¡Hola!
Tengo muchísimo tiempo sin publicar algo por acá, así que vengo con un oneshot de Lucissa.
Tengo algunas cosas que agregar para darle un poco de contexto al asunto (para quien lo quiera).
Está basado en una broma de Neal Henry (creo que es así jaja) que vi hace tiempo, el y su esposa se dedican a hacerse bromas entre ellos, y vi esta y definitivamente Lucissa jajajaja
Adicional a esto, aunque funciona como oneshot, es el capítulo aleatorio de un fanfic de Lucius y Narcissa que estoy escribiendo (muchas ideas y eso, pero nada de tiempo), de allí a que han algunos términos que utilizamos los muggles, pero ajá en la historia principal tiene sentido jajajaja.
Disclaimer: Lucius, Narcissa y Dobby son propiedad de nuestra Jo Row. Pero, los errores (seguro los hay) son completamente míos.
Por cierto, están en una etapa temprana de su relación (no se si sea obvio jeje)
El frío implacable del invierno le estaba poniendo los nervios de punta a todos, la temperatura bajo cero era implacable, pero no era algo que preocupara al Wizardom, con sus hechizos y encantamientos eran más que capaces (si es que tenían la capacidad, claro está ) de estabilizar no solo abrigados con sus toneladas de abrigos, guantes de piel de dragón y gruesas bufandas de lana, sino también mediante la magia.
Un encantamiento para mantener la temperatura de la habitación o incluso una runa para mantener tu casa deliciosamente cálida o templada, según sea el caso, sería suficiente para cualquier mago o bruja.
Y así estaba Narcissa pasando, el rato en su estudio, cómodamente recostada en su acogedor y tibio sofá. Tenía una novela muggle en su mano izquierda y una copa llena de vino tinto en la otra. Se había bebido casi la totalidad de la botella, un regalo de bodas que su tía Cécile le había traído desde Francia, así que estaba bien decir que estaba excesivamente relajada mientras esperaba que Lucius regresara de la misión que había ido a cumplir para el señor tenebroso . Tenía las piernas recogidas debajo de ella, disfrutando del excitante zumbido que recorría su cuerpo a causa del vino. Esperaba con ansias a que llegara su marido ya que cada vez que Lucius volvía de alguna misión que resultará particularmente bien, el sexo era duro y caliente, no es que no lo fuera normalmente, pero había algo durante esas noches, una rudeza adicional, el sadismo con el que la utilizada hacia que todo fuera mucho mejor. Narcissa ya se estaba mojando solo de pensarlo y sí Lucius no se apresuraba pues mucho peor para él, ella no tenía problemas con jugar sola.
Levantó la vista de la página que estaba leyendo cuando sintió la calidez de las protecciones moviéndose ligeramente a su alrededor. Su esposo había llegado.
"Cissa" Lucius se dirigió directamente hacia ella luego de que había abierto las puertas de roble del estudio de un golpe. Estaba emocionado y frenético. Narcissa tiró el libro a un lado y le sonrió a su marido, dirigió una mirada baja y mordiéndose el labio inferior.
"Esposo" ronroneó por lo bajo, sin embargo, cerró los ojos con sospecha al ver que Lucius encondía sus manos detrás de su espalda. "¿Qué traes allí, Lucius?"
Lucius se sentó en la alfombra de terciopelo largo frente a ella, Narcissa frunció el ceño, pensó seriamente en sí lo habían hechizado, es decir, la alfombra de terciopelo esponjoso de color gris agua era increíblemente cómoda y pecaminosamente suave, habían tenido sexo allí de veces y era sensual sentir el terciopelo en su piel desnuda mientras que Lucius pasaba su lengua caliente y húmedo sobre su calor resbaladizo, pero eso no significaba que él se sentaría por su propia voluntad cuando habían sillones por toda la habitación.
