Título: Buir bal ad

Autor: Lady chibineko

(Miembro de la Orden Sirusiana)

(Miembro de la Mazmorra del Snarry)

(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)

Disclaimer: La franquicia de 'Star Wars' es propiedad intelectual de George Lucas, y 'The Mandalorian' fue creado por Jon Favreau. Nada es mío y no gano nada más que un poco de diversión con éste escrito.

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Grogu dejó que papá lo acomodase sobre una roca en el pequeño claro donde el mandaloriano había aterrizado la N-1 Starfighter, para luego proceder a prender una fogata, antes de desembarcar un par de cosas de las alforjas de la nave.

Grogu escuchó a papá gruñir una vez más sobre el espacio, y como la N-1 pronto iba ser no ser lo suficientemente grande para los dos, y suspiró.

A Grogu le gustaba la nueva nave ¡Era muy rápida! ¡Y tenía su propia cabina!... Pero era cierto que el espacio les estaba quedando pequeño. Si bien todas sus posesiones previas se perdieron con la antigua nave, una vez más estaban acumulando cosas (armas, alimento, artículos básicos de limpieza y supervivencia, un botiquín o dos, un par de mudas de ropa para cada uno ¡Y hasta un juguete para Grogu!... además del pomo de la palanca de la antigua Razor Crest, claro estaba) y el espacio iba a faltar en poco tiempo.

Pero eso era algo de lo que iban a preocuparse luego.

Por el momento, papá se acercó hasta el fuego con una cacerola, una rejilla e ingredientes deshidratados que habían conseguido en el último mercado por el que habían pasado, dos planetas atrás; y comenzó a preparar el guiso que ambos iban a comer ese día.

Y mientras Din Djarin hacía algo tan mundano como cocinar, Grogu no pudo evitar que su mente lo llevase un poco por la senda de los recuerdos, sobre todo porque ese día Grogu estaba más que determinado a entregarle a su papá el regalo por el que tanto se había esforzado. Papá merecía tener cosas y recuerdos lindos, y si Grogu podía dar algo de eso de vez en cuando a papá, era suficiente para el pequeño niño.

Con todo, Grogu no pudo evitar retroceder hasta el día en que papá lo encontró junto a sus captores, y como había logrado sacarlo con vida de allí.

El pequeño tenía que admitir que ver a un cazarrecompensas cubierto de metal de pies a cabeza, de la manera más literal posible, no lo había hecho sentirse exactamente seguro en un primer momento; pero una voz alrededor, que definitivamente había sido la Fuerza, le había dicho que todo iba a estar bien. Fue por eso que había ido relativamente tranquilo junto al sujeto, y por ello que lo había ayudado con el mudhorn más adelante... Y por lo mismo estuvo al borde de la desesperación al ser entregado a los remanentes del Impero para pronto ser sometido a pruebas y a la extracción de su sangre.

Debía de admitir que, por un momento, realmente deseó que todo acabase.

Hasta que él volvió. Hasta que por fin pudo respirar luego de tanto tiempo y aprendió una vez más lo que era sentirse seguro, tener alimento en el estómago, y suficientes horas de sueño.

No iba a embellecer la realidad y decirse a sí mismo que todo fue perfecto durante aquellos primeros meses con su ahora papá; sobre todo cuando éste aún no sabía lo que era ser uno. Fueron meses de aprender el uno sobre el otro, de permitirse confiar y de meter la pata hasta el fondo; pero... todo ello había valido la pena.

Y para ser honestos, aún andaban aprendiendo, pero... Grogu no cambiaría lo que tenía de momento por nada del universo; que era justamente por lo cual se encontraba en aquél momento en ese claro en específico, esperando su cena; y no entrenando con el maestro Luke.

Y es que ¿Acaso existió otra elección para él que volver con su papá mandaloriano, tras dársele la oportunidad de elegir entre un escenario y otro? ¡Por supuesto que no! Ya no.

