Antes de leer.
*Personajes hablando*
``Palabras/Oraciones resaltadas´´
``Pensamientos´´
[Hechizos]
OxxxxxxxxxxO Cambio de escena/perspectiva
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Capitulo 14: 10 años después
El Castillo del Trébol, corazón del reino entero, es la residencia de las 3 familias reales
Kira, Silva y Vermillion.
Como las noblezas más importantes del reino, su posición es alta mente importante, teniendo la tarea de proteger las puertas del castillo.
Susodicho castillo está dividido en tres facciones, cada una siendo custodiado por una de las familias reales.
Desde la puerta principal, los Kira se ubican al frente en línea recta, los Silva están a la derecha y los Vermillion a la izquierda. El dormitorio del rey se encuentra en la torre más alta de la parte perteneciente a los Kira, mientras que el cuarto del trono se encuentra en el piso superior del edificio principal.
El castillo del trébol al mismo tiempo se encuentra situado en la capital real.
Se trata de una ciudad situada en la cima de la montaña más alta dentro del Reino del Trébol. Solo un muro lo separa del resto de la región noble, y aunque en el pasado existió un poderoso mago capaz de colocar una barrera mágica en el reino entero por sí solo, en la actualidad la barrera es colocada por varios magos de elite, además de que su área de efecto apenas y puede cubrir la Ciudad Real.
La seguridad en el Castillo del Trébol podría considerarse impenetrable, no solo por ser resguardado por las noblezas más importantes del reino, magos cuyas habilidades mágicas supera con creces a simples caballeros de orden, sino por la existencia de cierto mago de elite, cuya fama y habilidades son incuestionables.
Ese debería ser el caso.
Aquel prodigio de renombre debería funcionar como última línea de defensa en el castillo, tal y como lo habían hecho sus padres en el pasado. Pero Sato Crossos usualmente desaparecía por largos periodos de tiempo, y para su regreso, los reclamos de parte del rey siempre estaban presentes, tal y como estaba sucediendo el día de hoy.
* ¡Sabes lo preocupado que estaba! *
La situación se tornaba confusa, pues, aunque el grito expresaba preocupación de parte de un hombre que superaba sus 35 años, la posición en la que lo hacía no concordaba.
El rey, Augustus Kira Clover XIII, se encontraba reposando sobre las piernas de una de sus dos concubinas, mientras que sus pies estaban siendo masajeados por la otra.
Aunque ese bien podría ser una posición relajante, Augustus estaba haciendo todo menos relajarse. La razón de aquello era por la abrupta aparición de Sato Crossos.
Si se tratara de alguien más, fácilmente podría decirle que se aleje y que acuda a Julius si de asuntos del reino se tratasen. Una rabieta por haberlo despertado también podría hacerse presente. Incluso pedir una ejecución para el insensato que se atrevió a despertarlo no era una idea absurda.
Pero el presente era Sato Crossos, y aunque su posición indicaba que aún se encontraba perdido en su relajación, se encontraba más que furioso, preocupado por la repentina llegada de Sato Crossos.
* ¡Desapareces por meses, y apareces como si nada hubiera sucedido! ¡Sabes lo preocupado que estaba! *
Los ojos de Augustus continuaban cerrados mientras su rostro apuntaba a observar el lujoso techo que adornaba su habitación. Sus exclamaciones eran fuertes, y con su desafinada voz, sus concubinas solo parecían sufrir por cada palabra que escuchaban del Rey.
Sato parecía indiferente. Solo mostraba la usual y ligera sonrisa que le caracterizaba.
*Yo… En verdad lo siento*
No había excusa para su ausencia. Tampoco explicación para calmar la ira que el Rey expresaba en ese instante.
Augustus observó de reojo al lugar en el cual se encontraba de pie el joven de cabello largo. Su corazón se ablandó y sus emociones fuertes se calmaron. Con observar unos breves segundos la posición de disculpa que estaba expresando Sato, fue suficiente para decidir perdonarlo, y antes de colocarse en una posición distinta, habló:
*Nunca vas a cambiar*
No era la primera vez que una situación así sucedía. Al año podía suceder al menos unas 3 veces, y el periodo en el que sucedía podía rondar d meses.
