FIC

Historias de Albert y Candy

El Highlander Inmortal

Por Mayra Exitosa

- Eres muy terco, por eso te sucedió esto. Te dije claramente que ellos intentarían todo con tal de poseer tus bienes, sabes bien que se han creído los dueños toda su vida, ahora que apareces era lógico esperar que se deshicieran de ti. - Son mis familiares más cercanos, no sabía que podía sucederme esto, casi sentía el alma partirse en dos, cuándo giré y lo vi, era Reymond. - Medita William, si Reymond se ve afectado con tu llegada es por los negocios que ha hecho, él directamente no es de tu sangre, y solo de apellido su esposa, porque si lo analizamos detenidamente, es hijastra de nuestra tía, no su hija realmente, cuando llegaron a Chicago ellos no tenían muchos ingresos, se ha dado habilidades y al no aparecer en todo este tiempo, muchos creyeron que estas propiedades, el banco y todo lo que conlleva el apellido Ardlay era en cierta forma de ellos. - Dijo Sara que deseaba que conociera a mi sobrina y… cuando le dije que no tenía interés en contraer matrimonio dentro de la familia, fue como un balde de agua fría su rostro cambio, lucía enferma. - La única que sabe de ti y no como tal es la joven Candice White, nadie sabe que estás aquí, ella estuvo cuidando a tu tía hasta que murió, el hecho de que vengas y no estes casado ni con hijos, es fácil querer que desaparezcas. - ¿creen que heredarían lo mío? - Es posible, por ahora nadie sabe que estas aquí en mi casa, sobre todo que te encuentras con vida, sin embargo, tampoco han hallado el cuerpo en el río. Así que no salgas, le diré a Candy que cuide de ti. - ¿vive contigo, ella? - No, es una dama muy propia, me ve como un amigo, es amistad de mi prometida. - Comprendo, no me habías dicho que ya estabas comprometido. - Deseaba seguir feliz con mi soltería, pero en mi cabeza no deja de estar Patricia rondando y no es justo que ella se marchite esperando a que supere todas mis responsabilidades como heredero, esta semana llegará mi hermano y le presentaré a Candice. - ¿es Candy o Candice? - Creo que su nombre oficial es Candy, pero ya conoces a tu tía, le llamaba Candice por verse más propio, se creía dueña de ella, no la dejaba salir y se empeñó en educarla y hacerla una dama. - ¿una dama? ¿no lo era? - Ella es de un orfanato, cuando supo que se abrió camino gracias a ser ayudante del médico, ha sido una bendición desde su llegada y tu tía se empeño en darle algo de su herencia. - No lo sabía ¿Qué le heredó? – Puede vivir en tu mansión, hasta que se casé. No quiere que ande sin rumbo y de hecho te toca a ti, elegir a su marido para que ella sea una mujer de bien. - ¿a mí? - Al morir tu tía todo es tuyo, la mansión y lo que hay dentro, es una joven hermosa y mira para suerte cuidará de ti, como lo hizo con tu tía.

Alistar se salía de la habitación donde dejaba a William, luego de atrapar su cuerpo casi inerte antes de caer en las cascadas, un invento por limpiar el agua del río había servido para salvar la vida de su tío William, cuando lo encontró no sabía que estaba en la red atrapado, al escucharlo toser sacando el agua por los golpes que había recibido, el mismo inventor tuvo un mal presentimiento, por suerte pudo traerlo a su casa de campo a esconderlo, al despertar y enterarse que lo habían atacado seis hombres y que vio cuándo su tío Reymond les daba dinero, fue lo peor que podía imaginar, escasamente tenía seis meses de haber llegado y sufrir un atentado no era lo deseado, más no podía probarse que lo había atacado, pues el solo vio que recibían dinero los maleantes que lo hicieron y no había otra duda para él de que su llegada había hecho muchos cambios en la fortuna. Salía y al ver a Candy sentada en espera de poder entrar con un pañuelo en los ojos limpiándose las lágrimas, le dio un dolor terrible.

- Tranquila Candy continua con vida, ya tiene la ropa puesta y esta despierto. - ¿puedo pasar a verlo? - por supuesto, pero es tan tarde, pensé que ya te habías ido a dormir. - No podía, temía que estuviera muerto. - No lo está, solo un poco golpeado y el agua limpio la sangre de los raspones. - Tal vez la infecto, esa agua no es limpia, debemos desinfectarlas para que no se en gangrenen. - Convéncelo, ya lo conoces, es igual que la Tía Elroy, en paz descanse y gloria esté. - Precisamente por ella es que sufro, deseó tanto verlo aquí y que ahora salga herido me duele pensar que su tía estaría llorando por él. - Pues tiene suerte, al menos te tiene a ti.

