Disclaimer: nada de lo que podáis reconocer me pertenece.
Aquí llega el cuarto capítulo, recién sacado del horno. Me he apresurado en publicar tanto como he podido. Espero que os guste. A partir de aquí empieza la acción buena ;)
Empezaré a responder a vuestros reviews en cada publicación. Así que ya sabéis, ¡todo comentario es de agradecer!
A propósito, ¿alguien sabe algo de la cuarta temporada? Estoy harta de esperar a que salga de una vez… ¡Quiero ver hacerse realidad esta pareja! Jajajaja.
Somniloque: haha thanks, I think you should seriously start learning spanish –you know, Google translations are horrible! By the way, thank you again for being here as always. I've recently found out that there are more D'Jia (XD) fans than I used to think, but we need to be more! I don´t understant why don't everybody love them, they are sooo cute. I've watched Season 3 again and I ship them two so hard… Hahaha.
Por cierto, este fic puede contener un par de palabras malsonantes. Avisado queda :)
Por tí, por mí.
(Por los tuyos y por los míos)
Es bien sabido que hay días en los que uno no debería levantarse de la cama. Dedicarse a dormir hasta el siguiente amanecer, o al otro, o cuando sea que vuelva la voluntad o el humor suficiente para mirar a la vida a la cara.
Para los Snow Kids, aquel era uno de esos días.
Para Aarch, sólo el entrenamiento más desastroso de la historia del Galactik Football. Oficialmente.
Golpeó enfurecido el teclado como si eso fuera a hacer que mágicamente el holoentrenador se arreglara y sus jugadores dejaran de ser tan terriblemente malos. Por todas partes se mascaba la agresividad.
-¡No voy a repetirlo más, D'Jok!- dijo, y para Clamp casi era gracioso, porque en realidad con aquella vez iba la vigésima. -¡Pasa el balón a tus compañeros!
El chico apretó los puños y alzó la cara, mirando con gesto irritado algún punto no definido del cielo artificial -¡Lo pasaría si ellos estuvieran donde tienen que estar!- gritó. La mitad del equipo le observó de manera fulminante.
Echó a correr furioso en pos de la Ryker que se había hecho con el balón y avanzaba a toda velocidad hacia la portería. Corría tan rápido como le permitían las piernas e incluso apartó a Mark bruscamente de su camino (quien exclamó "Eh" y se frotó el brazo mientras le asesinaba con la mirada), pero cuando estaba a punto de recuperar el esférico la Ryker se detuvo en seco y no le dio tiempo a frenar, por lo que se precipitó hacia el suelo. Ella se rió cruelmente con un chirrido que le perforó los tímpanos. Golpeó con el puño el suelo, enfurecido.
Entonces Tia apareció a su lado de donde narices hubiera estado metida y le relevó. Logró hacerse con el esférico, pero una de las Rykers con una fiera entrada se lo arrebató. Thran comenzó a presionarla, tratando de recuperarlo, pero se libró con tal facilidad de él que fue insultante, y su prima Yuki, aterrorizada y con las manos sudorosas, quedó sola ante el peligro. No fue capaz de detenerla y la delantera se libró de ella fácilmente, para acto después chutar a portería envuelta en fluido. Ahito se tiró como si le fuera la vida en ello, pero el tercer gol a cero entró sin piedad por la escuadra. D'Jok soltó un bramido de rabia.
En el exterior Aarch crispó los dedos, procurando no perder el control.
-No sé qué estáis haciendo exactamente, pero desde luego jugar al fútbol no. ¡Espabilad de una vez! ¿Así es como pretendéis ir al partido?
La enorme olla a presión acaparadora y mortalmente competitiva en la que se había convertido el capitán no pudo más, y echó a andar hacia el área con los puños apretados. Tenía que descargarse con alguien. Con quién… Estaba más que claro.
-¿Y de quién ha sido la culpa? Se supone que la función del defensa es evitar que los rivales lleguen a la portería.
Señaló a Yuki acusadoramente con el dedo, quien le observó con la cara roja de vergüenza y rabia.
-¡Perdona, pero te recuerdo que es la primera vez en mi vida que juego en esta posición!- chilló para defenderse. D'Jok se estaba comportando como un auténtico capullo y precisamente ella no se iba a quedar callada.
-¡Bueno, verás, no es como si fuera tan difícil, sólo tienes que limitarte a usar los PIES!- la discusión atrajo a todos los demás.
-¡Eh! ¿Qué pasa?- Thran le agarró del brazo, pero el pelirrojo le ignoró.
-¿Si tan listo eres por qué no ocupas tú mi posición? ¡¿Por qué no ocupas las de todos?!
-¡Está visto que tendré que acabar haciéndolo si no queremos que nos machaquen!-
-Oye, deberías relajarte un poco- Thran tiró de él, a la par de Ahito llegaba y se posicionaba junto a su prima.
Fuera del holo, Aarch se desgañitaba ordenándoles que pararan de discutir.
-¿Por qué demonios no me escuchan?- exclamó mirando a Clamp.
-Parece que los auriculares se han desconectado. Perdona, Aarch, estoy intentando arreglarlo…
La vena en la sien del entrenador estaba a punto de explotar, mientras que en el campo la disputa se había intensificado.
-… y mientras no sé dónde estaba Mark!- chilló Micro-ice, de pie al lado de D'Jok.
-¡Quizás intentando deshacerme de las tres Rykers que me cubrían!
-Lo que no entiendo es por qué tengo que jugar yo de defensa. ¡Podría salir Ahito!
D'Jok rodó los ojos.
-Claro, y ya de paso las acompañamos educamente a la portería y las invitamos a que nos goleen mientras nos sentamos a mirar. Es obvio que Ahito es uno de los mejores porteros de la galaxia, y tú una simple suplente sin talento.
Yuki apretó los labios y le miró con los ojos entrecerrados, llenos de rencor. Incluso Mark y Micro-ice, y Tia, que trataba de mediar entre ellos, les miraron. Thran abrió la boca, pero su prima le detuvo.
-No. Como siempre nuestro gran capitán tiene que llevar la razón, ¿a que sí? – escupió la portera. – Mira D'Jok, haznos un favor a todos y lárgate tú por Mei. No entiendo cómo podía aguantarte.
Ahito le puso una mano en el hombro.
-¡Eh, ya está bien! Parad los dos.
Sin embargo, no sirvió de nada.
-No te consiento que digas eso.- D'Jok se acercó amenazadoramente, con el gesto de un toro a punto de embestir.
Un gesto que todos conocían demasiado bien. Esta vez fue Thran quien volvió a la carga, pero cualquier esfuerzo era en vano.
-Vamos, tío.- él le ignoró, de modo que miró a la portera. - Yuki. No digáis cosas sin pensar…
-No, es lo que opinamos todos. Está solo porque nadie le soporta, y así es lógico que hasta su novia le haya abandonado por…
Fue todo demasiado rápido. D'Jok tiró librándose del agarre de Thran y se lanzó sobre Yuki. Los chicos trataron de detenerle, forcejeando, pero fue el grito lo que les paralizó.
-¡BASTA YA!
No había sido D'Jok. Había sido Tia la que lo había gritado, enfadada como nadie jamás la había visto. Se metió a codazos en el enredo de brazos y cuerpos en el que se había convertido el equipo y empujó a D'Jok. Se puso de espaldas a él con los brazos extendidos, como para cubrirle con su cuerpo pequeño, y miró a todos los demás en frente de ella. Tenía las mandíbulas apretadas y estaba mortalmente seria
-Ya está bien, ¿no? - exclamó. – Esto es fútbol, no lucha libre. Si tenéis cualquier problema resolvedlo ahí fuera, pero aquí hemos venido a entrenar como el equipo que somos.
Su expresión tomó un cariz de reproche al posar la vista en Yuki. Sus palabras habían activado un resorte en su interior, y tuvo que recordarse a sí misma que no debía ponerse de parte de nadie. Los dos eran igualmente culpables. Y sin embargo… ¿Le estaba defendiendo?
No. Sencillamente se había dado por aludida con su cruel comentario, que podía definir su misma situación. A ella también la habían abadonado. Yuki no tenía ni idea de lo que hablaba.
El tiempo reanudó su marcha, y los chicos dijeron algo, pero ella no les oía. Sentía la mirada profunda de D'Jok clavada en su nuca y eso la intimidaba sin que supiera bien por qué, por lo que se resistía a girarse.
Entonces el holo comenzó a desintegrarse a su alrededor y todo se volvió blanco. Estaban fuera. Y él la seguía mirando.
[Hoy va ser el día en el que ellos van a recordarte lo que pasó
Tú ya deberías haberte dado cuenta de algún modo de lo que tienes que hacer]
-No tengo ni idea de qué es lo que os pasa exactamente, y me gustaría que me lo explicárais.
Los siete jugadores estaban en fila. En silencio.
-Eso que he visto en el terreno de juego no parecía ni remotamente un equipo. Creo que no hace falta que os recuerde lo que nos jugamos.- Aarch les observaba con expresión severa. – Sé que, ahora mismo, el equipo no puede estar a pleno rendimiento… Esencialmente por la ausencia de una defensa.- dudó un momento. – Pero eso no es excusa para el numerito que habéis montado.
Los chicos seguían callados.
-D'Jok, eres el capitán del equipo. Tu misión es mantenerlo unido, no separarlo. Empieza a comportarte como tal, ya que lo que has mostrado hasta ahora sólo es individualismo y puro ego.
El pelirrojo le miraba fijamente, sin flaquear. Aarch temía ser demasiado duro con él, pero no podía temblarle la mano con nadie.
-Pero los demás tampoco os libráis. Lo que en él es un exceso de motivación en vosotros es una ausencia absoluta. Me parece que no sois conscientes de que tenemos nuestro primer partido en un mes. ¿Es que no queréis participar en la Copa?
-No creo que estemos preparados, míster.- murmuró Micro-ice.
-Y nunca lo estaréis, si no os tomáis en serio esto. Siento que habéis olvidado todo lo que habíais aprendido hasta ahora, empezando por el juego en equipo. ¡Ni una sola buena jugada! Mark, no te he visto en ningún momento. Micro-ice, no sé dónde tenías la cabeza, pero ve bajando de las nubes. Ahito, quiero que te tires a por los balones, no van a venir ellos hacia ti. Thran, has estado excesivamente lento y poco preciso. Tia, no he visto nada de juego aéreo. Y tú, Yuki…- se giró hacia ella. – En eso D'Jok tiene razón. Se supone que tu función es hacer que los contrincantes no lleguen a la portería, no quedarte como un pasmarote.- la chica bajó la vista. – No obstante confío en que vas a mejorar con el tiempo, y si no, no debes sentir la más mínima presión, siempre podremos buscar un nuevo defensa.
Yuki seguía con la vista clavada en el suelo, mordiéndose el labio.
-¿Y bien?- Aarch enarcó una ceja.
-Entonces ya puede ir buscando un sustituto.
Alzó el rostro, movida por una repentina determinación. El míster le puso una mano en el hombro
-No será necesario si trabajas duro y consigues adaptarte a la nueva posición…
-No voy a adaptarme porque no me voy a quedar.- interrumpió.
El golpe de gracia.
O más bien, como si un balde de agua fría cayera sobre todos en aquel mismo instante.
El míster, D'Jok, Ahito, Thran, Tia, Mark, Micro-ice (sobre todo él), e incluso Clamp, la observaron con los ojos como platos. Debía ser algún tipo de broma.
-¿Perdona?- articuló el entrenador.
-No quería decíroslo así, pero me han ofrecido un contrato con las Elektras como portera. Allí sería más que una… simple suplente. – sonrió incómoda.
Todos reaccionaron simultáneamente. Excepto D'Jok, que permanecía rígido.
-Pero, Yuki, este es tu equipo. Aquí te necesitamos.
-¡Yuki, no puedes dejarme!- Micro-ice había comenzado una especie de gimoteo.
-No tienes que ir a ningún lado...
-Entiendo que es una buena oportunidad para tí, Yuki, pero los Snok Kids cuentan contigo.- intervino Aarch
-Ésto no serían lo mismo sin ti. Todos somos imprescindibles dentro del grupo.- Tia la rodeó con un brazo. Se le había pasado el enfado de golpe, ante el miedo a perderla.
-Tia tiene razón.
-Sí, Yuki.
