Naruto y sus personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.

Advertencias: Rated M, Slash (slow burn), Fix-it. PTSD, Time Travel, temas maduros en general.

-"ABC..."-. Diálogo

-"ABC..."-. Pensamiento


Mangata

Capítulo 7, La soledad compartida

Cuidar de su equipo es algo que aprende a hacer con los años.

No es fácil cambiar los hábitos que gana los primeros doce años de su vida, pero lo logra y se siente realmente orgulloso de sí mismo.

Aprende, al principio, porque el equipo 7 necesita mejorar para sobrevivir y porque se siente… natural. Es natural trabajar codo a codo con Sasuke y, después, con Sakura-chan. Son eficientes, un equipo de asalto, los llaman –es la meta de ese equipo, hasta que Sasuke decide arruinarlo todo–. Después…

Después Naruto se va de viaje, abandona cualquier tipo de entrenamiento en conjunto, prefiriendo trabajar solo y aprender por su cuenta con la ayuda de Ero-sennin.

Es bueno, se dice, porque aprende a reconocer sus propios movimientos –habilidades, debilidades, todo–, descubre lo dependiente que se vuelve de la ayuda de otros que son mejores que él –Sasuke, Sakura-chan, Kakashi-sensei, incluso Shikamaru–, así que… se obliga a aprender lo que debió haber aprendido desde el principio.

Se vale por sí mismo y… y también se siente orgulloso por eso.

Se siente útil por primera vez… más útil de lo que se siente cuando salva la aldea, mucho más que cuando no puede derrotar a Sasuke y casi muere…

Por primera vez en su vida, Naruto se siente autosuficiente, siente que su vida vale lo que muchos parecen apostar en ella. Siente que es capaz de lograr lo que otros logran sin esfuerzo, que no desperdicia el tiempo de su maestro y que puede… que puede hacer algo por su mejor amigo.

En su mundo, Naruto aprende que es importante por sí mismo, que no necesita el reconocimiento de otros –aunque lo quiere, oh, cómo lo quiere–, que ser fuerte y tener el poder al alcance de sus manos es sólo un paso más hacia la protección de todos sus seres queridos.

Aprende a protegerse solo y luchar por su cuenta, a no depender de la ayuda de otros, reconocer su estilo de pelea, usar armas por su cuenta, trabajar con otras de las habilidades esenciales que descuida gracias a su distracción y estupidez.

No es tan sencillo, sin embargo, regresar a Konoha.

Porque regresar a Konoha significa regresar a malos hábitos y, después de tres años siendo él, Naruto se siente… en desventaja.

No es la debilidad que lo caracteriza lo que lo mantiene en desventaja, sino que, cuando regresa de un entrenamiento especializado de tres años, Naruto no tiene idea de lo que significa trabajar en equipo.

Entrenar a solas, sin saber cómo se supone que debe trabajar con otros es… extraño.

No se atreve a compararse con Sasuke, pero…

Pero.

Le toma tiempo, más de lo que quiere aceptar que es necesario para él, pero lo logra.

Aprende a convivir de nuevo, a conocer a los otros, sus talentos, nuevas técnicas, estilo de pelea… pero protegerlos es…

Ya no depende de la protección de otros para mantenerse con vida –Naruto, al principio, depende de la protección de muchos, no es especialmente humillante o algo similar, pero tampoco es bueno para su ego, no cuando sabe que puede ser mucho más–, no es débil y, francamente, llega a superar a muchos…

Pero proteger es diferente.

Tomar el papel de un protector –porque sabe lo que va a suceder y porque Naruto es el único que puede cuidar de esos niños y de Kakashi-sensei como realmente es necesario–, un protector real, como Ero-sennin o Kakashi-sensei, es algo más difícil de lo que parece.

Sólo es hasta la guerra que Naruto comprende la importancia de ser capaz de proteger a sus seres queridos.

Piensa en el cuerpo de Neji, cómo la vida escapa de cada pequeña expresión en su rostro, de su piel y… y lo odia.