Tal vez antes... Antes del ataque al templo Jedi en Coruscant, o antes de ser encontrado por piratas y contrabandistas la primera vez. Incluso tras cualquiera de las veces que fue capturado por un grupo u otro ¡Fueron 28 años de tortura, de hambre, de miedo, de no saber si iba a morir ese día! ¡De no ser capaz de defenderse a sí mismo! Una pequeña oportunidad de volver a ser un aprendiz de Jedi, de estar seguro; y la hubiese tomado sin dudarlo un segundo.

Ahsoka Tano le dijo a papá que sus primeras memorias de esos años eran borrosas ¡Por supuesto que lo eran! ¡¿Quién iba a querer recordar una vida como esa?! Grogu no, y si la togruta siquiera pensaba diferente, pues la antigua padawan del caballero Skywalker necesitaba reevaluarse a sí misma muy seriamente.

Fue ella también la que dijo con sorpresa en la voz que 'increíblemente' había desarrollado apego hacia su nueva figura paterna.

Osea ¿En serio?

Tres quintas partes de su vida siendo torturado y/o utilizado como artículo de contrabando, y viviendo en medio del miedo y la miseria ¿Y la sorpresa era que se aferrase a quien le había dado no solo seguridad, sino también cariño y calor por primera vez, incluso desde antes de iniciar aquél calvario?

Porque pueda que haya estado cuidado y a salvo en Coruscant, pero un Templo Jedi no era exactamente un entorno familiar. Un Jedi debía de deshacerse de sus lazos emocionales después de todo, y Grogu ni siquiera recordaba de dónde provenía antes de pisar el suelo del templo, ni tenía siquiera la sensación lejana de haber sido alguna vez envuelto en el abrazo de sus padres. Nada.

Así que pues, sí se sentía un poco mal por el maestro Luke, pero apenas se le dio la oportunidad de elegir, no lo dudó un segundo. Porque con Din Djarin no solo se volvió a sentir seguro y recobró su salud, no solo se volvió lo suficientemente fuerte como para combatir sus miedos y lo suficientemente libre como para ser un niño; sino que además conoció lo que era ser parte de una familia por primera vez y el que lo cuidasen sin esperar nada a cambio más que su bienestar. Porque para su papá, Grogu era un niño, y no un futuro padawan o un prisionero valioso.

Junto al mandaloriano, Grogu aprendió que estaba bien sentirse triste o feliz; y que era normal hacer travesuras, así como que lo reprendiesen luego con firmeza, pero con cariño a la vez.

Entre los brazos de papá, Grogu aprendió que incluso estando cubierto del metal más resistente del universo, no había nada más cómodo y cálido que estar rodeado de la armadura de beskar de papá.

Beskar como la cota de malla que ahora rodeaba su cuerpo, gracias al regalo de papá; mismo regalo que lo había llevado a estar justo donde quería estar.

Así que ¿En serio el maestro pensó que iba a elegir el sable de luz sobre la cota? El maestro era inteligente, pero al parecer no lo suficiente si creyó que su elección iba a ser en serio el sable.

Mmmm... Tal vez el maestro necesitase pasar un tiempo junto a Grogu y su papá, para que pudiese entender tal y como lo hizo Grogu, que había mejores cosas en el universo que ser un Jedi ¡Como ser parte de una familia! ¡Parte de un clan!

- ¿Grogu?- la voz de su papá lo sacó entonces de sus pensamientos.

Grogu movió la cabeza hasta enfocarse en el casco de su papá, y un ligero '¿Eh?' salió de sus labios, como sucedía casi siempre que su papá lo llamaba, arrancando una ligera risa del mandaloriano.

Pero es que Grogu no podía evitarlo. Desde que Ahsoka Tano le revelase su nombre a su papá, éste lo pronunciaba siempre no solo con el mismo tono de voz pausado con el que usualmente hablaba, sino que también introducía una cierta inflexión que era casi como una petición de permiso para usar dicho nombre.

Grogu no había entendido en un inicio el porqué de aquello. En realidad, no había sido hasta hacía pocas semanas atrás, luego de volver con papá, que el pequeño usuario de la Fuerza finalmente había entendido.

