Naruto y sus personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.
Advertencias: Rated M, Slash (slow burn), Fix-it. PTSD, Time Travel, temas maduros en general.
-"ABC..."-. Diálogo
-"ABC..."-. Pensamiento
ADVERTENCIAS: Este capítulo contiene vagas menciones de negligencia infantil y sus consecuencias, abuso infantil, entre otras.
Mangata
Capítulo 5, El ostracismo de la aldea
Iruka-sensei lo saluda todos los días después de esa conversación –sólo llevan cinco días, pero Naruto nota la diferencia–, tomándose al menos cinco minutos para preguntarle cómo se siente y si las cosas con su equipo van bien.
Es mucho más de lo que hace en su pasado y se pregunta si acaso una pequeña conversación es capaz de lograr tal cambio. Sabe que sí, porque el poder de resolver ese tipo de problemas sólo con hablarlos es algo que aprende con el tiempo… gracias a su maestro. Sin embargo, Naruto no tiene el corazón para hablar de lo que realmente pasa cada uno de esos días cuando pasa el tiempo con el equipo 7 que no es su equipo.
-"Todo está bien"- le dice cuando Kakashi-sensei y los otros dos permanecen en la habitación más del tiempo requerido y cuando realmente no puede responder con medias verdades que, sabe, hieren a personas tan sensibles como Kakashi-sensei.
Nada está bien, apenas duerme y apenas sobrevive en un mundo que no es suyo, rodeado de una rutina que no le pertenece, de personas que no lo reconocen y de una realidad que, puede o no, ser real. El cansancio constante le impide concentrarse en encontrar una forma de resolver todo su problema y… y estar cerca de personas que una vez conoció no es la solución.
Le dice –"Voy a estar bien"- cuando el equipo se aleja de él para hacer lo que sea que hacen cuando Naruto no está presente.
No hace más, no puede hacer más.
Porque no sabe cómo mentirle al hombre que parece genuinamente preocupado por él y por todo lo que sucede en su vida después de esa noche –la noche que todo el mundo asume que lo cambia, aunque Naruto sigue siendo Naruto, a pesar de tener algunos años más de los que todo el mundo ahí piensa que tiene–. Iruka-sensei está dispuesto a perder su tiempo preguntándole sobre su día como… como un padre haría en su lugar.
¿Cómo puede lastimarlo diciéndole la verdad?
-"Naruto-kun"- voltea casi de inmediato hacia el lugar donde, sabe, Kakashi-sensei lo está mirando fijamente.
El hombre parece nervioso o quizá incómodo hablando con él y Naruto puede entenderlo… hasta cierto punto –es hijo de su maestro, es la imagen de Namikaze Minato, es la imagen de su dolor y tortura mental, lo entiende… casi–. Kakashi-sensei no habla con él directamente, no lo hace desde el día del examen y Naruto cree que es suficientemente extraño como para no hacerlo notar.
No es realmente algo inesperado; su Kakashi-sensei no habla demasiado con él, al menos no en un principio, así que ni siquiera está sorprendido.
-"¿Kakashi-sensei?"- es extraño porque el hombre no sólo se le acerca voluntariamente, sino que se acerca antes de poder hablar con Iruka-sensei sobre su día, inclinándose ligeramente para mirarlo mejor en vez de voltear a verlo desde arriba, como acostumbra hacer –"¿Qué sucede?"-.
De inmediato, Naruto se siente a la defensiva.
Porque algo debe suceder como para que el hombre se le acerque sin razón aparente… y piensa en lo peor.
¿Acaso algo sucede con Sasuke? ¿Con Sakura-chan?
-"¿Qué dices si llevo a todo el equipo a celebrar?"-.
¿Qué?
¿Celebrar qué?
Celebrar no es algo que el equipo 7 hace voluntariamente –no ahora, no nunca–, así que lo siguiente que se le ocurre es que está dentro de un genjutsu… pero… pero se supone que está dentro de un genjutsu, como el que Madara…
-"¿Celebrar?"-.
Kakashi-sensei se lleva una mano a la nuca, como cuando quiere fingir vergüenza o pretender ser como el resto de las personas, Naruto no confía en ese gesto –"Bien… creo que lo merecen… y no te he visto interactuando demasiado con el equipo, Naruto-kun"-.
Bien, no.
No lo hace porque Naruto sabe qué tan bienvenido es. No lo hace porque ellos no son bienvenidos dentro de su pequeña burbuja. No lo hace porque pasa la mayor parte del tiempo haciendo algo, por una vez, útil, en vez de perder el tiempo con personas que no son su equipo y que es evidente que no lo quieren cerca.
Se encoge de hombros y se pregunta qué puede decir para no aceptar, sin embargo, antes de poder usar a Iruka-sensei como excusa –genuina–. El hombre se levanta de su sitio y se le acerca –"Esa es buena idea, Naruto"- le dice cuando se inclina lo suficiente detrás de él para hablarle a una altura prudente y que ofende las sensibilidades de un adolescente encerrado en el cuerpo de un niño –"Yo tengo mucho trabajo hoy, así que…"-.
Eso es una completa mentira, lo sabe porque el trabajo de escritorio que realiza para el Hokage ni siquiera se lleva la décima parte del trabajo que tendría que ser, pero… pero Naruto entiende las razones que Iruka-sensei tiene con eso, así que asiente con la cabeza.
Iruka-sensei lo conoce… sabe que Naruto pasa la mayor parte de su infancia intentando encontrar la manera de ser reconocido por otros y, en mayor o menor medida, hacer algún amigo en el camino. El hombre tiene buenas intenciones, pero eso no significa que Naruto lo aprecia justo en ese momento… porque nadie entiende.
Nadie entiende que él no pertenece ahí.
Intenta sonreír a ambos hombres, pero por la expresión que obtiene de Iruka-sensei, Naruto sabe que no está tan seguro de la facilidad con la que acepta sus palabras.
Le toma un incómodo momento darse cuenta que no está actuando como normalmente haría, donde gritaría y se enfadaría por simplemente ser dejado de lado por el trabajo del hombre… pero es tarde para arreglarlo y Naruto no tiene fuerza para corregir su comportamiento cuando no sabe cómo hacerlo.
Desvía la mirada sin poder evitarlo y, cuando lo nota, Sasuke está mirándolo directamente a los ojos.
Hay al menos tres metros y un jōnin entre ellos, pero reconoce la mirada que le lanza como una mirada que no encuentra en el menor… nunca.
Curiosidad.
Tiene los ojos ligeramente más abiertos que lo normal y la cabeza inclinada hacia su derecha, como intentando concentrarse y escuchar algo, sigue mirándolo. Sasuke lo mira definitivamente con curiosidad mal disimulada, como aquella curiosidad que muestra sólo cuando Kakashi-sensei comienza a enseñarles –enseñarle a Sasuke, quiere decir–.
Luce como un niño, un verdadero niño; por primera vez desde que Naruto llega a ese tiempo puede ver la fragilidad en Sasuke… y no puede evitar sonreírle.
No es gran cosa, apenas una mueca, pero aparentemente Sasuke lo nota, porque abre los ojos un poco más y gira la cabeza hacia Sakura-chan quien, definitivamente, no está feliz por verlo más del tiempo estrictamente necesario.
-"El equipo no… no parece quererme cerca"- apunta después de un momento, cuando Iruka-sensei se va y quedan solos frente a los dos niños.
El silencio incómodo después de su comentario parece ser el final de esa conversación, hasta que siente la mano del hombre en su hombro, sosteniéndolo con más fuerza de la necesaria –"Tonterías, Naruto-kun, vamos a celebrar"- dice con voz aguda y luego llama con la mano a los otros dos.
-"Y… ¿qué celebramos?"-.
Cuando Sasuke y Sakura-chan están lo suficientemente cerca de él para escuchar la conversación sin problema, Kakashi-sensei vuelve a hablar –"¿Por qué no eliges a dónde ir, Naruto-kun?"-.
Suspira –"Podríamos… ir por ramen"- sugiere con más entusiasmo del que siente.
Sakura-chan lo mira casi indignada por la sugerencia –y, realmente, no se sorprende, porque así es como ella reacciona cada que Naruto sugiere comer ramen, pero le sorprende de todos modos porque es la primera vez que Naruto siquiera habla de su comida favorita– y luego se gira directamente hacia Kakashi-sensei.