No quiere volver… no quiere ver eso, no puede.

-"Dobe"-.

Naruto se gira automáticamente, porque necesita la distracción y porque está acostumbrado a ese tono de voz –"¿Qué sucede, Sasuke?"-.

Kakashi-sensei los deja a solas después de su pequeña conversación y Naruto permanece entre dos niños, incómodo porque, aparentemente, les hace un favor mientras los arriesga innecesariamente en una misión que va a ser más peligrosa de lo que creen.

El niño rueda los ojos sutilmente –"¿Sabes qué empacar?"- le pregunta de la nada.

Sasuke es, decide, extraño.

Inclina la cabeza hacia un lado –"Sí, eso creo"-.

-"¿Tienes todo lo que necesitas?"-.

Tiene lo que necesita.

Naruto aprende a viajar ligero después de tres años con Ero-sennin –principalmente porque el hombre lo pone en más peligro del que debería y porque Naruto no puede molestarse en cargar una mochila llena de cosas innecesarias cuando su maestro puede almacenar todo en pergaminos–, sólo lleva consigo algunos kunai y vendas, porque puede cazar o pescar si lo necesita, lavar su ropa en algún río y trabajar por cualquier otra cosa necesaria. No cree poder decirle eso a Sasuke, sin embargo.

-"Sí…"-.

Sabe que tarda demasiado en responder cuando Sasuke bufa y desvía la mirada hacia Sakura-chan, no lo suficiente para perder de vista a Naruto, pero suficiente para hablar con la niña –"Nos vamos, no llegues tarde"- ordena y Sakura-chan parece feliz.

-"Ridículo"- pero gracioso.

Naruto ni siquiera puede ofenderse por ella porque, vamos, la niña está feliz.

-"Ven conmigo, dobe"- dice cuando Sakura-chan se aleja lo suficiente para no escucharlo.

Naruto lo sigue, sólo porque tiene curiosidad y no porque está tan distraído con sus pensamientos que realmente no presta atención a sus palabras y sólo lo sigue por instinto –para nada, Naruto es un shinobi, él no confía en nadie ni nada y siempre presta atención a su alrededor–.

Para cuando Naruto reacciona apropiadamente, Sasuke y él están caminando por uno de los mejores vecindarios de Konoha, de esos que Naruto evita activamente.

Recuerda vagamente una de las pocas ocasiones en que hablan sobre sus hogares, y lo recuerda así porque Naruto evita hablar del tema tanto como puede –no sirve de mucho, pero realmente no quiere hablar sobre su departamento demasiado–. Sasuke vive en una zona donde las calles son amplias, limpias y están bien iluminadas, donde los edificios lucen altos, elegantes y definitivamente con mayor mantenimiento del que su propio edificio podría tener en un año.

-"¿Sasuke?"- lo llama –"¿Qué hacemos aquí?"-.

Pero el niño no responde.

Es tan normal en Sasuke, que Naruto no sabe por qué se sorprende.

Sasuke es demandante, está acostumbrado a no hablar y, cuando lo hace, no puede hacer otra cosa que ser directo de una forma que incluso Naruto encuentra agobiante y grosera. Es gracioso, ahora que no está… no se siente realmente involucrado sentimentalmente con lo que sucede a su alrededor, la actitud de Sasuke no le parece ofensiva, sólo… incómoda.

Supone que es normal.

Sasuke lleva tanto tiempo solo que Naruto puede entenderlo.

Caminan en silencio hasta un edificio con ventanales en la parte frontal –"Entra"- ordena Sasuke cuando llegan a la puerta del que debe ser su departamento, uno de los departamentos superiores que, seguramente, tienen el doble de espacio que el suyo.

Duda un momento antes de entrar.

No recuerda un momento en el que Sasuke confiara tanto como para llevarlo a su departamento, no cree que Sasuke lograra confiar en él lo suficiente como para ser realmente los amigos que cree que son, pero… pero acepta la invitación de Sasuke por lo que es.

