Aclaración: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de J.K. Rowling. La historia es de mi propiedad, pero se utilizaron algunos fragmentos del libro Harry Potter y el cáliz de fuego.


Capítulo 11: Encuentros esporádicos

POV Hermione

La semana inicio y con ella también un martirio. En todo el Colegio parecía que había un rechazo generalizado hacia Harry y a mí, esto incluso iba más allá de los estudiantes, hasta los profesores se veían más molestos con nosotros. Los de Hufflepuff estaban enojados debido a que Cedric Diggory no fue elegido para participar en el torneo, era el favorito de la Casa, ¡hasta parecía que la profesora Sprout nos mandaba los trabajos más asquerosos y sucios!, aunque quizá esto era exageración por parte de Harry y mía. Los de Ravenclaw tenían opiniones divididas, aunque la mayoría nos ignoraba simplemente. Y de los de Slytherin no podíamos esperar mucho, aunque parecía que su apoyo iba hacia los de Durmstrang en realidad, lamentablemente ya nos habíamos topado con los desagradables comentarios de Malfoy, quien había apostado que no duraríamos mucho en la primera prueba… ni siquiera quería pensar en eso. No teníamos ninguna pista de lo que podía ser el primer desafío, no sabíamos que practicar ni cómo prepararnos para esto.

El lunes fue el peor día en realidad, con clase de Criaturas Mágicas con Slytherin llena de insultos y risas hacia nosotros seguido de una clase con Hufflepuff llenas de mirada de desagrado. Al finalizar las clases en la tarde me escape a la Biblioteca mientras Harry iba al campo de Quidditch a intentar relajarse. Cuando llegué me di cuenta de que mi mesa favorita estaba siendo usada por una peculiar chica francés de rubio cabello, la mismísima Fleur Delacour estaba en ese lugar.

—Creo que me has ganado, te quedaste con el lugar más tranquilo de la biblioteca. —le dije cuando me acerqué a ella.

—Oh Egmione, no pude «evitaglo», aquí usualmente se sienta una linda «señogita» —comento con una sonrisa traviesa, y yo me sonroje, oh no, no, conozco tu juego y yo quiero ganar.

—Oh, pues me parece que esa linda señorita ya está aquí sentada —le respondí y ella se sonrojo, lo logre.

—¿Tienes que «estudiag»? —Preguntó cuando finalmente me senté a su lado.

—Sí, tengo algo que entregar para herbología, al parecer solo a mí y a Harry nos dejaron tarea —le explique mientras sacaba un par de pergaminos.

—¿«Pog» qué solo a ustedes se la «dejagon»? —preguntó con el ceño fruncido.

—Pues la versión oficial es que deben evaluarnos de diferente forma debido a que no tendremos exámenes finales al ser elegidos por el cáliz —expliqué, eso era lo que había dicho la profesora Sprout, pero Harry y yo pensábamos que era solo una forma de castigo. Aunque la verdad no me quejo mucho, no me gusta la idea de no tener exámenes finales.

—Vaya, lo lamento mucho —dijo y parecía sincera— si hay algo en lo que te pueda «ayudag», me avisas, yo ya estoy en último año así que seguramente podré «apoyagte» —dijo con una hermosa sonrisa, parecía satisfecha de sus palabras.

—Muchas gracias Fleur, la ayuda siempre es bien recibida, pero me temo que me tengo que concentrar si no quiero que se me acumulen los deberes —explique mientras me inmiscuía de lleno a la lectura de mi libro de Herbología, ella estuvo a mi lado el resto de la tarde, leía libros y a veces sentía que me miraba, pero cuando devolvía la mirada, ella se mostraba concentrada en su lectura, pensé que era idea mía, aunque la vi un par de veces sonrojada.


El martes no fue muy distinto, ya quedaban solo 3 semanas para la primera prueba y ni Harry ni yo estábamos preparados. Los nervios me invadían así que intentaba estudiar todo lo que podía de las materias que habíamos visto hasta ahora de todas las asignaturas.

