Naruto y sus personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.
Advertencias: Rated M, Slash (slow burn), Fix-it. PTSD, Time Travel, temas maduros en general.
-"ABC..."-. Diálogo
-"ABC..."-. Pensamiento
Mangata
Capítulo 6, La voluntad de un equipo
No lo admite, no quiere admitirlo y no va a hacerlo, pero…
Se divierte.
En realidad, Naruto no tiene ningún problema en admitirlo –es gracioso y se divierte como no recuerda hacerlo en su propio mundo, con su propio equipo–, pero cree que es más gracioso ser un observador más mientras Sasuke y Sakura-chan intentan ser pacientes y comportarse como los buenos genin que no son, que reírse frente a ellos y lograr romper con la relativa paz que logra en una semana con Sasuke –y, en cierta medida, con Sakura-chan–.
Ahora entiende a Kakashi-sensei cuando decide ver cómo la frustración de los niños crece rápidamente en vez de responder a sus veladas exigencias de otorgarles el derecho a una misión de rango C.
Es gracioso.
Sasuke hace un mohín, con las mejillas ligeramente rojas que hacen resaltar el rostro infantil que todavía no cambia, mientras que Sakura-chan frunce el ceño en una imitación de lo que será su expresión normal en la guerra.
Los adorables genin de ese Kakashi-sensei son, lo admite, adorables. Se imagina en el lugar de Kakashi-sensei, intentando negar algo a esos rostros, pero no puede… Naruto no cree ser capaz de negarle algo a alguien con esas expresiones –Konohamaru, afortunadamente, no lo sabe–.
Pero también entiende por qué no cede, cuando Naruto comienza a exigir más responsabilidades.
Incluso ahora, con esos niños comportándose mucho mejor de lo que él y su equipo lo hacen para esas fechas, Naruto nota lo poco preparados que están. Ellos no son un buen equipo –ni siquiera un equipo–, Kakashi-sensei no se toma el tiempo para entrenarlos realmente y sus habilidades, aunque buenas para su generación, carecen de los instintos que te hacen sobrevivir fuera de la aldea.
Todo el conocimiento que Sasuke tiene, viene de las prácticas académicas, de los pergaminos que guarde de su familia y una sola experiencia cercana al peligro –aunque no está seguro de contar a Itachi como un peligro para Sasuke–. Sakura-chan sólo conoce lo que la Academia le enseña y sus malos hábitos alimenticios son casi tan malos como los de Naruto –al igual que los de Sasuke–, no sabe hacer más de lo estrictamente necesario –como los tres jutsus básicos de la Academia– y no está interesada en aprender.
Y Naruto…
Naruto, para esa época, sólo sabría lo que vive con Iruka-sensei y Mizuki. Sus experiencias son el único conocimiento tangible que tiene y… y sólo eso.
Es inútil, peso muerto siendo cargado sólo porque es parte del equipo.
Naruto no mejora sino hasta mucho después, cuando su maestro aparece.
Por eso entiende a Kakashi-sensei cuando decide negarles una misión con mayor rango, por eso entiende el pánico en el que entra el hombre cuando cede y la misión de rango C que aceptan sólo por satisfacer a tres niños y sus caprichos se convierte, de pronto, en una misión de rango A.
Gracias a esa misión se ven forzados a mejorar –mínimamente, pero lo hacen–, así que no puede quejarse por algo así.
Pero, ¿estos niños?
No.
Naruto no quiere verlos pasar por un peligro innecesario cuando no están listos y no entienden lo que significa el verdadero peligro.
Es por eso que, cuando Sakura-chan y Sasuke comienzan a hablar con Kakashi-sensei sobre las razones por las que merecen una mejor misión y no tareas domésticas –tareas domésticas que Naruto hace más rápido y más fácil que ellos dos porque sabe qué van a hacer–, Naruto permanece en silencio, observando.
De alguna manera, el Hokage-jiji está ahí, hablando con Iruka-sensei sobre las misiones y algunas cosas que no alcanza a escuchar.
Piensa que Sasuke y Sakura-chan no tienen el valor suficiente para exigir –como lo hace él en su pasado– una misión más importante o que signifique mayor reto para sus excelentes habilidades, así que se siente relativamente seguro al ver al hombre –incluso cuando no quiere verlo y prefiere evitar estar cerca de él porque el hombre debería estar muerto y se siente horrible al pensarlo–.