-"Con permiso"- deja las sandalias en el genkan y espera a que Sasuke haga lo mismo.

Su departamento es…

Frío.

Hay tanto espacio ahí y hay tan pocas cosas, que la primera habitación a la que entra es… fría.

Luce agradable, es un buen lugar; limpio, con el tatami en perfecto estado, buena iluminación, espacio para moverse sin tropezar, Naruto jamás podría ser capaz de pagar por algo así –no es algo que suceda, por supuesto, nadie en su sano juicio le renta al jinchūriki un lugar en una zona tan buena–. Sin embargo, está tan vacío y frío, que Naruto casi prefiere su propio departamento a estar un minuto más ahí.

No sabe cómo es que Sasuke soporta vivir en un espacio tan grande él solo.

-"¿Qué estás esperando? Ven"-

Y Naruto lo hace.

Sigue a Sasuke hasta lo que se supone que es la cocina y el niño le ordena esperar ahí mientras va a una habitación que Naruto no puede ver desde donde está.

En medio de la cocina, sin sentirse cómodo como para sentarse ahí y no ensuciar nada, Naruto se dedica a mirar el espacio en donde Sasuke –ese Sasuke y su Sasuke– vive después de perder a toda su familia.

Todo se ve prácticamente nuevo, sin usar, como si Sasuke no pasara mucho tiempo ahí. Naruto, por supuesto, sabe que eso es exactamente lo que sucede, que Sasuke decide pasar todo su tiempo libre entrenando o estudiando o lo que sea que hace para ser mejor que él. Sasuke, probablemente, encuentra su propio departamento como algo ajeno, un lugar donde duermes porque no quieres dormir en las calles y porque la otra opción –el complejo de su clan– simplemente no es una opción.

Lo entiende, hasta cierto punto.

Naruto no tiene cosas de valor real en su departamento, a la vista de todos. No es posible, porque todavía teme que alguien decida entrar sin su permiso, como sucede antes, y no quiere perder lo poco de valor que tiene.

Tiene un par de sillas y una mesa que encuentra detrás del edificio, que arregla porque lucen útiles si tan sólo lija la madera y puede pegar una de las patas de la mesa como debería estar. Tiene los utensilios básicos de cocina en un espacio diminuto que apenas usa –cómo añora tener el espacio suficiente para aprender a cocinar ramen por su cuenta–. No tiene gran cosa en los gabinetes y su refrigerador es un modelo antiguo que gotea y genera un ruido de fondo que no es especialmente agradable.

Tampoco tiene demasiado en su habitación, sólo una mesa de noche y un armario pequeño, una cama y el futón –y un futón que guarda para las visitas que nunca tiene–. Debajo de la cama, en una de las tablas que el tatami no puede cubrir, ahí está todo lo que Naruto considera importante: su dinero, un kit de primeros auxilios, algo de comida para emergencias y está seguro que ese pequeño espacio se llena con tonterías que toma como recuerdos de momentos importantes de su vida –hasta que Pain ataca y todo desaparece–.

Aunque su departamento no luce brillante, nuevo y costoso como el de Sasuke, aunque se cae a pedazos incluso después de reparar lo reparable, su departamento tampoco luce… es decir, no parece habitado, no realmente.

Ambos usan el espacio que tienen para dormir, es cierto, Naruto se esfuerza al comprar algunas plantas o tomarlas del bosque con la esperanza de alegrar el pequeño espacio en el que se siente relativamente seguro del mundo, pero… pero hay algo impersonal a pesar de todo.

No sabe cómo puede explicarlo, pero cuando lo ve en el departamento de Sasuke, no cree necesitarlo.

Vive fuera y sólo se molesta en regresar a casa porque es necesario y porque ya ha vivido en la calle lo suficiente por una vida o dos.

