Gravity Falls es de Alex Hirsch y de Disney.


—Vamos, admitelo.

—No lo haré —respondió la rubia cruzándose de brazos.

—Hay Pacifica, no es tan dificil, solo debes decir "Amo a Pines" y listo —le refuto una chica castaña con el pelo hasta los hombros.

—Ustedes perdieron un tornillo, no lo amo chicas, ¿Acaso no lo entienden?

—La que no entiende eres tu —otra chica de cabello rojo le quito las cobijas de un tirón—. Si estas segura de lo que dices, entonces por que estabas balbuceando su nombre mientras roncabas.

Pacifica no queria admitirlo pero desde el momento en que el patético de Dipper la salvo, no ha dejado de pensar en él ni un solo segundo. ¿Cómo estará?, ¿Qué estará haciendo?, ¿La extrañara de la misma forma? pero no puede sacarse de la cabeza el ¿Habra conseguido novia ya? Se sacudio mentalmente. No queria adelantarse a lo imposible, porque lo suyo era eso, algo que jamás podrá ser.

Ella, toda una niña que nada en billetes y él, un posible campirano que solo piensa en misterios y aventuras.

Si no queria admitirlo, no era porque no quisiera, pero el simple hecho de estar rodeada de gente a la que solo le importa el estatus social... mejor que su secreto se lo lleve hasta la tumba antes de recibir las burlas de los que se creen superiores e importantes.

—Estas callada Pacífica —la castaña alza una ceja—. Eso quiere decir, que estamos en lo cierto.

—¡Te gusta Pines!

Ambas se cubrieron la boca para no reírse, para después cantar "Pacifica y Pines están juntos sentados bajo el árbol", pero la expresión de Pacifica mostraba lo contrario.

—¡Que NO!

Y como respuesta, las chicas recibieron un almohadazo de la rubia.

No queria tocar el tema de nuevo, asi que y a la fuerza saco a sus amigas de su habitación y cerró la puerta con llave, para sentarse y apoyar su cabeza sobre sus rodillas. Le costaba, pero sus amigas habían dado en el clavo.

—Lo extraño y... creo que ¿Lo amo? —murmuro para sus adentros.

Lo que no sabia era que las otras dos chicas lograron escucharla, riendose discretamente se alejaron. Algo se traían entre manos.

Los días se volvieron semanas. La nieve empezaba a caer, pero por muy extraño que parezca, no hacia tanto frio. En la nueva casa de los Noroeste, Pacifica disfrutaba de una bebida caliente hecha por ella misma. Si, desde ese día en la mansión, la rubia empezó a dejar de lado su actitud de "niña mimada" y empezar a ser ella misma.

Desde tender la cama hasta prepararse unos hot cakes (que al principio fueron un desastre y termino quemando casi todo) eso sin tener que llamar a la servidumbre, lo cual sorprendió exageradamente a Preston, Priscilla, sus amigas y los mayordomos.

—¿Qué? —pregunta como si no fuese la gran cosa y sigue con lo suyo. Ignorando las miradas de los ahí presentes.

Nadie dijo nada. Todos siguieron con lo suyo, a lo mejor a Pacifica poco le hubiese importado, pero lo cierto es que al ver los rostros de complicidad de sus amigas, juraba que algo pasaba y si no le habían dicho nada, seguro es porque ella es la perjudicada; nada bueno sale de ese par. Solo lanzo un bufido fastidiada y continuo en la preparación de su desayuno.

...

El resto del dia y la tarde fue normal, a excepción de los mayordomos y las mucamas poniendo los adornos y las luces navideñas justo como les estaba indicando Priscilla, sus ojos se posaron no solo en lo perfecta que estaba quedando en la casa, sino que también miraba de reojo a su hija que estaba sentada en el primer escalón con un cuaderno y un lápiz en las manos ¿Estara escribiendo? No, ese no era su diario entonces ¿que era?

—Pacifica —la llamo.

—¿Si mamá?

