Momento

Nanatsu no Taizai © Nakaba Suzuki

Sinopsis: Lo que no importa es el tiempo, sino el momento, la emoción [Kiane Weekend 2021].

Nota de la autora: ¡Saludos a todos! Aquí ando quitando polvo a esta cuenta de historias trayendo consigo un nuevo proyecto: la Kiane Weekend 2021. Sí, les interesa, en mi tablero de anuncios dejé más información de quienes lo organizan hace semanas.

Si bien el evento es en diciembre, quiero aprovechar en este momento para dejar el prólogo y generar expectativas (no sé, quizás, delirios de esta autora). En fin, lean y ojalá esperen la actualización en diciembre.


Prólogo


Sabía con certeza que hoy sería el día en que las cosas cambiarían. Después de siglos de espera, estaba decidiendo finalmente ser un hombre y casarse con el amor de su vida.

Sin embargo, ahí estaba, mirando lo que supuso que era un error, pero no. Lo que reflejaba el agua era a un perdedor que no era siquiera capaz de usar otro peinado para el día de su boda. King se preguntó si había hecho algo para merecer ese ridículo momento, no obstante, no se le ocurrió nada.

Entonces, mientras se miraba por última vez, no pudo evitar vislumbrar cierta línea de pensamiento invadiendo su cabeza. Su corazón palpitó en su pecho, y por un segundo, se preguntó si su querida Diane había pensado en el pasado durante la preparación de la boda.

Comenzó a preocuparse, y aún más cuando recordó los últimos tiempos. No es que estuvieran peleados ni nada, sin embargo, King había atribuido a su poco tiempo con Diane a las preparaciones de una celebración de la cual conocían poco. Yendo de aquí para allá, no se había dado cuenta.

Inmediatamente, sacó esos pensamientos de su cabeza. No había forma de que su amada se estuviera escondiendo de él, ¿verdad…?

Con un resoplido de preocupación, sacudió su cabello y murmuró.

—Ni siquiera puedo estar tranquilo. Ella se va a morir de vergüenza, apenas me vea.

Una voz habló por él.

—¿No acabamos de tener una conversación donde pedimos que seas tú mismo…? Esto podría ser una victoria fácil si fueras más positivo.

King resopló y se sintió como si estallara en llamas. Se contrajo, sintiéndose desprevenido.

—¿Victoria fácil? Nunca. En especial con todo... —y se detuvo. Ahora recordaba por qué odiaba tanto conversar con Ban. Todo se volvía demasiado ruidoso—, con todo lo que hice.

Ban entrecerró los ojos con molestia, consciente de que el Rey Hada estaba más tenso de lo normal. No eran los nervios como los que tuvo antes de que llegara a Elaine, eso era diferente. A pesar de que insistiría con que lo dejara pasar, verlo en ese estado le provocó una atención no deseada.

—¿De qué te estás culpando?

—¿Eh?

—Vamos, Rey Hada, no finjas conmigo —insistió Ban. Ignoró por completo la expresión de King mientras iba caminando hacia él. Una mano firme se posó sobre su hombro—. Estás pensando en todo, ¿verdad?

El Rey Hada asintió sin titubear, retrocediendo en su mente hasta setecientos años atrás.

Todo había iniciado con la búsqueda de su mejor amigo, el encuentro con aquel caballero humano y luego se había producido un enorme vacío. Un vacío que se conectó con el rostro de una chica gigante que observó al despertar de su letargo. Todavía recordaba la expresión en blanco en su rostro mientras la miraba, preguntándose quién era.

Y de pronto, todo lo que lo envolvió fue la presencia de Diane y trajo una sensación refrescante alrededor. Aunque todavía estaba casi vacío, la incertidumbre había terminado, así que todos los momentos pasaron en una perfecta sintonía, nada pretenciosa. Los pensamientos que giraban a su alrededor hacían que la concentración en ocasiones fuera mucho más difícil, pero estaba bastante acostumbrado, por lo que intentaba ahogarlos mientras vivía esos días. Eran días felices.

Excepto ese día. Para King, había comenzado como un día perfecto, sin preocupaciones. ¿Y qué podría ser capaz de romper lo que venía siendo su existencia, su vida, junto a Diane?

Un quejido frustrado escapó de sus labios.

—Ese ruido —murmuró y frunció el ceño antes de girar para ver al hombre que acababa de preguntarle—. El ruido, Ban, creo que todo comenzó con ese ruido.