Antes de leer, tomen en cuenta:

"Diálogos."

'Pensamientos.'


En una posada en la Isla Pummelo, una hermosa mujer de cabello marrón miraba con angustia una foto de ella y su hijo.

"Espera hijo... Yo voy a rescatarte..."

Habían pasado tres días desde que su hijo, junto con los otros dos retadores fueron secuestrados por esas extrañas personas.

"…"

"Pika..."

El ratón eléctrico del chico se encontraba de la misma forma que ella, preocupado por su entrenador.

"No te preocupes Pikachu... Encontraremos una forma de salir..."

Una vez que vio a su hijo desparecer de su vista, ella desesperadamente junto a los Pokémones del chico fueron a buscarlo en la isla sin éxito.

Se veía tan desesperada que incluso iba a buscarlo a cualquier lugar, pero, fue detenida por Drake y su banda, que le dijeron que lo irán a buscar.

"Si tan solo supiera donde están..."

Ella fue puesta a vigilancia por la oficial Jenny de la isla Pummelo para que no haga nada imprudente.

"Pika...chu..."

El Pokémon eléctrico encogió sus orejas en señal de tristeza.

"…"

La mujer luego sacó un pendiente con dos extrañas y hermosas plumas que llamó la atención de Pikachu.

"¿Sabes Pikachu? Yo también fui una entrenadora Pokémon... Curiosamente mi primer Pokémon fue un Pikachu..."

"¿Pika?"

"Sí... No es por presumir, pero, logré conseguir las ocho medallas al primer intento e incluso fuí Campeona Regional, aunque fue por unos minutos..."

"¿¡Pi!?"

"Hehehe... Incluso estuve en peligrosas situaciones como tú y Ash..."


Hace alrededor de dos décadas y un par de años atrás, en un poblado rural llamado Pueblo Paleta, un lugar muy tranquilo que tiene un déficit de empleos para los habitantes, por lo cual, la mayoría de los niños que cumplen los diez años, deciden hacer un viaje Pokémon para convertirse en entrenadores Pokémon.

Y claro, esta no es excepción para la chica llamada Delia que también optó por este camino. Ella que creció solamente con su madre y su difunta abuela en la posada que administra.

"Bueno Delia... Lastimosamente no me queda ningún Pokémon inicial..."

"Uhhhh... Tenía que atender en la posada... ¿Al menos me hubiera preguntado ayer para que me reservara el Pokémon?"

La chica de diez años dijo con un puchero al hombre encargado de dar su primer Pokémon a los entrenadores primerizos, conocido como el Profesor Oak.

"Lo siento..."

El profesor Oak respondió mientras le mostraba una Pokébola a la chica.

"Esta es la única que me queda..."

Con un suspiro, ella tomó la Pokébola junto a cinco más y la Pokédex.

"Espero grandes cosas de ti..."

"Sí, sí, sí... Se lo ha dicho a los demás... ¿Verdad?"

"…"

"Seguramente estás animando solamente a su hijo ¿Verdad?"

"Eck…"

El hombre mayor desvío su vista ante la mirada acusatoria de la chica.

"Pero, es verdad... Tengo esperanza que esta generación llegue al menos completar las ocho medallas..."

Aunque la mayoría de los habitantes de este pueblo se convierten en entrenadores Pokémon, ninguno logró llegar entre los mejores mil en la clasificación regional.

"Bueno... Haré lo que pueda..."

Algo desmotivada por la realidad de su lugar natal que es famoso por el Profesor Oak, y no por sus entrenadores Pokémon.

"¿Y ya te despediste de tu madre?"

"Sí..."

Ella contestó recordando lo atareado que implica manejar una posada, que es a lo que se dedica su madre.

"Bueno Profesor... Me voy..."

"Que te vaya bien..."

Y desde ese momento, comenzará la historia desconocida por varios, de una persona que hizo muchas proezas...


Vestida con una blusa rosa, una minifalda azul y un par de zapatillas deportivas junto a su bolsa, la chica empezaba a adentrarse al bosque.

"Ahora que me acuerdo... No sé cuál es el Pokémon que me dio el Profesor..."

Ella se detuvo y miró la esfera de su bolsillo.

"¿Cómo es que un Pokémon puede caber en esto?"

Con esa pregunta, accionó la Pokébola liberando a un pequeño Pokémon amarillo.

"Pika..."

"Aw~... Qué lindo~..."

Ella exclamó al ver como el Pokémon movía las orejas tiernamente.

"Bien... A ver qué es..."

Dado que no tiene el conocimiento del mundo Pokémon debido a que invirtió todo su tiempo libre después de la escuela en ayudar en la posada, no tuvo más opción que ayudarse en la Pokédex.