Ver la monotonía de un departamento que parece más salido de un catálogo que de la vida real –en la vida de alguien que aprecia–, sin embargo, es más doloroso de lo que puede esperar. Sasuke vive ahí, pero no hay ningún toque personal, ningún esfuerzo por hacerlo algo más cálido, un lugar donde pueda sentirse relativamente seguro.

Es deprimente.

Ni siquiera puede encontrar el olor a aceite de calidad, arroz y menta característico de Sasuke en la habitación –y no cree poder encontrarlo en algún lugar de ese departamento–.

Se imagina dormir en un lugar tan frío y no puede.

-"¿Qué estás haciendo, dobe?"- cuando gira, Sasuke está en el marco de la puerta de su habitación, apoyado con una caja de tamaño considerable en el suelo y una mochila al hombro.

Naruto parpadea y por un segundo tiene el impulso de mirarse para estar seguro que no hace algo que no debería estar haciendo –"Eh…"- quizá, piensa sin mucho humor, Sasuke tiene un grave problema con personas dentro de su espacio personal –"¿Esperándote?"- porque está completamente seguro que no ha hecho algo.

Shikamaru le explica en alguna ocasión, cuando están reconstruyendo Konoha después de la invasión y Naruto es invitado al complejo de su clan porque Shika quiere jugar con él –es incómodo porque Shikamaru no parece estar seguro de convivir con Naruto de la forma en que quiere hacerlo–, que es importante recordar ciertas reglas cuando eres un invitado.

Él no es idiota, o no tanto como su amigo quiere pretender, porque sabe algunas cosas.

Shikamaru, sin embargo, le repite qué tan necesario es no tocar nada a menos que tenga el permiso explícito de su anfitrión.

Sasuke lo mira fijamente –"Sólo…"- suspira con poca fuerza –"Sólo siéntate"- dice al final, con la misma fatiga que Kakashi-sensei muestra cada que tiene que explicarle algo a Naruto, después murmura algo, pero Naruto decide no prestarle atención.

A pesar del tono y básicamente el dolor físico que parece invadir a Sasuke cuando intenta ser amable con Naruto –o alguien más– sin éxito, Naruto no puede evitar sonreírle.

Sasuke es… es sólo un niño.

No puede culparlo –podría hacerlo, no quiere hacerlo–.

Es decir, sabe que Sasuke alguna vez tiene una vida normal –o tan normal como puede ser la vida dentro de un clan, Naruto realmente no sabe sobre el tema–, pero es evidente que pasan años de eso y que ahora… ahora no está más adaptado a lo socialmente aceptable que Naruto. Tiene problemas para convivir con su entorno porque no desea hacerlo y porque no ve ninguna razón para hacerlo. Sasuke, se da cuenta cuando el niño no cambia su tono de voz, simplemente no sabe ser normal.

Naruto tampoco, por supuesto, pero él tiene la experiencia de diecisiete años… y ese Sasuke no.

No puede culparlo por no saber algo mejor.

-"Gracias"- pero apuesta que Sasuke jamás pensaría que Naruto puede ser amable.

Bien, de acuerdo, Naruto tampoco lo piensa, pero es gracioso ver la sorpresa en el rostro del menor, que no sabe qué hacer una vez que se presenta algo que no tiene sentido.

Sasuke se sienta frente a él y deja la caja encima de la mesa –"Tengo algunas cosas… cosas que no necesito"- cuando Naruto no hace ningún movimiento, el niño empuja la caja hacia él con más fuerza de la necesaria –"Llévatelas"-.

Es una verdadera suerte para Sasuke, se dice mientras mira la caja y respira profundamente, que Naruto esté en medio de una crisis que va más allá de lo existencial –Naruto no debe estar ahí, deja atrás un mundo en ruinas, amigos y un hogar para reconstruir, Naruto sólo quiere irse a casa– como para responder como se lo merece.

Una verdadera suerte.

Porque Naruto puede ser paciente… pero Sasuke realmente lo lleva a otro nivel.