Esta vez yo llegue primero a la biblioteca, extrañando de inmediato la presencia de la francesa. Saqué mis cosas y decidí investigar algunos hechizos de defensa básicos que sirven para cualquier ocasión.

—Oh, pero ¿Qué veo? Si es la bruja más inteligente de su «genegación» —escuche esa voz hermosa a mi lado, no la había visto venir.

—Oh, no sé de qué hablas, pero yo estoy presente a la chica más linda del Colegio —respondí rápidamente, logrando un gran sonrojo de su parte y de mi parte también, ¿Cuándo me había vuelto tan descarada con ella?

—¿Del mío? ¿o del tuyo? —pregunto mientras se sentaba.

—De todos —respondí, ella seguía con un leve rubor.

—Oh cherie, eres toda una Romeo —esa respuesta me sorprendió.

—¿Conoces la historia de Romeo y Julieta?

—Por favor cherie, vengo de Francia —respondió con obviedad.

—Shakespeare era inglés —argumente, con el mismo tono.

—Pero vengo de la ciudad del amor, obviamente me se las historias más cliché de este tema, muggles o no —intensifico el tono de obviedad, eso me hizo reír, ella tenía que quedar con la última palabra.

Ese día no estudie nada, todo por culpa de Fleur claramente, ella me hablo de su vida en Francia, la verdad estuve inmersa escuchándola todo el resto de la tarde, tanto que se nos pasó la hora de la cena.

—Oh chérie, creo que hoy apenas te he dejado hablar, se ha tratado solo de mí —dijo avergonzada.

—No te preocupes, me encanta escucharte hablar —dije tímidamente, ella sonrió más avergonzada.

—Bueno, pero me tendrás que «contag» cosas de ti, en otra ocasión —me advirtió y ambas fuimos a cenar.


—¿Entonces se han enfrentado a un Troll, a un «pego de tres cabezas, ajedrez a escala real, a un «acegtijo» de pociones y a un profesor que tenía A-Quien-Tú-Sabes en la nuca? —preguntó la francesa.

—Pues sí, básicamente.

—Wow, han tenido unos «integesantes» años —dijo realmente sorprendida y yo no pude evitar reírme.

—Oh no, no, eso fue solo el primer año, hermosa —le dije, lo que la sorprendió aún más.

Ya era jueves, y a lo largo de la semana nos fuimos acostumbrándonos a estos apodos cariñosos, ella me decía chérie y belle, mientras yo le decía bonita o hermosa, a veces también belle.

—¿Solo el «primeg» año? ¿Qué clase de Colegio es este? —pregunto con el ceño fruncido.

—No creo que sea el colegio, somos unos imanes de estas cosas —expliqué. — Desde un principio Harry, Ron y yo nos hemos metido en muchos problemas, pese a que intento de verdad mantenerme alejada del conflicto, pero con ellos es casi imposible —me exprese con algo de nostalgia, extrañaba a Ron, yo intentaba entenderlo, sabía que tenía celos, pero, lo extrañaba mucho, además que Harry esta cada día más triste y enojado, aislándose de todos cada vez más.

—¿«Gon»? ¿El chico «peligojo»?

—Sí, es Ronald Weasley, es nuestro mejor amigo.

—Pero no los veo con ustedes.

—Bueno, hemos tenido problemas… pero espero que los resolvamos pronto —intente poner una sonrisa.

—Oh, ¿y quién es la chica «peligoja» que siempre anda contigo, chérie? —preguntó con interés.

—¿Ginny? Ella es la hermana menor de Ron, ha intentado ser el nexo entre nosotros y Ronald por el momento —explique —Hablando de amigos, hermosa, ¿Quiénes son los chicos que usualmente te acompañan? —tenía esa pregunta desde hace días.

—Oh, ellos son Jerome y Camille, son dos buenos amigos —dijo no muy convencida.

—Oh vamos, bonita, ¿Qué estas ocultando? —le dije picando su brazo con mi dedo índice para insistirle, ella rio nerviosa.

