El alguacil del pueblo tamborileó sus dedos con impaciencia sobre la mesa de caoba que conformaba su escritorio, perforando con la mirada al grupo de adolecentes que tenía enfrente. Vilma en un gesto nervioso presionó sus gafas contra su nariz y suspiró esbozando una risa nerviosa y apresurada.
El oficial bufó con su rostro enrojecido mientras que un sonido viscoso impactaba el piso dirigiendo su atención a un hombre maduro y calvo con un traje manchado al igual que su rostro con merengue de pastel tan intensamente que gotas de este se deslizaban hasta terminar en el piso.
— Oficial, pe-ero podemos explicarlo— declaró Dafne por fin luego de un largo e incómodo silencio.
— Dijeron que el culpable era él— exclamó con las palabras saliendo entre sus dientes con furia— aseguraron que era él quien estaba tras las apariciones de la araña monstruosa...¡Lo aseguraron!— gritó golpeando su escritorio.
— Alguacil— le llamó aquel hombre mientras con forzada paciencia se retiraba el batido de la cara.
— ¿¡Qué!?— prorrumpió haciendo que este y la pandilla saltaran en su sitio.
— Recuérdeme ¿por qué no lo he despedido?
El oficial de policía tragó saliva y se puso pálido, dándose tarde de su error.
— Fue mi trampa señor, yo debo pagar— indicó Fred armandose de valor.
— Debo asumir toda la culpa—confesó Vilma— fue mi teoría, mis conjeturas las que nos llevaron a tenderle esa trampa, yo soy la culpable.
— Yo lo atraje allí, es mi culpa— señaló Dafne.
Por primera vez en toda su trascendencia, misterio a la orden había fallado de la peor forma, una pista errónea había guiado todo su proceder de manera errónea y todo se les había venido encima al igual que aquel pastel de bodas de cinco kilos sobre un despistado e inculpado alcalde.
— Recuerdenme ¿por qué no puedo poner tras las rejas a todos ustedes?.
— Por que misterio a la orden a resuelto el misterio y tenemos con nosotros al culpable— declaró la voz agua de Shaggy Rogers detrás de la puerta de la comisaría.
Scooby entró primero con el rostro en lo más alto lleno de orgullo, Shaggy llevaba amarrado con unas tiras de salchichas a una mostruosa araña color gris oscuro, mientras devoraba con su mano libre una de ellas.
Las reacciones de sorpresa y felicidad por parte del equipo no se hicieron esperar, era un hecho tan improbable tan increíble, que no lo hubieran imaginado ni en sus más alocados sueños. Apreciaban con todo su corazón a Shaggy y a Scooby y sabía que podían contar con ellos, pero ver entrar a ese par de gallinas con el monstruo atrapado y descubierto no entraba en ello.
Shaggy se puso frente al monstruo enmascarado con una inusual valentía, lo tomó del rostro y jaló con fuerza.
— El culpable detrás de la araña monstruosa es...
— ¡ El chef Willow!— exclamaron todos con sorpresa.
— Hubiera sido nuestro último sospechoso, él nos trajo aquí— declaró Fred molesto.
— Así es Freddy, pero todo era una trampa, nos hizo creer que alguien buscaba ahuyentar su clientela del restaurante y perderlo...—explicó Shaggy
— ...cuando en realidad, él mismo lo hacía...— completó Vilma— ¿Pero por qué?.
— Podremos ser un par de gallinas, pero sabemos sobre comida y todo en ese restaurante era una mentira ¿Verdad Scooby?
— Si, mentira.— secundó Scooby afirmando.
— La comida era procesada, el restaurante estaba fracasando y él no era un chef.— sentenció Rogers señalando al culpable que se encogió en hombros derrotado.
—Vaya, si que me han sorprendido chicos— indicó la chica peliroja del grupo— creo que todo este tiempo los hemos subestimado.
— Quería dinero ¿Verdad? —intuyó Vilma— si el culpable era el alcalde, él tendría que pagarle.
— Era un plan infalible y lo hubiera logrado si no fuera por ustedes chicos entrometidos y su estúpido perro—exclamó furioso.
— ¡Scooby doobi Doo!
—No, esperen chicos, yo necesito saber, Shaggy y Scooby ¿Cómo lo supieron?—preguntó Vilma intrigada— es que bueno, hasta yo lo pasé por alto.
— El picante— declaró Scooby.
—¿Picante?— preguntó el oficial desconcertado.
— Su menú anunciaba: auténtica comida mexicana— señaló Rogers tomando una copia del menú que guardaba entre sus ropas— ningúna, ni una sola lleva picante, chiles, pimientos, ají... ningúna...lo supimos con solo olerlo— explicó Shaggy de cierto modo ofendido.
Scooby miraba al chef con una mirada llena de decepción meneando la cabeza.
— Nadie que se llame chef, nadie que tenga un restaurante prestigioso y respetable y allí prepare comida fresca haría algo así.
— Soy de estómago sensible, mi primo me enviaba lo que no se vendía en Taco Bell...
— Llevenselo
El criminal fue arrastrado a una celda y el el equipo de misterio a la orden perdonado, incluso el alcalde terminó felicitándolos. Aquel par de tontos devoradores de comida adquirió una nueva visión para sus compañeros, reconociendo que su estómago y talentos culinarios, los habían salvado esta vez.