Aclaración: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de J.K. Rowling. La historia es de mi propiedad, pero se utilizaron algunos fragmentos del libro Harry Potter y el cáliz de fuego.
Capítulo 10: La pequeña francesa
POV Hermione
Era domingo, había despertado temprano como era usual, mire a mi lado y ya no estaba Ginny, lo cual era extraño ya que suele despertarse bastante tarde. Decidí levantarme, esperaba ir a desayunar y luego volver a encerrarme en la habitación o quedarme en un lugar apartado con Harry.
Me cambie rápidamente de ropa, esperando no encontrarme con mucha gente debido a la hora. Para mi sorpresa, apenas baje a la sala común escucha a un grupo curioso de hermanos hablando.
—Son unos tramposos, claro, ambos siempre buscan la atención de los demás. Debía salir el gran Harry Potter y la sabelotodo de Hermione Granger como los grandes elegidos por ese estúpido cáliz —reconocía esa voz, ¿cómo no hacerlo? Era mi supuesto mejor amigo, con el cual he compartido gran cantidad de aventuras… por supuesto que no me sorprendían sus palabras, solo me decepcionaban.
—Oh vamos, ¿Qué importa? Tenemos una doble representación en el torneo —ese era uno de los gemelos, Fred.
—Sí, además son nuestros amigos, hay que apoyarlos, los de las otras casas están entre odiarlos o apoyarlos —eso no me sorprendía, esta vez el que hablo fue George.
—Ustedes no lo entiende, ellos son unos tramposos, no son dignos de esta casa… este es un acto propio de estudiantes de Slytherin, ellos cayeron muy bajo —repitió Ron, nuevamente una espina en mi pecho golpeaba.
—Ya basta, pareces un niño pequeño, son tus amigos. —no podía ser nadie más, Ginny hablo esta vez. Al escuchar su voz, sentí que era una señal para hacer mi aparición en la Sala Común.
—Ejem… Buenos días —dije, recibiendo solo tres respuestas de cuatro— Voy a desayunar, ¿alguien ha visto a Harry? —la respuesta inmediata fue el silencio, supongo que justamente su compañero de habitación no quería responder.
—No lo he visto bajar Herms… mejor vamos al Gran Comedor —dijo Ginny y antes que pudiera decir algo más, me tomo del brazo y me sacó de ahí— Lo siento, Ron está siendo un imbécil.
—Sí, ¿Cuándo no? —reí sin ganas.
—De verdad lo siento Herms —dijo nuevamente Ginny.
—No te preocupes, no has hecho nada malo. —ya no quería conversar por lo que agradecí haber llegado al comedor, ese agradecimiento no duro mucho, pues apenas entre al lugar sentí todas las miradas sobre mí. Pensé que no había tantos alumnos, pero me equivoqué, casi todos los de Durmstrang y la casa Slytherin estaban ahí, además de unos pocos Hufflepuff quienes peor me miraban.
Suspire, odiaba tanta atención, usualmente se desviaba a mi amigo de lentes y cicatriz, ahora siento que lo entendía. Pese a esto, levanté mi mirada y me dirigí a la mesa Gryffindor, no pensaba sentarme a desayunar, eso era mucha presión, pero esperaba encontrar algo de comer para llevar y llevarle algo a Harry también. Me apuré lo que más pude, aun así, escuchaba como hablaban a mis espaldas, quería salir rápidamente.
Ya cuando tome suficientes tostadas y un vaso con jugo decidí salir de ahí, no quise arrastrar a Ginny conmigo por lo que le insistí que se quedara a desayunar tranquilamente con sus hermanos y Neville quienes nos rodeaban. Cuando iba pasando por la puerta choque con alguien e irremediablemente se derramo todo el jugo, por suerte fue en el piso solamente.
—Lo siento mucho, no te vi —dije sin fijarme a quien le hablaba debido a que me agaché a recoger.
—No te «prrreocupes» «Herrrmione» —dijo una voz muy profunda, mientras me ayudaba a limpiar el desastre, era Viktor.