Narcissa se acomodó más en el sofá, apoyando su peso sobre el antebrazo derecho, dejando que la copa de vino cuelgue en el aire, sostenida por las puntas de sus dedos.
Al día siguiente, cuando pensara en esa noche, se daría cuenta de que todo fue su culpa.
Lucius miró como su esposa se acomodó más en el sofá, Narcissa siempre había sido una bruja impresionante, no solo en su belleza, sino en su inteligencia y fácil habilidad que tenía para encantar a toda una habitación llena de gente con su voz baja y sus ademanes suaves. El sonrió como gato que se comió al canario. La sospecha anterior había desaparecido de la mente de Narcissa, para ser reemplazada por una nueva ola de excitación. Pero apareció una milésima de segundo cuando su querido esposo se inclinó hacia adelante y en lugar de meter su lengua dentro de su boca, golpeó la copa de vino, haciendo que cayera directo en la alfombra.
Narcissa miró boquiabierta, la última copa de su delicioso vino desperdiciada en su preciosa y terriblemente costosa alfombra.
Miró a Lucius con incredulidad, molesta porque el se reía abiertamente de su expresión. "Espera, espera, espera" Lucius dijo la mancha de vino "tu vas a limpiar esto".
Debido a su estado de embriaguez, a Narcissa le tomó varios intentos de poder levantarse del sofá para alcanzar su varita y asesinar a su marido, a la mierda con que se fuera a extinguir la línea Malfoy.
"Cissa, en serio. Vas a tener que confiar en mi con esto" empezó a reírse nuevamente.
De repente, Narcissa terminó que no hacía falta su varita para ahorcar a Lucius, solo bastaría con rodear su cuello con sus manos, se arrodilló en la alfombra en un intento de alcanzarlo. "¡Para empezar, esa era mi última copa de vino!" dijo hacia la mancha oscura que ensuciaba la alfombra.
"Cissa, de verdad" intentó acercarse a ella.
"No puedo creer que hiciera eso. ¿Ha vuelto a consumir droga muggle? Sabes que no es compatible con nuestro núcleo mágico".
"Amor, se que realmente parece arruinada, pero no te preocupes..."
"Estoy tan furiosa, Lucius Malfoy" siseó con las mejillas aún más enrojecidas que antes.
"Lo sé, lo sé. Pero sí alguna vez derramas vino tinto en tu alfombra…"
"¡Tú ya derramaste vino tinto en mi alfombra, estúpido bastardo!" Narcissa le gritó, perdiendo los estribos.
"Tienes razón, amor" Lucius le dijo con una voz que pretendía apaciguarla. Sacó un frasco cilíndrico detrás de su espalda y se lo ofreció. "Esta es la forma en que vas a arreglarlo: tomas la sal, o, me la arrancas con mi mano incluida. Es una buena cosa que ya está sobre tus rodillas" le sonrió lascivamente.
Narcissa le envió una mirada llena de veneno "¿acaso crees que soy un maldito elfo domestico?"
"Vamos, vamos. Debemos arreglar tu desastre antes de que se seque" definitivamente el hombre tenía un deseo de muerte. "Bien, debes cubrir toda la mancha con la sal, completamente" Narcissa siguió sus instrucciones con fastidio "no sabes cuánto dinero gasté en esta alfombra" murmuró ella con molestia.
"Nop, pero no necesitas decirme, porque la vamos a arreglar" se rio, ajeno de la mirada asesina que le lanzaba Narcissa.
"No vas a tener de que reírte cuando te arranque la garganta"
El hombre tuvo la osadía de chasquear los dedos "apresúrate".
"CALLATE, LUCIUS" terminó de vaciar todo el envase de sal en la mancha. "No creo que esto vaya a funcionar". Levantó una ceja pálida.
"Tranquila, Cissa. Todo va a estar bien" se acomodó más en la alfombra, claramente entusiasmado por todo el asunto, "vi esto en un programa muggle después de masacrar a una familia que esperaba una pizza" se burló, sin darse cuenta de la mirada horrorizada de su esposa. "Funcionará perfectamente".
