Habian pasado tres años desde que los hermanos de Lait derrotaron al diablo y libraron a todos los habitantes de las islas de sus injustos contratos, en esos tres años muchas cosas habian pasado como que los que antes habian sido sus enemigos como la duquesa de dulce, los habitantes del circo e incluso el rey dado y el demonio, ahora eran amigos, también lo sucedido había hecho que los hermanos maduraran un poco y no volvieran a meterse en líos con juegos de azar (sobretodo Cuphead) Si todo está en paz y tranquilidad, o al menos eso parecía, porque la tragedia llego un día después de que los jóvenes cumplieran 23 años y era que su queridísimo abuelo que tanto los había cuidado y querido falleció de una larga enfermedad dejándolos a todos destrozados de que alguien tan bueno como él se hubiera ido.
La lluvia caía intensamente en la isla, uno apenas podía ver lo que había enfrente de sus ojos, parecía que el cielo estaba llorando la muerte de ese ser tan querido por todos, Mugman se despedía de los últimos vecinos que habian ido a dar el pásame, el funeral seria mañana y necesitaban descansar, el pequeño de los hermano suspiro con tristeza antes de mirar a Mac quien era el último que quedaba.
-¿Estás seguro que esteréis bien?-pregunto la manzana preocupado, dada la situación no era momento para ser sarcástico.
-Sí, ya termine de recoger todo, así que está bien-respondió Mugman intentando fingir una sonrisa.
Mac suspiro molesto de que su mejor amigo intentaba aparentar ser fuerte.
-Sabes que no tienes que fingir conmigo idiota-le riño y el otro sonrió-de todas formas, ¿Cómo esta él? No lo vi en todo el día.
Mugman suspiro antes de girar su rostro hacia las escaleras que daban a las habitaciones.
-No ha salido de su habitación y no me deja verle, no sé qué hacer-dijo dolido, Mac puso una mano en su hombro haciendo que la taza se girara a mirarle.
-Dale tiempo, ya sabes que ese idiota no es bueno expresándose-respondió la manzana y el otro asintió con la cabeza dando le la razón.
Después de que Mac se marchara, Mugman se dedico a recoger las cosas cuando el teléfono de casa sonó.
En las habitaciones de arriba había una de ellas en la que se podía leer un letrero de madera blanco con los bordes rojos que ponía Cuphead en letras rojas, y abajo un cartel que ponía No molestar en grande, en aquella habitación se podía ver a una pequeña taza de porcelana tumbada a en la cama mientras abrazaba un oso de peluche y acariciando un gato que estaba tumbado a su lado, sus ojos estaban rojos de hinchados de tanto llorar y su mirada denotaba una profunda tristeza y dolor.
El sonido de que alguien llamaba a la puerta desconcentro al chico de sus pensamientos quien frunció el seño ya que sabía quien era.
-Lárgate Mugman, no quiero ver a nadie-dijo Cuphead pero el otro no hizo caso y abrió la puerta haciendo que el más pequeño se enfadara.
-Te dije que no quiero ver a nadie-le gruño antes de girarse para darle la espalda.
-Cup acaba de llamar el tío Betcher-Mugman ignorando a su hermano mayor se acerco a él y se sentó en la cama.
-¿Y qué quiere ese imbécil?
-Vendrá mañana para el funeral y quiere que vayamos a verle, dice que tiene una sorpresa para nosotros.
-¿¡Sorpresa!? ¡Qué sorpresa puede darnos ese desgraciado! ¡Claro además de dignarse a aparecer, ni si quiera vino a ver al abuelo cuando estaba enfermo y ahora se digna a aparecer cuando todo ha acabado!-Cuphead estaba furioso y fuera de sí, no paraba de gritar mientras se giro para a su hermano con los ojos llenos de lagrimas recibiendo una mirada de tristeza y dolor por parte del otro, Mugman también entendía a su hermano, el también estaba furioso con Betcher, dolida por la muerte de su abuelo que fue como un padre para él y sobretodo de ver a su pequeña tacita tan destrozada.
Cuphead volvió a girarse para volver a su posición inicial, no quería que lo vieran llorar, no quería que vieran lo débil que en realidad era.
-Yo tampoco estoy contento Cup, pero él es la única familia que nos queda, no podemos perderle ahora, por favor piénsatelo llegara al puerto a las 10 am-fue lo único que dijo Mugman antes de levantarse y marche de allí.
-"¿Por qué? ¿Por qué has tenido que marcharte? Tú eras el único que me quedaba que me entendía, que no me odiaba, ni me veía como a un monstruo… ¿Qué hago ahora sin ti abuelo?"-pensaba cup sin dejar de llorar-"Si tan solo ella estuviera aquí"-fue su último pensamiento antes de caer completamente dormido.
