Página#1: Una boda funebre
En una habitación grande y con hermosas decoraciones que iban de bellas pinturas en las paredes a los lujosos muebles decorados de oro, se encontraba una joven noble vestida con un elegante vestido de novia de la tela más fina y con las más brillantes joyas.
Su vestido fue elogiado como el vestido perfecto para una novia que se casaría con un miembro de la realeza, el hermoso vestido blanco puro al estilo princesa con escote de corazón dejando sus hombros y espalda al descubierto, decorado con pequeños fragmentos de diamante en los bordes de la tela, al igual que los guantes de seda.
La falda era amplia por el tul y su cintura llevaba un cinturón de diamantes para que destacará su pequeña cintura.
Y como cereza al pastel, el velo que uso en toda la ceremonia y que se negó en quitársela en toda la fiesta, fue hecha de un encaje hecho a mano por los mejores artesanos de la capital.
Al igual que su collar de gargantilla ancha con diamantes con colgante de perlas y sus pendientes colgantes cristal en forma de lágrima.
Su vestido era magnífico y no dudaba que, si otra persona lo usara en el día de su boda, se sentiría emocionada de usar un vestido sacado de un cuento de hadas.
Todos excepto ella.
- U-ugh, aah… mi b-bebe… ugh – Lloraba de manera desgarradora la joven novia en esa oscura y espaciosa habitación del palacio del emperador.
Su voz era aguda y temblorosa.
Sin poder aguantar más su llanto, se llevó las manos al rostro y las lágrimas se deslizaron por los bordes de su rostro acompañado de un grito que acabo mezclado con su lamento.
Y no era para menos.
Había sido obligada a casarse con el hombre que asesinó a su amado hace cinco años atrás con la condición de que su hija fuese liberada y puesta en un lugar seguro.
Pero después de la boda y la fiesta que se celebró en el palacio real, ella rápidamente se apartó del lado de su ahora marido y fue en busca del marqués que le estaba obligando a casarse, haciéndose pasar por su hija, para preguntarle una última vez sobre su querida hija antes que la comunicación fuese cortada por el emperador.
Sin embargo, cuando logró dar con el paradero del marqués, escucho algo que le dejó con la sangre helada y la piel pálida.
- Te aseguraste que la niña estuviera muerta – Escucho al marqués hablar en un tono gélido en una de las habitaciones de descanso que proporcionaba el palacio real en eventos tan grandes como su boda.
- Uno de mis hombres se encargó de eso, ahora mismo debe estar arrojando su cuerpo en el bosque o un terreno baldío – Habló el hijo del marqués sin una pizca de remordimiento en su voz.
Como si asesinar a una inocente niña de cuatro años fuese algo tan cotidiano como hablar del clima.
Su corazón se negaba en creer que su hija estuviera muerta, pero estando a un lado de la puerta, ella seguía escuchando la conversación de esos dos mientras se burlaba de su ingenuidad al pensar que liberarían a su hija.
La niña que creció por nueve meses en su vientre y que, con el deseo de darle un mejor futuro a su bebé, no dudó en mudarse al territorio de un marqués para darle todo lo que necesitaba su linda hija.
Pero ese fue su error.
El hijo del marqués y único heredero del marquesado se obsesionó con ella y secuestró a su hija de un año para tenerla a su lado con la seguridad que ella haría lo que sea para que su hija fuese puesta en libertad, incluso si eso significaba renunciar a la suya.
Y funcionó, pero él rápidamente perdió el interés en ella y en lugar de dejarla libre con su niña, su vida junto con la de su hija pasó a manos del codicioso marqués.
Quien no desaprovecho la oportunidad y la obligó a casarse con el emperador en lugar de su hija mientras planeaba una rebelión contra el actual emperador.
Le tomó dos años convertirla en una emperatriz perfecta como a la vez en su marioneta.
Ella solo era un peón para el siniestro plan de ese hombre y un seguro para que la hija de ese hombre codicioso no fuese un rehén del emperador.
Al igual que no correría riesgo en que fuese asesinada si su plan era descubierto antes que reuniera las herramientas necesarias para la rebelión.
Ella lo aceptó.
Porque si su vida era el precio para su amada hija viviera, no dudaría en comportarse como el marqués esperaba que hiciera.
Su hija era su voluntad de vivir y sin ella, ya no tendría motivos para hacerlo.
Era por eso que no dudo en sacar una delgada daga que escondió en el liguero de pierna de encaje de su vestido y mirar su reflejo en este.
Observar que el velo le estorbaba, arrojó el pedazo de tela lo más lejos posible de ella y se vio a sí misma de una manera lamentable.
El arma que trajo para protegerse de este lugar donde las traiciones son el pan de cada día, ahora sería con el que acabaría con su vida.
Aunque sabía que gracias al escándalo que hizo al enterarse de la muerte de su bebé, llamó la atención de los nobles como del emperador, quien ordenó que tanto como ella y la familia del marqués fuesen arrestados hasta que terminara de investigar el asunto.
No había que ser un genio para averiguar que pronto el emperador se enteraría de que no era la hija del marqués, sino una simple plebeya sin apellido.
El marqués junto con su esposa y dos hijos serían gravemente castigados cuando el asunto de la mentira y su plan de rebelión fuesen expuestos ante el emperador. Sin embargo, ella ya no quería involucrarse con esa gente nunca más.
Como había dicho con anterioridad, su hija era su única voluntad para vivir.
Y sin ella, todo deseo de vivir había desaparecido de su cuerpo y alma.
Ahora que ya no tenía nada que perder, solo anhelaba a la amable muerte para reunirse de una vez con sus seres queridos.
Al pensar que volvería a ver a su hija y a su dulce amado, le hizo sacar una débil sonrisa de su rostro.
Por años pensó que su prometido la había abandonado o que algo terrible había sucedido para que no volvieran a verse desde su última despedida. Sin embargo, no quiso perder las esperanzas y lo espero por mucho tiempo, y mientras esperaba su regreso en su vientre crecía el fruto de su amor.
…
Curiosidad que escribo#1
Muchos nobles susurraron sobre la decisión de la nueva emperatriz de no quitarse el velo en toda la boda o de como tampoco quiso hablar para dar sus votos matrimoniales.
En cuanto el vestido de novia, me inspire en el vestido que usa la madre Jubelian en el especial de Halloween que subió el artista de ¡Padre, no quiero casarme!, en su twitter.
