Boku no hero No me pertenece.

Me preguntaron por una historia de Megumi (Mi OC de Bnha) en el mundo de Harry Potter…y aquí estoy.

Cerveza de mantequilla

Yoarashi Megumi sabe que debió haber ido a Durmstrang con su hermano Inasa, pero al final se había visto influenciada por su padre materno sobre ir a Hogwarts. La historia de Megumi es algo complicada, sus padres biológicos la abandonan cuando es bebé por diferentes motivos (magos oscuros y prisiones que complican mucho su vida), así que quien termina criándola en realidad es la hermana de su madre. Al final quienes deben ser sus tíos, son quienes considera sus padres; así como su primo termina siendo su hermano. La vida en la familia Yoarashi es como un sueño para ella, tomando en cuenta que su vida en realidad pudo ser muy complicada.

Al final, aunque su relación con su padre biológico no es buena, se ve intrigada por estos y decide ir a Hogwarts, porque sus padres biológicos lo hicieron.

Toda su familia es mágica, tanto sus padres biológicos, como sus padres verdaderos; de parte de ambas familias siempre ha habido magia, si bien no muy conocida, la familia Yoarashi es de sangre pura. Había esperado con mucha emoción la idea de entrar a Hufflepuff, ya que sus dos padres habían quedado en esa casa y se habían enamorado de esa forma; además ambos también fueron aurores en su momento.

Por eso cuando tiene 12 años y que el sombrero grite Slytherin, fue una sorpresa. Camina algo aturdida a la mesa de colores verdosos, sintiendo envidia de las otras mesas; todas parecen mucho más animadas que la suya. Megumi es alguien que admira mucho el bullicio y le gusta estar con personas a su alrededor, pero en lugar de sentarse en una mesa y hacer amigos, está en la mesa de las serpientes.

A su derecha está un niño de cabellera de dos colores, que tiene una marca en su rostro que le hace una mueca cuando intenta hablar con este; a su izquierda hay un chico de cabellera oscura que tiene una apariencia de ave, que parece ignorarla también cuando intenta iniciar una conversación.

Megumi suspira, augura que eso no va ser un buen año.

A pesar que miente descaradamente, le asegura esa noche a su hermano por medio de cartas, que está encantada con estar en Hogwarts; ignorando que daría cualquier cosa por irse a Durmstrang con él en este mismo momento. Maldice cuando siente el frio entrar por todos lados, ya que la estúpida mazmorra colinda con el enorme lago que hay fuera del castillo.

Las chicas de primer año tampoco parecen amigables.

Estúpida suerte.

.

.

Contra todo pronóstico Megumi en realidad logra llegar a su sexto año, no es la mejor estudiante y ha perdido la cuenta de cuantos calderos ha explotado; eso sí, es la mejor de su clase en duelos y su velocidad de reacción no ha sido superada por nadie más. Su casa no es la más acogedora, todo lo contrario, pero eso no ha evitado que hiciera sus amigos en otras clases. Su mejor amigo es un Hufflepuff de cabellera verde llamado Midoriya Izuku, el hijo de dos magos mestizos que no pudo hacer magia hasta que encontró una varita mágica en el bosque. Durante los 6 años que llevaban en el colegio, habían intentado descubrir de dónde provino dicha varita que le permitió hacer magia sin frutos; pero en realidad eso fue lo que los ha hecho tan buenos amigos.

Han conocido otros chicos de su generación, dado que la mayoría de clases eran mixtas entre casas, era normal encontrar amistades de todas las casas. Megumi se siente feliz entre los demás, le hubiera encantado estar en Hufflepuff o Ravenclaw, ya que la mayoría de sus amigos son de esas casas…por otro lado Gryffindor.

No tenía nada en contra de Gryffindor en realidad, ignorando la estúpida costumbre de la lucha entre Slytherin y Gryffindor por siglos, Megumi ha conocido personas realmente geniales de la casa de los leones.

Claro.

También ha conocido alguien realmente estúpido ahí.

Bakugou Katsuki, uno de los seres humanos más detestables del mundo mágico. Está bien que vinieras de una familia con buen linaje o que tengas un núcleo mágico mayor que los demás, también que fuera estúpidamente inteligente; pero no hay necesidad de ser una mierda con los demás.

Su primer año en Hogwarts fue haciéndose amiga de Izuku (a quien Bakugou parecía odiar) y haciéndose enemiga de Bakugou. Probablemente todo inicio cuando el primer día Megumi destaco en una clase un poco más que el idiota de cabellera rubia, este claramente no tomaba bien que alguien lo superara. Pero a diferencia de cualquier otra niña que se sentiría asustada por el tipo que amaba explotar cosas, Megumi se había puesto sobre sus talones y le había dado un puñetazo en la nariz al chico.

Ambos fueron a detención y todo había ido de mal en peor desde entonces.

La mayoría de fines de semana de sus primeros tres años pasaron juntos en detención, cualquier profesor que pensara que eso los uniría, no contaba con lo testarudos que serían el uno con el otro. El odio comenzó a crecer rápidamente, compitiendo en cada cosa que tuvieran al frente, provocando que cada uno se uniera al equipo de quidditch de su casa en su segundo año.

