No estaba muerta, andaba de parranda (?) Ok no, he pasado unos tiempos difíciles no solo en cuestiones personales sino de salud y no había tenido tiempo ni inspiración para escribir, además de que el manga de 100YQ ia no nos ha dado momentos gruvia para fangirlear :'v .

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Este OS está dedicado a mis queridisímas Chachos y Ammipime, por ser un apoyo y compañía en todo este proceso, las amo con todo mi corazón -heart-

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Discraimer: Los personajes no me pertenecen son de Hiro Mashima

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Aclaraciones y / o advertencias.

Semi UA (Semi Universo Alterno)

OoC

• Pareja canon Gruvia

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Sintió las frías gotas de agua recorrer sus enrojecidas mejillas, no sabía si eran sus propias lagrimas o la lluvia que azotaba magnolia desde hace días atrás. Sostuvo con fuerza la tela de su capa para mantener su rostro oculto, no deseaba que el hombre que gritaba su nombre desesperadamente a su espalda viera en lo que se había convertido. Después de todo, él había regresado con la intensión de ser feliz a su lado, de amarla como había soñado desde que se conocieron en un sombrío techo; y ella arruinó tales ilusiones por mero egoísmo.

Resistió la intensa necesidad de su corazón de detenerse y refugiarse en sus brazos, no podría tolerar ver el horror en su rostro masculino en cuanto la mirara a la cara. Si podía ser una mujer egoísta por última vez, quería que guardara en sus recuerdos a la Juvia feliz que había sido parte de Fairy Tail.

Abordó rápidamente el tren que la llevaría a su última morada, misma que visitó en primavera, esperanzada de encontrar alguna pista sobre su origen. En ese momento no se imaginó que la esperanza e ilusión se convertirían en una maldición que le arrebataría la vida. Pero debió de suponerlo, después de todo ella era una ame'onna, una mujer desdichada que no estaba destinada a ser amada. Limpió la lagrima que caía de su ojo izquierdo y cruzó el estrecho pasillo hasta llegar a su asiento designado, agradeciendo a dios una de sus pocas consideraciones al evitar que hubiera más pasajeros a su alrededor.

Si iba a morir por lo menos quería hacerlo de forma tranquila y solitaria, como la lluvia que la acompañaba.

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Maldijo con frustración mientras golpeaba el suelo con toda la fuerza que tenía, si tan solo hubiera descubierto su intención de huir un poco antes, hubiera sido capaz de detenerla. Pero no había forma de que pensase que Juvia lo dejaría, le prometió volver para estar con ella y se esforzó durante toda su misión para regresar lo más rápido e ileso que pudo. Ella lo había recibido con un cálido abrazo y una sonrisa brillante, feliz por verle. Y en pocos días toda esa felicidad se había apagado, como una llama bajo la lluvia.

Al principio creyó en su palabra, aceptó que eran los nervios los que la hacían actuar de manera diferente a la usual, fue paciente ya que también era inquietante para él. Se adaptó a sus extraños pedidos y condiciones para salir juntos, sin importar que cada vez se volvían más complicados de cumplir. Tampoco dijo nada cuando se apartó de su toque, una noche que volvían de cenar, a pesar de que lo lastimó. Ni siquiera protestó cuando se mudó y comenzó a evitarlo más descaradamente. No, solo espero paciente a que Juvia, la mujer que amaba, hablara con él y así pudieran arreglaran cualquier problema que hubiese surgido entre ellos.

No obstante, los días pasaron, la lluvia se hizo presente y fue incapaz de dejarla sola más tiempo. Por ello fue en su búsqueda, decidido a averiguar cualquier cosa que la afligiera y seguro de que lo resolverían, juntos, como siempre había sido. Sin embargo, solo encontró una habitación vacía y una carta de despedida. Corrió para darle alcance y pese a lograr verla a la distancia, Juvia abordó un tren hacía un lugar desconocido, sin dejar que la estrechara en sus brazos y le suplicara que se quedara.

De pronto se percató del frío de la lluvia, calando hondo en su piel. Mientras permanecía de rodillas, se preguntó de repente si aquello era un castigo por haberla abandonado en su cabaña compartida o solo era su jodido destino, ese que le arrebataba todo lo que amaba.

Sintió una mano posarse sobre su hombro, presionando con fuerza, no necesito mirar atrás para saber quien era la persona que estaba junto a él. Simplemente se puso de pie, con la determinación de encontrar a Juvia y traerla a su lado.

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Bajo del tren al asegurarse de ser una de los últimos pasajeros en hacerlo. El viaje había sido largo y cansado, aún más debido a su esfuerzo por evitar llamar la atención del resto de tren, cosa que había dudado lograr en varios momentos. Solo pudo calmarse cuando sintió que el tren se detenía.

La luz de sol resultó irritante para su piel herida, antes creyó que aquel lugar tenía un excelente clima, pero al notar la ausencia de su lluvia, supo porqué su familia se había refugiado en aquella zona. Parecía repeler cualquier magia de agua, incluso aquella que nunca había podido controlar. Recordar ello le provoco un enorme malestar, había llegado a este mismo pueblo con la determinación de saber su historia familiar, misma que llevaba años evitando conocer solo para encontrarse con la desgracia y el dolor. Suspiro y alejó aquel pensamiento de su mente, no servía de nada lamentarse, debía de asumir las consecuencias de su ignorancia y resignarse a lo inevitable.

Caminó por el mismo sendero descuidado que atravesaba el pueblo de Zephyr hasta llegar a un gran valle a los pies de una de las montañas que rodeaban toda esa zona. La primera vez fue sencillo subir pero ahora sentía dolor cada que intentaba llenar sus pulmones con aire, además del dolor de su piel. Deseaba con desespero hidratarse pero sabía que exponerse al agua solo agravaría su situación, no por nada era incapaz de mostrarse sin la larga capa que vestía. Por tanto, no se detuvo, siguió avanzando hasta alcanzar el valle bajo la falda de la montaña. Una vez ahí, el descanso sería cuestión de tiempo.

— Juvia solo tiene que esforzarse un poco más — se dijo a sí misma, buscando un poco de consuelo.

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Encontrarla no fue tan difícil como pensó en un principio pensó, Juvia era reconocida por todos en Magnolia y su inusual cabellera la hacía fácil de recordar por los extraños, aún cuando parecía hacer un enorme esfuerzo en esconderlo. Por ello los lugareños le dieron indicaciones exactas del camino que seguía además de hacerle conocedor de su primera visita.

Si bien nunca habían hablado acerca de su pasado, Juvia había dejado claro que era un tema que le importase, siempre repetía que su familia era Fairy Tail. Él la comprendía, porque al haber perdido a su familia en dos ocasiones, el gremio se convirtió en su soporte, creyó que lo mismo era para ella. Pero tampoco podía recriminarle su deseo de saberlo, todos los seres humanos sentían esa necesidad de conocer el lugar de donde venían, su origen. Sin importar cuanto lo negaran, la incertidumbre del desconocimiento no podía ser ignorada para siempre.

— ¿Estás seguro de ir solo? — La preocupación de Erza era evidente a pesar de su intento de esconderla bajo su seriedad. Ella también deseaba asegurarse del bienestar de Juvia mas sabía que si la maga de agua había tomado la decisión de marcharse sola, era porque no quería causar malestar en el resto de sus amigos.

— La traeré de vuelta — prometió antes de dejarlos atrás.

El terreno no estaba adecuado para subir cómodamente pero con su experiencia como mago, fue fácil ascender hasta la base de la montaña. Tan solo minutos después fue capaz de mirar el suave cabello azulino de Juvia, ondeando suave con la brisa, misma que hacía volar las pequeñas flores azules que cubrían todo el valle. Sentada en medio de las flores, Juvia resplandecía como un hada, de esas que aparecían en los cuentos de hadas que tanto amaba. No sabía la razón pero sintió su corazón estrujarse ante la idea, ya que las hadas siempre huían de los humanos, justo como ella había huido de él.

— ¿Gray-sama también tiene un radar de Juvia? — su voz sonaba tan alegre como siempre pero al darle la espalda no sentía su calidez solo frialdad —¿Por eso es que Gray-sama pudo encontrar a Juvia tan rápido?

— ¿Por qué… — susurró con el suplicio que sintió desde que se percató de su plan. Sabía que no era momento de reproches pero no podía comprender sus motivos. — ¿por qué te fuiste, Juvia?

Ella lo conocía bien, comprendería lo que quería preguntar en verdad con tan pocas palabras. Sabría que quería saber porque huía ahora que estaba listo para entregarle su corazón, de compartir su vida con ella y soñar con la familia que formarían. Sabría que la amaba más de lo que habría imaginado. Se daría cuenta de lo absurdo que era alejarse, porque la seguiría a cualquier lugar, simplemente para estar a su lado, justo como ella había hecho.

— Juvia lo siente, Gray-sama — dijo con la voz entrecortada — Juvia solo quería saber… — el sonido de su llanto hizo que se acercara a ella — …saber si ellos amaron a Juvia.

— Lo sé —. Intento consolarla pero una vez más le negó la oportunidad de tocarla, su mano simplemente atravesó su cuerpo. Apretó el puño con dolor y angustia a partes iguales.

— Las personas del pueblo le contaron a Juvia que su familia descansaba justo aquí — comenzó a explicar, con el rostro todavía cubierto. — Todos murieron por una enfermedad, Juvia no estaba infectada así que por eso la enviaron lejos, para que estuviera a salvo.

Una leve sonrisa se formó en sus labios, fue entonces que se percató de la palidez de su rostro. Claro, Juvia tenía piel clara pero nunca tan descolorida como ahora. Incluso sus manos lucían de esa manera. El pánico comenzó a inundarlo al advertir una posible causa de su comportamiento.

— No… eso…

— Juvia solo quería darles las gracias — continuó sin dejarle hablar más — luego volvió a casa, creyendo que todo estaba bien — posó sus manos temblorosas en la capucha de su capa, bajándola lentamente antes de terminar. — Pero Juvia estaba equivocada.

Se quedó sin aliento al mirar su rostro, donde antes había un hermoso ojo azul, pequeñas flores de igual color ocuparon su lugar y no solo eso, podía notar la misma situación en su oído derecho. Las lágrimas surcaron su rostro, demostrando lo destrozado que estaba su corazón. Juvia no tuvo piedad y le mostro más de su cuerpo cubierto de brotes idénticos, sonriendo tristemente mientras sollozaba en silencio.

— ¡Porlyusica! — dijo su nombre con desespero, ella seguro la curaría, justo como lo había ayudado a él con su marca.

Juvia tomó su rostro y negó suavemente, causándole más dolor y llanto.

— Porlyusica-san dijo que no era solo una enfermedad, es una maldición, Gray-sama —. Negó sus palabras, era imposible que no hubiera nada que hacer. — La familia Loxar era la protectora de este pueblo en la antigüedad, cada generación producía al menos un mago de agua por lo que el pueblo estuvo seguro durante años — , se alejó de su lado, como si temiera contagiarlo si permanecía demasiado tiempo a su lado, — hasta que provocaron la ira de Ankhseram, nadie sabe cómo pero la maldición del lirio de lluvia comenzó desde ese momento. — Juvia miró con tristeza las flores de su cuerpo, como si necesitara hacerlo para proseguir. — Juvia investigó más allá y sabe que su familia se fue reduciendo por la maldición, al final solo Juvia sobrevivió.