"¿Qué…? Programa muggle… pizza…" era imposible no balbucear por la ridiculez de todo el asunto.
"Sí, Cissa. La pizza es un platillo hecho de masa…"
Oh, por Merlín , su ira había regresado. "¿Todo esto es cosa de muggles?" Le tiró el envase vacío contra el pecho amplio de su esposo, mientras él le sostuvo otro más pequeño. "Muggle, Lucius"
"Por favor, Cissa. Va a funcionar"
"¿Qué mierda es esta?" le arrebató el envase nuevo.
"Eh, bicarbonato de sodio, obviamente. O polvo para hornear, da igual" agregó rápidamente, pudo sentir la ira de Narcissa saliendo de ella. "Espárcelo todo sobre la sal"
Narcissa, cansada de todo el asunto, hizo lo que le dijo. Inmediatamente el bicarbonato sobre la sal provocó una reacción, en lugar de ser blanco, todo el polvo se estaba volviendo un verde horrible. "Lucius, ¿por qué está cambiando de color?" preguntó entre asqueada y curiosa mientras seguía esparciendo el bicarbonato.
"Eso es, Cissa. Está funcionando" le sonrió complacido. "Sigue asi"
"Eso es todo, ya se acabó..."
Lucius metió la mano detrás de su espalda una vez más, haciendo que Narcissa se preguntara que tanto tenía allí. "Ahora, cariño, es cuando todo esto se pone más interesante" dijo extendiéndole una botella de…
Oh, no. Eso era todo el limite que tenia Narcissa. "¡NO VOY A PONER VINAGRE SOBRE MI ALFOMBRA!" intentó levantarse nuevamente para alcanzar su varita.
"No, no, no" Lucius miró con horror a su esposa mientras sacudía la botella de vinagre. "En el programa dicen que usen vinagre blanco… Los inútiles muggles no tienen…" Miró disgustado la botella en su mano, como sí el hecho de que los muggles no tuvieran vinagre blanco en su casa fuera realmente el problema.
Narcissa tomó la botella con fastidió "Luce, mi alfombra va a apestar a vinagre" hizo un puchero mientras desenroscaba la tapa.
"Eso no importa" dijo haciendo señas para que agregara el líquido en la alfombra.
Lo miró indignada, fuera de sus cabales "¿QUÉ NO IMPORTA?" chilló escandalizada, a esas alturas solo los perros tienen la capacidad auditiva adecuada para entender lo que decía.
"Va a desgastarse de la mancha de vino, solo agrégalo".
"No habrá ninguna mancha de la cual se derrumbó si tu no hubieras derramado mi vino sobre mi maldita alfombra, imbécil".
Lucius se echó a reír, completamente divertido de la molestia de su esposa, o era ajeno a la ira de la Narcissa, o no le importaba, ella sospechaba que era lo segundo. Tenía tantas ganas de enjugarle sus preciosos ojos con el vinagre en lugar de seguir colaborando con todo el desastre.
"Ahora, ve lo que pasa cuando le agregas el vinagre…" se acercó a mí "eso, debes vaciar toda la cosa" susurró, besando detrás de su oreja.
" Cosa , Lucius, ¿en serio?" murmuró, él sabía lo que le hacía al besarla así. Su nariz se arrugó asqueada, no pudo hacer el suficiente énfasis en lo mucho que apestaba toda la mezcla, quería vomitar allí mismo, pero supuso que no sería de ninguna ayuda.
Inmediatamente el vinagre empezó a crear una reacción. Ya no era un pegote verde sobre el terciopelo, se creó una especie de capa de burbujas densa, que apestaba cada vez más.
Lucius estaba preocupantemente emocionado "¿ves eso, Cissa? Vas a querer derramar vino todos los días".