—Ejem… «pegdón», pero no dejan «pasag» —esa voz, esa dulce pero filosa voz, antes de mirarla sabía quién era, ahí estaba Fleur Delacour con una mirada digna de una princesa de hielo, seguida por su pequeña hermana que al mirarme sonrió y le sonreí de vuelta, además de ella estaba el chico que nos interrumpió ayer y otra chica más.
No reaccione de inmediato, pero Viktor sí, por lo que se hizo a un lado para que pasarán y además me dio la mano para levantarme. Cuando me di cuenta, Fleur ya había ido a sentarse en la mesa Ravenclaw.
—Rayos —susurre, ella seguía molesta— lo siento mucho Viktor, y muchas gracias por ayudarme —le dije a Krum que me seguía teniendo de la mano, al darme cuenta de esto no pude evitar sonrojarme.
—No es nada «Herrrmione» —me daba algo de risa como pronunciaba mi nombre, era tosco, todo lo contrario, a la delicadeza francesa de Fleur.
No sabía cómo despedirme, así que corté el contacto físico y le hice una señal de adiós. Subí lo más rápido que pude a la Sala Común, por suerte me apuré ya que me encontré con Harry justo cuando él iba saliendo.
—Hola —salude—. Te he traído esto… ¿Quieres dar un paseo?
—Buena idea —me contestó Harry, agradecido.
Bajamos rápidamente las escaleras, nos acercábamos a la explanada en dirección al lago, donde estaba anclado el barco de Durmstrang, que se reflejaba en la superficie como una mancha oscura. Era una mañana fresca, y nos sentamos alejados del barco, pero frente al lago.
—¿Has visto a Ron? —interrumpió el silencio Harry. Yo no quería responder.
—Eh… sí… está desayunando —dije.
—¿Sigue pensando que echamos nuestros nombres al cáliz?
—Bueno, sí. —conteste con incomodidad.
—¡Es que no lo entiendo! ¿acaso no nos conoce? Somos sus malditos amigos Hermione, ¿por qué no nos cree? —su tono de voz se había alzado.
—¡Ay, Harry!, ¿es que no te das cuenta? —dije con obviedad—. ¡Está celoso!
—¿Celoso? —repitió Harry sin dar crédito a sus oídos—. ¿Celoso de qué? ¿Es que le gustaría hacer el ridículo delante de todo el colegio?
—Mira —le explique, armándome de paciencia—, siempre eres tú el que acapara la atención, lo sabes bien. Sé que no es culpa tuya —me apresure a añadir, viendo que Harry abría la boca para protestar—, sé que no lo vas buscando… pero el caso es que Ron tiene en casa todos esos hermanos con los que competir, y tú eres su mejor amigo, y eres famoso. Cuando te ven a ti, nadie se fija en él, y él lo aguanta, nunca se queja. Pero supongo que esto ha sido la gota que colma el vaso… Ahora no solo eres tú, sino también la atención está en mi pero no en él.
—Genial —dijo Harry con amargura—, realmente genial. Dile de mi parte que me cambio con él cuando quiera. Dile de mi parte que por mí encantado… Verá lo que es que todo el mundo se quede mirando su cicatriz de la frente con la boca abierta a donde quiera que vaya…
—No pienso decirle nada, él también está molesto conmigo —replique—. Díselo tú: es la única manera de arreglarlo.
—¡No voy a ir detrás de él para ver si madura! —estalló Harry, y con justa razón—. A lo mejor se da cuenta de que no lo estoy pasando bomba cuando nos rompamos el cuello o…
—Eso no tiene gracia —dije rápidamente—, no tiene ninguna gracia. —nuevamente el riesgo, eso volvió a mi cabeza, no lo había pensado, estábamos prácticamente en peligro inminente—. He estado pensando, Harry. Sabes qué es lo que tenemos que hacer, ¿no? Hay que hacerlo en cuanto volvamos al castillo.
—Sí, claro, darle a Ron una buena patada en el…
—Escribir a Sirius. —interrumpí, aunque lo de Ron no sonaba mal— Tienes que contarle lo que ha pasado. Te pidió que lo mantuvieras informado de todo lo que ocurría en Hogwarts. Da la impresión de que esperaba que sucediera algo así. Llevo conmigo una pluma y un pedazo de pergamino…
—Olvídalo —contestó Harry, mirando a su alrededor para asegurarse de que nadie los oía. Pero los terrenos del castillo parecían desiertos—. Le bastó saber que me dolía la cicatriz, para regresar al país. Si le cuento que alguien me ha hecho entrar en el Torneo de los tres magos se presentará en el castillo.
—Él querría que tú se lo dijeras —insistí—. Se enterará de todas formas.
—¿Cómo?
—Harry, esto no va a quedar en secreto. El Torneo es famoso, y tú también lo eres. Me sorprendería mucho que El Profeta no dijera nada de que has sido elegido campeón… Se te menciona en la mitad de los libros sobre Voldemort. Y Sirius preferiría que se lo contaras tú.
—Okey, okey, ya le escribo —aceptó Harry, tirando al lago el último pedazo de tostada. La vimos flotar un momento, antes de que saliera del agua un largo tentáculo, lo cogiera y se lo llevara a la profundidad del lago.
—¿Y qué lechuza voy a utilizar? —preguntó Harry—. Me pidió que no volviera a enviarle a Hedwig.
—Pues no podemos pedírsela a Ron… así que tendrás que usar una de la lechuza del colegio —le dije recostándome en el pasto.
—Bueno, ¿me pasas la pluma y papel? —Suspire mientras le pasaba lo que me había pedido, en general nunca salía sin esas cosas.
—¿Quieres que te acompañe?
—No, el día esta bueno para estar afuera, además no me demorare, solo no te muevas. —pidió mientras se dirigía al castillo.
Seguí recostada durante un rato, intentando relajarme, cerrando lentamente los ojos… hasta que alguien se sentó a mi lado, por lo que me incorporé de inmediato, sorprendiéndome del rostro que me veía.
—Salut. —intente ser cordial.
—Bonjour «Egmione» —dijo una voz infantil— Je voulais juste vous dire merci beaucoup de m'avoir aidé à la Coupe du monde de Quidditch. (Yo solo quería decirte muchas gracias por ayudarme en el mundial de Quidditch) —completo la pequeña Gabrielle.
—Oh, Ce n'était rien, mais tu ne devais pas être si loin du château, je ne vois pas ta sœur à proximité, je suis sûr qu'elle est inquiète. (no fue nada, pero no deberías estar tan alejada del castillo, no veo a tu hermana cerca, seguro está preocupada.) —dije al ver que no estaba Fleur cerca.
—Je ne pense pas qu'il s'en soit rendu compte, il n'arrête pas de parler avec Jérôme et Camille. Ils parlent d'un certain Harry Potter et de vous. (No creo que se haya dado cuenta, se la pasa hablando con Jerome y Camille. Hablan sobre un tal Harry Potter y de ti.) —eso sonaba interesante, aunque no estaba segura si quería saber que hablaban sobre mí. Pese a mi curiosidad pude notar el tono desanimado de la pequeña.
—Je suis vraiment désolé petit, même si, je suis sûr que ta sœur apprécierait si tu ne disparaissais pas de sa vue, elle peut s'inquiéter. (Lo siento mucho pequeña, aun así, estoy segura de que tu hermana apreciaría que no desaparecieras de su vista, puede preocuparse.) —Le dije severamente, no quería sonar pesada, pero ella podía perderse en cualquier momento, Fleur debería estar más atenta.
—Je sais, mais c'est juste que... la France me manque et je m'ennuie, être au château c'est pas très marrant (Lo sé, pero es que… extraño a Francia y me aburro, estar en el castillo no es muy divertido) —dijo mientras en sus mejillas aparecía un tinte rojizo, aunque su voz sonaba muy triste, eso me partía el corazón, pero ¿Qué podía hacer yo para divertirla y distraerla? Soy la antítesis de la diversión, aunque conocía a un par de chicos mucho más entretenidos que yo, aunque enojados entre ellos no eran de mucha ayuda.
