Página#6: Deséenme suerte

- ¿Quiénes eran las personas que concluyeron? – Se atrevió a preguntar Nene.

No parecían estar relacionados con Gon-kun, además se le conocía al niño, pero no sabía exactamente de dónde.

- Oh, fue uno de los niños que salvamos – Respondió el pelinegro apenado. – Al parecer salió en las noticias que me sometería a cirugía por el accidente, así que los tres niños junto con sus padres comenzaron a visitarme antes de la operación a desear suerte ya agradecerme por salvarlos –

Un leve sonrojo apareció en sus mejillas al recordar como una de las madres se arrodillo con la frente apoyada al suelo para agradecerle por salvar a su hijo y expresar lo arrepentida que estaba de que resultara herida en el accidente.

Nunca se imaginó que alguien le realizaría una dogeza en su vida.

Con suerte la mujer pudo levantarse cuando pidió sus disculpas, pero no dejo de agradecerle por un buen rato.

- Mira, hasta me trajeron unos origamis – Tomo de su mesa de noche unas figuritas de papel de diferentes colores.

En su mayoría eran grullas de papel.

Sabía que regalar grullas de papel significaba que la otra persona te deseaba salud y felicidad.

Su corazón se sintió cálido por la preocupación de todos, a pesar de que sus padres aún no habían venido a verlo.

- Aww, son tan tiernos – Comenta la castaña al ver los origamis.

Los bordes estaban torcidos y había partes desiguales en la figura de papel, no cabía duda de que era el trabajo de un niño de primaria.

Y el hecho que hubiera tantos, solo le mostró el entusiasmo de los pequeños para darle suerte a su héroe.

- Deben haber estado muy felices de haber conocido a su héroe – Dijo Nene con una gran sonrisa de oreja.

- …entonces soy Spiderman – Susurro el pelinegro con las pupilas en forma de estrella.

- ¿Por qué? –

- No recuerdas, Spiderman paró un tren él solo –

- Pero tu eres mas fuerte que Spiderman – Dijo Nene con lágrimas de cocodrilo mientras se acercaba a acariciarle su mejilla derecha.

Era la única parte que no estaba llena de raspones, el lado izquierdo se había lastimado mucho cuando su cuerpo patino por el pavimento de la calle.

Tenía tantas ganas de besar cada herida para quitarle el dolor.

Pero ese deseo debía de esperar.

Ahora lo único que importaba era pasar tiempo con él antes que fuese hora de la cirugía.

- Entonces, ¿Ya has decidido quién será el héroe de la historia? – Pregunto Gon con curiosidad.

Los dos personajes con potencial de protagonista masculino era el segundo hijo de un Archiduque y un aprendiz de caballero proveniente de una familia de grandes caballeros.

Ambos habían estado apoyando a la protagonista desde que fue encontrada por su tío el emperador y la ayudaron a superar su trauma con sus acciones sinceras llenas de preocupación y cariño.

Incluso él estaba indeciso sobre cual elegir.

Con suerte, el sutil cambio de tema fue suficiente y pronto ambos se encontraba charlando e intercambiando ideas para la novela.


Con su pierna izquierda enyesada, la enfermera solo tuvo que vendar su pierna derecha con vendas mientras que otra le insertaba un tubo por el dorso de la mano derecha.

Sabía que usualmente se insertaba el tubo para la bolsa del suero en la mano izquierda, pero como esa mano se encontraba enyesada hasta por los nudillos de los dedos, parecía que no había otra opción que usar la otra.

- Pronto entraremos al quirófano – Le aviso una enfermera que le revisaba sus signos vitales como su nivel de oxígeno. – Cuando te ayudemos a acostarte en la mesa de operaciones, necesito que posiciones tu brazo derecho por encima de la cabeza –

- ¿Qué pasa con el suero? – Pregunto un poco ansioso que la aguja se zafara.

La joven enfermera le sonrió gentilmente para transmitirle confianza.

- No te preocupes, habrá alguien que supervisara el suero – Dijo la enfermera terminando de apuntar su nivel de oxígeno.

A pesar que todos parecían seguros de que su operación saldría bien, no podía evitar sentirse nervioso por la cirugía.

Pero debe estar bien, su mortalidad era de menos del 4.5%, según internet.

Entraría a la sala de operaciones y él estaría anestesiado en todo el transcurso de la operación.

Y pronto se encontraría comiendo una hamburguesa con los padres de Nene, incluso la señora Kobayashi le había prometido traer un poco de su pie de queso casero especialmente hecho para él.

Su estómago que no había mostrado señales de hambre, rugió un poco para su vergüenza al pensar en comida.

- Ya estamos listos – Escucho a una de las enfermeras decirle a la otra.

Fue así que su camilla fue empujada al pasillo en dirección al quirófano.

En el viaje se topó con su linda novia en compañía de sus padres y sus amigos, cuando notaron que era su turno, se despidió con un leve movimiento de muñeca a la familia Kobayashi y sus amigos.

Los ocho se despidieron de igual manera con algunos gritos para desearle suerte.

Todo estaría bien.

Se repetía a cada rato en su mente, mientras un médico le posicionaba una mascarilla de oxígeno, listo para administrarle la anestesia.

Sus ojos se sentían pesado y sin mucha resistencia se durmió.

Su último pensamiento antes de morir, fue…

Que tan pronto como despertara…

Quería contarle a su novia una nueva idea que tuvo para el final de la historia.


Los rayos del sol se filtraban en las cortinas de su habitación.

Uno de las dos figuras que dormía plácidamente en la habitación se despertó por culpa de los débiles rayos de sol que iluminaban su cara.

El joven recién levantado se sentó en la cama y alcanzó el borde del edredón para cubrir su pecho marcado con algunas marcas rojas.

El joven pelinegro se quedó sentado por un rato, mirando el color de la cobija con nostalgia.

- ¿Por qué tuve que recordarlo? – Murmuró para sí mismo.

Cada vez que soñaba o recordaba algo de su primera vida, su pecho se apretaba de tristeza y anhelo, realmente no esperaba que falleciera en una cirugía preventiva para la acumulación de líquido.

Era doloroso ya que nunca pudo despedirse de sus seres queridos.

Pero debía seguir adelante, había pasado veintiún años desde que renació en este mundo.

- Mmmm – Gruño entre sueños su acompañante.

Ya se había despertado, pero parecía que luchaba para dormir un poco más.

El pelinegro se rió en voz baja por el comportamiento de su pareja.

Con cuidado de no jalar con su peso el cabello largo de su amado, se acercó para acurrucarse a su lado y darle un beso en su hombro descubierto.

La persona de largos cabellos color crema claro que se desvanecía en un verde suave en las puntas, abrió sus ojos color rubí y se dio la vuelta para darle un beso en los labios.

-Buenos días, Hanako-

- Buenos días, Nene –

Curiosidad que escribe#6

Intento describir lo que hacen antes de una cirugía con experiencias mías de cuando me operaron por mi rinitis, pero la verdad casi no me acuerdo de lo que hice ese día. Además de despertarme en media cirugía para después disculparme y seguir durmiendo.

Además de que me operaron casi entrando la noche y yo sin comer desde el día anterior, con mi padre comiendo una hamburguesa en un cuarto lleno de personas que estaban ahí para ser operadas. En resumen, fue un hijo de puta.

Otra cosa, es que me gusta mucho investigar sobre la cirugía de pulmón, ya que, si no lo saben, mi meta es estudiar enfermería.