—A ellos no les caes muy bien en «gealidad» —dijo avergonzada.

—Uh ¿por qué? No recuerdo haberles echo nada

—Pues… ya sabes, ellos no están muy convencidos de tu inocencia y la de Harry con el asunto del torneo —explicó entre dientes, yo no sabía muy bien que decir, ella parecía incomoda.

—Claro, creo que esa es la opinión de la mayoría —dije con desgano— debo agradecerte por creer en mi versión.

—¿Qué? Oh no, «Hegmione», me insultas —espeto mientras se peinaba el cabello con los dedos, gesto que hace cuando algo no le gusta— yo no tengo «gazones» para no creerte.

—Tampoco para creerme.

—«Hegmione», quizá no nos conocemos mucho, pero no creo que seas una mala persona, dudo mucho que quisieras poner tu visa y la de tu amigo en peligro —dijo tocando mi mano, el contacto físico no era algo que me agradará, pero cuando sentí su mano sobre la mía sentí como si un rayo me recorriera todo el sistema nervioso, fue como una explosión en mi interior. Apenas Fleur se dio cuenta de nuestro contacto aparto su mano, extrañe su calor de inmediato.

—Creo que ya debemos «ignos» —menciono parándose de inmediato de donde estábamos y dirigiéndose a la salida, yo apenas pude seguirle el paso, aún me sentía consternada por lo que acababa de suceder, una sensación extraña.


Ya era finalmente viernes, la semana no fue tan mala al menos para mí, Harry parecía estar en un constante estrés, estaba preocupado por Sirius y el comportamiento de Ron no ayudaba mucho. Además, para finalizar la semana se venía la doble clase de pociones con Slytherin.

Estábamos casi entrando a la sala cuando Malfoy y compañía nos impidieron el paso, tenían una insignia brillante en sus túnicas, estas resplandecían de color rojo con una frase:

¡Hogwarts no tiene campeón: Potter y Granger ratas a la basura!

—¿Te gustan, Potter? —preguntó Malfoy en voz muy alta—. Y eso no es todo, ¡mira! —Apretó la insignia contra el pecho, y el mensaje desapareció para ser reemplazado por otro que emitía un resplandor verde: POTTER APESTA, volvió a apretarlo y decía en el mismo resplandor: GRANGER APESTA.

Los de Slytherin estallaron en risas. Todos apretaron su insignia hasta que el mensaje POTTER APESTA brilló intensamente por todos lados. Vi la cara de Harry, estaba rojo de furia.

—No te gusto acaso ¿Granger? Yo sugerí que pusiéramos Sangre sucia, pero ya sabes… no queríamos aguantarte llorando cada vez que las vieras. —dijo Pansy Parkinson cuando se puso frente a mí.

—¡Muy divertido! —ironicé frente a Pansy Parkinson y su grupo de chicas de Slytherin, que se reían más fuerte que nadie—. Derrochan ingenio.

Ron estaba apoyado contra el muro con Dean y Seamus. No se río, pero tampoco nos defendió.

—¿Quieres una, Granger? —le dijo Malfoy, ofreciéndosela—. Tengo montones. Pero con la condición de que no me toques la mano. Me la acabo de lavar y no quiero que una sangre sucia me la manche.

La ira que Harry había acumulado durante días y días pareció a punto de reventar por ese último comentario. Antes de poder detenerlo él ya tenía su varita. Todos los que estaban alrededor se apartaron y retrocedieron hacia el corredor, yo quería detener esto.

—¡Harry! —le advertí.

—Vamos, Potter —lo desafió Malfoy con tranquilidad, también sacando su varita —. Ahora no tienes a Moody para que te proteja. A ver si tienes lo que hay que tener…

Se miraron a los ojos durante una fracción de segundo, y luego, exactamente al mismo tiempo, ambos atacaron:

—¡Furnunculus! —gritó Harry.

—¡Densaugeo! —gritó Malfoy.