-"Pero, sensei, ¿no deberíamos elegir todos?"- pregunta –"Yo quisiera visitar la Tienda de Té que acaba de abrir cerca de los Yamanaka"- y tal vez para buscar un poco más de apoyo, se gira hacia Sasuke –"¿Qué hay de ti, Sasuke-kun?"-.
Naruto no entiende muy bien qué puede tener de agradable ir a tomar el té con sólo unos dulces cuando eso no puede ser suficiente como para satisfacer el hambre de nadie, pero supone que Sakura-chan tiene un gusto por los dulces y por fastidiar a Ino-chan cada que tiene la oportunidad de hacerlo sin levantar sospecha.
Sasuke deja salir un sonido de fastidio, pero no se va.
Kakashi-sensei toma eso por respuesta y todo el mundo comienza a caminar hacia su nuevo destino.
Naruto no debería sentirse sorprendido de ser ignorado con tal facilidad –ni siquiera debería sentirse ofendido, porque no es la primera vez que sucede–, pero simplemente no puede evitarlo.
Puede aceptar sus palabras, ir con ellos y fingir que se entretiene, excepto que no quiere hacerlo y no quiere pasar más tiempo con ellos del que es necesario. Además, dice una parte de él que mira con amargura a lo que es su aldea en ese momento, no cree poder soportar las miradas y los murmullos de personas que aprenden a respetarlo con el tiempo.
No está ansioso por su compañía, no está desesperado como lo está antes, así que no comprende por qué debería aguantarlo –"De acuerdo"- dice cuando salen de la Torre –"Nos vemos mañana"- saluda con la mano y comienza a caminar.
Una mano lo detiene por el brazo.
-"¿Sasuke?"-.
Está confundido, ¿qué sucede?
-"Vamos a ir a ese lugar por ti, dobe… ¿a dónde crees que vas?"-.
No cree que sea esa la razón por la que van a comer, las personas van a comer porque tienen hambre, ¿o no? No es hasta que Naruto regresa de su viaje con… con Ero-sennin que comienza a salir con sus amigos y, aun así, normalmente se trata de Shikamaru o Chōji.
Ve a Kakashi detrás de Sasuke y no sabe a quién responderle o qué decir… así que opta por decir la verdad –"No tengo permitido entrar a esa tienda"- porque está seguro que no tiene permitido hacerlo, conoce demasiado bien a Konoha.
Para ese momento en su vida, Naruto recuerda que tiene permitida la entrada a tres lugares: Ichiraku, la tienda de conveniencia y la tienda de ropa de segunda mano –con ciertos problemas con las dos últimas–. Una tienda de té, que probablemente es costosa, nunca dejaría que Naruto pusiera un pie dentro y, cuando Konoha le da la bienvenida, Naruto simplemente evita la mayoría de los negocios o a los civiles.
Pero cuando espera que lo dejen ir, que Sasuke lo suelte y le diga alguna tontería sobre cuánto le importa su presencia y su existencia en general –una perfecta excusa para irse de ahí, una excusa con la que cuenta– el silencio lo recibe con la misma incomodidad con la que Kakashi-sensei habla con él.
La mano de Sasuke presiona dolorosamente en su brazo, sin darse cuenta del daño que logra o quizá porque está demasiado distraído que no comprende lo que hace –o sabe lo que hace, pero sólo quiere lastimarlo–. Kakashi permanece en silencio y lo mira fijamente… pero no lo mira, mira a algo que está detrás de su cabeza y que no alcanza a ver… y Sakura-chan, para su sorpresa, luce genuinamente confundida.
Naruto no sabe qué hacer.
¿Qué se supone que debes hacer cuando dos niños y un adulto mal adaptado a la vida social parecen esperar algún tipo de respuesta o comentario? Ni siquiera sabe exactamente qué esperan de él o qué se está discutiendo.
Él no es bueno con esas cosas.
No entiende por qué las personas no pueden ser normales y hablar directamente, pero no pretende quedarse ahí para averiguarlo.
-"Eh… sí…"- alza una mano para despedirse y, antes que Sasuke pueda tomarlo del brazo de nuevo, comienza a alejarse.
De pronto, Naruto no tiene apetito.
Sasuke no lo toca.
Su Sasuke no lo toca, se corrige mientras camina sin ver.
