AVISO: TODOS LOS PERSONAJES MENCIONADOS EN ESTE FIC SON PROPIEDAD DE SUS RESPECTIVOS CREADORES Y COMPAÑIAS, ESTE FIC FUE ESCRITO CON FINES DE ENTRETENIMIENTO

THE REDEMPTION OF THE FALLEN HEROES

CAPITULO I

Julio del 2018

Han transcurrido 4 años desde el incidente biológico ocurrido en la ciudad de Nueva York, incidente en el cual se vieron involucrados los veteranos sobrevivientes de Raccoon City, Chris Redfield y León S. Kennedy los cuales pudieron eliminar la amenaza del A-Virus.

Después de concluida aquella misión, León continúo realizando su trabajo de manera profesional, pero la carga emocional que llevaba consigo comenzaba a afectarlo con cada momento que pasaba, por lo que sus superiores optaron por darle descanso por algún tiempo hasta que estuviera apto para regresar a sus funciones como agente y desde entonces ha llevado una vida tranquila alejada de todo lo que tuviese que ver con bichos biológicos.

Era pasada la media noche en la fría ciudad de Seattle, León se encontraba relajándose por así decirlo en un bar ubicado en el centro de la ciudad tratando de cicatrizar las heridas emocionales y las pesadillas que no dejaban de atormentarlo, esta actitud lo volvió aún más reservado y solitario de lo que ya era, dejo de tener comunicación con los pocos amigos que tenía, esto según el para no ser molestado por nadie, o al menos eso creía.

-Oye cielo… Sírveme otra ronda. –dijo León refiriéndose a la camarera.

-Aun tienes bastante, termínate ese trago primero. –le dijo la camarera de forma seria.

-Escucha cariño, según el letrero que tienes ahí en la barra dice "el cliente siempre tiene la razón" así que por te portas amable y me das otro trago. –dijo León.

-Supongo que tienes razón… pero si vuelves a hablarme de ese modo te juro que llamare a la policía y les diré que me estabas acosando sexualmente. –dijo la camarera en tono molesto.

-Ok cariño, tu ganas. –dijo León.

Acto seguido el agente se tomó el trago de golpe, pero en ese mismo momento una voz se dirigió a él.

- ¿No es algo temprano para estar bebiendo, Kennedy?

León volteo la mirada y fue entonces que reconoció a la persona que le hablo.

- ¿Phil Coulson?… valla, esta si que es una sorpresa… ha pasado tiempo ¿eh? –dijo León.

-Lo mismo digo, Kennedy… -dijo Coulson. –Debo decir que fue difícil encontrarte.

-Y yo que pensé que nadie daría conmigo aun a pesar de me desconecte del mundo… -dijo León. -oye y como va todo en SHIELD… Ah sí lo olvide, tanto ellos como los vengadores son historia antigua. –dijo León con sarcasmo.

-Presentí que dirías eso, Kennedy. –dijo Coulson.

-El hecho de que este retirado no quiere decir que me entere de las cosas que suceden alrededor y lo que sucedió en Tokio fue noticia internacional. –dijo León.

-Si y gracias a ese incidente, el gobierno de Japón declaro a los vengadores como personas non gratas en aquel país, aunque debo admitir lo que vino después me dejo impactado, mira que declararlos también como enemigos mundiales por parte de la ONU fue algo que jamás me imagine ver. –dijo León.

-Si y a partir de ese momento se dio una cacería por todo el mundo no solo hacia los vengadores sino a otros héroes que colaboraron con ellos en el pasado, la gran mayoría están presos en "la Balsa" entre los prisioneros mas destacados estan el capitán Rogers, Stark, la agente Romanoff (black Widow), Clint Barton (Hawkeye), Nick Fury, Hank Pym (Ant-man) y también algunos de los mutantes del profesor Xavier.

-¿Y qué hay del gigante verde, de la bruja escarlata, del dios del trueno y del rey de Wakanda? –pregunto León.

-Hulk fue confinado en la zona negativa al igual que Wanda, de Thor no se tienen noticias del desde hace varios años y en lo que respecta a Black Panther se le tiene prohibido visitar cualquier nación aun a pesar de que no estuvo involucrado en los incidentes de Tokio. –respondió Coulson.