Lo siguiente paso muy rápido. Sus hechizos chocaron a la vez por lo que rebotaron en distintos ángulos. Yo sentí el efecto de inmediato y a juzgar por el grito de Goyle le sucedió lo mismo. Sentí como mi boca se destrozaba, algo estaba creciendo ahí y había roto mi encía, el dolor era horrible, insoportable, sentía como toda mi boca palpitaba y como mis dientes se alargaban tanto que ya no cabían ahí dentro.

—¡Hermione! —Ron se acercó a mi apresuradamente, intentando sacar mi mano que cubría mi cara, yo no quería ni abrir los ojos, pero él insistió. No fue una visión agradable. Mis dos incisivos superiores, que ya de por sí eran más grandes de lo normal, crecían a una velocidad alarmante. Parecía un castor. Apenas lo vi no pude evitar gritar, no solo del dolor, sino de la imagen que veía, definitivamente parezco un castor.

—¿A qué viene todo este ruido? —dijo una voz baja y apagada. Acababa de llegar Snape, esto era lo que faltaba.

Los de Slytherin se explicaban a gritos. Snape apuntó a Malfoy con un largo dedo amarillo y le dijo:

—Explícalo tú.

—Potter me atacó, señor…

—¡Nos atacamos el uno al otro al mismo tiempo! —gritó Harry.

—… y le dio a Goyle. Mire… —Snape examinó a Goyle, cuya cara no hubiera estado fuera de lugar en un libro de setas venenosas.

—Ve a la enfermería, Goyle —indicó Snape con calma.

—¡Malfoy le dio a Hermione! —dijo Ron—. ¡Mire! — Me obligó a que le enseñara los dientes a Snape, ya me pasaban del cuello de la camisa. Podía escuchar la risa de Pansy atrás mío.

Snape me miró y supe que se venía algo feo.

—No veo ninguna diferencia. —Que hijo de puta, ¡es un maldito!, ya no pude más y me di media vuelta, eché a correr por el corredor hasta llegar a la enfermería, tenía las lágrimas a punto de salir de mis ojos.

Al llegar Madame Pomfrey me atendió de inmediato, pese a las continuas quejas de Goyle, pues ella insistió en que lo mío era más grave ya que mis dientes no paraban de crecer. Con un rápido hechizo ella paro el crecimiento y comenzó a reducirlos.

—No entiendo por qué usted, el señor Potter y el señor Weasley siempre se meten en problemas —reclamaba mientras hacía el hechizo— espero que con esto del torneo no los vea más seguido.

Yo le intente sonreír, aunque era difícil con los dientes que llegaban más allá de mi mentón. Hasta que por fin se habían reducido a un tamaño normal, debo admitir que deje que los redujera más allá del tamaño del que estaban antes del hechizo, ahora sí parecían dientes normales. Cuando terminó me dio una poción por si sentía dolor, la verdad era que sí se sentía una molestia, pero no era tan fuerte. Luego dijo que podía volver a clase, lo pensé durante un minuto, sabía que debía ir, es decir, soy yo, yo jamás pierdo clases, pero esta vez me sentía sobre pasada. Era como si todo lo que había estado sucediendo desde la elección del cáliz cayera sobre mis hombros, lo había evitado, eso no era normal en mí, pero lo había hecho. Estaba metida en uno de los torneos más peligrosos que conocía, no sabía que era la primera prueba y solo tenía semanas para prepárame, ¡perfectamente podría ser ir al bosque prohibido y pedirle un poco de telaraña a Aragog! Por Merlín, no quiero esto y ni siquiera tengo opción. Ni siquiera era eso el 100% de mis preocupaciones.

Por otro lado, ¡mis padres me iban a matar!, primero por estar en un torneo mortal del que aún no les había hablado y segundo, por mis dientes. Yo sé que ellos tenían la idea de hacerme un tratamiento bucal después que terminará la escuela, ya que así podrían revisar mes a mes el avance y la evolución de mis dientes, pero ahora, prácticamente no era necesario. Claro que tenía que explicarle todo el contexto de este cambio y no creo que le agrade mucho que diga que básicamente me llego un hechizo de rebote cuando mi mejor amigo se batía a duelo con otro estudiante justo antes de una clase. Sí, definitivamente me iban a matar o a encerrar en casa para que no vuelva aquí ¡y con justa razón!