"Pikachu, el Pokémon ratón eléctrico, sus mejillas se cargan de electricidad y lo libera cuando sienten peligro."

Ella se sorprendió un poco al escuchar la voz robótica del Pokédex, es la primera vez que lo escuchaba.

"Aquí dice que es hembra... Se diferencia por la forma de su cola..."

Vio la cola de su Pokémon que tiene una forma de corazón.

"Bien, Pikachu... Yo soy Delia y soy tu entrenadora Pokémon..."

"Pika..."

Pikachu solamente se estiró y recostó en el pasto.

"Supongo que siempre es así a la primera vez..."

Devolviéndola a su Pokébola, ella continuó su camino hacia la Ciudad más cercana...


"Sí... Un viaje para convertirse en un entrenador Pokémon es fácil... ¿¡Quién fue el estúpido que dijo eso!?"

A solamente media hora de adentrarse al bosque, y Delia comenzó con el pie izquierdo haciendo enojar a una colmena de Pokémones avispas llamado Beedrill.

Corriendo por su vida, ella miró a sus alrededores en búsqueda de un lugar para esconderse, y...

"¡!"

Bingo, encontró una pequeña cueva, y acelerando, ella despistó a los Beedrills y se escondió en dicha cueva.

"Uff... La próxima, tengo que tener cuidado..."

Retomando el aire, examinó que todos sus perseguidores se hayan ido.

"Y tú... ¿Por qué no me ayudaste?"

Hablándole al Pikachu que se encontraba encima de su cabeza, Delia se sintió algo desilusionada, había escuchado que ser un entrenador Pokémon es divertido, pero eso es diferente a la realidad.

"~…"

Luego de unos minutos, se escuchó un leve sonido proveniente de su barriga.

"Ahora tengo hambre..."

Sacando una lonchera con comida, llamó la atención de su Pokémon.

"Pika..."

"¿Ahora estás interesada?"

Mostrando el contenido de su lonchera, que contenía una comida que se veía apetitosa.

"Pika... chu..."

El delicioso olor inundó las fosas nasales del ratón eléctrico mientras se acercaba y examinaba la comida.

"Puedes comer..."

Tomando una verdura con el tenedor, ella lo acercó a Pikachu.

"Pikaaa~..."

Ella mostró un lindo chillido mientras saboreaba la comida.

"Delicioso ¿Verdad?"

"Pika~..."

En ese momento, Delia se dio cuenta que la Pikachu la escuchaba, pero, entonces...

"¡!"

Varios Beedrills vinieron volando hacia ellas, notando eso, la chica agarró a su Pokémon y salieron de la cueva y tomó carrera nuevamente.

"¿Por qué no haces nada?"

"Pika..."

La rata eléctrica negó mientras seguía comiendo su ración.

"Me estás empezando a sacar de quicio..."

Con una venita sobresaliendo de su frente, Delia siguió corriendo al número de Beedrills que la están persiguiendo.

"¡!"

Tres de los Pokémones avispa se dispararon hacia ella con sus aguijones.

"¿Pika?"

Pikachu soltó un sonido cuando su entrenadora la lanzó hacia arriba.

"¡Ughh!"

Vio como la chica gimió al recibir el ataque de los Beedrills. Y esto la puso molesta...

"¡Pika...chuuuuu!"

Enviando una poderosa descarga, Pikachu atacó a los Beedrills que se encontraban cerca de ellas.

"¿Uh?"

La chica miró a todos lados para ver cómo sus perseguidores se alejaron.

"Pika..."

Su Pokémon aterrizó elegantemente sobre su cabeza con el último pedazo de verdura.

"Wow... Eres poderosa..."

"Chu..."

Pikachu contestó con un tono indiferente mientras masticaba su último bocado.

"Al menos hiciste algo por mí..."

Ella sonrió por su pequeño avance, y desde ese momento, la amistad entre esta entrenadora y Pokémon crecerá...


Luego de ese amistoso intercambio entre la chica y su Pokémon, pasaron los días y cada vez, se volvían más unidas. Y gracias a eso, Delia consiguió atrapar otros dos Pokémones para retar a su primer gimnasio.

"¿Lista para la batalla de gimnasio?"

Ella junto a Pikachu en su hombro se encontraban a unos cuantos minutos para salir del bosque.

""¿?""

Sin embargo, escucharon un chillido y miraron arriba donde se encontraba una majestuosa ave sobrevolando encima de ellas.

"Guau... Que hermoso Pokémon..."

"Pika..."

