Continuación...
Sabía que sus palabras la habían lastimado porque a pesar que tenía un notable fruncido, no le atacó con una de sus prepotentes frases que siempre tenía preparada para defenderse, sin embargo, solo se mantuvo con esa adusta mirada mientras comía una tras otra de las galletas. Bebió su café cuando vio la última galleta desaparecer en la mano de la rubia.
Pidió la cuenta cuando la rubia sin palabra alguna se levantó y caminó hasta la salida, con la galleta en mano aún.
La culpa lo estaba carcomiendo, chasquea la lengua y veloz fue tras ella después de pagar la cuenta. Al salir, pudo ver que ella dobló en una de las cuadras, corrió para alcanzarla.
– Oye. – Intentó tener su atención una vez que la alcanzó pero ella lo ignoró magistralmente.
Ambos vivían en el mismo edificio, por lo que caminaron juntos hasta el metro sin decir ni una sola palabra.
Creyó que era una señal que el metro estuviera vacío, se sentó a su lado, ella seguía con el ceño fruncido adornando su cara.
– Temari –
– No tengo una figura materna como las otras chicas. – La voz femenina le interrumpe, mirando al frente con el mentón levantado, el tono más duro y los ojos conteniendo la emoción que sentía. – Mamá se fue antes de tiempo, papá no volvió a casarse o tener novia, y no conozco a ningún familiar más que el hermano de mamá que murió antes de que pudiera tener una novia para que al menos comparta esos secretos. – Indico como si hablar del fallecimiento de sus familiares fuese lo más normal.
Shikamaru se sintió fatal, había escuchado algunos rumores pero no les había prestado atención porque más de uno eran creación de personas aburridas con su propia vida.
– Lo siento, no sabía. – Dijo con torpeza. Temari suelta un sonido apagado de una risa cansada.
– Nunca te has preguntado ni has parado a hablarme o saludarme, vivimos uno al lado del otro y aún así – Cierra sus labios, apretando con fuerza para que las siguientes palabras no se escapen.
La razón era que la familia Sabaku No daba mucho miedo, parecía una familia ligada a la mafia, algo problemático si se lo preguntará. Aunque otro punto era que no tenía mucho interés de entablar una conversación con una muchacha que lo trataba de lo peor, metiéndose y gruñendo a cada rato, era linda pero muy problemática.
– A veces pienso que es lo que quieres. – Confesó, ella voltea a verlo. – Siempre estás de mal humor y me estás molestando, y creo que es porque no te caigo bien. – Guarda silencio antes de continuar. – Si es debido a la forma en que te trate la primera vez. – Que no recordaba. – Perdón, no fue mi intención, a veces mi madre dice que mi mente está en las nubes. – Guarda silencio por unos minutos para continuar. – ¿Por qué no empezamos de nuevo? –Le pregunta con una sonrisa y volviendo a verla.
– No quiero empezar de nuevo. – Contesta sin dirigirle la mirada.