Por último, estaba Fleur, no había querido ni pensar seriamente en lo que hemos estado haciendo, es decir, no es que fuera algo malo. Pero nuestra relación se estaba volviendo diferente a cualquiera que haya tenido antes, nos llamábamos por apodos cariñosos ¿Qué se supone que significaba eso? No tengo la menor idea, tampoco sé si quiero descubrirlo. Solo sé que espero todo el día para verla en la biblioteca la cual ya no uso para estudiar sino para mantener conversaciones con ella, sé que la extraño apenas salimos de ese lugar y que en clases solo pienso en lo que hablaremos hoy, todo esto es impropio de mi persona.

Estaba tan sumida en mis pensamientos que no me di cuenta de las figuras que tenía delante hasta que hablaron.

—¡Hey! Ya no volviste—era Harry, pero no estaba solo, venía con Colin Creevey— al parecer tenemos que ir a sacarnos una foto para El Profeta, por ya sabes, ser campeones —me explicó al ver mi cara de confusión, yo solo asentí y lo seguí.

—¿Qué pasó? —le pregunte al ver su cara que de por sí estas semanas era de perro rabioso, pero esta vez lo era aún más.

—Snape nos castigó, a mí y a Ron —dijo entre dientes, luego me miró— lo siento, te acaba de llegar un hechizo de rebote y yo aquí quejándome, ¿estas bien? —yo le sonreí.

—Sí, solo tengo ganas de no ingresar más a pociones y que a Malfoy le caiga una bludger —le respondí tratando de darle ánimo, funciono porque se echó a reír e incluso Colin que iba un poco delante de nosotros sonrió.

—Es una lástima que este año no haya campeonato de Quidditch para hacer tus deseos realidad —respondió con mejor cara.

Estuvimos en silencio hasta llegar al lugar de la foto, Colin nos deseó suerte y entramos a un aula pequeña. En esta no había mesas sino un espació vació con algunos muebles en las paredes cubiertos con sabanas. Estaban puestas cinco sillas y Ludo Bagman estaba sentado en una hablando con una bruja desconocida, tenía una túnica de color fucsia, parecía elegante.

Como de costumbre, Viktor Krum estaba de pie en un rincón, sin hablar con nadie. Aunque Fleur intentaba hacerle conversación. Fleur parecía mucho más contenta de lo que la había visto la última vez que estuvimos los cuatro reunidos. Aparte había un hombre con una enorme cámara de fotos negra que echaba un poco de humo, él observaba a Fleur por el rabillo del ojo, no me gusto eso. Bagman se dio cuenta de nuestra presencia, o más bien la de Harry.

—¡Ah, aquí están! ¡El campeón-que-sobrevivió! Entra, Harry, entra… No hay de qué preocuparse: no es más que la ceremonia de comprobación de la varita. Los demás miembros del tribunal llegarán enseguida…

—¿Comprobación de la varita? —repitió Harry ¿esto no era solo de fotos?

—Tenemos que comprobar que sus varitas se encuentran en perfectas condiciones, que no dan ningún problema. Como sabes, son las herramientas más importantes con la que van a contar en las pruebas que tienen por delante —explicó Bagman—. El experto está arriba en estos momentos, con Dumbledore. Luego habrá una pequeña sesión fotográfica. Ésta es Rita Skeeter —añadió, señalando con un gesto a la bruja de la túnica de color fucsia—. Va a escribir para El Profeta un pequeño artículo sobre el Torneo.

—A lo mejor no tan pequeño, Ludo —apuntó Rita Skeeter mirando a Harry. Tenía peinado el cabello en unos rizos muy elaborados y curiosamente rígidos que ofrecían un extraño contraste con su rostro de fuertes mandíbulas; llevaba unas gafas adornadas con piedras preciosas, y los gruesos dedos que agarraban un bolso de piel de cocodrilo, crueldad a la vista, terminaban en unas uñas de varios centímetros de longitud, pintadas de carmesí. —Me pregunto si podría hablar un ratito con Harry antes de que empiece la ceremonia —le dijo a Bagman sin apartar los ojos de Harry—. El más joven de los campeones, ya sabes… Por darle un poco de gracia a la cosa.