—Aimez-vous le Quidditch Gabrielle ? ou échecs magiques ? J'ai un ami qui est le chercheur de Poudlard et il a un balai incroyable, j'ai aussi un autre ami qui est un expert en échecs sorciers (¿Te gusta el quidditch Gabrielle? ¿o el ajedrez mágico? Tengo un amigo que es el buscador de Hogwarts y tiene una escoba increíble, también tengo otro amigo que es un experto en el ajedrez mágico) —pregunte tratando de averiguar los intereses de la pequeña.
—J'aime le Quidditch, en fait, je veux obtenir un autographe de Viktor Krum, mais je ne veux pas le déranger, il est généralement suivi par beaucoup de monde et il n'a pas une belle gueule (Yo amo el Quidditch, de hecho, quiero conseguir un autógrafo de Viktor Krum, pero no quiero molestarlo, usualmente lo sigue mucha gente y no tiene cara simpática). —el último comentario me hizo reír, es cierto, siempre tiene cara de pocos amigos, pero al menos el par de veces que hemos cruzado palabra ha sido muy ameno— et aux échecs magiques je suis un expert, en fait, j'ai l'habitude de battre Fleur et de ne pas lui dire, mais quand elle me bat c'est parce que je l'ai laissé faire, elle est terrible (y en el ajedrez mágico soy una experta, de hecho, usualmente le gano a Fleur y no le digas, pero, cuando ella me gana es porque la dejo hacerlo, ella es malísima) —eso también me hizo reír y ella me siguió después con su risa, me alegraba mucho escuchar su risa y que deje atrás su cara de tristeza.
Me fue imposible no comentarle sobre el ajedrez mágica a escala humano que una vez tuvimos que pasar Harry, Ron y yo, ella me miraba tan impresionada. Ella me comentaba como era su vida en Francia, ella realmente no parecía una niña de 9 años, o quizá no conozco muchos niños de esa edad que puedan mantener una conversación tan bien.
—¡Gabrielle! Comment oses-tu disparaître ainsi pendant si longtemps ? (¿Cómo se te ocurre desaparecer así por tanto tiempo?) —Ups… ya había llegado una furiosa Fleur Delacour al lugar, yo pensé que Gabrielle se disculparía, pero su reacción me sorprendió.
—Bien ! Jusqu'à ce que tu réalises, ça fait au moins une demi-heure que je suis parti et tu as probablement à peine remarqué (¡Bien! Hasta que te das cuenta, paso al menos media hora desde que me fui y tu seguramente apenas te disté cuenta) —la pequeña tenía carácter. Pues su respuesta no debió ser tan desacertada debido al sonrojo de vergüenza que tenía la Delacour mayor, fue en ese momento que reparo en mi presencia, mirándome curioso primero para después enfurecer.
—Allons à la calèche, là nous parlerons (Vamos al carruaje, ahí hablaremos) —dijo de manera cortante hacia la menor, esta le sostuvo la mirada, que no solo estaba de un profundo azul, sino asomaba poco a poco unas pequeñas lágrimas. Pese a la guerra de miradas la más pequeña asintió y se dirigió donde su hermana. Yo no podía dejar las cosas así, no era porque quisiera meterme en su relación de hermanas, sino por la actitud de Fleur, tanto conmigo como con Gabrielle, yo tenía que decir algo.
—Fleur —la llame antes que se fueran— ¿crees que podamos conversar? —ella no se dio vuelta, estaba a punto de alejarse sin siquiera mirarme, no podía dejar las cosas así, no sé cómo me moví tan rápido como para tomar su brazo, no fue de forma brusca, al contrario, intente ser lo más delicada— Por favor —pedí, logrando que esta vez me mirará, ella asintió.
—Te «enviage» una lechuza —susurro y yo solo asentí. Luego de eso, las vi alejarse.
—Hola, ¿me perdí de algo? —justo a tiempo llego Harry, fue ahí donde me di cuenta de que no les he dicho nada sobre Fleur, que ella es la chica de la que hablaba, ¿debería decirle? Pero ¿Qué había que decir? Aun así, me sabia mal no decirlo, sentía que la estaba ocultando de algo. —¿Herms? ¿estas bien?
—Oh, sí, solo estaba pensando —respondí, me había quedado inmersa en mis pensamientos.