Es Naruto quien siempre busca tocarlo, incluso cuando sabe qué tan incómodo es en realidad para él mantener cualquier tipo de contacto físico que no sea durante una pelea o el entrenamiento. Es consciente de lo que hace y sabe que presiona demasiado, así que… bien…
Ahora lo entiende.
El simple contacto con Sasuke no sólo lo lastima –literalmente–, sino que también le causa una repulsión que nada tiene que ver con Sasuke.
Y se odia.
Sólo quiere regresar a casa, es lo único que quiere.
-"¡Dobe!"- y sólo por inercia, gira la cabeza.
Sasuke está caminando hacia él, sin Kakashi-sensei o Sakura-chan a la vista.
En apariencia, porque Naruto no puede estar seguro de nada en ese extraño lugar, Sasuke luce tranquilo, indiferente a todo a su alrededor, pero cuando Naruto mira bien… cuando mira bien, puede ver que tiene los hombros tensos, que Sasuke mira ligeramente hacia su derecha cuando cree, quizá, que algo sucede.
-"¿Qué sucede?"- pregunta cuando Sasuke está a una distancia prudente para hablar sin gritarle o llamar la atención de los civiles.
Los civiles viéndolo interactuar con Sasuke es algo que no quiere, no antes, no ahora, no nunca. Porque son los primeros en reaccionar y, para ser honesto, no se siente de humor o con la paciencia suficiente para soportar lo que puedan decir o hacer –y no quiere saber cómo reaccionaría él si acaso se deja llevar–.
Para su sorpresa, Sasuke desvía la mirada ligeramente, lo suficiente para no dejar que Naruto vea su rostro –excepto que su cabello no lo cubre demasiado y el color rosa en sus mejillas destaca más de lo que el menor cree–. Sasuke no dice nada por un momento, hasta que respira profundamente.
-"Llévame a comer ramen"-.
Naruto abre los ojos ligeramente.
Es… una novedad, se dice.
Sasuke no es idiota –lo llaman genio por muchas razones–, ni siquiera es una mala persona, pero tampoco puede decir que es la mejor persona en el mundo porque sabe de lo que es capaz y cuánto le importa los sentimientos de otros. Sasuke nota lo que otros no se molestan en ver –aunque no es Shikamaru, por supuesto, y aunque lo nota, no le importa demasiado, casi nunca–, es por eso que Naruto decide detenerse y… y aceptar.
-"Eh…"- cierra la boca un par de veces antes de asentir con la cabeza –"De… de acuerdo, sí…"-.
No es una invitación, es más bien una orden, pero no puede obligarse a negarle algo a ese rostro tan patético de vergüenza que no entiende muy bien.
Caminan en silencio por las calles menos transitadas de Konoha, las que están detrás de los negocios de la calle principal y que ambos conocen por razones completamente diferentes. Eventualmente, Naruto encuentra el negocio casi vacío de Teuchi oji-san.
-"¡Naruto!"-.
Sonríe un poco hacia la chica –"Ayame nee-chan"- luego mira hacia Sasuke –"Traigo a mi… compañero de equipo"-.
No son amigos, no es su Sasuke, así que no aprecia siquiera pensar por un segundo que confunde a Sasuke con el niño que no parece saber qué demonios hace junto a él –"Bien… aparentemente quiere estar conmigo… por cualquiera que sea su razón"- se encoge de hombros y le ofrece al niño el asiento que usualmente toma Iruka-sensei.
La chica ríe al verlos –"¿Qué van a ordenar?"-.
Naruto no piensa en su respuesta –"Miso, Sasuke quiere tonkotsu, por favor"-.
Es sólo cuando la chica se va que Sasuke se atreve a hablar –"Sabes que puedo pedir mi propia comida, ¿verdad, dobe?"-.
Deja caer la cabeza en la mano que apoya en la barra –"Ah… lo siento, podemos cambiar la orden, si quieres"-.
El niño sólo frunce el ceño –"¿Cómo sabías lo que iba a pedir?"- pregunta curioso –"Nunca he comido ramen"-.
-"Bien… porque conozco a una versión tuya que sólo pide tonkotsu o shio…"- duda que la respuesta real sea lo que el otro busca así que encoge de hombros –"Siempre comes carne de cerdo y tomates, pensé que querrías algo así"- y no es mentira.