En su tercer año las cosas mejoraron un poco, probablemente debido a que su padre biológico había muerto y Katsuki no era tampoco un ser tan maldito. No es que le hubiera dolido tanto, ya que al hombre lo conoce muy poco, pero eso no evito que estuviera casi todo el año siendo arrastrada por Izuku para no perder sus clases.

Su cuarto año fue cuando Megumi e Izuku tuvieron que detener a Iida (un chico de Ravenclaw que le cae bien y es amigo de Izuku) de querer asesinar al tipo que dejo invalido a su hermano, un mago oscuro peligroso. Gracias a la ayuda de Todoroki lograron evitar la peor parte, pero eso les había valido un buen castigo y Megumi perdió su puesto en el equipo de quidditch. No es que Katsuki lo dijera nunca, pero puede ver su cara de completa molestia cuando ese año pierde la final contra Gryffindor.

No se arrepiente, ayudar a un amigo es mejor que cualquier copa.

Su quinto año fue una tortura por sus exámenes, ya que no estaba en el equipo de quidditch tenía mucho más tiempo para estudiar; al menos hasta que encontraron una pista del antiguo dueño de la varita de Izuku. Claro que la pista los llevo a un callejón sin salida, cuando se encontraron atrapados al no poder ingresar a una cueva en el bosque encantado. Luego de investigar en medio de sus exámenes llegaron a descubrir, que un animago podría pasar por la cueva llena de runas.

El problema es que ninguno era un animago.

Megumi había hablado con uno de sus tíos en vacaciones, un tío demasiado permisivo y de quien era su sobrina favorita, para conseguir un libro prohibido para convertirse en animagos. Así que apenas había llegado en su sexto año a Hogwarts, no bien terminado el banquete de bienvenida; tomo a Izuku por el cuello de su capa para arrastrarlo a uno de los salones vacíos de los pisos superiores.

Dado que ninguno de los dos era prefecto de sus respectivas casas, tenían bastante tiempo libre para estudiar sobre el tema.

Parece que convertirse en animago sería un trabajo de meses, no se equivocaron.

—Esto es ilegal—comento Izuku algo derrotado en medio del salón de los menesteres, un cuarto oculto que habían descubierto en su cuarto año.

Su amigo había dejado de verse como el niño adorable que conoce a los doce años, no es el más alto de su generación, pero ha perdido mucho de la grasa de bebé en su rostro. Su cabellera verde sigue siendo demasiada rizada y sus ojos siguen siendo igual de inocentes. Megumi en cambio sigue teniendo poca estatura, su cabellera negra tal vez es lo único que ha crecido de ella, su pecho sigue siendo bastante deprimente.

Con 17 años y sigue viéndose algo infantil.

—Solo si nos descubren—musita mientras añade parte de los ingredientes (que podrían haber conseguido de manera no legal) dentro del caldero; Izuku era mejor que ella en pociones, pero no tenían muchas oportunidades a la hora de hacer todo esto a escondidas—además hemos esperado todo un mes para esto, nada va salir mal—intenta decirle de forma reconfortante.

Su amigo la ve con dudas en su rostro.

—Sabes que si esto sale mal podemos terminar en una mutación de por vida sin vuelta atrás—señala Izuku con una ceja arriba, pero Megumi solamente bufa restándole importancia.

—Por favor, nada va salir mal—

¿Verdad?

Algo sale muy mal.

.

.

Técnicamente no sale tan mal, fue jodidamente dolorosa la primera transformación de ambos y Megumi tiene una queja a quien invento la puta poción. Su amigo logra transformarse en un hermoso carnero que parece mucho más grande de lo normal, en cambio Megumi termina convertida en un puto gato; más que un gato domestico parece un gato de montaña, pero para términos de batalla es igual de inútil. Duran alrededor de dos horas para que Izuku pueda convertirse en humano, jadeante y adolorido contra el suelo; Megumi sabe que hay algo mal cuando ella no regresa a ser humano por mucho que lo intente.

Ambos se ven nerviosos, casi sudando cuando intentan de todo para volverla a transformar.

No sucede nada.

Megumi maúlla indignada mientras Izuku hace malabares para buscar en los libros que sucedió, pero ambos no encuentran nada y eso puede ser peor. La única cosa a su favor es que han hecho la pócima en el inicio de sus vacaciones (que habían decidido pasar en Hogwarts) así que, si esto llegara a durar más de unas horas y convertirse en días, tienen al menos dos semanas antes de que alguien note que Megumi se ha convertido en gato.

Izuku es quien la lleva con él a sus cuartos en Hufflepuff, Megumi no hace más que sentirse como un estúpido peluche mientras es maniobrada por el colegio. Todo es enorme, si bien su olfato, vista y olor ha incrementado; no usar su magia es algo que es una porquería. Deben investigar en la biblioteca sobre algo que pueda ayudarles, pero dado que todo esto es técnicamente ilegal, no pueden decirle a nadie.