Papá se lo había explicado durante una de las lecciones que le había estado dando durante sus momentos tranquilos de viaje por el universo. Los nombres para los clanes pertenecientes a los 'Hijos de la Guardia' que era el enclave de su papá, y ahora también el suyo; eran un dato que si bien podía ser compartido con otros, era preferible que se mantuviese en reserva; motivo por el cual si bien el cazarrecompensas mandaloriano era conocido desde hacía años en el medio, únicamente lo conocían como 'Mando'. Los nombres eran algo especial para los miembros del enclave, y más aún para los miembros dentro de un mismo clan. Grogu y su papá eran un clan de dos personas, y por lo tanto sus nombres eran el doble de especial entre ambos.

A Grogu le gustaba aquello ¡Lo hacía sentir increíblemente afortunado y especial! Así que si bien el nombre de Grogu había sido recientemente 'reactivado' gracias a Ahsoka Tano y algunas personas lo conocían, le gustaba más cuando era su papá quien lo llamaba por su nombre, y no le importaría mucho que los demás se olvidasen de éste, y quedara solo entre su papá y él.

Y hablando de su papá, éste lo observaba con los dos cuencos de guiso aún en su poder, uno en cada mano.

- ¿En qué pensabas, pequeño? Parecías estar a muchos clicks de distancia de aquí, tanto que no me escuchaste llamarte las dos primeras veces.

Grogu simplemente se encogió de hombros mientras inclinaba un poco la cabeza. Prefería guardar por ahora sus pensamientos para sí mismo, gracias.

Papá suspiró bajito y negó con lentitud.

- Lo que sea, puede esperar; o la comida se terminará enfriando y vas a tener dolor de estómago de manera innecesaria. - dijo el hombre sentándose en el suelo con las piernas cruzadas al lado de la piedra donde estaba Grogu, tras lo cual le ofreció un tazón al niño.

Y de pronto Grogu decidió que aquél era tan buen momento como cualquier otro para ofrecerle a papá su regalo. No, en realidad, aquél era mejor que cualquier otro momento; así que sin aceptar el tazón de guiso, el niño descendió de la piedra y dirigió sus pasos hacia el mandaloriano, quien de pronto se notaba confundido.

- ¿Grogu?- inquirió el hombre un poco perplejo.

El niño finalmente se situó al lado de su papá y levantó sus pequeños brazos en una clara petición de que éste alzase y acomodase en su regazo.

El cazarrecompensas volvió a suspirar, pero no por ello dejó de poner de lado los dos cuencos de guiso, antes de alzar al niño y acomodarlo, efectivamente, en su regazo; para después dar otro suspiro, bajar un poco los hombros y tan solo... esperar lo que fuese que Grogu quería. Lo cual parecía estar tomando algo de tiempo.

Grogu frunció su pequeño entrecejo.

¡No era su culpa! ¡¿De acuerdo?!

Él había vuelto con un plan, con la firme intención de darle a su papá un regalo tan especial como el que el mandaloriano le ofreció al mostrarle su rostro justo antes de que el maestro Luke se lo llevase consigo. Y tras todos esos meses viendo y escuchando a su papá, Grogu entendía que aquello había sido algo grande... ¡Monumental!

Por lo tanto, lo mínimo era tratar de igualar un poco aquél regalo con uno propio, para finalmente decidir regalarle a papá su primera palabra; que por cierto sería su mismo papá (en todos los sentidos que se pueda interpretar aquello).

Después de todo, el pequeño dominaba la sílaba 'pa', por lo que solo había sido cuestión de practicar decirla, y parar tras la repetirla 2 veces. 'Pa' no era suficiente, y 'Papapapapa' no funcionaba. Le tardó un poco, pero llegó a dominarlo en sus momentos a solas, poco después de reunirse nuevamente con papá.

¡Y viene entonces el mencionado a decir lleno de emoción que iba a introducirlo en el camino del enclave, y que iniciarían con enseñarle las palabras básicas en Mando'a!

- No espero que puedas pronunciarlas aún, así que con que las sepas por ahora es más que suficiente.

Y en un abrir y cerrar de ojos, papá le cambió todo el itinerario.

'Pa' era una sílaba que dominaba, pero la otra... para dominar la otra sílaba, que venía a ser toda la palabra, había demorado ¡SEMANAS!