Lo último que necesita es cuidar de los dos niños en una misión donde pueden encontrarse con Zabuza y Haku…
-"Queremos una misión de rango C"- declara Sasuke mirando directamente al Hokage, sin cuidado, sin afecto o respeto, sin esperar un momento apropiado o que Kakashi siquiera los presente –"No, necesitamos una misión de rango C"-.
Naruto se encoge en su sitio sin poder evitarlo cuando nota la expresión del hombre.
Sasuke es… imprudente.
Es una sorpresa para él porque no lo recuerda así.
Es decir, claro que recuerda lo impulsivo que es cuando Naruto presiona lo suficiente o cuando la atención del mundo no está centrada en sus proezas, recuerda que puede llegar a ser tan torpe como cualquier otro niño y que realmente no sabe mucho sobre la vida de un shinobi como quiere creer. Tiene presente que Sasuke es, en efecto, un niño perdido que necesita el apoyo que nadie puede brindarle porque nadie entiende o porque Naruto es muy joven para entenderlo completamente… o para darle lo que necesita.
Pero…
Jamás lo escucha hablar así frente al Hokage, mucho menos cuando está rodeado de otros.
-"¿Una misión?"-.
Iruka-sensei, escandalizado por la situación –y quizá sorprendido porque, por una vez, no es Naruto el que causa el problema con su poca paciencia–, se levanta de su escritorio con la intención de gritarle a Sasuke por primera vez en mucho, mucho, tiempo, pero no puede hacerlo.
-"¡Sasuke-kun tiene razón!"- Naruto quiere cubrirse el rostro y fingir que no está ahí, viendo una parodia de los peores momentos de un equipo que es similar al suyo –"Es… E-Es decir… eh…"- mira a Naruto por un segundo antes de continuar –"Hemos estado haciendo tareas sin sentido para los civiles, nada real…"- esas son grandes palabras, se dice Naruto, sabiendo que sus padres son civiles.
-"Somos shinobi"- dice Sasuke, dando un paso al frente y lanzando una mirada hacia Naruto porque, de alguna manera, parece esperar apoyo –"No sirvientes glorificados"- termina con una mueca similar a una sonrisa.
Es una expresión desagradable, piensa Naruto, porque le recuerda a otro momento en la vida de Sasuke donde…
No, no quiere pensar en eso.
Iruka-sensei frunce el ceño –"Los genin no tienen derecho a exigir una misión si su jōnin no los recomienda… eso quiere decir que no están listos para una responsabilidad mayor"- luego mira hacia Naruto –"¿Por qué no pueden aceptarlo como su compañero?"-.
¿Acaso no es eso una novedad?
Ser usado como ejemplo no es precisamente lo que espera, porque Naruto no es un ejemplo a seguir en ningún sentido de la palabra.
Iruka-sensei tiene razón, incluso si es humillante terminar atendiendo el jardín, la cocina o el baño de algún civil. Incluso si debe soportar las miradas nada discretas que le lanzan cada que toca algo –como si esperaran verlo robarse alguna de sus posesiones, o quizá romper algo o transformarse en un zorro gigante para comer todo a su paso, no lo sabe–…
Pero entonces comete el error de girarse un poco y conectar la mirada con Sasuke.
¿Cómo, demonios, lo logra?
Naruto suspira y siente un nudo en el estómago –"Iruka-sensei"- comienza –"Llevamos un mes haciendo misiones de rango D"- y luego recuerda algo que Shikamaru comenta en algún punto que no puede recordar –"La regulación de misiones indica que los genin tienen derecho a solicitar una misión de rango C si se cumple un número mínimo de misiones de rango D"- un número que, sin duda, cumplen con creces porque Naruto se asegura de ello.
Necesita el dinero, y esas misiones pagan el mínimo necesario para cumplir sólo una tercera parte de los gastos de alguien como él. Por supuesto que pide hacer más misiones, aún cuando ninguno de los dos niños quiere hacerlo, se lo exige a Kakashi-sensei porque, a pesar de todo, no quiere pasar hambre mientras averigua cómo regresar a casa.
Es decir, no gasta el dinero que obtiene en comida, no realmente.
Lo divide tal como recuerda hacerlo durante sus viajes con Ero-sennin, una parte mínima se va a la comida que necesita, una parte más se va a un ahorro específicamente para comprar armas y materiales esenciales… y la mayor parte de su dinero se va a un escondite que sólo él conoce.
Naruto no tiene idea de lo que sucede, no sabe por qué está ahí, por qué Kurama no responde o cómo regresar a casa –a donde pertenece–. No… No sabe si es posible, pero… pero si es posible, Naruto quiere asegurarse que el Naruto de ese mundo tenga… tenga algo que él no tiene.
Mirando hacia nadie en particular –porque no quiere estar ahí, porque no quiere ver lo que va a suceder, porque no quiere poner en peligro a esos niños y de todas formas habla, porque se siente culpable–, Naruto no nota cómo todos los presentes abren los ojos en sorpresa y lo miran en silencio, como viéndolo por primera vez.
-"Muy bien, Naruto"- escucha la voz del abuelo, curioso, mientras que su equipo y Kakashi-sensei se sorprenden al escucharlo hablar casualmente, sin prestar atención a la clara ofensa de Sasuke –"¿Y crees que cumplen el número de misiones requeridas?"-.
Se muerde la lengua para no responderle como se merece –"Al día de hoy el equipo 7 completó con éxito treinta y cuatro misiones de rango D"- luego mira a Kakashi-sensei –"Nuestro sensei puede confirmarlo"-.
Kakashi-sensei sostiene su mirada y luego sonríe falsamente, como acostumbra, pero Naruto no corresponde el gesto.
No puede.
Kakashi-sensei asiente con la cabeza y se gira hacia el Hokage –"Quisiera hablar en privado sobre el asunto, Hokage-sama"- no está feliz, lo nota.
Ese es su problema, se dice Naruto con más fuerza de la que pretende.
Pasa un mes ignorando a tres niños –Naruto no es ningún niño, pero Kakashi-sensei no lo sabe–, fingiendo aceptarlos como equipo, favoreciendo el monumento y sus conversaciones con muertos que no están muertos, con sus padres y otras personas. Pregona sobre la importancia de los equipos, sobre las enseñanzas de Obito, pero en realidad no está interesado en ellos… no realmente.
Quizá después, en unos meses, cuando demuestran que son capaces de pasar los exámenes chūnin, cuando Sasuke demuestra verdadero talento y decide entrenarlo.
¿Pero ahora?
Ahora Sakura-chan, Sasuke y él son simplemente una mala copia de lo que el equipo 7 original fue. Son un recordatorio de lo que sea que pasa por su cabeza y, aunque quiere ser comprensivo, no puede evitar juzgarlo porque –ahora que está ahí y puede pensar claramente, sin cegarse por la novedad de ser un verdadero shinobi– lo ve.
Lo ve.
Y lo que ve… no le gusta.
Porque Kakashi-sensei no se supone que sea Kakashi-sensei, porque tendría que haber sido su hermano… ¿o no?
Porque Kakashi lo abandona por años, evita su sola presencia porque sufre –y lo entiende, lo hace, pero él también sufre y sufre algo que… que todavía no supera, incluso si lo intenta o lo ignora con mucha mayor facilidad de la que el otro es capaz de tener–. Kakashi es humano, por eso lo entiende, quiere darle tiempo porque sabe lo que significa sufrir, pero casi dieciocho años –o veintiséis años–, le parece, es demasiado.
No es su idea lastimar a esos niños, que esperan una misión para probar que son capaces de ser shinobi, no quiere verlos en las mismas condiciones en las que ve a su equipo 7 en aquella misión. Se siente culpable porque sabe que van a aceptar sus palabras como verdad, como prueba de ser merecedores de más responsabilidad, porque Naruto parece madurar y porque, por primera vez, Naruto y su equipo funcionan.
Se siente culpable, pero… pero sabe que lo necesitan.
Sonríe sin humor al salir de la habitación con los otros niños.
Ni siquiera puede dar sentido a sus propias emociones y pretende juzgar a Kakashi-sensei… es patético.
-"¿Sabías sobre las misiones, dobe?"- pregunta Sasuke cuando sabe que están solos.
Estar solos es una forma de hablar, porque no hay manera de estar solos ahí, mucho menos cuando los ANBU que cuidan del Hokage están vigilando todo.
Naruto se encoge de hombros y asiente con la cabeza –"Sí"-.
Sasuke parece genuinamente impresionado y Naruto no sabe si ofenderse o ignorarlo –"Lo sabías cuando nos obligaste a completar todas esas estúpidas tareas"- no es ninguna pregunta, pero de todas formas no espera ninguna respuesta –"Por eso lo hiciste"- deduce asintiendo con la cabeza.
Y Naruto honestamente no lo entiende.
¿Sasuke? ¿Impresionado?
Ese mundo está mal, muy mal… y quiere irse a casa ya.
Lo peor de todo es que Sasuke malinterpreta sus intenciones, cree que Naruto tiene algún tipo de plan del que no les habla, pero que sirve justo para ese momento en que exigen una misión más importante. Porque así es Sasuke, tiende a llegar a conclusiones muy extrañas que no tienen ningún sentido para nadie… como abandonar su aldea para ir con Orochimaru a entrenar, por ejemplo.
Escucha vagamente a Sakura-chan murmurar para sí algo sobre cómo Naruto sorprende a las personas y algo más que no le interesa demasiado.
Está más interesado en saber si, cuando acepten que el equipo 7 va a tener una misión de rango C, acaso van a encontrarse convenientemente con el viejo Tazuna o si, por el contrario, Naruto evita ese particular conflicto.
No tiene muchas esperanzas y, si es sincero, no quiere pensar mucho en lo que sucedería con cualquier otro equipo estando en el lugar de ellos.
No quiere imaginarse al equipo de Shikamaru enfrentándose a un trauma tan rápido en su carrera o al equipo de Hinata-chan. Sin duda, el equipo 7 es la mejor opción que existe porque Naruto puede protegerlos si sucede algo, pero… pero si otro equipo decide aceptar la misión de Tazuna, Naruto está seguro que no va a resultar en un éxito.
-"¿Qué clase de misión creen que nos den?"- pregunta Sakura-chan después de un momento en relativo silencio –"Me gustaría que fuera una misión de escolta…"- y mira hacia el fondo del pasillo, como viendo algo que nadie más ve –"Quizá encontrar algún príncipe y…"-.
Y Naruto se recuerda que antes de todo lo que vive, él cree que rescatar princesas y cuidar de ellas, protegerlas y llevarlas a sus castillos, o luchar contra grandes villanos es el trabajo que les dan a los genin…
Es decir, eso es justo lo que pasa con ellos, pero no tiene nada que ver con lo que sucede justo en ese momento, para nada.
Sasuke se cruza de brazos, haciendo un gesto de disgusto casi imperceptible que, evidentemente, Sakura-chan no nota –"Preferiría una misión para entregar información"-.
Su respuesta, a pesar de todo, tiene lógica.
Es mucho más fácil cuidar de un pergamino o un libro que cuidar de un ser vivo que, probablemente, no va a apreciar que unos niños son lo que consiguen pagar.
Naruto se tarda más de lo normal en dar su respuesta, olvida momentáneamente que también lo están incluyendo en la conversación y se siente estúpido por distraerse, pero tampoco se siente tan mal porque esas conversaciones incómodas casi nunca lo incluyen –"Supongo que sería mejor una misión de reconocimiento"- sabe, por experiencia, que son las misiones más sencillas y las que tienen menor posibilidad de encontrarse con ciertos shinobi desertores, pero con la mayor probabilidad de encontrarse con una pelea o un grupo de bandidos.
Sin embargo, internamente sabe lo que va a suceder.
Sasuke asiente cuando lo menciona y Sakura-chan se apresura a aceptar su respuesta como la verdad absoluta.
Eventualmente, Kakashi-sensei abre la puerta para ellos y los deja pasar, pero se asegura de mantener a Naruto a una distancia prudente –con una mano en su hombro, sosteniéndolo como nunca lo hace, y haciéndolo porque, seguramente, cree que Naruto es imprudente–.
-"Hablaremos de todo esto después, Naruto-kun"- y el tono de decepción no pasa desapercibido.
De hecho, Naruto se siente algo más tranquilo al escucharlo, porque es más algo que espera del Kakashi-sensei que él conoce y no el hombre que está ahí ahora –el que tiene problemas para mirarlo, hablar o estar cerca de él–.
-"Sí, -ttebayo"- se encoge de hombros.
Naruto no es, nunca ha sido y nunca será alguien que pueda sentir respeto por las autoridades sólo por ser autoridades; todo el mundo –en su mundo– lo sabe y lo tiene presente porque lo deja en claro más de una vez. Kakashi-sensei no es la excepción; Kakashi-sensei sólo logra ganarse su respeto y admiración –obtener, porque Naruto no cree que sea un gran logro– durante la guerra, cuando comienza a tratarlo como un ser humano y no como…
-"Equipo 7"- llama Hokage-jiji al verlos entrar –"Revisamos el avance de su entrenamiento y misiones"- comienza el hombre –"Kakashi me dice que han tenido un progreso notable y…"- Naruto deja de escuchar después de eso.
Puede apostar su departamento que Kakashi-sensei es el primero en oponerse a llevar a su equipo a una misión fuera de Konoha. No se necesita de un genio cuando ve que las razones por haber aceptado las exigencias de Sasuke –del equipo, supone– son sólo razones que el Hokage conoce, porque ni Iruka-sensei ni Kakashi-sensei lucen convencidos.
Nadie, excepto los dos niños a su lado, lo está.
Es increíble, piensa casi impresionado, cómo es que unas simples palabras de tres niños logran que el hombre que dirige la aldea haga su voluntad sin hacer preguntas –quizá Kakashi-sensei responde esas preguntas, pero evidentemente no necesitan de ellos para decidir–. Es… decepcionante.
Cuando sucede aquella primera vez, Naruto no lo ve así.
Lo ve como una batalla ganada, lo ve como el reconocimiento que quiere.
-"… por lo que irán en una misión fuera de Konoha"- escucha.
-"¿De qué se trata la misión, Hokage-sama?"- pregunta Sakura-chan en la mejor imitación que tiene de Hinata-chan.
Naruto arquea una ceja, pero no dice nada.
-"Se trata de una misión de escolta, Haruno-san"- es obvio que el abuelo ni siquiera intenta creer la actitud de Sakura-chan, entretenido por una actitud claramente falsa –"Acompañarán a su cliente hasta su hogar"-.
Quizá, piensa con cierta esperanza, no se trata de Tazuna.
En ese momento, justo cuando Naruto realmente quiere creer que nadie va a entrar por la puerta y demostrarle que realmente está en un pasado que no es suyo, la puerta es abierta de par en par por un hombre que reconoce muy bien.
Reconoce el asqueroso olor del alcohol barato –quiere vomitar al olerlo, pero no se lo permite–, la ropa de mala calidad que lo acompaña –es su mejor ropa, lo entiende– y el miedo que oculta con dificultad. Reconoce el sombrero y los lentes…
Tazuna lo mira por un momento –"¿Se supone que estos niños me van a proteger?"- y Naruto sabe lo que va a decir después.
Va a dudar de su capacidad, porque son niños y no están preparados para lo que él espera en el camino de regreso a su puente –Tazuna lo sabe, lo teme, sabe que lleva a tres niños a la muerte–. Duda de ellos también, porque no sabe exactamente lo que significa ser shinobi, el camino que recorren y lo mucho que entrenan. Es un civil que aprende a respetarlos, pero sólo cuando Naruto los obliga a hacerlo, no antes.
Se dirige hacia Naruto, porque ve que es el menor ahí, más pequeño y delgado por la poca comida de la que puede hacerse. Desdeña a Sakura-chan porque es una niña, porque las mujeres –de acuerdo con los civiles– no pueden hacer el trabajo pesado… ignora con facilidad a Sasuke, porque, incluso con su entrenamiento y su talento, es evidente su legado, el dinero y las comodidades que lo rodean incluso en la orfandad.
No puede hacer nada por lo que ve en Kakashi-sensei, porque es el adulto responsable ahí, pero sabe lo que Tazuna piensa; no es confiable porque tres cuartos de su rostro están cubiertos, porque la postura falsamente relajada oculta la fuerza de los brazos y las piernas. Kakashi-sensei luce extraño a los ojos de un civil que no convive con las excentricidades de una aldea shinobi.
No confía en nadie… y puede ver el miedo claramente.
Casi tanto como huele su aliento… ¿aliento?
Naruto debe perder una gran parte de la conversación porque, de un momento a otro, se encuentra detrás de Kakashi-sensei, sin ser capaz de vez a su nuevo cliente.
