía muy adorable, aunque vi como los demás la miraban, como un bicho raro, tenía la corazonada que ella no lo pasaba muy bien en el colegio, cosa que se confirmaba con las pocas cosas que me alcanzó a decir. Me hubiera gustado quedarme hablando con ella, pero ya habíamos llegado a la biblioteca y ella se despidió de mí, me quedé buscando a Hermione hasta que la vi más apartada. Cuando la vi no sabía que hacer, me puse nerviosa al instante, me costó varios minutos animarme a acercarme, ni siquiera tenía alguna excusa cuando le hablé, pero al parecer no la necesitaba, tanto así que conseguimos hablar toda la tarde. Hermione fue muy adorable, hablaba tan apasionada sobre lo que estaba investigando que era imposible no quedarme mirándola como idiota, se veía hermosa y su voz era muy linda, incluso logré hacerla sonreír un par de veces y simplemente fue un momento perfecto, me divertí mucho hablando con ella.
Hasta que inevitablemente nos tuvimos que separar, Jerome llego porque ya iba a ser la cena y Madame necesitaba hablar con nosotros, dándonos ánimos para afrontar lo que se venía en el torneo. Había un par de chicas que se veían ansiosas por participar, las entendía, muchos de los que están aquí son presionados por su familia para participar, claro que finalmente eso no dependía de nosotros. Por mi parte, mi familia no estaba muy contenta de mi participación, es decir, estaban orgullosos pero temerosos de lo que podía pasar.
Luego de una gran charla, fue la cena y la elección de campeones, donde todo se fue a la mierda, básicamente. Nunca espere que aquella chica con la que pase toda la tarde fuera una tramposa e hiciera algo tan fuera de las normas, esas acciones no eran compatibles con la chica que me había hablado toda la tarde acerca de la nula legislación del trabajo de los elfos domésticos. Ya a estas alturas no sabía que creer, solo sé que estoy furiosa.
El sonido en la ventana me saco de mis recuerdos del día, al final le abrí la ventana a la pobre lechuza.
—Lo siento Lía, no quería dejarte esperando —le susurre cuando ella entro, saque la carta que tenía en la pata y le deje un poco de comida encima de mi escritorio cuando me puse a leer.
Querida Fleur, me alegro mucho de que me hayas escrito. Espero que te encuentres muy bien junto a tu hermana y la estes cuidando. Me alegra que hayas encontrado a la chica que podría ser tu elegida, mi consejo personal es que entables una relación con ella, al conocerla podrás darte cuenta de que es justo lo que necesitas tú Fleur. Pero si quieres algo que corrobore por completo que ella es tu elección pues esto se vuelve más complejo, no porque no exista la forma, sino por las consecuencias de esta.
Es un acto simple pero efectivo, le debes dar un beso en los labios, este no debe ser corto ni un solo roce ni por casualidad, debe darse por la voluntad de ambas, pero esto puede tener dos resultados, el primero y el mejor es que confirmes que es tu elegida, no es algo que se pueda explicar, es más bien un sentimiento que llena tu pecho y te hace sentir más viva que nunca, esto no solo te afectará a ti, sino también a tu compañera, se sentirá más fuerte, más valiente debido a que acaban de iniciar el vínculo de los compañeros, este acto marca un inicio en la relación de la veela y tu con ella, la magia de ambas se verá afectada también pero de buena forma.
Pero también hay otro resultado posible, este tiene consecuencias graves. En caso de que no sea tu elegido, la veela se sentirá decepcionada y rechazada, afectándote a ti y a ella con un fuerte dolor en todo el cuerpo y su magia se verá debilitada también, haciendo que hasta un simple hechizo sea doloroso y agotador de hacer.
Se que quizá esta no es la respuesta que esperabas, pero lamentablemente es la única forma de que la veela lo confirme. Por mi parte, solo te pido que te cuides tú y a tu hermana, si esa chica es la correcta lo sentirás incluso antes del beso solo ten paciencia mi pequeña.
Espero verte pronto.
Atentamente, tu abuela.
Sí, definitivamente esa no era la respuesta que yo quería. No podía pensar en esto ahora, solo tenía en mente lo que sucedió con la elección de campeones. Lo peor y algo que me negaba a aceptar, era que entre peor piense de Hermione, peor me siento, es como si la veela no aceptará esta realidad, no aceptará que ella pudo hacer trampa, supongo que tanto la veela como yo la idealizamos mucho en tan poco tiempo, ahora realmente no tenía intención de acercarme a ella.
Pues no pude subir capítulo el día jueves, así que decidí continuar con el calendario y subirlo hoy lunes.
Espero que les haya gustado, fue un poco más largo que los anteriores y así seguirán de aquí en adelante.
Me gustaría saber su opinión, así que siéntanse libre de decir que les pareció el capítulo y el rumbo que está tomando la historia.