No importaba. Las cosas buenas tomaban su tiempo ¿Cierto?

Cierto.

Entonces practicó, y más o menos... No, definitivamente lo había logrado.

Era momento de entregar su regalo.

Colocó sus dos pequeñas manos sobre el pecho de su papá, sus pequeñas garras chocando ligeramente contra el beskar de la armadura; miró hacia el visor del casco de su papá y exhaló con determinación mientras bajaba un poco las orejas.

- Brrrr... Brrrr...- comenzó con aire determinado, aunque le estaba costando más de lo que pensó.

De pronto el mandaloriano envaró un poco la espalda y un aire preocupado lo envolvió.

- ¿Tienes frío, niño? Con más razón deberías de comer entonces. La comida caliente te hará entrar en calor.

Grogu gruñó ante la interrupción y soltó una pequeña perorata de chillidos amonestadores '¡Estoy en algo importante de momento! ¡Papá, haz el favor de no interrumpir!'

Los hombros del cazarrecompensas cayeron ligeramente de nuevo.

- De acuerdo, de acuerdo. Lo siento.

Grogu volvió a concentrarse.

- Brrrr... Brr... Buir.- dijo finalmente, y miró con atención a su papá.

El mandaloriano por su parte había perdido todo atisbo de vida alrededor suyo, pareciendo de momento más una estatua que un ser vivo de carne y hueso. Grogu estaba seguro de que incluso había dejado de respirar de momento, como los sujetos que papá encerraba en carbonita.

Ninguna de esas señales, el pequeño Jedi mandaloriano las consideraba negativas de manera alguna.

Con una gran sonrisa que mostraba todos sus pequeños dientes, el niño volvió a concentrarse en formular la palabra.

- Brrr... ¡Buir!- dijo una segunda vez en presencia de su figura paterna, dejando salir un pequeño chillido de emoción al final.

Fue como si el hechizo se hubiese roto, y una oleada de la más profunda de las emociones embargase al mandaloriano humanoide. Grogu incluso estaba seguro de haber escuchado un muy pequeño sollozo antes de ser envuelto en el abrazo cálido y seguro que siempre obtenía en medio del beskar de la armadura de papá; porque de nuevo, el beskar no era ni frío ni duro, sino cálido e invitante, como lo era en ese momento.

Grogu dejó escapar un gorjeo antes de comenzar a ronronear, y solo porque con cada pronunciación se le hacía más fácil y porque podía, dejó escapar un suave 'Buir' mientras se arrebujaba un poco más en el abrazo de papá.

- Grogu, ner ad. Ner adiik.- escuchó el niño susurrar a su papá, y no pudo evitar que sus ronroneos se intensificaran.

Y para su dicha, ambos permanecieron así por varios minutos más, en los cuales el niño supo que su regalo había sido bien recibido. Su primera palabra había sido ofrecida a su papá, y la misma había sido recibida con el grado de importancia que el pequeño había querido darle.

Y si al final, tras recordar que aún debían de cenar, un guiso completamente frío los había recibido... Pues eso había valido completamente la pena.

The End

Las palabras en Mando'a en éste fic vieron la luz gracias a la página Mando'a - English Translator de LINGOJAM ( /Mandoa-EnglishTranslator) y la página de Mando'a de Star Wars Wiki ( es/wiki/Mando/Leyendas).

Buir bad ad: Padre e hijo

Grogu, ner ad. Ner adiik: Grogu, mi hijo. Mi niño.

Notas de la autora:

Pues aquí ando entrándole al vicio de Din 'papá soltero y luchón' Djarin, y su adorable bendición de medio siglo de edad... no me culpen, fui débil ante la tentación.

No creo escribir mucho de estos dos, pero tampoco voy a decir que esto va a ser lo último. Mi muso me ha dicho que van a haber chispazos por aquí y por allá. Y soy feliz con eso.

Muchas gracias a quienes han leído hasta aquí y nos vemos más adelante.

Un gran apapacho felino para todos.

chibineko chan

(Miembro de la Orden Sirusiana)

(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)

(Miembro de la Mazmorra del Snarry)

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