Candy tocaba la puerta para ingresar con una palangana colmada de botecitos y toallas blancas, entraba con familiaridad y revisaba a su nuevo enfermo, colocaba los botecitos con cierto orden y al ver que la observaba, ella le sonreía con sus ojos rojos de tanto haber llorado, - ¿se encuentra mejor? - Si, ¿Por qué lloras? - Temía que le pasara algo y no pasara la noche. - Solo fueron golpes, los troncos debieron haberme rasgado la piel. La red que colocó Stear me sirvió para sujetarme, pero el agua no me dejaba respirar, así que… - No lo diga, está usted muy pálido y cuando lo trajimos aquí, casi muero de pensarlo mal. - Mi tía era la única que se preocupaba por mí. - Lo sé. Por ella es que me da temor que le pase algo, se imagina usted que habría pasado si se va a alcanzarla allá, estoy segura de que se devuelve y me pega una regañina por no haberlo cuidado bien.

La risa le hizo doler los costados, definitivamente estaba muy feliz de verla y saber que realmente se preocupaba por él, más saber que debía elegirle marido para casarla le dio mucha responsabilidad, lo había ignorado hasta que lo acababa de mencionar Stear, más no había visto que ella tuviera a alguien pretendiéndola, por lo que sería bueno investigar si tenía un interés por algún barón. - Candy, ¿no se pondrá celoso algún caballero por estar a estas horas aquí a solas conmigo, cuidándome? - ¿Quién? No hay nadie, el único que puede decirme algo es usted y ya por poco ni eso me hubiera dicho, si usted se muere me quedaría sola de nuevo. El rubio de pronto sintió una punzada de dolor, sabía lo que era quedarse solo en el mundo, más escucharlo de ella, le hizo sentir muy triste, por lo que paso su mano por su rostro y le dijo, - No estarás jamás sola, siempre me tendrás a mí. - Gracias, tendrás que ser inmortal para que no te pase nada, todas las personas que he conocido han partido incluso las que no conocía, como los fueron mis padres, así que es mucha responsabilidad que madame Elroy me haya dejado para cuidar de usted. - ¿Ella te lo pidió? - No, pero si dijo que viviré en su casa hasta que me case, pues supongo que debo cuidar de quien viva conmigo ¿no lo cree?

Candy abrió la cobija y levantó la camisola con una confianza enorme, para ver los raspones, poniendo liquido en la toalla y limpiándolo con tal cuidado, sin ver que no traía ropa bajo esa camisola, estaba a solas con un hombre casi desnudo y ella no le importaba, si alguien la viera, la juzgaría terriblemente mal, no podría casarla con nadie, por lo que observó que muy cuidadosa, limpiaba cada pequeña herida y al finalizar de su pecho comentaba, - En su trasero también vi varias heridas, pero como esta casi sentado supongo que no le duelen - ¿Me cambiaste de ropa? - Estábamos solo su sobrino y yo, él no podía solo, tuve que hacerlo. Además, me pidió que no dijera nada de usted, así que no se preocupe, no le diré a nadie que lo he visto sin prendas. El sonrió al verla ruborizarse y la atrajo con su mano hasta abrazarla. - Solo sabemos que estamos uno con el otro ¿cierto? pues no te dejare sola, no atenderás a ningún otro hombre ¿me lo prometes?

Ella solo asintió y sonrió para quitar las gasas que estaban en su brazos y cambiarlas, como le hacia falta también la de su cabeza, por lo que ella estaba escuchando debía estar delirando su enfermo, pues de pronto sentía como si él no quisiera que otro hombre estuviera cerca y eso no podía ser, el era el dueño de la mansión donde había vivido madame Elroy, en la que había dicho que se quedaría hasta que se casara, más ahora le tocaba cuidar de él, y no estaban en la mansión, sino en la casita de campo, que fue hasta donde lo habían podido llevar por lo pesado que estaba, Stear le había pedido que no mencionara nada acerca de él, si era posible se quedara ahí hasta que él se recuperara, ahora él la abrazaba con la misma confianza que su tía había tenido con ella.

Continuará...


Gracias por leer y comentar, continuando con el reto a una imagen de Loren Mont, a un titulo asignado

esperemos completar cada una de las que comience lo antes posible.

Mil gracias por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar de ningún medio o plataforma alterna,

los personajes son solo como inspiración sin fines de lucro y pertenecen a sus creadores,

Con sincero aprecio

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa