Holis~ Aquí yo, publicando tarde como ya es costumbre y sin haber podido completar el otro evento en el que estaba participando en la semana. La verdad es que el futuro de estos fics de espera empieza a ser incierto también porque después de este shot ya solo tengo UNO completado, y por el contexto... la verdad me gustaría publicarlo después de que salgan los episodios restantes del anime :'v
La verdad es que tampoco pensaba publicar este porque solo es una escena que se me ocurrió después de tooooda una plática con Sei sobre "¿Y si Lena hubiera tenido que enfrentarse al escenario que planteó su tío en la novela?", así que siento que a este shot le falta todo el contexto que estuve hablando con ella y pues... ese día estábamos bebiendo juguito de angst así que... hay un intento de confort al final pero... la verdad es que... eemmm... si se sienten con ganas de un poquito de angst, adelante(?)
Solo recuerdo que 86 y sus personajes le pertenecen a la querida, pero cruel Asato-sensei~
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Se gentil cuando despiertes a la reina
Esa noche Shin tenía problemas para dormir. No era como si la Legión estuviese haciendo algún movimiento peligroso para ellos, pero por alguna razón, por algún tipo de mal presentimiento, él no podía conciliar el sueño.
Harto de dar vueltas en la cama, decidió salir a hacer un poco de patrullaje por la base. A los soldados en turno nocturno les vendría bien un motivo real para despertarse y quizá él podría cansarse lo suficiente para poder conciliar el sueño un rato… o quizá quería estar listo para lo que esa extraña sensación le deparara.
Cuando se encontró a Shiden subiendo las escaleras hacia las habitaciones de los oficiales de campo con un rostro serio inusual en ella, supo que estaba a punto de conocer la razón de su insomnio.
— ¡Diocesito de la muerte...! ¿Podrías maullar o algo? Casi me matas de un susto.
Su actitud era tan impertinente como siempre, pero Shin no pasó por alto su sorpresa inicial y su postura indecisa.
— ¿A dónde vas? – preguntó sin prestarle atención a su provocación.
— Eso mismo podría preguntarte yo. – respondió Shiden fijando su mirada en él para evitar delatarse, no obstante, la punta de su pie empezó a hacer un casi imperceptible movimiento… que no tenía forma de eludir los agudizados sentidos de Shin.
— ¿Acaso tienes prisa, Shiden? – Shin adoptó una postura relajada, como si planeara retenerla por mucho tiempo ahí.
Esta vez fue Shiden quien no respondió su provocación. Chasqueó la lengua y tras dudar un momento, pareció resignarse.
— Si, necesito ir a ver a su majestad lo más pronto posible. – admitió. Y antes de que Shin pudiese preguntar algo, agregó – Esto no va a ser agradable para nadie, pero… quizá sea bueno para ella, sígueme. – dijo con la expresión de quien esta siendo obligado a tragar una medicina amarga.
Dada su inusual seriedad, Shin decidió dejar las preguntas para después y seguirla en silencio. Efectivamente, se dirigieron a la oficina de Lena y cualquier teoría que hubiera formulado en su mente fue borrada cuando, el entrar, los gemidos de agonía que venían de la habitación adjunta alcanzaron sus oídos.
Lo único que su mente registró fue que Lena tenía problemas.
Pero antes de que se apresurara a entrar, la fuerte mano de Shinden se posó en su hombro para detenerlo.
— Espera, diocesito de la muerte, no le harás bien despertándola sin saber nada. – dijo.
— ¿Una pesadilla? – se había detenido porque, después lo que le había dicho, dudaba que Shiden estuviera tan tranquila ante la posibilidad de alguien atacando de nuevo a Lena y pasado el impulso inicial, pudo determinar que no había otra persona en esa habitación… pero… era así como se escuchaba.