Ellas dos quedaron admiraron la belleza del Pokémon.

"No sabía que existían ese tipo de Pokémones..."

El plumaje de esa ave emitía un cautivante brillo que hace contraste con su color. Y así fue su primer encuentro con esa emblemática criatura que le encomendó esa pluma...


Luego de ese evento, transcurrieron los meses y la chica demostró un gran talento en las batallas Pokémon como ahora...

"¡Cola de hierro!"

"¡Fuerza Psíquica!"

Disputándose su cuarta medalla en el gimnasio del pueblo Lavanda.

"¡Pi...ka...!"

Detenida por la fuerza Psíquica de su oponente que es un Alakazam, Pikachu está a merced del Pokémon Psíquico.

"¡Impactrueno!"

Pero, la chica no se dejaba, y la rata eléctrica lanzó una descarga que golpeó a su oponente y así lograr liberarse.

"¡Bola sombra Alakazam!"

Ella sonrió con un plan en mente.

"¡Ataque rápido!"

"Ya es tarde... ¡Ahora!"

Alakazam lanzó una gran bola de energía hacia Pikachu que se lanzó hacia él, sin embargo...

"¡Cola de hierro!"

"¡Pikachupi!"

Con una gran destreza, Pikachu le devolvió el ataque a su contrincante dejándole casi sin tiempo para reaccionar.

"¡Teletransportación!"

"¡Alakazaaaam!"

Gracias a sus reflejos, Alakazam logró salir ileso con ese movimiento y apareció detrás del Pokémon eléctrico.

"¡Psicorrayo!"

"¡Salta!"

Una batalla muy igualada entre estos dos, Delia analizaba y respondía casi al instante, con eso ganaba la mayoría de sus batallas.

'Esa chica es buena...'

Pensó el líder de gimnasio, a cada movimiento que hace, ella responde con una excelente contramedida.

"¡Doble equipo!"

Y entonces, muchos Pikachus rodearon al Pokémon Psíquico, dejándolo sin muchas opciones.

"¡Concéntrate Alakazam! ¡Y usa bolas sombras a todos!"

"¡Kazam!"

Y varias esferas negras fueron lanzadas consecutivamente hacia los Pikachus, pero, ninguno le pegó al original, dándose cuenta de eso, el líder de gimnasio miró arriba.

"¡Arriba Alakazam!"

"¡Cola de hierro!"

Cayendo en picada, la rata eléctrica dio varios giros y conectó un contundente golpe en la cabeza de Alakazam y...

"¡Alakazam no puede continuar! ¡La ganadora es la retadora Delia!"

El árbitro dio su veredicto al ver al Pokémon del líder de gimnasio caer inconsciente al suelo.

"¡Lo hicimos!"

"¡Pika!"

La chica corrió a abrazar a su Pokémon con quién ganó su cuarta medalla.

"~…"

Por el otro lado, en una banca se encontraban una hermosa mujer con una niña de rondaba los tres años presenciando la batalla.

"Lo siento cariño... Ella es una entrenadora muy fuerte..."

"No te disculpes... Diste una excelente batalla ¿Verdad Sabrina...?"

La pequeña niña asintió mientras se levantó de la banca y caminó hacia la chica.

"¿?"

"…"

Sintiendo la mirada fija de la niña, Delia la miró y le preguntó.

"Hola... Sabrina ¿Verdad?"

"Sí..."

Sabrina asintió y luego, se quedó en silencio por unos minutos.

"Si me vuelvo una líder de gimnasio... ¿Vendrías a retarme a una batalla?"

La chica abrió un poco los ojos por la pregunta que salió de la boca de una niña de tres años.

"Claro... Tienes que volverte una entrenadora muy poderosa en ese entonces..."

"... Sí~..."

La expresión de Sabrina se iluminó por la respuesta de Delia...


Así, esta joven entrenadora siguió acumulando experiencia en las batallas, logrando conseguir siete medallas en menos de un año.

Algo que ningún otro entrenador de pueblo Paleta consiguió anteriormente, excepto el hijo del Profesor Oak que lo hizo unos días después.

"Bueno... ¿Por qué el último gimnasio que tengo que retar es el primero que me encuentro al iniciar el viaje?"

Ella se dijo con sarcasmo mientras miraba el gimnasio de la Ciudad Viridian. Este gimnasio es el primero que se encontró al salir del bosque que atravesaron al inicio de su viaje, pero no se encontraba disponible en ese momento.

"A por la batalla de gimnasio antes de ir a casa..."

"Pika..."

Con eso, ella junto a su Pikachu en su hombro se adentraron al gimnasio...


Continuará…