La sonrisa en su rostro se borra casi de inmediato sin intentar detenerse a sí mismo y siente un calor recorrerle desde el cuello y hasta el borde de sus ojos. Por un segundo, Naruto ve a su Sasuke, el imbécil que conoce y aprende a aceptar como un amigo, siendo el mismo idiota que sólo pretende humillarlo de cualquier manera posible porque Naruto lo fastidia a un nivel personal que no conoce muy bien. El momento se desvanece casi tan rápido como llega, cuando ese Sasuke abre los ojos en genuino pánico.

-"¡Es decir…! ¡N-No…! No es que… no es que te tenga lástima o algo… o algo así…"- y luego, para aclarar lo que dice, añade –"No lo es"-.

-"Es un niño… sólo un niño"- Naruto respira profundamente, de nuevo, y mira la caja –"Ni siquiera debería permitir que… Sasuke es…"- quiere molestarse con el niño, quiere gritarle y lanzarle su estúpida caja, irse de ahí y olvidarse de una evidente humillación, pero ese Sasuke está ahí, haciendo ese adorable baile de pánico mal disimulado –"Oh…"- siente pena por él –"No debiste molestarte, Sasuke"- puede ver su esfuerzo, puede ver cuánto le cuesta ser educado –"Gracias"-.

Sasuke asiente y desvía la mirada hacia su mochila –"Lo que sea…"- y empuja de nuevo la caja hacia él –"Voy a empacar, puedes revisar y elegir lo que te sea útil"-.

Naruto niega con la cabeza –"Gracias"-.

Toma la caja con cuidado y comienza a revisar el contenido.

Dentro de ella ve, en su mayoría, ropa en relativo buen estado.

La ropa es, evidentemente, de Sasuke.

Es ropa de colores oscuros –aunque alcanza a ver algunos pantalones cortos blancos o grises– y Naruto deduce que se trata de ropa que Sasuke no puede usar más porque simplemente no es de su talla y no necesariamente porque la hubiera usado hasta dejarla inservible. No es ninguna sorpresa, se dice, porque Sasuke tiene el dinero para sustituir ese tipo de cosas sin esperar tanto como Naruto. También puede ver un par de sandalias negras que, cree, pueden quedarle fácilmente.

Todo está en un pequeño caos contenido sólo por una caja, así que Naruto no puede resistirse y comienza a sacar la ropa y doblarla apropiadamente mientras la examina.

No recuerda haber tenido ropa de tan buena calidad en su vida; incluso con Ero-sennin, Naruto está acostumbrado a sustituir las prendas inservibles por algo accesible –Ero-sennin es un autor relativamente famoso, sabe que tiene el dinero, pero Naruto simplemente no está acostumbrado a gastar grandes cantidades de dinero en cosas que puede conseguir a la mitad del precio–.

Puede sentirlo en el material de las remeras, principalmente, pero también en los pantalones. La suavidad o el grosor de algunos materiales –incluso si tienen algunas manchas de lo que puede identificar como blanqueador y algunas otras cosas– le habla de la calidad, de su durabilidad, de lo apropiado que es para su carrera. Sasuke le ofrece cosas que él ya no necesita o que no puede usar más –quizá cosas que lucen demasiado infantiles o que juzga inservibles por rasgaduras o manchas, no lo sabe–, eso es cierto, pero… pero le ofrece ropa y otras cosas con vida útil, que están en mejores condiciones de lo que Naruto pueda adquirir en esos momentos… y no puede rechazar algo así.

No sólo por él, sino por Naruto, el Naruto de ese lugar.

Sería agradable, se dice con media sonrisa, que, al regresar a casa, el Naruto de ese lugar pudiera… pudiera tener cosas que él no obtiene.

Cuando Naruto termina de ordenar la ropa y separarla sobre la mesa, Sasuke está en el suelo, guardando al menos tres cambios de ropa y cosas que, sabe, no son necesarias.