— Ha sido así desde el día del ataque. – confirmó Shiden y él sintió que se le congelaba la sangre por un momento – En realidad ha mejorado desde que se reunió contigo – resopló – pero parece que aun le tomará un tiempo superarlo... - el "suponiendo que alguna vez lo haga" quedó flotando en el aire de la pausa que hizo - Por eso vengo cada noche a despertarla.
La sangre de Shin poco a poco empezaba a hervir. No solo no había llegado a la República antes de que algo como eso le sucediera a Lena, sino que ni siquiera se había dado cuenta del dolor que ella cargaba, pese a que era tan dolorosamente evidente que las heridas de su corazón no podrían sanar tan fácilmente. Él debía saberlo mejor que nadie. Debió darse cuenta antes.
Pero sabía que quedarse ahí culpándose no resolvería nada. Quería hacer algo. No solo quería despedazar a los malditos que le habían hecho daño, sino que quería hacer algo para ayudarla.
— En realidad, su majestad no quiere que nadie se entere de que esto la afecta, así puede seguir diciendo que no tiene problemas para tomar el rencor de los Ochenta y seis sobre ella. – dijo Shiden apenas reprimiendo una mueca – Y no es que no aplauda su determinación pero… – su rostro se volvió sombrío – Tenías razón, debí estar ahí para protegerla. Esto no debió suceder nunca… saber eso y escucharla sufrir cada noche sin poder hacer nada… estoy harta… así que pensé que, dado que al parecer ayudaste a que mejorara, tal vez puedas terminar el trabajo.
Aunque al final lo había hecho sonar como si no fuera la gran cosa, Shin comprendió que no era fácil para ella decir tales palabras. Y él estaba más que dispuesto a responder. Pero Shiden no había terminado de hablar.
— Pero te advertiré esto. Cuando su majestad aun estaba en las barracas del sector 86 poco antes de que destruyeras al morpho, hubo un procesador… prácticamente un niño con el que interactuaba normalmente de día, pero un hombre al final, una noche la escuchó por casualidad e intentó despertarla… y Lena tuvo un ataque de pánico. Me tomó un buen rato calmarla y las pesadillas empeoraron por un tiempo. – una vez más Shin sintió su sangre congelarse – Así que si eso sucede de nuevo, tendrás que irte de inmediato.
Aunque odiaba la posibilidad de, no solo no ser de ayuda sino empeorar las cosas para Lena, no tuvo más remedio que aceptarla. Así que asintió y se preparó mentalmente mientras se daba la vuelta para entrar a la habitación. Escuchar la agonía de Lena era incluso más insoportable que los gritos incesantes de la Legión, así que haría lo que estuviera en sus manos para terminarla.
No obstante, ver a Lena retorcerse en la cama mientras las lágrimas fluían libremente por su rostro contorsionado de dolor, fue como si lo apuñalaran directamente en el corazón. En ese momento comprendió a Kiriya Nouzen, el caballero de Frederica, quien perdió la cordura por su deseo obsesivo de protegerla. Sintió que podría arrasar el mundo entero si con eso conseguía que Lena estuviese a salvo de todo y de todos.
Al acercarse, notó que ella se mordía los labios con desesperación, tratando de contener su llanto, posiblemente tratando de negarse a suplicar.
— ¿Qué tan terca puedes ser? – susurró apesarado – Esta bien pedir ayuda en momentos como este. – tras un instante de duda, se atrevió a acariciar su mejilla al tiempo que limpiaba una lágrima. Luego la llamó con la voz más suave que pudo – Lena, despierta por favor.
No bastó para despertarla, pero su expresión dolorida se suavizó durante un segundo, así que lo intentó de nuevo. Esta vez elevando la voz.
— Despierta por favor, Lena.
La llamó varias veces sin mayor éxito. Dado lo que le había contado Shiden, no se decidía a hacer algo que la despertara de manera brusca, pero no parecía haber otra opción… o eso pensó hasta que notó que una de las manos de Lena, que antes se aferraba a la cama con tal fuerza que sus nudillos habían vuelto blancos, vagaba en el aire, como si buscara alcanzar algo. Shin la tomó sin dudar un segundo.