Micro-ice casi se dejó caer sobre sus rodillas. Le agarró una mano.
-Tu lugar esta aquí.
-No, lo siento. Lo he estado meditanto y la decisión ya ha sido tomada. Mirad, siento dejaros así, y más en este situación, pero realmente me muero de ganas por jugar con ellas. ¡Es una oportunidad única! Sólo puedo esperar que lo entendáis.
La chica les miró, pero no había culpa ni pena en su cara, sólo decisión y una chispa de entusiasmo. Realmente ansiaba unirse a las Elektras.
Con paso firme salió de la estancia. Dispuesta a salir también de sus vidas.
Micro-ice parecía a punto de echarse a llorar, mientras que D'Jok no había llegado a abrir la boca.
-Estarás contento.- le recriminó el moreno a su amigo por lo bajo con tono victimista.
-Si se ha ido es porque ella ha querido, no le he puesto una pistola en la cabeza.- alegó.
-Si no la hubieras tratado como un trozo de estiércol de Cylcopias quizás habría servido de algo. Pero está visto que ser amable no es tu especialidad.
-En cambio ser un payaso es exactamente la tuya.- D'Jok empezaba a estar harto de tanto numerito dramático. Micro-ice le miró sin poder creerlo.
-¡No la tomes conmigo ahora!
-¿Queréis parar de una vez?- exclamó Tia exasperada.
-¡Que pare él de comportarse como un idiota!
-¡YA ESTÁ BIEN!
Y si creían que lo de Tia o D'Jok había sido un enfado, es que aún no habían visto a Aarch. Nunca, jamás, pensaron los chicos que el entrenador fuera a mirarles de ese modo. Con decepción.
-¡Si queréis seguir comportandoós como críos en vez de como campeoes, adelante! ¿No queréis permanecer en el equipo? Ya veis que sois libres. Ahí tenéis la puerta: tirad la toalla, elegid no ser adultos y seguid tomandóos esto como un juego.- abrió los brazos. – Pensaba que aún erais los luchadores que conocí, que teníais ambición, que ibais a pelear por manteneros en la cima. Ya veo que me equivocaba, si ya ni siquiera sois capaces de estar en la misma habitació sin mataros entre vosotros.
Los chicos no se atrevían ni a mirarle, avergonzados. Aarch bajó el tono. Estaba visiblemente disgustado, y eso hería más que la peor reprimenda del mundo.
-Os pediré que, por respeto, no me hagáis perder ni un minuto más de mi tiempo. Estaré en el despacho, ya conocéis el camino. Cuando toméis una decisión venid a buscarme. Hasta entonces, no esperéis un solo esfuerzo más por mi parte.
Se giró y, como Yuki, salió sin volver a mirarles.
Un silencio denso y pesado como nubes negras pendía sobre ellos.
Tia suspiró.
-Y ahora, ¿qué?
Pero nadie contestó. D'Jok bufó y se marchó con gesto airado. Micro-ice le siguió con la mirada, con el ceño completamente fruncido, antes de encogerse de hombros y hacer lo mismo.
Thran alzó las manos, derrotado.
-Yo voy a ver si puedo hablar con Yuki. – dijo, y Ahito sacudió la cabeza y le siguió. La chica se dejó caer en uno de los asientos con las manos en la cara. Sola.
[Y todos los caminos en los que tenemos que andar están tornándose difíciles.
Y todas las luces que nos guían hacia allí están apagándose.
Hay muchas cosas que me gustaría decirte, pero no sé cómo.]
Hay veces que el universo parece girarse sobre sí mismo como un calcetín. Para D'Jok su existencia completa podía definirse exactamente así. Del revés, desdibujada, y por si fuera poco, apestaba. Llena de agujeros. Y ninguna aguja.
Observó su rostro en el espejo empañado de vaho. ¿Eso era lo que veía un campeón cuando se miraba al espejo? ¿Una cara distorsionada por el humo? Suspiró y se pasó una mano por el pelo empapado. Él había nacido para ser campeón, pero nadie le advirtió de que pudiera dejarse la vida de ese modo en el intento, ni que cuando te entregas a la gloria tienes que saber desde el principio que la gloria es esa puta que primero te abraza y te promete el mundo y luego te pisa y te escupe en la cara. Nadie le dijo que al brillar con tanta intensidad uno tiene que aceptar que antes o después va a quemarse. Supuso que era así para todos, para él, para Warren, para Aarch, y que en ese mundo de unos pocos sobrevive el más fuerte, el que no consiente que tanto ruido y tanta parafernalia le impidan escucharse a sí mismo. El que sabe entregarse a los suyos y les consiente que sean el ancla que le mantega cerca del suelo. Rechinó los dientes.
