Fic

Historias de Albert y Candy

Presenta

Locura de Amor

Por Mayra Exitosa

Inspirada en imagen de Loren Mont

Deja que te cuente del dolor de perderme, de aquel que tu envidas sin saber ni siquiera una parte de lo que sucede, deja que te diga lo que siento cuando me escribes solo unas letras sin firma como lo que eres… ¡cobarde! Porque estar loco no es una afición y ser quien escribe, no es quien ríe, sino quien es leído… No te burles de lo desconocido, dime acaso si ya te pudriste y no queda nada en el casco.

Enloquecí cuando lo vi con otra, me aleje para no sufrir, sabía que no sería mío y el dolor ya lo tenía antes de verlo con ella. Que si la ama, ¡la estaba besando! ¡estaban sonriendo! ella se notaba tranquila porque al final lo tenía a él. Ya no llegue a la cita, no tenía caso, deje la caja de pastel al primer ser que estaba sentado en los escalones del parque, al menos sabía que alguien iba a disfrutar una torta de chocolate. Regrese contando mis pasos, llegue a casa, para saber que mi compañera de cuarto estaba con su novio en pleno acto. Así decidí alejarme, tome mi valija y eche mis cosas, no le avise, ni siquiera quise tocarle, para que, ya es muy tarde.

Camine por las calles sin rumbo, tenía que desahogar ese sentimiento de enojo, cansada podía al menos dejar de pensar y dormir en cualquier lugar. Ya no estaríamos juntos, ni te diría lo mucho que aprecie tu ayuda cuando más la necesite, ya no te daré mis intentos de comida, porque solo tu lo hacías todo bien, ya no, ya no, ya no, no lloraré ni te diré adiós, no te diré nos veremos pronto, simplemente desaparece como siempre debió ser.

Me fui lejos, tenía dinero guardado, el mismo que pensaba utilizar para ir contigo ahora que me habías ilusionado, había pensado que podía funcionar un nosotros, un algo entre tanta amistad y compañía, más luego de verte con ella, todo cambiaría, el dinero me sirvió para irme lejos, no tenía caso regresar, había alguien en tu corazón y lo ignoraba, solo siento mucho haberte quitado tu tiempo, porque yo… te necesitaba.

Mis brazos me duelen de cargar mi equipaje, mis piernas apenas y me dejan avanzar, hoy quiero reír de pena, me ilusioné tanto y nunca fuiste para mí. Te dejo con ella o con quien desees, eres libre de volar como querías, si un viaje te sale tal vez encuentres a alguien como yo que te necesite tanto y se ilusione por pensarte cómplice de mis sentimientos.

La noche caía y había viajado en autobús, llegue a un lugar desconocido. Tenía en mi valija las cosas de mi vida, no cargo detalles, solo lo necesario, un motel de paso, una noche si acaso y tu muy lejos ya no estás en mi vida.

Llegue a buscarte molesto por no ir a nuestra cita, tu amiga ni sabía dónde te encontrabas, más la puerta de tu habitación se hallaba abierta, tus cosas no estaban y te habías marchado sin despedirte, no podías hacerme esto, tu no me podías dejar, me necesitabas para todo, para comer, para vivir, para lo que fuera, como es que me dejaste sin decir nada.

Regrese mis pasos y encontré en la basura, una caja blanca con nuestros nombres, abrí y algo había de un merengue, mire a todos lados y recordé que estuve ahí esa mañana con Dinora, tuve un deja vu que me dejo angustiado, ella estaba triste y yo me quede a su lado, me dio un beso cerca de mi boca, no alcanzaba a dármelo en la mejilla por mi altura, entonces gire y te imaginé viéndome, fue algo que no podía creer acaso te gustaba, viniste y me viste… ¡oh por Dios! Había maldecido las horas que te esperé, tu amiga estaba en su habitación y apenas se dio cuenta de que tus cosas no se hallaban ahí, no quisiste molestarla para decirle adiós, ni a ella mucho menos a mí.

Vi la caja con colores y el corazón formado por tantos arcos repetidos, dentro el nombre mío y el tuyo, no me podía estar equivocando, éramos nosotros dos, te ayude desde hace meses y saliste adelante, fuimos amigos y me enseñe a amarte, pensé que nunca me aceptarías si te lo decía, más ahora entiendo que tu si me querías y me viste con ella, ¿qué viste? que yo no pude entender, solo me reí por su error, más tu ángulo decidió que yo a otra quiero y eso no es así, como voy a encontrarte de nuevo, ¿dime como he de hacerlo? Si antes no tenías a donde ir, ni comida, ni vestido, apenas y podías seguir, te encontré en problemas y te ayude, nunca me imagine que bajo esa mugre, tierra y basura se hallaba una bella mujer, compre tus ropas, te di mi amistad y hasta te conseguí un cuarto en donde estar, temía que, si te decía que vivieras conmigo, te ofendería por ser una joven que estaba en problemas y sola en la gran ciudad. ¡Oh mi pequeña! ¿a dónde te voy a buscar? Si no tienes a donde ir, mucho menos donde dormir, ¡oh mi preciosa amiga! Como te he de explicar, que fue un beso de agradecimiento, unas risas y una charla que no fue nada más. Dime querida Candy como te encuentro ahora, que sé que estuviste aquí y no sé a dónde te habrás ido sin decirme un adiós, que me dieras un golpe de disgusto, un reclamo angustiado de te vi con ella, una charla de celos, o el pastel que había en esta caja, lo comamos juntos y nos sepa a los dos demasiado bueno.

- Oye tú, no puedes dormir aquí en el parque, vamos a otro lado. El policía levantaba a un vagabundo de una banca cercana, escuche como respondía de mala gana, - Es que me dieron pastel, espero a ver si viene otra vez, déjeme un ratito poli, solo un ratito. Escuché que le dieron pastel, lo oí muy bien, fui hasta él para cuestionarlo, - ¿Quién te dio el pastel? - La chica bonita de ojitos brillantes, es una muñeca con rostro elegante, me dio pastelito, sabor chocolate, me dijo que es mío y yo no soy Albert.

Continuará…


Gracias por darle una oportunidad a una más de las historias que se están subiendo a reto, durante este tiempo. También agradecer las imágenes de Loren Mont.

Así como agradezco por el respeto a los escritos al no copiar ni adaptar parte o completa de mis historias

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa