Había estado prácticamente todo el día en la casa esperando su llegada, los baños fueron lavados dos veces, la casa barrida cada dos horas para posteriormente ser trapeada de vuelta, los vasos se romperían si seguía limpiando la inexistente suciedad que llevaban, el polvo había huído de mí en las anteriores siete horas. Cociné lo que su sirviente me había dicho que usualmente comía con gusto, incluso hice postre y bebidas para su inminente llegada y que fuera una buena vista después de su ajetreada mañana. Estaba totalmente impaciente, y aún así, sabía que se demoraría unas cuatro horas más en llegar.

Mi entusiasmo junto con mi ansiedad de ver a mi reciente esposo incrementó cada hora que pasaba en estas paredes, encerrada, aspirando el aroma de la madera y las flores de lavanda que había puesto en un jarrón en la mañana. ¿La espera será eterna acaso? los minutos pasaban como tortuga en aprieto, cada vez más lento se movían las manecillas burlándose de mi desesperación, era una tortura.

Al no saber qué más hacer, me puse a hornear nuevamente. Galletas de mantequilla, la tía Shu Yin solía hornearlas cuando era más pequeña para tratar de calmarme. Volví a ensuciar la encimera, el suelo y los platos, pero no me importó, sería feliz de hacer cualquier cosa mientras estaba en espera. Ya con las galletas en el horno, y un vistazo más al reloj, solo faltaban cuarenta minutos. Creo que jamás he estado tan feliz en la vida. Me tomé el tiempo para poner agua a calentar en una tetera mientras lavaba los trastes, volvía a barrer y a trapear. Secando mis manos en el delantal, tomando un par de guantes saqué la charola con galletas del horno y las coloqué sobre la mesa, ya preparándolas sobre un plato se escuchó el cerrojo de la puerta abriéndose.

Había estado esperando por mucho tiempo, todo el día fue meticulosamente preparado para el encuentro, mi pecho ardía al escuchar el cerrojo de la puerta, mis oídos retumbaban junto a mi corazón enloquecido, sin pensarlo solté las galletas que sostenía en el plato y con gran entusiasmo corrí hacia la entrada para recibirlo.

—¡Bienvenido a casa!—Paré en seco, a unos cuantos metros de la puerta, al ver la expresión en su rostro, tan fría, tan hosca, pero sobre todo, tan cansada. Acercándome con paso lento y precavido dispuesta a preguntarle qué ocurría.

—Estaré en el estudio, no me molestes—Pasó a un lado de mi con su saco en brazo y pertenencias en el otro, tan rápido fue que apenas tuve oportunidad de olisquear el suave aroma a sándalo que desprendía.

Soltando un suspiro cargado de pesar, arrastré mis pies hacia la cocina tomando una galleta entre mis dedos en el proceso. Mordisqueando una parte de ella, de pronto… Ya no parecieron ser tan buenas como lo eran.


Hola holaaaaa, Soy Porchi, después de tal vez cuatro o cinco historias sin terminar vengo con esta :D solo para aclarar algunos puntos, como no hay Bridgette en la historia original, OC es Bridgette, Lady Bug será representada como Marinette y Adrien sigue siendo nuestro solecito encantador. Para esta historia ya tengo la cronología escrita así que espero no tener problemas con las publicaciones :'D. todo esto fue sacado en un día y espero irlo puliendo conforme avance, espero les guste y preparen sus paños porque está denso JAJAJAJA, por el momento es todo, comentarios y criticas son recibidas, pero por favor abstente de las groserías y siempre la educación frente, muchas gracias!