Bien, pues lo tenía difícil. Mei le había dado la patada. No tenía familia, porque, aunque estaba Maya, tener un padre fugitivo al que veía cada seis meses y temía que cada ocasión fuera la última no contaba mucho. Había metido la pata de lleno con el equipo, aunque no pensaba reconocerlo. No tenía que haberse metido con Micro-ice, pero no se arrepentía de lo que le había dicho a Yuki en absoluto. Se lo merecía, pensó mientras se ponía los pantalones. Y luego estaba Tia. Pensó en la charla de la noche anterior. Todo parecía abstracto, lejano, como sacado de un sueño. Toda ella parecía sacada de un sueño. Y en el entrenamiento le había defendido, o eso le pareció. Pero nunca se podía estar seguro de lo que pasaba por esa cabeza. Y eso le fascinaba, tenía que reconocerlo.
Sacudió la cabeza al escuchar la puerta. Si era Mice o alguno de los otros preparado para hacerle un nuevo reproche, le pegaría con un almohadón en la cara.
Pero no. Abrió y ahí estaba ella. Su sueño, como si hubiera leído sus pensamientos. Se preguntó si no se estaría volviendo un poco loco.
-¿Vamos a hablar?
Tia, mujer valiente como ninguna, se había armado de toda la paciencia de la que había sido capaz y, en vez de mandarles a todos a hacer puñetas y acostarse bajo catorce mantas hasta que solucionaran sus problemas ellos solitos o se acabaran asesinando a balonazos, había asumido su papel como gran pacificadora del conflicto. La mano que mece la cesta.
Y D'Jok no descartó completamente la idea del almohadón.
-¿Esta vez no traes hamburguesas?
-Esta vez no te las mereces.
Le hizo a un lado y entró en la habitación. Notó que el chico estaba semidesnudo, en realidad, y probablemente en otro momento se habría ruborizado y, como quien no quiere la cosa, habría aprovechado para hacerle un chequeo. Pero estaba demasiado indignada como para pensar en bíceps, pectorales o abdominales.
-Pasa y siéntate, por favor.- ironizó D'Jok
-Eh, conmigo se ahorra su mordacidad, Don Soyinsoportableyesomeencanta.
-Oh, y tú puedes ahorrarte tus formalismos de "soy una niña rica hija de embajadores", gracias. Hay confianza.
Ella rodó los ojos.
-Eres imposible.
-Tú eres un encanto. Y si vas a soltarme una de tus adorables charlas de "me importas mucho" puedes irte por donde has venido.
Vale, se estaba comportando como un imbécil. Pero en ese momento necesitaba fustigar a otra persona para no autoflagelarse a sí mismo.
Tia le miró algo dolida.
-Oye, que vengo en son de paz. Y lo que te dije era cierto.
D'Jok resopló. En realidad se debatía entre echarla a patadas o pedirle que se quedara allí con él toda la vida. Bello paradigma.
-Deja al menos que me ponga una camiseta. Sé que algo así no se ve todos los días, pero yo soy un caballero y tú tienes que controlar tus instintos.
Tia le lanzó la que estaba sobre la cama con fuerza y él la atrapó al vuelo.
-Intentaré no sucumbir al deseo.
-Gracias por tu esfuerzo.
Ella se dejó caer en la cama y jugó con los pliegues de la sábana mientras él acababa de vestirse. Cuando acabó, palmeó el espacio junto a ella.
-Voy a pedirte un favor.
D'Jok la miró con las cejas levantadas y se acercó despacio, como si fuera una enorme leona hambrienta en vez de una apacible chica de dieciocho años a la que sacaba una cabeza.
-Tia, ¿qué te he dicho sobre controlart…?
-¡Va en serio! ¡Escúchame!- le pegó en el brazo.