Es doloroso verlo, porque conoce a Sasuke… y sabe lo importante que es para él poder probarse a sí mismo que es capaz de hacer esa misión. Es casi tan importante como lo es para Naruto la primera vez, probar que puede ser un verdadero shinobi, probar que es fuerte…

Sasuke y él son realmente similares, ¿verdad?

Suspira y se le acerca un poco –"¿Necesitas ayuda?"-.

Alrededor del niño hay un desastre de kunais y shuriken, un par de fuma shuriken, un rollo que, está seguro, está vacío, una bolsa para dormir, ropa de invierno, dos pares de sandalias, algunas vendas sucias, un kit reglamentario de primeros auxilios prácticamente vacío, un libro… Sasuke es un idiota, decide, si cree que es capaz de leer durante una misión como la que van a tener.

-"No necesito ayuda de alguien como tú"- dice sin mirarlo, pero es obvio que está abrumado con su propio desorden.

-"Por supuesto que no, ¿cómo podrías?"- rueda los ojos –"Relájate"- y se arrodilla a su lado apuntando a su mochila, que no es la misma que su Sasuke lleva para esa misma misión –"Tenemos que viajar ligero"- intenta sonreírle –"No deberías llevar tanto peso"- cuando Sasuke sólo se cruza de brazos y no le grita o acusa de entrometerse, Naruto decide seguir y acercársele un poco más –"Sólo lleva una muda, las vendas… y el kit de primeros auxilios… si quieres podrías llevar un fuma shuriken"- agrega cuando recuerda qué tan útil es en esa misión.

-"¿Qué llevarías tú, dobe?"-.

Rueda los ojos –"Mis kunai, los shuriken, algunas vendas y un poco de comida"- se encoge de hombros –"Vamos a cuidar de un civil, Sasuke"- le recuerda –"Llevar demasiadas cosas puede ser peligroso"-.

Está bien estar preparado, pero tampoco necesitas llevar un libro.

Naruto decide ignorar la genuina sorpresa en la expresión de Sasuke y comienza a separar algunas de las cosas que Sasuke tiene desordenadas a sus pies. Dobla la ropa e intenta darle algún sentido al caos que parece más bien suyo que de Sasuke.

-"¿Sólo una muda y el kit?"- dice lentamente.

No nota la mirada y la inseguridad –"Tus kunai y fuma shuriken también"-.

Sasuke y él trabajan en el caos en silencio, poco a poco las cosas comienzan a retomar un orden relativo. Es un récord para él, el mayor tiempo trabajando en silencio con Sasuke… haciendo algo productivo más allá de gritarse tonterías sin sentido.

-"Te he visto cuando entrenamos"-.

Bien, entrenar sería más bien un eufemismo, porque Naruto siente que está tomando unas vacaciones mal pagadas donde apenas logra hacer lo mínimo necesario para poder recuperar la condición que tiene en su mundo –"Ah… ¿sí?"- mira sus manos.

Es sólo gracias a sus clones que Naruto comienza a ver cierta mejoría… apenas.

-"No sabía que podías meditar"-.

Ah.

Bien, Naruto sabe meditar. Sin embargo, ¿a esa edad? Para nada.

Naruto no tiene la paciencia suficiente para dedicarse a hacerlo, su… su interés por la meditación proviene de un momento complicado de su vida –la muerte de su maestro, la desesperación por salvar a su aldea… el horror de no poder hablar con Kurama–. Es sólo después que Naruto aprende a disfrutar la actividad, como una de las pocas maneras en que puede tranquilizar su propia energía y el zumbido constante del chakra bajo su piel. Tranquiliza su mente como ninguna otra actividad logra y, gracias a eso, Naruto… puede sentirse en paz por unas horas.

-"Sólo un poco"- porque es verdad.

Meditar viene fácil para él, incluso si no es una actividad que busca desde el inicio.

Es… es una calma que no espera en un momento importante, es la sensación de estar cerca de su maestro, aunque ya no esté a su lado, es… es Shikamaru fumando para recordar a Asuma-sensei o Kakashi-sensei repitiendo las palabras de Obito a sus estudiantes.