Con el ambiente más calmado, y con las concubinas más tranquilas por saber que los gritos del rey finalmente cesaron, Augustus se sentó para observar de forma directa a Sato.
*Tienes que dejar de salir tan seguido. Es hora de dejar tus aventuras de lado y cumplir con tu papel*
*No son simples aventuras. Solo cumplo con mi trabajo*
Pero el rey hizo caso omiso a la respuesta que Sato le había dado, y con un nuevo sentimiento inundando su cuerpo, comenzó a hablar.
*Si te conviertes en el Rey Mago, Julius no tendrá de otra más que retirarse. Y con el fuera del camino, ¡Podremos demostrar que la corona está en la cima de todo! *
La sangre de Augustus hervía solo de pensar en Sato como el nuevo Rey Mago. Algo que debió suceder hace varios años desde su punto de vista.
* ¡Y cuando tomes la corona, como Rey del Reino del Trébol y Rey Mago… conmigo como tutor, no habrá nada que nos pueda parar! *
La emoción crecía a cada momento, tanto que, una vez más, ambas concubinas se vieron forzadas a cubrir sus oídos para no terminar sangrando.
Lastimosamente la emoción de Augustus dio un violento giro inesperado. Eso solo se debía a la existencia de cierto hombre.
* ¡El estúpido de Julius siempre acapara toda la atención! ¡Si te conviertes en Rey Mago, el control de reino será todo nuestro! ¿Escuchase Sato? ¡Convierte en Rey Mago ahora! ¿Heeeee… Sato? *
No se encontraba nadie en el lugar al cual Augustus se había estado dirigiendo. Solo un silencio sordo, además de las ligeras sonrisas de las concubinas, era lo que se podía escuchar en la enorme habitación.
Augustus solo miraba confundido la situación que acababa de ocurrir.
*Su majestad, Sato-sama dijo que deseaba presenciar el examen de caballería, así que se marchó* La concubina, hermosa y de cabello negro, intervino antes de que el rey comience una nueva rabieta.
El rey suspiro cansado por la abrupta desaparición de Sato. La emoción que había sentido había sido tanta que, había ignorado completamente si Sato se mantenía de pie escuchando atentamente a cada una de sus palabras. Se le había olvidado que Sato era de las personas que aparecían y desaparecían cuando menos te lo esperabas.
Con otro fuerte suspiro, Augustus decidió tomar asiento.
*Es igual a su madre* Un recuerdo lejano, una hermosa mujer, y un sentimiento melancólico llegó a su corazón. *Aunque ella desapareció y volvió con pareja… Supongo que ya no son tan parecidos ja* Como si el sentimiento de tristeza hubiera sido pasajero, Augustus una vez más volvió a sonreír.
Sato Crossos era sin lugar a dudas, el tesoro del reino. Se trataba del hijo de aquella famosa pareja, cuya presencia podía cambiar el rumbo de una guerra entera, no por el poder de ataque, si no por sus habilidades en conjunto. Se trataba del hijo de la mujer que alguna vez formó parte de su familia, además del hombre cuya amistad era insuperable.
Antes de que Augustus decida volver a retomar su descanso, recordó el comentario que una de sus concubinas hizo sobre Sato.
*Espera, ¿Dijiste que fue al examen de caballería? *
Un breve asentimiento de ambas bellas mujeres fue suficiente para responder.
Augustus se sintió confundido. No era usual que Sato asista a aquellos absurdos exámenes. Era prácticamente imposible que un simple plebeyo formara parte de la orden de caballería de Sato. No era solo por decisión del propio Augustus, sino que también el mismo Sato compartía la misma idea, así que habían pasado varios años desde la última vez que Sato asistió a aquel examen.
*Bueno… Poco importa si va o no. Después de todo, nadie ingresará a Ainz Ooal Gown… A sido así desde que su orden se fundó*
Sato Crossos era un individuo extremadamente misterioso, después de todo se trataba de un prodigio que obtuvo un grimorio a los 5 años. Augustus simplemente no quería pensar en las razones que tenía Sato de acudir al examen, así que simplemente se volvió a colocar en la misma posición que se encontraba cuando Sato apareció en su habitación.
