¡Hola! ¿Cómo están? Espero que muy bien. Esta es la primera vez que participo en el Fictober organizado por la página "El enigma del Kelpie". La idea es escribir un drabble diario con la palabra que corresponda según el día.

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Disclaimer: los personajes pertenecen a JK Rowling.

Día 1: Niebla

Le dio un golpe a su escoba y se elevó para poder volar alrededor del campo de Quidditch. Para él esto era la mejor manera de pensar las cosas, lejos del bullicio, lejos de todo. Una vez arriba, dio un hechizo repelente para sus lentes y se los acomodó.

Sabía que había metido la pata. Culpaba a sus celos estúpidos por la pelea con ella. No dudaba de los sentimientos de ella, sabía que ella nunca le traicionaría. Una de las cualidades que más amaba en ella era su increíble lealtad para quienes apreciaba. Pero es que no entendía que pese a todo, ella siguiera teniendo una amistad con él. Aunque si bien no compartían como antes, ella seguía preocupándose por él. Por eso cuando lo vio hablándole y posteriormente dándole un abrazo, ardió en celos… las palabras de reproche habían salido antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo. Ella intentó explicarle, pero no quiso escucharla. Antes de irse, vio como Quejicus esbozaba una pequeña sonrisa de satisfacción.

Y ahora se encontraba volando en esta fría noche, solo, meditando en cómo disculparse. Lily tenía temperamento, uno muy fuerte; sabía que una disculpa con arrepentimiento no sería algo que ella le perdonaría tan fácil. Más si ya habían tenido este tipo de conversaciones anteriormente y él había prometido primero preguntar antes de sacar conclusiones erradas.

Mientras seguía volando le pareció ver un movimiento abajo. Sí, alguien también estaba en el campo de Quidditch. "Perfecto" pensó con ironía. Quería estar solo así que sabiendo que aquella paz se había acabado con la llegada de vaya a saber quién diablos era, decidió bajar. No fue hasta que estuvo lo suficientemente cerca del suelo y porque la niebla se estaba disipando gracias a la baja altura, es que se dio cuenta que era Lily. Estaba con los brazos cruzados delante de su pecho, siempre estaba así en los días fríos.

−Lily… ¿qué haces acá? −preguntó una vez que ya estaba en el suelo. Dio dos pasos para estar más cerca de ella.

−No quería irme a la cama sin arreglar lo que pasó en la tarde.

James se la quedó mirando, notando que no estaba enfadada. Quizás eso era una buena señal, ¿no? A medida que comenzaron a hablar, notó que efectivamente no estaba enojada. Cada uno expuso lo que pensaba y él prometió nunca volver a interferir en la amistad. No quería que por culpa de unos celos estúpidos acabara su relación. Él sabía que Lily era la mujer con quien quería pasar su vida y formar una familia. El anillo que tenía guardado en su baúl lo confirmaba. Se prometió a si mismo que esta situación no volvería a repetirse pues cuando te encuentras con la persona indicada, unos celos no podían ser la causa de un término; la única que podría separarlo de ella sería la muerte.

Con el asunto acabado, extendió su mano invitándola a volar con él. Sonrió feliz mientras ella lo abrazaba, perdiéndose en el campo.

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Si llegaste hasta acá, gracias :)