Con un extraño sistema de comunicación, ambos deciden que sería mejor buscar ayuda. Los dos mejores de su generación serian Iida y Yaoyorozu sin duda, pero ambos han regresado a sus respectivos hogares para las vacaciones. Escribirles una carta sería demasiado peligroso, así que Izuku pensó en pedirle ayuda a un profesor, para ir a la casa de uno de sus amigos el día siguiente, con una excusa para hacer alguno de sus trabajos.

Aizawa suele ser un profesor amable que podría ayudarlos, no le dirían toda la verdad, por lo cual Megumi deberá quedarse en Hogwarts hasta entonces.

Ese era el problema.

Debe quedarse a cuidado de alguien, pero la mayoría de sus amigos se han ido a sus hogares para las vacaciones.

Todos menos…

—Me niego a ir con ese hijo de perra—dice Megumi en su idioma gatuno, que sabe que Izuku no puede entender debido a las diferencias biológicas actuales.

Aunque el rostro de su amigo demuestra que, incluso sin entender sus palabras exactas, está totalmente en contra. Muerde la mano de su amigo, que parece no inmutarse en medio de su dormitorio; este comienza a guardar cosas totalmente al azar en medio de una mochila, antes de salir del lugar en camino a la torre de Gryffindor.

Maúlla más fuerte, pero Izuku la hace callar para que nadie se dé cuenta de que…han hecho algo ilegal.

—Kaa-chan es el único de nuestros amigos que se ha quedado en Hogwarts junto con Kirishima y Ashido, sé que ustedes se llevan muy mal, pero es lo mejor. Incluso yo he llegado a una tregua desde el año pasado con este, es un buen momento para dar un paso y que ambos sean amigos—intenta tranquilizarla bajo la capa, pero Megumi solo quiere retorcerse de molestia.

Está bien, Megumi sabe que debería dar un paso, si, no lo niega; pero esto no es dar un paso, esto es literalmente ser empujada al tipo que más odia en este lugar.

Para mala suerte suya, se topan a Katsuki y Kirishima fuera de la puerta de su casa, ambos se detienen al ver como Izuku corre en su dirección. Claro que ahora están en buenos términos los chicos, Katsuki e Izuku quienes fueron amigos de la infancia, luego a que el rubio lo maltratara; ahora eran una especie de rivales entre ambos. Una rivalidad un poco más amistosa que la que tenían Katsuki y Megumi, todos saben que cuando ellos se enfrentan en algo, es normal que una cosa termine por explotar…o tal vez dos.

Megumi sisea por bajo, pero decide que este es el mejor plan de acción y guarda silencio.

Katsuki no solamente es la puta estrella de Gryffindor en Quidditch, el muy bastardo es uno de los prefectos y probablemente a este ritmo se convierta en premio anual el siguiente año. Ignorando su actitud de mierda, todos los profesores siempre lo alaban por sus buenas calificaciones y ser casi un prodigio. No fue así en sus inicios, Megumi sabe lo mucho que el chico ha trabajado por sus logros, pero eso no quita que se sienta algo inquieta.

El chico es perfecto.

Megumi por otro lado ha tenido alguna tragedia en su expediente todos los años y a pesar de lo mucho que estudie, hace una semana hizo estallar un caldero.

Jura que sin intención.

—Kaa-chan, Kirishima-kun, que dicha que pude encontrarlos, necesito una ayuda urgente—dice su amigo al llegar donde ellos, el rubio gira a ver detrás de Izuku casi como si buscar a alguien, pero Kirishima es mucho más abierto a la palabra ayuda.

Kirishima es un Gryffindor de corazón, pero Megumi jura que ese tipo debió ser un Hufflepuff por su forma de ayudar siempre a todos sin dudar.

—Claro Midoriya, ¿Qué necesitas? —comenta Kirishima de forma afable, pero Katsuki parece verlos con ojos entrecerrados.

—¿Dónde mierda está el correcaminos? —demanda por otro lado Katsuki, provocando que tanto Izuku como Megumi se tensen un poco.

Megumi quiere farfullar sobre el bastardo llamándole de esa forma incluso a sus espaldas, pero Izuku como si leyera su mente le ha tapado la boca fuertemente con su mano.

Todos saben desde primer año que Megumi e Izuku son inseparables, las pocas veces que no estaban juntas es cuando Megumi estaba en su equipo de quidditch o cuando luchaba en alguna competencia tonta con Katsuki; todo tiempo restante eran como uña y mugre. Muchos han señalado que serían una buena pareja juntos, casi ignorando que eran como hermanos o que Izuku estaba perdidamente enamorado de Uraraka Ochako, una Gryffindor de su generación.

No hay más ciego que el que no quiere ver.

—M-M-Megu-chan decidió volver de último minuto, por…bueno…tuvimos un pequeño incidente y ella regreso a casa para buscar ayuda. De hecho, yo también tengo que volver de inmediato para buscar una solución, pero tenemos un pequeño secreto que nadie más puede saber—la mentira sale mucho mejor de lo que esperaba Megumi, supone que 6 años con ella y encubrir sus desastres han servido de algo.

—¿Secreto? —señala ahora Kirishima luciendo algo preocupado, viendo de reojo a Katsuki quien parece algo tenso.

Izuku se apresura a ver en todas direcciones, pero cuando nadie aparece levanta su capa para revelarla. Megumi sabe que debe actuar como un animal, pero sisea a Izuku por obligarla a esto y el chico la ve casi implorando que no haga nada malo. Gruñendo mentalmente, deja que el chico la acomode entre sus brazos, moviendo la cosa de forma nerviosa sin control y viendo a todos lados incomoda.

Ser un animal era mucho más genial cuando puedes controlar cuando serlo.

—Esta es Neko—nombre de mierda, piensa Megumi antes de sisear algo arisca y ganando una mirada de disculpa de Izuku—Megumi y yo la encontramos hace algunas semanas, pero es un secreto y nadie debe saber de su existencia; pero tengo que irme para buscar una respuesta urgente que necesitamos Megumi y yo. Entonces quería ver si podrían cuidar de Neko unos días, Megumi estuvo de acuerdo de que Kaa-chan y Kirishima-kun la cuidara—mentira de mierda, muerde la mano de Izuku, quien sisea por bajo, pero sin dejar de ver a los chicos con suplica.

Kirishima parece confundido, viendo de reojo a Katsuki quien ve al gato Megumi con seriedad. Megumi disfruta de la sangre de Izuku en su boca, antes de soltarlo cuando alguien la agarra por su cuello. Gruñe maldiciones que salen como siseos a Katsuki, quien la ve con una ceja alzada como si estuviera analizándola.

Izuku aprovecha la distracción con un agradecimiento antes de salir corriendo.

Kirishima parpadea.

Katsuki maldice a su amigo.

Megumi siente por primera vez que está de acuerdo con este.

.

.

La habitación de los chicos en la torre Gryffindor, es mucho más ordenada de lo que esperaría Megumi para unos adolescentes; la de Izuku suele ser un desastre. Katsuki la coloca en el suelo, dejándola libre y rápidamente salta para llegar a la parte superior de la cama de Kirishima, siseando cuando alguien se acerca. Se va a la esquina más lejana para hacerse una bola de sí misma, luego de intentar volver a la normalidad (ignorando que si vuelve a la normalidad ahora sería muy difícil de explicar) sin éxito alguno. Escucha de reojo a Kirishima hablar con Katsuki, sobre hacer algo con ella, bueno, no ella, su versión felina.

Katsuki solo dice que si se orina en su cama la sacara del lugar a golpes.

Como si fuera hacerlo.

No ha perdido toda su dignidad restante.

Termina dormitando las siguientes horas, sorprendida de cuanto un gato puede dormir realmente. Los chicos se fueron del lugar para cenar y esa es su señal para investigar. No tiene mucho que hacer e Izuku ha dejado claro que debe comportarse lo más lejos de un humano, pero no cree que un inofensivo gato escarbando en las gavetas de un chico sea algo malo.

Vale, esta aburrida y ocupa divertirse.

Pensarlo es más fácil que hacerlo, ya que todo es jodidamente enorme y le faltan pulgares, así que termina debajo de la cama de Katsuki buscando por algo que fuera divertido; no encuentra nada. Gruñe que el maldito chico sea tan ordenado, así que termina en termina en el enorme cajón donde guarda sus cosas de escuela. Hay algunas cosas de su equipo de quidditch, algunos libros y trabajos que debería haber hecho; pero nada jodidamente interesante para chantajear en el futuro.

Si de algún milagro regresa a su forma humana.

Rebuscando hasta el fondo, se sorprende de encontrar algo de tonos verdosos que le parece familiar. Debe mover algunas cosas y tirar de otras, pero logra sacar con su hocico una vieja bufanda verde del interior. Megumi pierde algunos momentos observando la tela algo envejecida por el tiempo, recordando como una bufanda que le había dado a Katsuki en su segundo año. Fue por una estupidez, en general estaban cumpliendo otra detención en el bosque prohibido; recordaba vagamente a Katsuki quejarse del frio y tener algo de fiebre, así que le había dado su bufanda para que no empeorara.

Eran enemigos, pero tampoco tan malos, más que todo como rivales.

¿Por qué aun guardaría la bufanda?

Megumi había jurado que el chico la había hecho explotar, pero en su lugar estaba aquí bien cuidada.

—Gato de mierda—gruñe alguien a su espalda, antes de comenzar a sisear cuando es levantada nuevamente contra su voluntad.

Que fuera Katsuki quieren lo hiciera, no ayudaba mucho.

—No te enojes Katsubro, debe estar aburrida y mira, debió oler a su dueña y por eso encontró tu pequeño tesoro—habla Kirishima sobre alguna broma privada o algo por el estilo, Katsuki lanza maldiciones a su amigo antes de colocarle sobre la cama, lejos de sus cosas.

No lo ha hecho demasiado rudo para alguien enojado con tocar sus cosas, Megumi mueve la cola mientras ve a Katsuki guardar mejor la bufanda y cerrar esta vez sus cosas con un candado.

—Cierra la boca cabello de mierda—gruñe Katsuki con rabia, pero Kirishima parece inmune a este ya que solo suelta una risa sentándose en la cama de Katsuki.

Megumi parpadea sorprendida cuando siente una mano sobre su cabeza, se siente realmente bien. Debido a la incertidumbre sobre volver a transformarse en humano, no había estado muy a favor de saber que se sentiría ser un gato en todas sus formas; las caricias realmente son algo bueno.

Pronto comienza a ronronear, retorciéndose entre la mano de Kirishima para mantener el contacto lo más posible.

Se siente bien.

Ser un gato no es tan malo.

—Mira es una ternura—le alaba Kirishima deteniendo sus caricias, ganando un maullido de ella y que comenzara a tocar su mano pidiendo más.

Bueno, ahí va la dignidad por los suelos.

Kirishima deja que se suba sobre su regazo, acariciando entre sus orejas de una forma simplemente formidable.

—Es una maldita desvergonzada como su dueña—gruñe Katsuki viéndola de reojo, pero lo ignora a favor de seguir sobre Kirishima.

—Adóptame Kirishima, te prefiero a ti mil veces que a Katsuki—maúlla esas palabras que seguramente no han entendido, pero Kirishima parece complacerla acariciando ahora su lomo.

Quiere ignorar pensar que el chico la esta acariciando sin ropa, lo cual podría verse demasiado comprometedor cuando era un humano, pero ahora era un jodido gato. Probablemente se hubiera quedado ahí toda la noche, de no ser porque Katsuki gruño maldiciones antes de colocar un plato de pescado en el suelo. Sus orejas saltaron antes de ignorar las caricias, para abalanzarse para comer pescado.

Estaba muriendo de hambre, no había desayunado y ya era muy tarde.

—Vamos Katsubro, esta es una oportunidad de oro, no has tenido ningún avance desde el tercer año y esto podría ser una forma de volver al partido—dice Kirishima rápidamente emocionado, se lame los bigotes al terminar el pescado que estaba delicioso.

Gira la cabeza a Kirishima, maullando al tiempo que se restriega entre sus piernas; el chico entiende lo que quiere decir para subirle nuevamente al regreso y regresar a las caricias en su cabeza.

Es una gata desvergonzada como dijo Katsuki, pero jamás lo admitiría en voz alta.

Nota que Katsuki luce bastante molesto por algún motivo.

—Cierra la boca no me interesa—

—Eso dices, pero estoy seguro que te aliviaste cuando la misma Ashido aseguro que Megumi y Izuku son solo amigos, casi como hermanos—

¿Hablan de ella?

Si bien quiere prestar atención, comienza a juguetear con un cordón de la camisa de Kirishima, esperando que su atención no sea tan evidente. No es que fuera muy necesario, ya que ambos parecen estar absortos en una conversación, que parece haber sucedido anteriormente.

¿Por qué hablarían de ella?

No se sorprende que el tema sobre Izuku y ella juntos saliera a colación, siempre alguien ha hablado de ellos e incluso Megumi ha tenido que retener a Uraraka para asegurar que no son nada. Es obvio que la castaña y su mejor amigo sienten algo, pero ninguno ha hecho el primer paso, lo cual es sumamente frustrante. Sabe que cuando ellos salgan juntos, la dejaran un poco de lado y es algo doloroso de pensar; pero al menos durante los últimos 6 años ha sido la mejor amiga de Izuku, con suerte sea la madrina de bodas y de sus hijos.

La esperanza es lo último que se pierde.

¿Cuál esperanza?

Matara a Izuku si piensa considerar a alguien antes que ella.

—Claro que son amigos, son como putos hermanos o una mierda así—gruñe Katsuki quitándose la camisa, ignorando que hay una señorita ahí; una señorita que debe apartar la vista o se lo comerá con la mirada.

Miserable bastardo atractivo con cuerpo de dios griego, puede que fueran rivales y siempre estuvieran luchando, pero Megumi no era ciega. Katsuki era un chico atractivo, que conseguiría chicas más fácilmente si no tuviera una actitud de mierda; a pesar de su actitud hay varias chicas que han salido con él, así que realmente no es que necesitara mejorar algo.

El mundo de los guapos es diferente al suyo.

Aparte de un beso extraño con Iida el año pasado, luego de una cita de navidad, nada había pasado con ella. Iida y Megumi se dieron cuenta que eran mejor como amigos, así que la cita fue un evento único que guardaban con cariño en su mente. Aunque también estaba ese juego de reto donde tuvo que besar a Aoyama, pero besar a Aoyama era como besar a…ni siquiera sabe cómo describir ese suceso extraño.

—Bueno, entonces es hora que la invites a salir, has estado enamorado de Megumi desde tu segundo año—señala Kirishima, provocando que Megumi se ahogue mentalmente y alce la vista confundida a Kirishima—ohhh no te preocupes Neko, no hablamos nada malo de tu dueña, solo que este idiota no quiere decir sus sentimientos por la chica que le gusta—añade el chico ganando una almohada en su cara por parte de Katsuki.

—Vete a la mierda pelo de cabello, tú y tus estúpidos consejos de mierda; si siguieras alguno ya hubieras invitado a Pinky—

Megumi siente que tal vez ha descubierto algo que se supone que no debe descubrir esa noche.

.

.

Megumi duerme las siguientes tres noches en la cama de Katsuki, no es que quisiera o fuera su primera opción; durmió con Kirishima unos minutos, antes que este diera vuelta y la enviara a volar. Cuando cae en la cama de Katsuki luego de ese incidente, el idiota se ríe de ella como si supiera que eso terminaría así de cualquier forma. Mientras Katsuki duerme, Megumi lo observa gracias a su visión nocturna felina, intentando comprender porque el chico estaría interesado en ella. Si recuerda sus interacciones desde primer año, no ha pasado nada interesante, han sido más que todo luchas estúpidas entre ambos y pocos momentos significativos.

El darle la bufanda probablemente fue una de las pocas buenas acciones que tuvo con este. Entre otras puede ser cuando le regalo algunos confites en su cumpleaños (no los que provocan diarrea, eso se los dio a un idiota de un año superior), un extraño momento donde ambos hablaron sin luchar en medio de una práctica de vuelo. También estaba ese momento donde ambos se unieron en detención para joderle a su profesor, lo que gano más detención de parte de ambos.

Pero en general todo era un desastre, Katsuki la había visto llena de barro en los partidos, cuando una bludger le ha roto la nariz, cuando quedo con el rostro negro luego de explotar su caldero e incluso cuando fue arrojada al rio en una competencia estúpida contra un chico de séptimo año. Megumi no es alguien demasiado femenina y muchos chicos la consideran uno de ellos, antes que un potencial a cita.

No entiende que pasa por la mente de Katsuki.

Tampoco le ha dado una poción de amor o algo similar.

Estos últimos días tampoco ha sido malo, tiene un lenguaje de mierda, actitud tosca, pero en realidad ha hecho un buen trabajo cuidándola. Kirishima lo felicita anunciando que su esfuerzo probablemente servirá en algo con Megumi, lo cual Katsuki rápidamente ignora en favor de estudiar o ir a entrenar. Dado que nadie debe saber su existencia, o, mejor dicho, su condición, no ha salido de la habitación de ambos chicos. Termina memorizando todo el lugar, incluso la pornografía de Kirishima que ocultaba bajo su cama, en un muy mal escondite.

Al final del día le traerían comida y dormiría al lado de Katsuki, luego que este dejara de estudiar.

Estaban en medio sus vacaciones, Izuku aún no hacia acto de presencia.

¿Qué habrían hecho mal?

—Duermes jodidamente tarde estúpido gato—gruñe Katsuki cuando se ha despertado en medio de la noche por algo de agua.

Lo ignora para acercarse a él, quien cuando Kirishima no está observando, le hace leves caricias en su cabeza que disfruta. Es mucho más suave de lo que ella esperaría, pero si piensa un poco detenidamente, durante el quinto año y lo que llevan de este, Katsuki no ha actuado tan violento como cuando eran niños. Ambos a los 12 años probablemente pelearían con dientes y puños, pero eso había estado desapareciendo con el tiempo. No es que fuera suave con ella, no piensa que el chico fuera suave con nadie y reconoce el valor de los demás.

Pero tal vez ahora que busca algo, puede notar un poco las vagas miradas de este en ella, o la forma en que de alguna forma siempre terminaban juntos en los duelos improvisados en sus clases.

Tal vez fue muy ciega.

Izuku nunca menciono nada tampoco.

Pero su amigo es un ciego de mierda para el amor.

Maúlla a Katsuki, quien rueda los ojos antes de volverse acostar a dormir; Megumi rápidamente se logra escabullir para quedarse entre los brazos del chico. Katsuki no la despide en ningún momento, palmeando vagamente su cabeza antes de cerrar los ojos para irse a dormir; luce bastante pacifico cuando lo hace.

Se pregunta vagamente que hará cuando vuelva a ser humana (la posibilidad de no hacerlo no cruza por su mente nunca) y que le dirá a este.

No está enamorada de él, pero, tampoco es que fuera un mal prospecto.

Claro que tendrían que superar la barrera de que el chico no se declararía a ella, o de que Megumi es muy mala con sentimientos; pero de alguna forma puede imaginar que funcione de forma retorcida. Al menos le gustaría intentarlo, si funcionaba, bien, si no funcionaba, se intentó.

Ser un gato la estaba volviendo loca.

.

.

La cuarta noche sintió un terrible dolor en su cuerpo que la obligo a levantarse, siseo por bajo y por suerte nadie parece consciente de su sonido. Rápidamente se abalanza al baño del dormitorio, alegre de que nadie estuviera en este ya que solamente estaban Kirishima y Katsuki en esas vacaciones. Jadea en busca de aire, solo para sentir dolor en todo su cuerpo cuando de repente, este parece volver poco a poco a la normalidad. Dura unos segundos sin entender que sucede, pero cuando ve sus manos frente a ella y nota que su visión ha decaído un poco, supone que ha vuelto a la normalidad.

Siente un terrible dolor en todo su cuerpo, como si hubieran aplastado su cuerpo con una aplanadora.

Pero es humano.

Humano de nuevo.

Quiere reír, pero recuerda donde se encuentra y comienza a sudar nerviosa. Con lentitud cierra la puerta del baño, antes de entrar en pánico. Es un humano, un humano en medio de un cuarto de chicos de la torre Gryffindor; sus profesores no tomaran muy bien eso si se enteran. Busca rápidamente sus opciones de escape, aterrizando en la ventana del lugar.

Cuando la abre puede ver la enorme distancia del suelo, así que niega con la cabeza. Pero al escuchar sonidos de alguien al otro lado de la puerta, rápidamente salta del lugar, para caminar por el techo de Hogwarts. Una idea llega a su mente, antes de rogar a todos los cielos que esta vez funcione mejor que la primera.

Espera poder escapar, pero si la encuentran, al menos podría tener otra oportunidad.

La transformación esta vez ocurre menos dolorosa y más natural, pero cuando comienza a caminar es nuevamente un pequeño gato de color negro. Ser un gato le permite sentirse más segura de caminar por el techo de Hogwarts, hasta alcanzar otra de las torres que tiene una ventana abierta. Termina en medio de un pasillo, pero cuando intenta transformarse en humano, esta vez lo logra.

Es media noche, no hay ni un alma por aquí, pero salta de emoción e ignora el dolor de todo su cuerpo.

Corre rápidamente de regreso a su habitación en las mazmorras, sin toparse a nadie más que algunos fantasmas, que hacen de la vista gorda al verla. Cuando cae sobre su cama de nuevo, suelta pequeñas risas y agradece su habitación vacía. En unas horas le enviara una carta a Izuku para que vea que está bien, pero en este momento todo su cuerpo duele como si un rinoceronte le hubiera estampado contra el costado.

Pero es humano de nuevo.

.

.

Al final termina durmiendo más de 16 horas seguidas, se despierta muerta de hambre y siente la garganta seca. Al llegar al baño intenta cambiar su forma algunas veces, alegre de que pueda pasar de humano a gato sin mucho esfuerzo. Algo debió salir un poco mal en la poción, pero por suerte solo fue la primera vez y ahora todo parece en orden. Toma un baño bastante largo por los días que no obtuvo alguno, se pone ropas cómodas y se alista para ir a cenar al gran comedor. Mientras camina suelta leves risas que asustan a los pocos estudiantes del lugar, pero los ignora ya que es humano de regreso.

Puede hablar con otros.

Puede abrir puertas.

Puede ir al baño y limpiarse realmente.

Al entrar al comedor lo hace tarareando una canción, ya que ahora puede tararear y esta tan distraída que suelta un chillido cuando Kirishima rápidamente la aborda luciendo preocupado. Parpadea un poco sin entender porque tiene un rostro tan culpable, mientras detrás de este Katsuki luce bastante desordenado, con el rostro tampoco tranquilo como de costumbre.

Ambos se ven estresados.

Qué raro, hace algunas horas no estaban tan mal.

—Megumi lo sentimos tanto, de verdad lo sentimos, Izuku nos dio a la pequeña Neko para cuidarla…pero esta mañana despertamos y no hemos podido encontrarla por ningún lado—dice el chico gigante de cabello rojo, casi al borde del llanto.

Bien.

Ahora la culpable es Megumi.

Se tensa un poco sin saber cómo explicarles la verdad a los chicos, porque eso está fuera de consideración en este momento. Nadie debe saber su pequeño experimento con Izuku, absolutamente nadie; no es que no confiara en los chicos, pero no quiere meterlos en problemas ya que todo esto es demasiado ilegal para manchar también sus expedientes.

Pero al ver sus rostros, hace que se sienta culpable si no dice nada.

Esta por decir algo, cuando otra persona se arroja sobre ella casi tumbándola contra el suelo.

—¡MEGU-CHAN! —es Izuku quien está llorando mientras la abraza con fuerza, provocando que sienta que un pulmón va estallar en su interior—estoy tan feliz de verte de nuevo, de verdad estaba tan preocupado; leí tantos libros en estos días y al final no encontré nada, pero aquí estas—dice este restregando su mejilla contra la suya.

Megumi nota de reojo como Katsuki gruñe y aparta la mirada, lo que le hace pensar que tal vez había sido ciega todo este tiempo para no notar estos pequeños detalles.

Por suerte Izuku se separa de ella para darle oportunidad de respirar.

Bien.

Paso por paso.

—Estoy bien Izuku, llegue esta mañana a Hogwarts y tuve que dormir un poco por…todo—le hace una expresión en su rostro para que entienda, a lo que este asiente comprendiendo que más tarde hablaran sobre lo ocurrido; se gira para ver a Kirishima y Katsuki—no tienen que preocuparse mucho chicos, Neko—gira a ver mal a Izuku por ese nombre, que le hace reír nervioso—es un gato que le gusta estar por todo el castillo e incluso los bosques, Izuku ocupaba que lo cuidaran porque algo podría pasarle, pero ahora que estamos aquí estoy segura que solo está pasando el rato con algún amigo—explica una media mentira, que hace que los hombros de Kirishima se relajen un poco.

Luego luce pensativo.