-Valla que el mundo se los jodio a todos y de qué manera… -dijo León. –Y supongo que vienes a pedirme ayuda para limpiar el nombre de los vengadores, porque si ese es el caso yo paso.

-Casi, pero no… -dijo Coulson. –La verdadera razón por la cual he venido a buscarte es por esto.

Enseguida Coulson le muestra un portafolios el cual estaba herméticamente cerrado.

- ¿Viniste desde tan lejos solo para pedirme a que te ayude a abrir ese portafolios? –pregunto León.

-Aunque ese fuera el caso sería prácticamente imposible ya que la única forma de abrirlo es por medio de una huella digital, lo que vengo a pedirte es que se lo entregues a su dueña. –respondió Coulson.

- ¿A su verdadera dueña? –pregunto León.

-Así es, León… -contesto Coulson. - ¿el nombre de Hiroshi Okogi te dice algo?

-Desde luego, lo conocí durante mis días en el servicio secreto, era un gran medico de campo, recuerdo que en una de las primeras misiones que nos asignaron a ambos resulte herido de gravedad y de no ser por el quizás hubiese muerto en aquel momento, siempre estaré en deuda con el.

-Entiendo lo que dices, Kennedy… -dijo Coulson. –Fury y yo tuvimos el honor de conocerlo y debo decir que no solo era un excelente médico, sino que también era todo un erudito en lo que respecta a la ciencia, su intelecto estaba a la par del propio Stark, de Reed Richards y de Pym, no por algo era uno de los científicos más respetados de todo SHIELD, es por eso que su muerte inesperada fue algo que impacto a todos.

-Y que lo digas, de solo recordar a su esposa Ume con su pequeña hija en brazos llorando por el buen Hiroshi me dejo marcado… Y supongo que quieres que le lleve este portafolios a su esposa. –dijo León

-En realidad este portafolios le pertenece ahora a su hija, la esposa del doctor Okogi murió hace 1 año. –dijo Coulson.

- ¿Cómo dices?… ¿Ume Okogi también Murió? –pregunto León.

-Por desgracia si… -contesto Coulson. –Aunque debo aclarar que ella volvió a casarse por lo que cambio su apellido y en los últimos años de su vida fue conocida como Ume Aihara, al igual que su hija quien ahora es conocida como Yuzu Aihara.

-Rayos todas estas revelaciones me han dejado con la boca seca… necesito algo más fuerte. –dijo León.

Enseguida León pidió un Whisky doble el cual bebió de golpe, al igual que Coulson quien solo bebía su trago por sorbos.

- y bien estábamos en que quieres que le lleve este portafolios a la hija del doctor Okogi… ¿y tienes una idea de lo que contiene? –pregunto León.

-Para serte sincero desconozco lo que hay dentro, ni el propio Fury tenía conocimiento de lo que contiene y la única persona que puede abrirlo es su hija Yuzu, es por eso que he venido personalmente a pedirte que se lo lleves a ella y no te lo pido como agente sino como amigo. –dijo Coulson.

-Ok, lo hare… le llevare este portafolios a la hija del doctor, pero esto lo hago por él y por su hija, será una manera de comenzar lo que hizo por salvarme la vida. –dijo León.

-Muy bien, ahora una vez dicho esto ahora lo mejor será que te alistes para el viaje a Tokio, una de mis agentes de confianza pasará por ti mañana al atardecer para llevarte al aeropuerto. –dijo Coulson.

-De acuerdo… gracias por la información, Coulson. -dijo León.

-Muy bien, ahora me retiro… aun me queda mucho trabajo por hacer todavía. –dijo Coulson.

-Supongo que estas tratando de limpiar el nombre de Fury y de los vengadores… buena suerte con eso, Coulson. –dijo León.

-Lo se… buena suerte en tu misión, Kennedy… fue un gusto volver a saludarte. –dijo Coulson despidiéndose.

Tokio, Japón

Una ligera brisa comenzaba a caer en la capital nipona, Yuzu Aihara llegaba a las puertas del cementerio, pero antes de llegar se detuvo en una florería para comprar un discreto ramo de margaritas y rosas rojas las cuales eran las favoritas de su madre cuando estaba con vida.

-Hola mamá, disculpa la tardanza, pero al fin estoy aquí. - dijo Yuzu arrodillándose para colocar el ramo en la lápida.