-"Tazuna-san, mantenga una distancia prudente de mis estudiantes, por favor"-.
Naruto inclina la cabeza hacia la derecha, sólo lo suficiente para ver a Tazuna fruncir el ceño y murmurar algo que no alcanza a escuchar sobre rubios y estúpidos –nada fuera de lo normal, se dice Naruto, porque recuerda a la perfección la lista de insultos que el hombre tiene preparada para él, específicamente–.
-"¿Kakashi-sensei?"- lo confunden –"¿Todo está bien?"-.
Kakashi-sensei le ofrece una mano y una sonrisa oculta detrás de su máscara –"Todo está bien, Naruto-kun"- Naruto toma la mano casi de inmediato.
Por supuesto que todo está bien, piensa sin entender, Tazuna jamás podría hacerle daño, incluso si lo intentara. No le agrada el olor del hombre y tampoco le agradan sus mentiras, pero Naruto sabe que es una buena persona. Kakashi-sensei está, definitivamente, exagerando algo que no está ahí.
Escuchan la presentación de Tazuna y lo que se espera de todos ellos en la misión –sí, claro–; protegerlo de cualquier peligro, aún a costa de su vida, llevarlo hasta su hogar porque es un hombre importante –es importante, aunque Naruto tiene que morderse la lengua para no decir exactamente lo que sabe de él y esperar a que Hokage-jiji pueda lidiar con todo eso–.
Si es honesto, Naruto no está feliz al saber que va a tener que ver a Inari de nuevo –es un buen niño, pero recuerda lo que dice, recuerda sus palabras y el pesimismo que es innecesario–.
-"Bien… querían una misión fuera de Konoha, ¿o no?"- piensa con una sonrisa cuando ve las expresiones de decepción y asco en Sakura-chan y Sasuke.
No los culpa.
Y… y son adorables.
Dioses… espera que nadie se entere de eso.
Tazuna se va no mucho después, botella en mano y una pésima primera impresión del equipo que contrata –no tiene muchas opciones–, mientras que todos ellos se quedan en medio de la habitación sin mucho más que decir.
Naruto no tiene necesidad de preguntar por los detalles de la misión, porque sabe que son falsos y porque realmente no sirven para nada, así que no se molesta en pretender estar interesado en lo que, ninguno de los hombres ahí, dicen. Al final, porque sabe que pierden fácilmente la paciencia cuando los ignora, Kakashi-sensei se los lleva de la Torre en silencio.
Cuando están fuera, Kakashi-sensei no retira su mano de Naruto, más bien lo sostiene con más fuerza, como recordándole que quiere hablar con él y Naruto, porque es capaz de entender esas pequeñas señales –casi siempre–, lo permite.
-"Partiremos mañana… es un viaje de algunas semanas, así que empaquen lo suficiente"- luego suspira –"Voy a hablar un momento con Naruto-kun a solas, pueden retirarse, nos veremos mañana al amanecer, en la entrada de la aldea"-.
Pero nadie se va.
Es decir, Sakura-chan y Sasuke se alejan, pero… pero no se van.
Kakashi-sensei suspira a su lado, como derrotado, y se arrodilla frente a Naruto para poder conectar la vista con el menor –"¿Qué sucede?"- porque no entiende nada.
En su mundo, Kakashi-sensei y los otros dos lo dejan solo después de esa reunión. Cada quien regresa a su… a casa, y se preparan por separado. Kakashi-sensei no intenta hablar con él y los otros ignoran su invitación a comer ramen.
-"Sé lo que hiciste"-.
-"¿Qué hice?"- está en la punta de su lengua, pero no lo dice.
Está seguro –realmente seguro– que no hace nada para merecer la acusación que aparece en el rostro de Kakashi-sensei. Ninguna broma, ningún comentario; no discute, no grita, no habla con el hombre, ni siquiera comenta sobre su tardanza o sus pésimas excusas.
Y Naruto comienza a analizar su rutina porque Kakashi-sensei debe ver algo.
¿Verdad?
El hombre es un genio famoso, lee entre líneas y es paranoico, sabe lo que sucede a su alrededor –a pesar de fingir que nada le importa–. De pronto, Naruto no se siente seguro ahí, ¿qué sucedería con él si acaso alguien se entera de lo que sucede en su cabeza? ¿Qué puede hacer si alguien descubre que tiene las memorias de toda una vida que no existe ahí?
Su menor preocupación es ser enviado al Departamento de Tortura e Interrogación… porque duda sobrevivir a Kakashi-sensei si el hombre se lo propone.
Pero está seguro –no tanto, ya no– que no hace nada para merecer la sospecha.
Es decir, Naruto se levanta temprano y entrena por su cuenta antes de siquiera aparecer en el puente y reunirse con los dos niños, pero eso Kakashi-sensei no lo sabe. Desayuna tan bien como puede y hasta viste como un verdadero shinobi –no es por gusto, es por comodidad, pero eso nadie lo sabe–, hace el calentamiento para un entrenamiento básico mientras esperan a Kakashi-sensei, intenta no quejarse cuando deben pintar, limpiar o hacer alguna otra tarea que está muy por debajo de sus habilidades…
Es cuidadoso con sus palabras, ni siquiera intenta seguirle el juego a Sasuke cuando busca fastidiarlo en medio de las misiones. No se acerca a Sakura-chan y sólo saluda tan amablemente como puede hacerlo.
Kakashi-sensei no lo conoce, así que no sabe exactamente cómo se supone que todo eso no está bien porque, después de todo, el hombre no es Iruka-sensei.
-"Sabes que tu equipo no está listo para una misión C"- apunta seriamente –"Creí que lo entendías, ¿por qué lo hiciste?"-.
Naruto quiere reír.
-"Lo siento, -ttebayo"- y en verdad lo siente –"Es sólo que…"-.
¿Qué puede decirle? ¿Qué es lo que quiere escuchar? ¿Kakashi-sensei querrá escuchar algún tipo de disculpa donde justifique darle el conocimiento más básico que tiene a dos niños que deberían saberlo ya? Es decir, no cree que sea eso, ¿o sí? ¿Querrá hablar sobre el apoyo que brinda ante las exigencias de dos niños?
¿Qué podría decirle?
Kakashi-sensei es quien actúa como un indulgente padre que, además, es negligente. No ahora, por supuesto, pero sí en unos meses.
Naruto no es así, no lo es, Naruto sólo intenta evitarse problemas, más atención… no quiere poner en su contra a dos niños que… y sabe que puede con lo que viene, así que no es realmente un problema, es decir…
Puede controlar el peligro en el que pone deliberadamente a Sasuke y Sakura-chan, puede hacerlo… no quiso…
No quiere…
-"De acuerdo, Naruto-kun"- suspira de nuevo y Naruto quiere ver su rostro, al menos ambos ojos para asegurarse que el hombre no lo culpa de algo que todavía no sabe –"Mírame"-.
Abre los ojos, sorprendido porque nunca nota en qué momento los cierra, y se encuentra con la mirada de Kakashi-sensei, esa que sólo dedica… esa que no es para él, sino para otro Naruto que no está ahí y que lo necesita más.
-"Lo siento"-.
-"Entiendes lo que sucede, ¿verdad?"-.
Asiente con la cabeza, pero no es suficiente para Kakashi-sensei, lo sabe –"No estamos listos para una misión fuera de Konoha, -ttebayo"- no lo están –"Debimos esperar… y puede ser peligroso"-.
Y ahora se siente más culpable que antes, el estómago le duele y siente que su garganta se cierra, mira de reojo a los dos niños, que no saben de qué habla con Kakashi-sensei.
-"Exacto"- la mano de Kakashi-sensei cae en su cabeza con poca fuerza –"Así que… vamos a cuidar de nuestro equipo, ¿verdad, Naruto-kun?"-.
Es la combinación de las palabras que usa –nuestro equipo, cuidar…– y la forma en que lo dice –es suave, amable, paciente, algo que casi nunca logra cuando habla con él– que sorprenden a Naruto más de lo que está dispuesto a admitir.
Su respuesta se queda en la garganta, justo en el punto donde siente que se cierra para no dejarlo respirar… sólo que ahora sabe que puede respirar, que Kakashi-sensei no lo culpa –no por completo, al menos–, que ellos pueden ser su equipo y que… que puede cuidar de ellos, porque Kakashi-sensei confía lo suficiente en él.
No es su Kakashi-sensei… pero es suficiente por ahora.
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Hasta el siguiente capítulo!