-Auch, y ahora me maltratas. ¿Así os educan en Luna Obia?
-D'Jok…
-Vale, vale. Soy todo oídos.
-Quiero que hagas algo por mí. Por favor.
Supo que, fuera lo que fuera lo que viniera detrás, no querría oírlo; que sería una idea estúpida, un plan ridículo, una petición descabellada. Pero era humano. Y era D'Jok. No estaba en su naturaleza negarse
-Haría cualquier cosa que tú me pidieras.
Trató de sonar cómico y desenfadado, irónico, y realmente lo logró. Cuando en su interior sabía que realmente haría cualquier cosa por ella. Ese era su talón de Aquiles.
Tia sonrió ampliamente.
-Quiero que vayas y le pidas perdón a Yuki.
Lo sabía. Como un resorte se levantó de la cama y la miró como si le hubiera hecho la afrenta más grave posible.
-¡¿Qué?! ¿Estás loca? ¿Por qué iba a pedirle disculpas?
Ella intentó mantener la calma. Se esperaba exactamente esa reacción
-Porque te has pasado y lo sabes.
-¡¿Qué yo me he pasado?! - se llevó las manos a la cabeza, atónito e irritado a partes iguales. – ¡Pero si hasta tú te has tomado mal lo que ha dicho! ¡No me puedo creer que te pongas de su parte ahora!
-Yo no estoy de parte de nadie. Los dos habéis metido la pata y habéis hecho comentarios absolutamente fuera de lugar.
-¡Pues que venga ella a disculparse conmigo!- soltó una risa de incredulidad. – No me lo puedo creer.
-Tú empezaste.- Tia trató de hacerle entrar en razón, pero daba por hecho que sería casi imposible.
-Porque ella es una inútil y alguien tenía que decírselo.- respondió él, sardónico. La chica no pudo reprimir una sonrisa.
-¿Ves? Hasta tú lo reconoces.
-No es eso.
-Niégalo ahora. – se sentó a su lado. - En serio, Tia. Ha sido una broma muy divertida. Ja-ja. Nos hemos reído mucho. Ahora deja de tomar medicación rara, que te hace delirar.
-No estaba bromeando.
-Ya lo sabía, y eso es lo que más me aterra.
Tia acercó su rostro y le miró con agudeza. Las alarmas internas de D'Jok saltaron en señal de peligro.
-Tú no quieres que se vaya.
-Sí, estoy destrozado. Estaba ahogado en un mar de mocos cuando llegaste.
-No, sabes que ella es importante para el equipo. Y la valoras, pero no quieres reconocerlo.
-Exacto.- ironizó.
-El D'Jok que yo conocí sabía reconocer el talento cuando lo veía, y siempre buscaba lo mejor para su equipo. Y para los suyos.
-Créeme, si considerase que Yuki es necesaria, no consentiría que se fuera.
Tia se mordió el labio, pero era como razonar con la pared.
-¿Por qué eres tan duro con ella? Creí que en estos dos años habrías superado las viejas rencillas. Es nuestra compañera también. Es nuestra amiga. Es la prima de Thran y Ahito, Micro-ice la adora. ¿No puedes aceptarla como una más aunque sea por ellos?
-Yo la acepté hace tiempo.
-Pues hoy lo has echado todo por tierra.
-Hoy merecía que la tomara con ella. No estaba haciendo nada bien.
-Es que tú siempre tienes que tomarla con el más débil. Y por si fuera poco, parece que todo lo que hacemos los demás está mal.
Empezaba a estar harta de su actitud, porque por muy negras que estuvieran las cosas, no es como si quisiera dejarse ayudar.
-Dos ataques en la misma frase. Vas mejorando, Tia. Si practicas lo suficiente, pronto podrás arremeter conmigo con tal facilidad que te cabrá una media de tres insultos por segundo.
-Está claro que tu problema no es con ella, entonces.
-¿Y cuál es mi problema según tú, Tia? Ilumíname.
-Que has perdido la fe en tu equipo.
-Sí, se quedó rezagada en algún punto con la de Aarch, y la de Rocket, y la Mei…
-No te compares con ellos.- Tia se levantó y le apuntó con el dedo - A tí te preocupa sólo ganar, ganar y ganar. Pues enhorabuena, no te das cuenta de lo que estás perdiendo.- ella se dio la vuelta para marcharse, indignada.
-Te refieres a ella, supongo.- exclamó aún más indignado y la retuvo agarrándola de la muñeca.
-Y a tus amigos.- Tia hizo una pausa y entornó los ojos. - A mí.
Se libró de su agarre.
-Sé que no pensarás en nada de lo que te he dicho y que acabarás haciendo lo que te de la gana, porque es tu estilo. Pero cuando estés preparando las maletas para largarte, igual que todos, y dejarnos en la estacada, recuerda quién eras. El chico luchador que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por sus amigos y liderar a su equipo a la victoria, a hacerse mejor cada día.- suspiró derrotada. – Y entonces explícame qué es lo que nos ha pasado.
Le dio la espalda. Se iba. Como todos. Y ni siquiera D'Jok tenía el suficiente orgullo o el suficiente valor como para permitir que lo hiciera. Tenía la estúpida sensación de que en el momento en el que dejara la puerta cerrarse tras de ella, se quedaría eternamente encerrado en aquella habitación. Solo.
-Tia, espera.
La chica se paró y se dio la vuelta para mirarle. Franca. D'Jok sintió su mirada desnuda perforarle. Pensó en cómo la había querido siempre sin atreverse siquiera a confesarlo (a ella, a sí mismo). Pero no era el momento. Y pensó en Mei. Mil preguntas se atropellaron en su garganta, y sin embargo sólo una tenía sentido.
-¿Qué quieres de mí? Y no me refiero a ir simplemente y perdirle perdón a Yuki. ¿Por qué es que estás aquí?
Tia bajó la guardia y se acercó a él.
-Ya te lo he dicho, cabezón. Me importas.- le sonrió timídamente. Otra vez Tia. Otra vez ellos.
D'Jok resopló y se dejó caer en la cama.
-Maldita sea. ¿Cómo lo haces?
Ella alzó las cejas sorpendida. -¿A qué te refieres?
-A hacer que me sea imposible esconderte nada de lo que se cuece en mi cabeza, dentro de mí.- D'Jok chirrió los dientes. – Eres exasperante.
Tia sonrió abiertamente y sacudió la cabeza mientras se sentaba a su lado.
-No quiero que lo hagas.
-Está visto que es imposible…
-No sólo eso. No quiero que nos dejes.
D'Jok la miró de lado, con ese brillo suyo en los ojos y una sutil sonrisa asomando en los labios. Sí. Otra vez D'Jok.
-¿De verdad creías que pretendía irme a algún lado? Jamás. Este es mi equipo, ¿entiendes? Os he meado y ahora estáis marcados. Míos.
Tia se rió.
-Y como buen perro que eres, espero que sepas nadar.
-Claro, ¿por?
-Porque vamos a hacer lo que sea necesario para mantenerlo a flote. No sé los demás. Pero tú y yo sí.
D'Jok sonrió
-Lo prometo.
Un silencio se hizo entre los dos. D'Jok la miraba, y Tia tuvo que bajar la vista. Se dedicó a observar sus dedos, apoyados en el borde de la cama.
-Tienes un asombroso poder de convicción para ser tan pequeña.- comentó el pelirrojo.
-No me ha tomado ni cinco minutos.
-No sé si soy demasiado voluble o tú demasiado manipuladora. Deberías plantearte dedicarte también a la política.
-Diplomacia, D'Jok, se llama diplomacia. – le recordó divertida.- Y si quieres saberlo sí. Eres tremendamente voluble. Como el mar. Peligroso, lleno de altibajos, alterable. Pero la tormenta siempre pasa. Y entonces queda sólo agua mansa.
Ella alzó la vista y contempló el paisaje nevado tras el ventanal.
-Y otras veces el agua también se convierte en hielo… O puede quemar. Pero siempre será agua.
D'Jok soltó un silbido.
-¿Quién te escribe esos discursos? ¿Dame Simbai?
Tia se echó a reír.
-Sí, le diré que te pase unas tarjetas. Lo necesitas más que yo si quieres recuperar al equipo.
Él bufó.
-Vale, no me he portado muy bien. ¿Sigues con lo mismo?