Luego de depositar aquel arreglo floral, la rubia ojiverde comenzó a orar en silencio.

-No sabes lo mucho que te he extrañado, Mamá… han pasado tantas cosas en mi entorno que ni siquiera sé por dónde comenzar, aunque supongo que has estado al pendiente de mi desde el cielo, pero para recapitular esta última etapa de mi vida solo puedo decir que me va más o menos bien, mi trabajo en la cafetería me ayuda a mantenerme al día, solo me un poco para completar para mi viaje a Norteamérica, dicen que las escuelas de danza son las mejores en ese país y aunque al principio dije que iba a dedicarme a ser maestra, otra de mis grandes pasiones es la danza, así que cuando tenga el dinero suficiente seguiré con mi vida lejos de Japón y de todo lo que tenga que ver con Mei… ah Mei… hace más de 2 años de deje de verla al igual que a Harumin, Matsuri y al resto de las chicas, todas y cada una de ellas tomo su propio camino y creo que ha llegado la hora de hacer lo mismo, aunque me gustaría que todo volviera a ser como antes de que dejaras este mundo… no sabes cuánto te extraño, mamá, extraño a mis 2 papás, a las chicas y sobre todo a Mei.

Fue entonces que la rubia rompió en llanto en cuanto recordó a su hermanastra y antes esposa Mei.

-dios, que de malo hice para que Mei me abandonara. –dijo Yuzu sollozando.

De repente sintió una mano que le toco el hombro seguida de una voz muy familiar que le dijo:

-No sigas torturándote de esa forma, pequeña.

- ¡Logan-San! –exclamo la rubia dándole un abrazo. –Me sorprende verlo aquí en Tokio aun teniendo en cuenta el peligro que eso significa para usted.

-Eso me tiene sin cuidado… para empezar yo no tuve nada que ver con lo que sucedió aquí que involucro a los vengadores, decidí venir a visitar la tumba de la esposa de mi mejor amigo, Hiroshi. –dijo logan (Wolverine).

-No sabe el gusto que me da el saber el respeto que aún le tiene a mis padres luego de tanto tiempo. –dijo Yuzu.

-Tus padres fueron unas grandes personas a los cuales les debo la vida y que mejor forma de agradecerles que el de cuidar de su única hija o sea tu, pequeña. –dijo Logan.

-Gracias por sus palabras, Logan-San. –dijo Yuzu.

Tanto Yuzu como el X-men oraron ante la tumba de la finada señora Aihara para luego dirigirse a la salida, cuando de la nada un sujeto sospechoso se acercó lentamente.

-Muy bien esto es un asalto… denme todo lo que traigan ahora. –dijo el maleante, quien sacó un arma.

-Ok ok... de acuerdo, pero por favor no nos hagas nada. –dijo una asustada Yuzu.

Pero el X-men no estaba inmutado en lo más mínimo.

-Escucha es mejor que te vayas si no quieres salir lastimado. –dijo Logan.

-no des un paso más o disparare. –dijo el ladrón.

-Solo inténtalo. –dijo Logan.

-Muy bien, tú lo quisiste, idiota. –dijo el maleante quien dispara a quemarropa al x-men, hiriéndolo en el abdomen

El ladrón se quedaría bastante sorprendido al ver que la herida del X-men comenzó a regenerarse rápidamente.

-No quería hacer esto, pero me has obligado a hacer esto. –dijo Logan.

En instantes el X-men desenfunda sus afiladas garras de adamantium para luego cortar a la mitad la pistola del maleante, causando que este último corriera despavorido.

-Bien, eso le enseñara a ese imbécil. –dijo Logan.

-Dios eso estuvo cerca, solo espero que nadie haya captado esto o de lo contrario estarías en un verdadero lio. –dijo Yuzu.

-Sé a qué te refieres con eso, pequeña... y es por eso que también estoy en Tokio, vine a investigar por mi cuenta más a fondo acerca del incidente que le costó el arresto tanto a los vengadores como a mis colegas. –dijo Logan.

-Pues buena suerte con eso, Logan-San… si necesita algo ya sabe dónde buscarme. –dijo Logan.

-Lo tomare en cuenta… -dijo el x-men

CONTINUARA…