Hasta que decidió poner un pie en ese lugar, fue entonces que la maldición cayó sobre ella. Sabía que una maldición hecha por Ankhseram era casi imposible de romper, prueba de ello era la primera maestra de Fairy Tail y Zeref, quienes apenas pudieron morir durante la batalla contra Alvarez. Si tan solo la maldición hubiera sido causada por un demonio su magia de devil Slayer hubiera sido más que suficiente para eliminarla.

La abrazó con fuerza, desesperado por la situación y lo que vendría. Rogó una y otra vez porque todo fuera una simple pesadilla pero sentir el consuelo de Juvia le recordaba que era real, que su separación era un hecho.

— Porlyusica-san también dijo que la maldición avanza más rápido si Juvia usa su magia —. Ella había estado usando sus poderes como normalmente lo hacía, por eso es que solo bastaron un par de meses para que llegara a ese estado.

— Si lo sabías ¿por qué la usaste? — gritó, molesto por que fuera tan descuidada con su vida.

No solo la desperdiciaba para mantener las apariencias sino que también la desperdiciaba para salvar una vida como la suya. Era tan estúpido, ella debería vivir.

— Juvia quería ser una maga de Fairy Tail hasta el final — confesó entre lágrimas y no pudo reprocharle nada más.

La acunó en sus brazos hasta sentir que sus lágrimas terminaban de salir, no obstante, al mirar su rostro se dio cuenta de cómo su otro ojo se cubría de más flores, privándola de la vista y de su llanto.

— Gray-sama tiene que vivir — pidió con su cálida voz justo como le había prometido que su vida era suya. — Por Juvia y por Gray-sama.

El nudo en su garganta le impidió pronunciar palabra mas asintió pese a que ella no podía ver su gesto, por ello la abrazo nuevamente, intentando ser fuerte. Cada latido de su corazón parecía robarle la vida, haciendo que la frialdad cubriera su cuerpo al igual que las flores. Podía sentir como su existencia iba desapareciendo mientras era incapaz de evitarlo, como si su vida fuera agua escapando entre sus dedos. Desaparecería igual que lo habían hecho sus padres, Ur y Ultear. Entonces no le quedaría nada más.

— Te amo.

Le susurró entre lágrimas, no podía dejar que se marchara sin decírselo. Lo repitió reiteradas veces, como si aquello compensara el tiempo perdido y sus rechazos. Si hubiera sido menos terco, hubiera podido pasar más tiempo amándola pero era un idiota y en estos momentos solo podía seguir pidiendo a dios que tuviera piedad.

— Juvia también te ama, Gray-sama.

Sintió su cuerpo transformarse en agua para finalmente desaparecer sobre la tierra y las pequeñas flores azules que brotaban de esta. Ni siquiera tendría la oportunidad de aferrarse a su cuerpo y llorar su perdida, al igual que su amor, eso también se le había negado. Era como si existencia significase desgracia.

Gritó su nombre hasta quedarse sin aliento, callando por el dolor de su garganta y la presencia de sus amigos, quienes observaban como se quebraba profunda e irreparablemente. Tal vez le hubiera prometido vivir por los dos pero justo ahora se sentía incapaz de hacer algo más que llorar por la mujer que amaba. Y no estaba seguro si alguna vez dejaría de hacerlo.

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Notas de autora:

Sé que muchos esperarían la continuación de alguna de mis otras historias pero debido a algunos problemas de salud no he sido capaz de escribir como me hubiera gustado, a pesar de tener varias ideas de historias de esta hermosa pareja. Espero encontrar la inspiración para crear algo como esta historia que no fue planeada, y así poder terminar las historias pendientes pero no puedo asegurar nada por el momento.

El título de la historia es el mismo que el de una canción que me inspiró a hacer esta historia, si quieren escucharla, búsquenla en YouTube con el nombre de "secret garden" y les saldrá muy fácilmente. Si conocen Undertale, muy probablemente entiendan la idea general de la historia sin tener que leer esta nota.

Eso es todo, espero poder traer alguna otra historia en el futuro próximo, sino lo siento mucho.

¿Me regalan un review?

¡Gracias por leer!