Tengo miedo.
Miedo a morir.
No.
No le tengo miedo a la muerte.
Le tengo miedo a la forma en la que seré asesinado.
Corria atraves del bosque en la temporada de invierno.
Las hojas de los árboles ya hace mucho tiempo se fueron junto a la estación anterior. Los árboles estaban secos y sus ramas desnudas. Los caminos cubiertos por esta molesta nieve que delata su ubicación.
Si, me encuentro huyendo en este momento.
Cada pisada que doy deja una huella marcada firmemente en la nieve.
Y como dije antes, eso seguro delata mi huida.
Maldita sea esa roca y la nieve. No vi ese pequeño obstáculo que ocasionó que cayera al suelo de bruces.
—¡Mierda!—grite, ya no soportando más los sentimientos que estuve tratando de reprimir desde hace ya unas horas atrás—. ¡Maldito pergamino! ¡Dónde mierda estás!—grite de nueva cuenta. Sacando con desesperación la nieve cercana a mi posición, en busca de un pergamino que mi padre me entregó anteriormente antes de que me ordenará huir lejos de nuestro hogar.
Que había sido atacado por un vil demonio o lo que sea que era ese ser que asesino a su familia.
—Te tengo!—grite mientras encontraba el pergamino y me levantaba del suelo.
Mis sentidos hormiguearon y se dispararon al máximo. Me moví fuera del camino, justo a tiempo ya que una inmensa bola de nieve rodó donde estaba antes.
El esta aquí.
Mi corazón comenzó a palpitar con más fuerza mientras mis ojos observaban la bola de nieve derribar árboles y perderse en la distancia.
Estoy agradecido con mi padre. Un antiguo samurai respetado con habilidades extraordinarias, me enseño que los sentidos si eran llevados a un nivel diferente de lo común podría hacer muchas cosas que otros humanos no podrían hacer.
Me arrodille en el suelo para colocar mi oreja en el. Me concentre para escuchar y efectivamente, dos personas se acercaban.
Me levante nuevamente y reanude mi huida, adentrándome más hacia el bosque... Oh eso creía.
Luego de un tiempo de correr y esquivando los árboles, llegué a un lugar equivocado que no estaba planeado.
—No... Esto no puede ser...
Mire hacia el horizonte, parado al borde de un acantilado mientras el viento frío golpeaba mi rostro y mi cabello plateado hondeaba.
Me equivoque de camino... No, nunca supe hacia donde me dirigía en primer lugar.
—Y así termina este juego del gato y el ratón~.
Mi piel se herizo y senti como mi corazon palpito con una fuerza que pense que pronto estallaria.
El miedo me recorrio de pies a cabeza y de vuelta.
—Vamos, es descortés darle la espalda a tus amigos~.
—No eres mi amigo—susurre, y era obvio que el me escucho a pesar de solo haber susurrado. ¿Cómo sabía que me había escuchado? Pues se estaba riendo.
¿Cómo sucedió esto?
Horas atrás.
Moví mis brazos con fuerza en un movimiento horizontal.
El filo del hacha que sostenía terminó de talar el árbol el cual cayó al suelo.
Me apoyé en el hacha y me seque el sudor de la frente, seguro que esto está agotado.
—¡Hermano!.
Mire hacia la voz infantil y observe divertido como dos niños pequeños se empujaban entre si tratando de evitar que el otro llegara a mi ante que el su persona.
—¡Toma esto!—Kazumi, una niña pequeña de cabello negro y mechas blancas. Dio un barrido de pies hacia el otro niño, barriendo la nieve también con ese movimiento.
Menma, un niño pequeño con su cabello al inverso de Kazumi, saltó impidiendo el barrido y se cubrió el rostro de la nieve ascendente.
Menma se rio victorioso y quiero hacia mi con los brazos listo para un abrazo.
—¡Hermano alcalde!.
Deje aún lado el hacha y acepte con alegría el abrazo de Menma mientras lo levantaba en el aire y lo giraba haciendo que su risa resuene por el bosque.
—Mouuuu!—mire hacia abajo y observe a Kazumi aferrarse a mi pierna. Ella me miró con esa mirada tamprosa y maliciosa.
Ojos tiernos de cachorro.
—Yo también quiero un abrazo del hermano mayor—ella exclamo mientras extendía sus brazos con un lindo puchero marcando su rostro regordete.
Asentí y con mi otro brazo, tomé a Kazumi en brazos.
—Papá dijo que es hora de que vuelvas a casa—Menma dijo.
Asentí comprensivamente, mire hacia el cielo y ubique el sol.
—Tres de la tarde, no, casi las cuatro.
Mire a Kazumi quién había hecho lo mismo que yo y miraba el sol atraves de sus dedos, con su lengua fuera en concentración.
—Cuatro y veinte—replicó Menma.
—Menma acertó esta vez—dije.
Menma echo la cabeza hacia atrás y grito en júbilo mientras Kazumi solo bufaba y miraba hacia otra parte.
Baje a mis dos hermanos y recoji el hacha, rápidamente nos en caminamos a casa que estaba a las afueras de una villa cerca del bosque.
Pronto llegamos a nuestra casa y fuimos recibidos por una chica dos años menor que yo y con el cabello negro y ojos azules.
—Por fin llegas—Kotoha se acerco a mí mientras tomaba a Menma y Kazumi—. Chichiue tiene un encargo para ti.
—Donde se encuentra Chichiue.
—Sala principal, frente a la chimenea.
Asenti y me adentre en la casa.
—No tardes en esta entrega hermano mayor.
Le di un pulgar arriba a Kotoha y aunque no la vi, sabía que ella sonreía.
Llegue pronto al salón principal y mire a mi padre, un hombre de cabello blanco usando una yukata roja y ahori blanco. En sus brazos descansaba una Katana enfundada.
Mi padre siempre hacia esto desde que mi madre desapareció ya hace dos años.
Mi madre.
Aquella mujer cariñosa y amable que me brindo amor incondicional y buenos recuerdos.
—Naruto—mi padre habló—. Por favor entrega esta Katana a la familia de tu amiga Tenten.
Tome la Katana y asentí, me di la vuelta después de eso pero antes de irme, vi otra espada colgada en una pared cerca, era la primera vez que la vio y note como estaba un poco fuera de su funda, dejando ver una hoja púrpura /lavanda.
Mas tarde averiguaría sobre ella.
—Naruto—me detuve ante la reacción llamada me mi padre—. Si se hace tarde en tu regreso, por favor quédate en la villa hasta el amanecer.
—¿Por qué Chichiue?.
Muchas veces había caminando devuelta a su casa desde la villa a altas horas de la noche y nada me había ocurrido, y mi padre lo sabía pues en esta zona nada extraño sucedió desde la desaparición de mi madre.
Oh eso creía.
—Personas, niños, mujeres, hombres y ancianos han estado desapareciendo últimamente—dijo mi padre fríamente.
Su tono frío me hizo temblar un poco, me di la vuelta y mire con sorpresa como el igual me miraba. Pero no era una mirada indiferente o fría. Era una mirada de preocupacion.
¿Cuando fue la última vez que mi padre mostró nuevamente sus sentimientos?, mi madre aún estaba aquí así que desde hace dos años esa frialdad lo ah estado caracterizando.
—No quiero perderte como lo hice con tu madre, no ah ti hijo mío... No soportaría eso y mucho menos tus hermanos lo harían.
Me atragante con mi saliva ante esas palabras.
Mis hermanos ya estaban tristes por la muerte de mi madre. Ellos se sintieron vacíos a pesar de que sonríen y se hacen bromas entre ellos. Pero el dolor aún está ahí.
—Prométeme que te quedarás en la villa si se hace tarde.
—Lo Prometo.
Cruce mis dedos detrás de mi espalda. Si sentí que algo estaba mal, vendría enseguida sin importarle ese secuestrador de segunda. Su familia era más importante.
Pronto salió hacia la villa y llegó en una hora, si estaba en lo correcto gracias a la posición del sol.
—Oh, Naru-chan ha vuelto.
Una amable anciana me habló mientras sonreía.
—Hola señora Biwako—salude amablemente.
—¿Ahora juegas con espadas Naruto-kun?.
Mire al viejo Hiruzen quien me miraba con un ojo crítico mientras fumaba de su pipa.
—Solo es un encargo para el padre de Tenten, viejo mono senil.
Me echo a correr despues de decir eso. Podía escuchar los gritos de Indignación del viejo Hiruzen y las risas de la señora Biwako. Ah ese viejo no le gustaba que le llamaran viejo mono.
—¡Naruto-chan!.
Una pequeña niña de mi edad impacto sobre mi. Ella vestía ropa de ese país vecino chiná, con su cabello castaño peinado en dos moños de bollo.
—Hola Tenten-chan.
—Por fin ha vuelto —la niña sonrió—. ¿Vamos a jugar, vamos a jugar?—repetía Tenten luego de soltarme y comenzó a dar pequeños saltitos.
—Debo hacer una entrega a tu padre Tenten.
—Oye Naruto, gracias oro arreglar mi puerta la última vez.
—No hay de que Iruka-san.
Salude a un hombre con peinando de piña y una cicatriz atraves de su nariz.
—¡NARUTO-CHAN! —una señora gorda grito mientras señalaba a un gato en huida—. ¡POR FAVOR AYÚDAME A QUE TORA NO ESCAPÉ!.
Aquí vamos de nuevo .
Mire como la gente de la villa comenzó a solicitar mis servicios. Eran una multitud y Tenten no ayudaba queriendo jugar conmigo.
Yo solo venía a entregar algo y me iría inmediatamente.
