Bienvenido a un nuevo fic, tres cortos fic sobre ShikaTema que participa en el concurso de San Valentín: "Correspondencia", de la página ShikaTema: Hojas de la Arena.
La lluvia de idea que elegí fue: "Mi cita me dejó plantado".
Disclaimer: Los personajes usados pertenece Masashi Kishimoto, autor de Naruto. La historia es creación mía.
No quería maldecir, pero le parecía razonable hacerlo. Tamborileo nuevamente los dedos en la lisa superficie de la mesa, el olor a café le estaba abriendo el apetito. Volvió a ver la hora, justo ya iban a pasar una hora desde que llegó. Su cita lo dejó plantado, sin poder evitar la sensación de decepción y tristeza lo embargó.
Dejó caer un suspiro y levantó la mano, e hizo una señal para que la linda camarera pueda anotar su orden. Comeria algo y luego se retiraría, no pensaba que había algo de malo pedir un café y un par de galletas después de todo había esperado como un idiota una hora hasta que llegue su cita.
Mientras disfrutaba con calma su bebida caliente y sus galletas con chispa de chocolate, nuevamente escuchó la campanilla tintinear, su vista se dirigió automáticamente hasta la entrada sin ninguna razón aparente, ya que era imposible que fuese su cita, aunque tenía una leve esperanza aún viva.
Dejó de masticar cuando sus miradas se encontraron, su ojos verde azulado mostraban un brillo malicioso. Su mandíbula volvió lentamente a recuperar su movilidad, masticando la masa crujiente, sin saborear. Lentamente apartó la mirada sin intención de hacerle notar aún más que sabía de su presencia, sin embargo, era demasiado tarde.
Esta vez no reservó su maldición mentalmente cuando de repente la vio caminar hasta su mesa y sin pedir permiso se sentó en la silla que debería ser ocupada por su cita que lo dejo plantado. Sin duda era su peor día.
Su bravucona sin pedir permiso sacó una de las galletas que quedaba del platillo, aún manteniendo la sonrisa maliciosa.
– ¿Qué sucedió, bebito llorón? – Pregunta con deleite la mayor. Él solo pudo rechinar los dientes. – Tu cita te dejó plantado en San Valentín. – Deja caer una risa evidenciando nuevamente que le gustaba meterse con él.
Cansado de sus burlas, se arma de valor para responder.
– Al parecer no soy el único. – Responde con una sonrisa de lado, intentando competir contra la malicia de ella. – ¿Qué ha sucedido, tu cita vio lo poco femenina que eres y se esfumó con un pretexto tonto?
La rubia frunció el ceño molesta por sus palabras.
– ¿Poco femenina? – Y antes de poder continuar, él le responde con una sonrisa maquiavélico, como si estuviera esperando por este momento.
– Las mujeres a tu edad ya saben maquillarse. – Le recalca. – O pensaba formar parte del circo de los fenómenos.
No era de los que se dejaban provocar con facilidad, pero desde que la conoció ella se había metido con él, burlándose, poniéndole ridículos apodos, y estaba fastidiado de que su cita lo dejó plantado cuando él podría estar cómodamente en su hogar descansando, aprovechando la ausencia de sus padres.
Ya estaba harto de tener que tolerar la actitud desagradable de la rubia problemática que aún no supera que le ganó en el partido de ajedrez de un concurso nacional. Estaba cansado de dejar que se saliera con la suya solo porque era una mujer.