Se había vuelto completamente loco, a estas alturas Narcissa estaba segura de que Lucius se había drogado, ¿o se había drogado ella y todo era producto de su imaginación? Lo miró con odio "no voy a desperdiciar así mi vino".
Lucius se río "¡Dobby!" el elfo apareció con un chasquido, era muy joven y aún no aprendió a aparecerse suavemente, más de una vez le había causado serios sustos a su mujer.
Narcissa tuvo que hacer un esfuerzo increíble para no reírse de la expresión mortificada de la criatura cuando vio todo el desastre que habían hecho Lucius y ella.
"¿Amós?" preguntó horrorizado.
"Trae un rollo de toallas de papel" Lucius.
Dobby lo miró como si hubiera perdido la cabeza, y eso fue todo lo que necesitó Narcissa para reírse. Lucius, molesto golpeó al elfo con su bastón, con eso bastó para que el elfo hiciera lo que se le pidió. "Largo de aquí" ella tomó el rollo de toallas que le ofreció Lucius y arrancó cerca de diez hojas.
"Bae, confía en mi..." Lucius la besó en el cuello. "Vas a quedar asombrada, cubre todo con servilletas".
"Oh, aquí lo único asombroso es que tu sigues respirando".
Lucius soltó una carcajada. "Vamos, cubre todo y presiona hacia abajo".
Hizo todo tal y como le dijo y, a pesar de que no estaba tocando directamente, se sintio asqueroso. "¿Y ahora qué?" colocó más toallas por si acaso mientras presionaba hacia abajo suavemente. Todo el estudio apestaba a vinagre y le preocupaba que el olor no se fuera nunca, además no aguantaba las ganas de vomitar, así que empezó a remover las toallas cuando Lucius apartó su mano con suavidad.
"Espera" echó un vistazo desde el extremo más cercano a él, su cara se puso pálida, más aún dado su tono de piel. "Ok, hmmm" tragó saliva, eso no era bueno. Narcissa empezó a quitar las toallas rápidamente, el olor se hizo más fuerte y la horrible mancha verde quedó allí. "¿Me estás jodiendo?"
"Ponlo de nuevo, ponlo de nuevo en su sitio" apuró Lucius.
Narcisa lo miró, asombrada. "¿Me estás jodiendo?" repitió, mientras estúpidamente seguía haciendo lo que Lucius le decía.
"Ahora, levanta todo".
¿Qué demonios cree Lucius que va a pasar? ¿Qué va a desaparecer la mancha por arte de magia? No se le escapó la ironía de su propio pensamiento.
Quitó todas las hojas de servilleta y sorpresa, la mancha seguía sobre su preciosa alfombra. Lo miró, sus ojos azules centelleando con promesas de sufrimiento.
"Hmmm" Lucius miró tontamente entre las servilletas y la mancha, como sino entendiera lo que estaba pasando. Se inclinó y arrancó un montón de hojas del rollo y empezó a frotar furiosamente sobre la mancha bajo la atenta y fría mirada de su esposa. Y aunque estaba molesto por todo el asunto, había algo de placer morboso en ver a Lucius arrodillado con un elfo, intentando arreglar el desastre que ocasionó.
Narcissa se sentó en el sofá "me parece que ha logrado derretir mi alfombra" miró aburrida.
Lucius la miró con los ojos muy abiertos, oh si, el sabía muy bien lo que significaba ese tono.
"Entonces, Lucius…" empezó "no solo derretiste la alfombra, sino que desperdiciaste mi vino, arruinóste la alfombra, la derretiste…" se levantó y empezó a caminar hacía las puertas dobles del estudio.
"Cis…"
"NO, NO, NO… Tú estás comprándome una alfombra nueva" se detuvo debajo del marco, con su mano sobre el pomo de plata. "Y tres botellas de vino, porque esto…" señalo con su dedo el desastre "NO está bien". Salió, azotando la puerta con fuerza mientras salía.
"¿No tendremos sexo?" alcanzó a escuchar desde el estudio.
ALETA.