No conoce mucho, si es que existe, de técnicas sobre la meditación, pero lo que sabe es… suficiente.

Sasuke no responde al principio, aparentemente ocupado en los objetos delante de él, pero cuando lo hace, Naruto se sorprende –"¿Por qué mientes?"- dice.

El problema es… que no miente.

Y no está seguro por qué Sasuke cree que lo hace, ¿siquiera es importante?

-"No estoy…"- Sasuke frunce el ceño y le quita suavemente de las manos una resma de papel para sellar en perfecto estado y sin abrir.

En otro mundo, Naruto recuerda ese tipo de miradas con cierto recelo. Recuerda que Sasuke tiene una extraña facilidad para intimidarlo –incluso si el idiota no lo nota– o hacerlo sentir… no bien. Pero en ese momento, Naruto ve a Sasuke fruncir el ceño –como siempre–, con las mejillas ligeramente redondeadas por el esfuerzo, haciendo un mohín que, francamente, tuvo que haber ignorado en el pasado.

-"Adorable"- no puede evitar pensar.

Quizá es porque las miradas de fastidio de este niño no tienen ningún peso contra las miradas que su Sasuke le lanza, esas miradas llenas de agonía que disfraza de odio. Por supuesto, Sasuke cambia mucho en pocos años, su rostro deja de tener esa suavidad que en ese momento le recuerda más a Konohamaru que a su versión más joven, la mirada no contiene tanto hastío por tratar con él como recuerda que debería y… y Naruto sabe que no necesita notar todo eso.

Extraña a su Sasuke… y quiere regresar a casa, pero ver a ese niño mirándolo como lo ve su antiguo Sasuke… le hace pensar que, quizá, añora más su propio pasado de lo que añora su mundo y no está dispuesto a admitirlo.

La vida es fácil cuando no hay una guerra en puerta.

-"Lo haces"-.

Naruto suspira –"No, no lo hago, -ttebayo"- se muerde la lengua –"Me… me tranquiliza"- se encoge de hombros.

Permanecer en la aldea, en esa aldea, es demasiado.

Todos los días, Naruto se levanta para enfrentarse a fantasmas, a recuerdos y a la mirada acusadora de personas que, ciertamente, no deberían seguir con vida. Se cruza con un mundo que le es ajeno, que es exactamente como su pasado –exactamente–, pero en donde está completamente solo… tal como la primera vez, sólo que, en esta ocasión, Naruto simplemente… simplemente no tiene manera de hacerse de compañía, consejo o confort.

No hay Kakashi-sensei intentando ser un mejor sensei, no hay Shikamaru que lo haga salir de sus brotes depresivos, no hay Sakura-chan que intente sanar sus heridas… no hay Iruka-sensei entendiendo exactamente lo que sucede con él, no hay Tsunade… no tiene nada.

Se siente tan solo…

Escucha los murmullos poco disimulados de las personas mientras pasa por las calles, cuando hace las estúpidas misiones de rango D, cuando intenta comprar algo con su apariencia natural… escucha murmullos que sabe que desaparecen después de su regreso a Konoha, cuando su maestro muere y él se vuelve –de nuevo– el salvador de todos esos civiles malagradecidos…

Y duele.

Escucha y siente lo que dicen, lo mucho que lo odian, lo ve en su mirada, lo escucha en su voz… lo siente cada que se acerca demasiado a algún lugar.

Por eso medita.

Por eso y porque, cuando no lo hace, siente que debe hacer algo, y sabe que no siempre tiene tiempo para entrenar, correr o dedicarse a investigar por una manera de regresar a casa.

Gastar energía convocando clones funciona hasta cierto punto, pero no… meditar es mucho mejor, más efectivo, y productivo.

-"¿Tranquilizarte?"-.