—¿Tiene que ver con ese par de rubias que vi? —Mierda, ¿él lo sabía?
—No sé de qué hablas —dije nerviosamente, la voz me temblaba, era obvio que él sabía.
—Oh vamos Herms… te he visto mirar a Fleur y anoche se te acerco a decirte algo no muy lindo, además, uso lentes, pero no soy ciego, desde la entrada del colegio pude ver que estabas hablando con la rubia pequeña y la mayor no se veía contenta —dijo con una sonrisa, pero tomo una postura seria—pero, si no quieres hablar de eso, está bien.
—No es eso Harry, es que, es complicado —suspire, seguramente mi mente lo hacía más complejo de lo que era, es decir, ni siquiera nos conocemos, apenas hemos hablado, pero ella tenía algo, algo que me llamaba, algo que me hacía querer hablarle y lograr que nunca más me mirará de esa forma furiosa como anoche.
—Pues… tenemos todo el día para hablar, no creo que nadie nos extrañe en la Sala Común —Harry tenía un punto.
—Está bien…—y así procedí a contarle todo lo que había pasado hasta ahora.
—¡Wow! Así que finalmente conociste a la chica misteriosa —dijo cuando finalice de hablar— pues ella no se escucha muy amable, aunque por ahora nadie lo es con nosotros —Harry sonrío sin gracia.
—Sí, bueno, espero poder hablar con ella hoy… quizá pueda arreglar las cosas, aunque no sé qué tengo que arreglar.
—No hicimos nada malo Herms… alguien se está empeñando en dejarnos muy mal —dio un suspiro al decir lo último.
—Sí, será mejor que entremos, ya casi es hora del almuerzo y no podemos evitar a la gente por el resto de la vida —dije levantándome por fin de donde estábamos para dirigirnos al castillo.
El resto del día no fue muy bueno, en el almuerzo nos sentamos donde siempre, pero fue incomodo, Ron no nos dirigió palabra, aunque Ginny se esmeró en que hubiera una conversación en la mesa, eso no fue posible. Al terminar decidimos irnos a la Sala Común y a nuestras respectivas habitaciones.
Decidí recostarme un rato, estaba cansada y no eran ni las 4 de la tarde, ya quería que el día terminará. No sé en qué momento me dormí, pero solo desperté por un sonido persistente en la ventana, era una lechuza, esta tenía unas plumas platinadas, se veía muy elegante en realidad, fui rápidamente a abrirle, supuse de quien sería.
Saqué la carta que tenía y le di unas pocas migajas que encontré por ahí, ella se fue casi de inmediato así que supongo que no esperaba respuesta.
Hoy en la biblioteca. 19:30. No llegues tarde. Fleur
Su caligrafía era perfecta. Mire el reloj de la habitación. 19:25, mierda, iba tarde ¿hace cuanto estaba la lechuza en la ventana? No podía creerlo, no tenía tiempo ni de peinarme, salí rápidamente de la Sala Común para dirigirme a la biblioteca, ahora es cuando envidiaba el mapa de Harry, quizá hubiera visto algún pasadizo que me hiciera llegar a tiempo. Aun corriendo llegue a la entrada de la biblioteca a las 19:35. Busque a Fleur y estaba justo en la mesa que estábamos ayer hablando, muchas cosas habían pasado en menos de 24 horas.
—Hola —dije en un susurro.
—Llegas «tagde» —dijo ella sin mirarme.
—Lo sé, lo siento es que…—iba a excusarme, pero ella me vio, pensé que iba a estar furiosa pero no, tenía lágrimas en los ojos y una cara de haber llorado todo el día— Fleur ¿Estás bien? —ella solo negó con la cabeza, decidí sentarme a su lado— hey, ¿Qué fue lo que paso?
—Es Gabrielle —susurro entre lágrimas —ella «quiege» «igse» a Francia».
—Oh Fleur, lo siento mucho —no sabía muy bien que hacer ni que decir en realidad, pero me partía el alma verla así.
—Ella se siente sola aquí… y yo no me di cuenta, me la pase «ignogándola» —ella seguía llorando, cada vez más fuerte.