—¡Por supuesto! —aceptó Bagman—. Es decir, si Harry no tiene inconveniente…

—Eh… —vaciló Harry.

—Divinamente —exclamó Rita Skeeter. Sin perder un instante, sus dedos como garras cogieron a Harry por el brazo con sorprendente fuerza, lo volvieron a sacar del aula y abrieron una puerta cercana, pobre, seguro eso será una mala experiencia.

Mientras Harry estaba encerrado con esa señora, me acerque a los dos campeones de la sala.

—«Egmione», un gusto «vegte» —dijo Fleur apenas me acerque, fue imposible no sonreír al escuchar su adorable voz.

—Lo mismo digo Fleur, hola para ti también Viktor —dije y aproveché de saludar al búlgaro.

—Hola Herrrmione —dijo el joven Krum con dificultad.

—Parece que tú «eges» la única capaz de sacarle palabras a este hombre —espeto Fleur, sacando un bufido de Viktor, yo solo reí, haciendo que Viktor me mirará, acto seguido frunció el ceño.

—Tus dientes —susurró el jugado de Quidditch—están distintos.

—Oh… —¿Cómo se dio cuenta? Estoy segura de que ni Harry lo notó— Sí, tuvieron una pequeña modificación —confese sonrojada, Fleur me miraba con el ceño fruncido mientras se arreglaba el pelo, algo le molestaba.

—¿Qué te pasó? —soltó directamente la francesa.

—Pues… es complicado, un hechizo que salió volando, no es la gran cosa —intente salir de la conversación, aún no había asimilado todo.

Por suerte fuimos interrumpidos por la llegada de Dumbledore, quien al no ver a Harry preguntó de inmediato y no le gusto la respuesta, rápidamente fue a interrumpir la conversación que tenía con la señorita Skeeter.

Al instante Harry volvió al aula y no venía muy feliz.

—¿Estas bien? —pregunte cuando él ya estaba cerca, solo asintió.

En poco tiempo la sala se llenó, estaban los directores de las otras escuelas y el Señor Crouch.

—Permítanme que les presente al señor Ollivander —dijo Dumbledore, dirigiéndose a los campeones—. Se encargará de comprobar vuestras varitas para asegurarse de que se encuentren en buenas condiciones antes del Torneo.

Mire hacia donde señalaba Dumbledore, ahí estaba el anciano mago de grandes ojos claros que aguardaba en silencio al lado de la ventana. Ya conocía al señor Ollivander. Se trataba de un fabricante de varitas mágicas que se ubicaba en el callejón Diagon, le había comprado la varita que aún poseía.

—Mademoiselle Delacour, ¿le importaría a usted venir en primer lugar? —dijo el señor Ollivander, avanzando hacia el espacio vacío que había en medio del aula. Fleur Delacour fue a su encuentro y le entregó su varita. Como si fuera una batuta, el anciano mago la hizo girar entre sus largos dedos, y de ella brotaron unas chispas de color oro y rosa. Luego se la acercó a los ojos y la examinó detenidamente.

—Sí —murmuró—, veinticinco centímetros… rígida… palisandro… y contiene… ¡Dios mío!…

—Un pelo de la cabeza de una veela —dijo Fleur—, una de mis abuelas.

De forma que Fleur tenía realmente algo de veela, eso no me lo esperaba, es decir, es hermosa sí e hipnotizante pero no lo creí ni siquiera cuando Harry lo insinuó la primera vez que la vimos en el Castillo, tampoco ella ha hablado de eso, quizá no le guste… pensé que debía contárselo a Ron, pero no hablamos.