—Paso varios días en nuestra habitación, tal vez quería solamente salir, debimos sacarla fuera—dice Kirishima casi pensativo y deprimido.

Le da una palmada en el brazo reconfortante, cuando este le ve parece un poco más aliviado al pensar que el pequeño gato está bien.

Ignora que ella ese se pequeño gato.

—Muchas gracias por cuidar de ella, estábamos preocupados de que algo pasara, pero estoy segura que ambos hicieron un buen trabajo—dice con verdadera sinceridad viendo a Kirishima y a Katsuki, el segundo aparta la mirada con las manos en sus bolsillos.

Casi de forma traviesa, Megumi ve los ojos de Kirishima brillar en dirección de su amigo. Katsuki debe notarlo también, ya que intenta huir, pero es sujetado por el hombro por parte de Kirishima impidiendo su huida.

—En realidad Katsubro fue quien cuidado de la pequeña Neko estos días, es un gran tipo—anuncia su amigo, ganando mirada de dagas de este.

Izuku parpadea confundido, viéndola casi en busca de una explicación, pero Megumi solo le da una mirada que indica que realmente tienen mucho de qué hablar.

No había pensado bien en que decir, había estado tan emocionada en volver a ser humano que olvido lo que había descubierto en estos días. Dejando de lado los planes para hacer que Kirishima y Ashido salgan a una cita, ver a Katsuki de regreso es algo diferente; por ejemplo, ya no tiene que verlo como un gigante a su lado, aun es más alto que ella, pero su altura es mucho mejor ahora que es humano.

El chico sigue viendo mal a Kirishima, pero hay un leve toque rojo en sus orejas que la hace decidirse.

—Muchas gracias por la ayuda Katsuki—habla con claridad, ocasionando que los tres chicos a su alrededor le vean sorprendidos; supone que nunca le ha llamado realmente por su nombre (en defensa Katsuki también usa solamente apodos con ella)—saber que Neko estuvo con alguien que se preocupó por ella me hace sentir más tranquila, eres alguien confiable—añade casi sentimental, provocando que el chico gruña y aparte la mirada claramente incómodo.

—Lo que sea correcaminos—farfulla, ganando un golpe de frente de Kirishima.

Está bien, ahora está bien.

Lo que le recuerda.

Gira a ver a Izuku emocionada.

—Ahora que hemos regresado, debemos continuar con nuestra aventura—dice emocionada apretando el puño, Izuku parece perdido, antes de asentir con ojos motivados.

Kirishima ríe por bajo.

—Espero esa aventura no los deje en detención nuevamente—habla su amigo de cabello rojo, conociendo al igual que todas las aventuras que suelen tener ambos.

Toma la muñeca de Izuku, lista para caminar al comedor donde comerían y plantearían los siguientes pasos de su plan, cuando algo la detiene. Suelta la muñeca de Izuku antes de ponerse frente a Katsuki con las manos en su cintura, este levanta una ceja confundido de lo que fuera hacer.

Lo señala, Katsuki frunce el ceño.

—Los exámenes a mediados de año están cerca, te reto por la puntuación más alta y el que pierde debe invitar una cerveza de mantequilla al perdedor—ha pasado un tiempo desde un reto directo entre ambos, en general son retos que surgen en el momento y nada muy planeado.

Ve los ojos de Katsuki meditar sobre el asunto, probablemente pensando similar a ella, pero sonriendo de forma salvaje cuando comprende todo.

—Si quieres desperdiciar tu dinero correcaminos, no soy quien, para evitarlo, voy a aplastarte sin piedad—confíen en Bakugou Katsuki para competir cualquier reto en algo parecido a una lucha a muerte.

Pero no importa.

Lo que importa realmente es el premio.

Sonríe de forma divertida.

—Está bien, porque voy a ganar y hare que tu pagues nuestra cita—las palabras por algún motivo salen mucho más seguras de lo nerviosa que estaba, eso agrega un punto a la idea de que, de alguna forma, lo que fuera que pudiera haber entre ellos funcionaria.

Kirishima se ahoga con el aire.

Izuku la ve sorprendido a más no poder.

Katsuki parpadea, con la boca ligeramente abierta y sin su usual replica ingeniosa.

Toma eso como que ha ganado.

—Ve preparándote Katsuki, no voy a perder—aunque no está segura si habla sobre el reto, o lo que fuera.

Tomando nuevamente la muñeca de Izuku, que parece aún confundido sobre qué ha pasado, comienza a arrastrarlo directo a la mesa de Hufflepuff, para hablar sobre qué harán ahora que han dominado la idea de transformarse en animales. El chico primero quiere hablar sobre lo que paso entre Katsuki y ella, pero en su lugar señala que no dirá nada hasta que haga un movimiento con Uraraka; su amigo gimotea totalmente ofendido por eso.

Bueno.

Es hora de seguir su aventura.

.

.

Megumi odia que no pudiera ganar la apuesta de los exámenes, pero a pesar que han puesto la condición, Katsuki en realidad paga por su cerveza de mantequilla.

Fue una buena primera cita, la primera de muchas.

Fin

Espero les gustara.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.