—Yo… debes hablar con ella Fleur —dije tomándola lentamente de su mentón— ella quiere pasar tiempo contigo —le susurré.
—He sido tan tonta «Egmione»… —suspiro— no solo con Gabrielle, sino también contigo —y me miró, su mirada era profunda, no podía dejar de ver esos ojos azules.
—Está bien Fleur, yo lo entiendo —ella me estaba poniendo nerviosa, me estaba costando hablar.
—No, he sido tan injusta —nuevamente lagrimas se asomaban en sus ojos— «gecién» estamos conociéndonos y ya te he tratado de lo «peog». —Yo le sonreí.
—No te preocupes, incluso los que me conocen hace años lo están haciendo —le intente hacer una broma, no funciono, solo aumento su llanto.
—Eso es «peog», tu no «megeces» ser tratada así —susurro entre el llanto.
—Mira bonita, tu tranquila yo nerviosa, que todo esto tiene solución —le dije con una sonrisa— pero ya deja de llorar, me partes el corazón —de alguna forma, conseguí una sonrisa. —Mira, Gabrielle necesita pasar tiempo contigo, ella es muy pequeña y extraña a su familia, intenta no dejarla sola, se nota que ella te quiere y quiere tu atención —le dije atreviéndome a tocar su cara para limpiar las últimas lagrimas que quedaban, ella me miraba asintiendo a lo que yo decía.
—Merci «Egmione» —susurro acercándose lentamente a mí, eso me puso muy nerviosa, ella finalmente deposito un pequeño beso en la mejilla— lamento «habegte» tratado tan mal.
—Oh, no te preocupes, fue la emoción del momento —le sonreí— pero —me puse seria—yo de verdad no puse mi nombre… —Fleur no me dejo continuar ya que puso su dedo en mis labios.
—Ya lo dijiste «Egmione», y yo te creo —dijo poniendo nuevamente una sonrisa en sus labios. —ahoga» —oh no, tenía una sonrisa traviesa ahora— ¿soy bonita? —preguntó y yo en un principio no entendí hasta que lo recordé, rayos, ¿le había dicho bonita? Claro que lo hice, pero ¿cómo no hacerlo? Ella es preciosa.
—Yo… —las palabras se habían ido por completo de mi mente. Ella se estaba riendo y yo estoy segura de que tenía la cara del color del pelo de los Weasley.
—¿O no soy bonita? —dijo poniendo un fingido puchero, a eso fue imposible no responder.
—Eres hermosa —mi voz sonó un poco más ronca de lo normal, no pude evitarlo, pero logré mi cometido, ahora la sonrojada era otra.
—Tú también «eges» «hegmosa» —susurro. ¿lo decía en serio? No pude evitar sonreír.
—Deberíamos ir a cenar —dije al ver la hora.
—¿Es una invitación? —pregunto nuevamente con esa sonrisa traviesa.
—Podría ser —claramente no esperaba esta respuesta, por lo que quedo sin palabras al instante— aunque no creo que esto sea muy bien visto por nuestros colegios… ya sabes, se supone que debemos competir —le dije bromeando, a lo que ella se puso seria.
—Debes «teneg» cuidado, ni tu ni tu amigo se han preparado «paga» «pagticipar» en este «togneo», puede ser muy peligroso —eso era en lo que no quería pensar.
—Lo sé, no sé cómo lo haremos en realidad, pero tendré cuidado, tú también debes cuidarte —dije y finalmente decidimos ir a comer, fue una sorpresa cuando entramos juntas al Gran Comedor, pero claro, tuvimos que separarnos, ella fue a la mesa de Ravenclaw y yo me fui a sentar con Harry en la mesa de los leones.
Este capítulo lo iba a subir ayer, pero no me dio el tiempo, así que quedo para hoy. Desde ahora, posiblemente será solo un capítulo por semana (o cada dos semanas) y estos serán subidos los martes, debido que ya inicié la Universidad presencial y el tiempo de descanso es cada vez menos.
Me gustaría saber su opinión, así que siéntanse libre de decir que les pareció el capítulo y el rumbo que está tomando la historia.
Nos vemos.