A diferencia de Preston, Pacifica se mostraba un poco más segura estando con su madre. Incluso ella fue de las pocas personas de "clase alta" en aceptar la amistad que tenia su pequeña con los gemelos misterio. La mujer se sentó a su lado y al ver lo que estaba haciendo su hija, no podía creerlo.

Se había dibujado a ella misma bajo los copos de nieve, tomada de la mano con el chico de gorra de pino que logro conquistarla, sin saber aun el como lo hizo, ambos usando ropas de invierno con sus colores distintivos; él azul y ella morado que cubrían gran parte de sus caras coloradas por el frio. La pobre Pacifica sin saber que hacer ante la reacción de su madre, cerró rápidamente su cuaderno y oculto el rubor de sus mejillas.

—Querida, no te avergüences, es normal sentir esas cosas.

—Lo se, pero no por ese torpe. —Se cubrió más la cara.

No quería admitirlo, mucho menos enfrente de su madre, pero desde el incidente en su antigua mansión, la chica empezó a ver a Dipper con otros ojos. Incluso quería admitir que hasta le parecia lindo cuando no habian tenido ningun tipo de contacto, pero debia seguir un protocolo donde la gente del pueblo es inferior, además ella odiaba a su hermana, así que también debia de odiarlo a él.

—Lo amas.

Eso sin duda la dejó fuera de base.

—La verdad no estoy segura.

—Esa no fue una pregunta Pacifica —la hizo mirarla a los ojos—. Ese brillo en tus pupilas, ni con Max o con otros chicos lo has tenido pero con el chico Pines... —en eso las pupilas de Pacifica brillaron aún más—. Ahi esta.

El sonrojo volvio, quiza esta vez con más intensidad.

—¿Crees que deberia hacer algo?

La sola sonrisa de Priscilla respondio a su pregunta.

...

La noche hizo acto de presencia. La nueva casa Noroeste estaba repleta de gente con clase, pero por obra del destino varios del pueblo se colaron para el infortunio y desagrado de Prestón, que no le quedo de otra más que aceptarlos, al menos por esa noche.

Pacifica como siempre destacaba con su vestido color verde agua y su cabello ondulado, no estaba maquillada pero no era algo importante para ella. Se alejo un poco para hablar con amigas y bailar con amigos, aunque no sabia si de verdad lo eran pues al ser niños ricos se debe mantener un bajo perfil.

—Pacifica.

Creyo que se trataba de alguien del pueblo, pero se alivio cuando vio a Tifaffy con un vestido azul cian y a Kate con su vestido color rojo cereza. Ambas chicas sin pensarlo, la agarraron de ambos brazos y la llevaron hasta el patio de atras.

—¿Qué creen que hacen? —se estaba quejando

—Ya veras —dijo Kate.

—Y mas vale que nos des las Gracias —secundó Tifanny.

Estaba por preguntar cuando lo vio justo a unos metros de ella, simplemente no creia lo que veia.

—Dipper —musito.

No estaba con traje de gala pero se veia bien.

Se restrego los ojos, se pellizco disimuladamente el brazo para ver si despertaba de ese sueño, pero Dipper aun seguia ahi. Era real, ¿pero cómo? Por un segundo vio a las chicas y ellas solo silbaron, haciendose las que no sabian pero Pacifica nego con la cabeza.

Solo bastaron segundos y unos cuantos pasos para quedar frente a frente.

—Rubia oxigenada —la saludó con mofa.

—¡No te burles de mi cabello! —inflo sus mejillas coloradas.

Dipper rio.

—Estas hermosa —dijo con una sincera sonrisa.

Se sonrojo, pensando que su mamá y sus amigas estaban en lo cierto. No se puede evitar lo que ya es obvio.


NA: Eso es todo. Ojala les haya gustado, a mi me gusto escribir sobre Pacifica, de hecho queria subirlo en Diciembre pero el señor bloqueo aparecio (Bloqueo, bloqueo jajaja ok no. Necesito amigos :'v). Asi que aproveche que es mes de la mujer para subirlo.

Un beso y nos vemos en el final de esta pequeña saga.