Pronto, la noche llego y con ella un viento frío junto con la nieve blanca comenzó a caer.
—Y tu perteneces aquí pequeño—dije, mientras dejaba al gato Tora en los brazos de su dueña.
—Gracias Naruto-chan.
Yo le sonreí y me despedí. Me dirigí hacia la casa de Tenten para pedir asilo por esa noche. Pasé cerca de un viejo espojo dejado tirado y mire mi reflejo.
Mi mundo se realentizo cuando observe como lentamente grietas comenzaron a extenderse por toda su longitud hasta que mi mundo volvio a la normalidad.
—Un mal augurio...
Mire el cielo, más específicamente mire directamente a la luna.
—...
Retrocedi asustado y me limpie los ojos pensando que mi mal.
La luna seguía igual de ese color gris-blanquecino.
—Pense haber visto mal—susurre pero algo me decía, ¡no! me gritaba que algo no estaba bien en mi casa.
—Naruto, que haces aún afuera—hablo el dueño de un restaurante de ramen—. Parece que habrá una tormenta de nieve. Ve rápido a refugiarte donde Tenten o puedes quedarte aquí.
—N-no, no se preocupe señor, yo en este mismo instante iré donde Tenten.
Me despide del dueño del restaurante y doble en una esquina, al momento de desaparecer d ella vista de aquel hombre, me lance en una loca carrera hacia mi hogar.
Logre salir rápidamente de la villa y pronto casi estaba cerca de mi hogar.
Mire hacia la luna, treinta minutos me demore en llegar.
Mire al frente logrando visualizar mi hogar.
Narrador PoV .
—Respiración de la llama: Cielo en Llamas Ascendente.
El padre de Naruto, sosteniendo aquella espada de hoja extraña para el niño. Hizo un corte de abajo hacia arriba con su arma que descubrí fuego.
Aquel corte fue interceptado por un puño pero no modificar hacer mucho ante aquel poderoso corte y su brazo fue abierto en dos.
La persona salto hacia atrás en una mortal y algo sorprendente sucedió ante los ojos de Naruto.
Su brazo volvió a unirse y pronto estuvo como si nada hubiera pasado.
—Eres bueno ningen, seguro que le puedes hacer una carrera por el dinero de la luna superior 6.
El resplandor de la luna reveló la apariencia del oponente del padre de Naruto.
Era joven alto y musculoso con una piel tan clara que parece un blanco teñido de verde brillante, decorado por un patrón de gruesas líneas azules. Su cabello corto rosado brillante y sus ojos amarillos que decían luna superior 3, observaban con cierto interés a su oponente. un haori corto, sin mangas, de color rosa púrpura oscuro que estaba cortado en su cintura, dejado abierto exponiendo su pecho, que estaba decorado con un patrón cuadrado en su espalda. Debajo de esto, lucía un par de pantalones blancos holgados que se enrolló justo debajo de la rodilla con un cinturón de cuerda azul para asegurarlos en la cintura.
Sin duda este tipo no era el payaso de douma o el 1, pero no por eso debía subestimarlo. Después de todo su espada mata específicamente a los suyos.
—Te mostraré respeto por aguantar más de cinco minutos contra mí—el sonrió y piso el suelo con fuerza, destruyendolo y las grietas se extendieron en un pequeño cráter—. Despliegue de tecina: muerte destructiva.
Un pentagrama con diseño a un copo de nieve, se desplegó debajo del joven e cabello rosado.
El sonrió.
—Mi nombre es Akaza, dime el tuyo para decorarte después de tu lamentable muerte en mis manos.
—Los nombres son irrelevantes en una lucha coma esta—hablo el padre de Naruto, jadeando con fuerza y diciendo esas palabras con dificultad.
—Estas oxidado ex Hashira.
—En primer lugar nunca fui uno... Para ser un salvador no se necesitan títulos o estatus.
—Su nombre... Es Raku.
El padre de Naruto, oh como aparentemente se llama, Raku, miró hacia dentro de su hogar con una mirada de horror.
Una figura femenina envuelta en una capa negra y su rostro oculto por una capucha, se encontró sosteniendo la a Kotoha por su garganta, con la niña tratando de escaparse de su agarre.
—¡DEJALA IR!.
—KOTOHA.
—No lo creo cazador.
Un aluvión de ataques a presión fue lanzada hacia Naruto quien descubrió eso con horror.
El mundo se realentizo para Raku. Viendo como dos de sus hijos estaban cerca de la muerte.
—Elige cazador, la vida de tu hijo por la de tu hija o viceversa—la mujer habló con un tono indiferente ante la situación actual—. Tic Tac, segundos son los tiempos que tienes.
Salva un padre de Kotoha .
Salva a un padre de Naruto .
Lo siento Kotoha, pero no soy capaz de ponerte esta carga a ti. Naruto espero que me perdones por lo que haré a continuación .
—Respiración de la llama: Ondulación de la Llama Floreciente.