—Sí —confirmó el señor Ollivander—, sí. Nunca he usado pelo de veela. Me parece que da como resultado unas varitas muy temperamentales. Pero a cada uno la suya, y si ésta le viene bien a usted… —Pasó los dedos por la varita, según parecía en busca de golpes o arañazos. Luego murmuró: —¡Orchideous! —Y de la punta de la varita brotó un ramo de flores—. Bien, muy bien, está en perfectas condiciones de uso —declaró, recogiendo las flores y ofreciéndoselas a Fleur junto con la varita.

—Señor Krum, ahora usted. —Fleur se volvió a su asiento, sonriendo a Viktor cuando se cruzaron, este mantenía la cabeza gacha. Sacó la varita y se quedó allí con el entrecejo fruncido y las manos en los bolsillos de la túnica. —Mmm —dijo el señor Ollivander—, ésta es una manufactura Gregorovitch, si no me equivoco. Un excelente fabricante, aunque su estilo no acaba de ser lo que yo… Sin embargo… —Levantó la varita para examinarla minuciosamente, sin parar de darle vueltas ante los ojos. —Sí… ¿Madera de carpe y fibra sensible de dragón? —le preguntó a Krum, que asintió con la cabeza—. Bastante más gruesa de lo usual… bastante rígida… veintiséis centímetros… ¡Avis! —La varita de carpe produjo un estallido semejante a un disparo, y un montón de pajarillos salieron piando de la punta y se fueron por la ventana abierta hacia la pálida luz del sol. —Bien —dijo el viejo mago, devolviéndole la varita a Krum.

— Señorita Granger, su turno. —Me acerque para dársela. —¡Ah!, veamos, ésta la hice yo, ¿verdad? —dijo el señor Ollivander con mucho más entusiasmo—. Sí, la recuerdo bien. Contiene fibra de corazón, un Hocicorto sueco. Veintisiete centímetros… madera de vid… agradablemente flexible. Está en muy buenas condiciones… —aún recuerdo cuando entre a su tienda por primera vez para conseguirla, en ese momento todo era surrealista, estaba en un nuevo mundo, me había enterado que existe algo especial en mí. Cuando el señor Ollivander me dio la primera varita me advirtió que posiblemente no encuentre la que estaba hecha para mí en el primer intento, pero para su sorpresa, la mía y la de mis padres cuando la tuve en mis manos sentí como todo mi cuerpo se conectaba a está y apenas al moverla logre cerrar un par de cajones de la tienda, la había encontrado de inmediato o bueno, ella me encontró a mí— ¿La trata usted con regularidad? —preguntó sacándome de mis recuerdos.

—Trato de cuidarla —repuse con una sonrisa. Vi por el rabillo del ojo como Harry miró su propia varita. Estaba llena de marcas.

El señor Ollivander hizo salir de mi varita una serie de anillos de humo plateado, se declaró satisfecho y luego dijo:

—Ahora queda… el señor Potter. —Harry se levantó y fue hasta el señor Ollivander cruzándose conmigo. Le entregó su varita. —¡Aaaah, sí! —exclamó el señor Ollivander con ojos brillantes de entusiasmo—. Sí, sí, sí. La recuerdo perfectamente

El anciano mago se pasó mucho más rato examinando la varita de Harry que la de ningún otro. Pero al final hizo emanar de ella un chorro de vino y se la devolvió a Harry, declarando que estaba en perfectas condiciones.

—Gracias a todos —dijo Dumbledore—. Ya pueden regresar a clase. O tal vez sería más práctico ir directamente a cenar, falta poco para que inicie… —Nos levantamos para irnos, tenía sensación de que al final no todo había ido mal aquel día, pero el hombre de la cámara de fotos negra se levantó de un salto y se aclaró la garganta.

—¡Las fotos, Dumbledore, las fotos! —gritó Bagman—. Todos los campeones y los miembros del tribunal. ¿Qué te parece, Rita?

—Eh… sí, ésas primero —dijo Rita Skeeter, poniendo los ojos de nuevo en Harry —. Y luego tal vez podríamos sacar unas individuales.

Todo lo demás fue estresante. Las fotografías llevaron bastante tiempo. Dondequiera que se colocara, Madame Maxime le quitaba la luz a todo el mundo, y el fotógrafo no podía retroceder lo suficiente para que ella cupiera. Por último, se tuvo que sentar mientras los demás se quedaban de pie a su alrededor. Krum quien se suponía que estaba acostumbrado a aquel tipo de cosas, se escondió al fondo para quedar medio oculto. El fotógrafo parecía querer que Fleur se pusiera delante, pero Rita Skeeter se acercó y tiró de Harry para destacarlo. Luego insistió en que se tomaran fotos individuales de los campeones. Con Viktor y conmigo no hubo muchos problemas, las fotos fueron rápidas para mi alivio y el de él, ahora estaban con Fleur, con quien parecían demorar más debido a la insistencia del fotógrafo de pedir más imágenes en diferentes ángulos.

—Te dije que era una veela —me susurró Harry, antes de que pudiera responderle fue llamado por el fotógrafo.

—«Pagece» que nos han quitado tiempo de la biblioteca —ahora era otra la voz que susurraba en mi oído, esta hacía que me recorrieran escalofríos por todo el cuerpo.

—Sí, pero se viene un fin de semana… —susurre de vuelta, tenía algo en mi mente, yo quería hablar con ella afuera de ese lugar, quería caminar con ella mientras hablábamos de lo mucho que odia el clima, quiero salir con ella, no algo romántico o tal vez sí, no lo sé, aún no pienso en ello, quizá hablar más con ella aclaré esto— podríamos salir por ahí —propuse en voz baja dudando de sí de verdad esas palabras habían salido de mi boca.

—Oh cherie, ¿«segá» que me estas invitando a una cita? —pregunto pícaramente, aunque en su cara había un notable sonrojo.

—Podría ser —respondí intentando sacar la poca valentía que tenía en esos momentos. —¿te gustaría?

—Me encantaría cherie —respondió, seguidamente a eso se acercó lentamente hacía mí para depositar un pequeño beso en mi mejilla, casi rozando la comisura de mis labios, se quedó ahí unos segundos hasta que sentimos un carraspeó.

—Creo que ya deberíamos ir a la cena —era Harry, que nos miraba burlonamente, mis mejillas de inmediato se hicieron del color de pelo de los Weasley, lo mismo pasó con Fleur.

—Claro, claro, nos vemos «Hegmione», me informas después que haremos —se despidió la francesa.

—Así que… ¿ahora se besan? —preguntó Harry cuando ya estábamos cerca del Gran Comedor.

—¿Qué? No, no, es solo su forma de despedirse —dije aún con las mejillas rojas.

—Claro, ni de Viktor ni de mi se despidió así Herms…, de hecho, ni siquiera se despidió de alguien que no fueras tú—siguió molestando.

En toda la cena siguió haciendo comentarios del estilo, yo apenas podía responder en realidad, aunque me sentía complacida de esas despedidas por parte de Fleur.

En la cena solo estuvimos nosotros dos, ninguno de los Weasley estaba y decidimos no comentar nada al respecto, hasta que al final subimos a dormir.


Respuestas:

Guest: Me alegro mucho de que te esté gustando, espero que con este capítulo te siga gustando uwu y no te preocupes, que no tengo interés alguno en abandonar esto, al contrario, quiero continuarlo y dar una buena historia.

Im french: Yes, Gabrielle is very cute and I hope we can see more of her in the next chapters.


Hola de nuevo, me perdí durante una semana por temas de estudio, pero aquí les dejo un nuevo capítulo. Espero que les haya gustado, que hayan disfrutado y a ver que se viene ahora, ¿Qué pasará en esta primera cita? ¿será muy pronto para que descubra Hermione lo que siente? Bueno, ¿Quién sabe?

Me disculpo por la demora, pero intentaré todas las semanas poder actualizar.

Espero con ansias algún comentario, queja, amenaza de muerte o cualquier cosa.

Nos vemos la otra semana.