Naruto asiente y cierra los ojos, imagina que está con su Sasuke, que su mejor amigo está ahí y está dispuesto a escucharlo –"Ya sabes, -ttebayo"- alza la mano y la agita por encima de su cabeza –"Hay muchas personas y me… es mucho, y cuando siento que se acercan…"- se muerde la lengua y baja la mirada –"Hay mucho… eh… sí, es demasiado en Konoha y… y… y me pone ansioso"- termina patéticamente.

¿Cómo explicar a un niño lo que siente al cruzar las calles de Konoha? ¿Cómo explicarle a Sasuke que Naruto necesita tranquilizarse si no quiere hacer algo de lo que podría arrepentirse?

¿Cómo decirle que espera, contra todo pronóstico después de un mes ahí, poder hablar con Kurama y sentirse acompañado?

Sasuke abre los ojos graciosamente y luego abre la boca, pero no deja salir ningún sonido por algunos segundos. Naruto permanece en su sitio, mirándolo, esperando lo que sea que el menor quiere decirle o no, pero cuando Sasuke no dice nada después de casi un minuto, comienza a preocuparse.

-"Es…"- se aclara la garganta –"¿Sabes qué significa eso, Dobe?"- habla lentamente, como cuando le hablas a un niño pequeño, de una forma que no contiene el tono normal de burla y humillación que usa con él cuando quiere dejarlo en ridículo.

-"Significa que estoy en un mundo que no me pertenece, rodeado de gente muerta y en una aldea que todavía me odia…"- inclina la cabeza un poco –"¿No…?"- se encoge en su sitio casi de inmediato al darse cuenta que esa no es la respuesta que ese Sasuke busca –"Es decir… yo… ¿Siempre ha sido así…?"-.

-"¿Siempre?"-.

-"Sí…"- esa conversación, decide, deja de ser interesante o divertida desde que inicia, Naruto quiere irse y olvidar todo –"¿Sasuke…?"-.

Pero no puede.

Ese niño le preocupa.

No es la misma preocupación que lo consume cada que piensa en su Sasuke y las muchas maneras que el idiota arruina su vida; es diferente.

Frente a él está un niño, exactamente igual a su Sasuke, excepto que este niño lo mira con una sorpresa tan clara en su rostro, que no puede evitar pensar que algo realmente malo sucede y él –como siempre– no es capaz de averiguar la respuesta tan rápido como se requiere.

Qué novedad.

-"Meditas… ¿meditar te ayuda?"- Naruto asiente con la cabeza, despacio –"¿Cómo es que te tranquiliza?"- y parece pensarlo demasiado para su gusto –"¿Es por eso que no has estado tan…?"- y hace un gesto, de pronto, como si hablar sobre Naruto le causara incomodidad.

-"O como si intentara ser… amable"- no es la primera vez que ese Sasuke decide ser considerado con él y Naruto, aunque desea por todos los medios alejarse, aprecia el gran esfuerzo que significa para el menor –"Es… es como…"- frunce el ceño –"Cuando entrenamos… cuando entrenamos, puedo concentrarme en eso y no pienso en nada más… sólo que puedo calmarme si medito y no molesto a nadie"- cierra los ojos –"Toda mi energía se enfoca en un solo punto"-.

Siente el ansia por contarle cómo es que el chakra natural que reúne se siente y lo conecta a todo, que la vida misma corre por sus venas por un segundo antes de seguir su curso… pero se contiene.

-"Me hace pensar claramente"- admite con una pequeña sonrisa hacia el niño –"Cuando siento demasiado"-.

Aunque Sasuke es bastante inteligente, no cree que pueda explicarle exactamente lo que siente sin correr el riesgo de poner a Sasuke en una situación delicada; después de todo, el senjutsu no es particularmente fácil y hay peligro si alguien intenta entrenar sin la supervisión adecuada.

Y, que quede constancia, Naruto no es ningún tipo de supervisión adecuada.

Por fin, el silencio entre los dos permanece.

Ambos demasiado sumidos en sus propios pensamientos, sin la extraña tensión que normalmente los persigue.

Está agradecido.


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Hasta el siguiente capítulo!