— Lena. – volvió a llamarla mientras ella se aferraba con fuerza a su mano – Soy yo, todo está bien ahora, despierta por favor. – debido a que trataba de contener el temblor de impotencia que alcanzaba incluso su voz, sonó más como la súplica que Lena se negaba a decir – Ven a mi lado, por favor…
— ¿Shin...? – finalmente, Lena abrió los ojos. Shin se esforzó por esbozar lo que esperaba fuera una sonrisa tranquilizadora. No obstante, cuando la mirada nublada de Lena se aclaró, ella se alejó de él, huyendo al fondo de la cama y cubriéndose con los brazos para no ser vista – ¡No me toques por favor!
Pese a que había sido advertido, escucharla pedirle eso fue como si le clavaran otra estaca en el corazón. Y aunque podía escuchar los pasos apresurados de Shiden acercarse a la puerta, él se quedó congelado en su lugar.
— Yo… estoy sucia... – tanto su cuerpo como su voz temblaban – No soy alguien digna de que tú… de que nadie… toque… por eso….
— Lena... – Shin interrumpió un discurso que sabía no sería capaz de soportar sin salir a asesinar a alguien – si es doloroso para ti ni siquiera me acercaré un centímetro más – la mirada plateada se posó en él con temor, como si acabara de decir que pensaba alejarse – pero te diré esto de una vez: Tú no tienes la culpa de lo que pasó, fuiste una víctima del odio sin sentido y la malicia de… – hizo una pausa para reordenar sus palabras para no dejar que su rabia saliera a flote, no le haría bien a Lena – unos idiotas. Y aun así haz seguido luchando sin parar. Contra la Legión, contra tus propios temores… y al lado de personas que deberían asustarte más que nada en el mundo. No hay forma de que yo piense que eres indigna o que estas sucia. – Lena lo miró con los ojos muy abiertos mientras bajaba los brazos y dejaba de cubrirse el rostro. Shin siguió hablando en un tono suave, pero que no opacaba la seriedad de sus palabras – Además, eres tú junto a quien quiero luchar. Contra la Legión… y contra lo que sea. Te lo dije antes ¿no? Ya no estas sola. Así que ¿me permitirías luchar a tu lado?
Las lágrimas volvieron a fluir por las mejillas de Lena. Esta vez Shin no extendió su mano para limpiarlas. En cambio, esperó pacientemente a que ella, poco a poco, con indecisión pero inexorablemente, lo alcanzara, como había hecho en aquel campo de flores unos meses atrás.
— Por… favor... – lloró Lena en sus brazos.
— Si... – susurró Shin mientras la abrazaba cuidadosamente. En su corazón juró que nunca volvería a dejar que Lena sufriera algún daño y que de ahí en adelante, se aseguraría de estar ahí para disipar cualquier peligro, temor o pesadilla que la acosara - No te preocupes, me quedaré a tu lado. - susurró antes de darse cuenta.
No estaba seguro si Lena había escuchado eso último, porque en algún momento se había quedado dormida de nuevo. Luchar contra la Legión y contra sus propios demonios debió dejarla agotada. Por suerte la pesadilla no volvió, al menos por esa noche. Shin se quedó para asegurarse de ello.
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Ok, un poco del contexto que no puse arriba disque intentando no spoilear(?): si no recuerdo mal la plática, Lena fue abusada por uno o algunos 86 después de la ofensiva a gran escala en un momento en que Shiden, por alguna circunstancia, la dejó sola. La niña obviamente no estaba bien, pero como es ella se obligó a seguir luchando hasta el final (o sea, hasta que Shin y la Federación llegaron). No recuerdo exactamente cual pensamos que sería la reacción del muchacho al enterarse, pero creo que si pensamos en que quiso buscar a los bastardos, le reclamó a Shiden por no haberla protegido y él también se sentía mal por no haber llegado antes.
Y pues, mas o menos de ahí fue que salió este shot... no me maten(?)