Sasuke tiene casi tan malos hábitos como él, excepto que Sasuke es más discreto, tiene más dinero y más posibilidades de satisfacer esos malos hábitos con cosas que, en apariencia, pueden ser saludables. No es ajeno a las mentiras que Sasuke dice cada vez que alguien le pregunta sobre su comida o la verdadera razón por la que sólo lleva onigiri como almuerzo –normalmente no responde a las preguntas–.
Naruto le sonríe un poco.
No nota cuando Sasuke desvía la mirada y el color aparece en su rostro –"Tal vez no eres tan estúpido como pareces"-.
Y eso es Sasuke intentando decir algo así como: Gracias.
-"No hay problema"- responde sin problema.
Es increíble, se dice, que se sienta acostumbrado a escucharlo hablar de esa manera cuando sabe que tiene alrededor de cuatro años sin entablar una conversación civilizada con su Sasuke. Sabe que son cosas que permanecen en él más de lo que desea, pequeños detalles de la vida de otros que lo hacen sentirse más cercano a esas personas con las que comparte su vida.
Por eso duele tener que verlo ahí, junto a él y por voluntad propia, luciendo más joven que nunca, con la misma sombra que lo acompaña desde que su familia muere, pero sin el peso de la culpa que carga desde que Naruto lo encuentra por primera vez desde que huye de la aldea.
Es doloroso, porque su Sasuke jamás se toma el tiempo para acompañarlo a comer ramen, su Sasuke es grosero, evita contacto con todo el mundo, no demuestra preocuparse por él… al menos no hasta que sucede su primera misión de rango C. Estar ahí, junto a él, es fingir estar con su Sasuke y se siente culpable por el niño a su lado.
Ayame nee-chan no tarda demasiado en servirles las órdenes y, pronto, Sasuke y él están comiendo en silencio. Un silencio que, sorpresivamente, es bastante cómodo.
Prefiere eso.
Puede lidiar con el silencio que Sasuke crea mucho mejor de lo que lidia con la incomodidad que Kakashi-sensei logra –el hombre es demasiado perceptivo para su propio bien, pero no actúa con base en lo que sabe y simplemente permanece en un limbo permanente del que no puede salir sin ayuda, y Naruto no puede ayudarlo–.
-"¿A qué otros sitios no puedes entrar, dobe?"-.
Y… lo arruina.
Naruto suspira y se muerde la lengua por un segundo cuando no puede responderle como quiere responderle a su Sasuke, porque su Sasuke aprende la verdadera razón sobre Konoha y la forma en que lo tratan mediante la observación y cierta información que obtiene después de, literalmente, sacrificar su vida para salvar a Naruto. El niño que está a su lado observa y está seguro que tiene una idea aproximada de qué tan mala es su vida, pero no tiene idea de la razón, no sabe exactamente qué significa ser condenado desde su nacimiento.
Sasuke no es su Sasuke.
-"Eh…"- son demasiados, recuerda –"Muchos"- muerde el final de sus palillos.
El menor arquea una ceja –"Sé más específico"-.
Naruto bufa contra su voluntad –"Sería más fácil hablar de los lugares a los que puedo entrar"- rueda los ojos –"Ichiraku"- y señala hacia el frente –"La Academia, la Torre del Hokage, la Tienda de Segunda Mano de Towa… eh… una tienda cerca de mi… de donde vivo"- quiere pensar en otro lugar, pero de momento, no tiene idea de alguno.
Sabe que, si lo intenta, puede entrar a la Biblioteca; puede ignorar a la bibliotecaria y puede estudiar ahí, pero eso no lo intenta sino hasta que regresa de su viaje de entrenamiento, cuando los civiles de Konoha más bien lo ignoran.
Luego recuerda.
Algunos Uchiha lo dejan pasear por sus tiendas, no tiene suficiente dinero para comprar artículos de tan buena calidad, pero recuerda vagamente cómo consigue algunas cosas –como la pequeña bolsa para llevar sus kunai–.
-"¿Sólo eso?"-.
Naruto se encoge de hombros –"Sí"-.
Sasuke permanece en silencio, comiendo lentamente, hasta que al final suspira –"Dobe"-.
Naruto sonríe –"Eres un imbécil"- y puede ver que Sasuke sonríe también.
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Hasta el siguiente capítulo!