-Piensa en lo que nos ha dicho Aarch.- le suplicó mientras él se incorporaba. –Yo no puedo dejar de pensar en ello. Tenemos que hacer algo, D'Jok.
Él se apoyó en la mesa de espaldas a ella, con los brazos tensos.
-Ya lo sé. Pero…
-¿Qué?
Se acercó a él.
-Estoy cansado.- reconoció.
-Ya. Pero no podemos sentarnos de brazos cruzados y esperar a que se pase. El entrenador espera una respuesta.
Le apoyó una mano en el hombro.
-Hagamos las paces al menos. No quiero que Yuki se vaya sin que aclaremos las cosas antes.
D'Jok se irguió no tan convencido.
-Las cosas que hago por ti…
Tia sólo se rió y le abrazó. Era curioso que lo hubiera hecho tantas veces en las últimas veinticuatro horas como a lo largo de cuatro años. Al principio la sensación de tocar ese cuerpo imponente y ajeno era extraña, como si siempre hubiera existido una barrera entre ellos semejante a la que se forma entre dos imanes del mismo polo que no sabía bien cuándo o por qué había surgido. Siempre había estado ahí. Ahora poco a poco empezaba a desintegrarse ante sus ojos dejandoles en un punto extraño.
D'Jok no supo bien cómo tomárselo, pero decidió no darle más vueltas y rodearla con sus brazos.
-Tú y tus excusas para tenerme cerca. En serio. Llevas demasiado tiempo sin un hombre.
Tia le golpeó en el pecho suavemente y alzó la cara.
-Pronto sabrás también lo que es el síndrome de abstinencia si no haces algo por recuperar a esa chica tuya.- bromeó. Pero un destello atravesó los ojos de D'Jok. Él fingió no haber sentido ese mazazo súbito en el pecho que había venido igual que se había ido. Mei.
Igualmente ella se dio cuenta. Mordiéndose el labio, se apartó.
-Lo siento. No debería haber dicho algo así…
Él compuso una sonrisa.
-Está bien, sólo pensaba que voy a tener que llenar ese agujero pronto, no sé si lo pillas…
Tia rodó los ojos.
-Hombres. De todas maneras te lo digo en serio. En algún momento de tu vida tendréis que hablar, ¿no?
El pelirrojo se guardó las manos en los bolsillos intentando adoptar una postura desenfadada. Estaba hasta las narices del tema. ¿Cómo debe uno actuar cuando tu novia te deja por el equipo enemigo tras una semana desaparecida y ni siquiera responde a tus llamadas?
-No sé cómo, si ha decidido dar carpetazo a toda nuestra vida, cambiar de holófono y largarse sin decir a dónde.
-Aún así cuanto antes aclaréis las cosas mejor. Créeme, necesitas una respuesta si quieres volver a tener paz. Hasta entonces las cosas seguirán como del revés.
-Cómo lo sabes…
-Claro.- le recordó ella. – Y yo te voy a ayudar.
D'Jok asintió, pensativo.
-Gracias. Supongo que tienes razón.
-Como siempre, pero raramente queréis dármela. Ahora vamos.
Le agarró de la mano.
-Nada, cuando se te mete algo entre ceja y ceja…
Tia tiró de él risueña.
-Y tú pensabas que posponiéndolo lo acabarías evitando. Ni que no nos conociéramos.
Le guió fuera de la habitación.
-¿Sabes? Últimamente me estás mostrando unas facetas que no conocía.
-Quizás es que nunca hemos pasado bastante tiempo juntos. Deberíamos empezar.
Entraron en el ascensor del final del pasillo para subir al piso superior, donde se encontraban las habitaciones de Yuki y los dos hermanos.
-Vale, ¿desnudos o vestidos?
Tia le miró con ojos entrecerrados.
-No estoy tan desesperada.
D'Jok alzó las manos y rió sorpendido.
-¡A eso le llamo yo un golpe bajo! Vamos, es broma.- la miró con las manos en los bolsillos. – Seamos amigos, Tia. De veras.
Tia sonrió antes de salir del ascensor.
-Siempre lo hemos sido.
[Hay muchas cosas que me gustaría decirte, pero no sé cómo.
Porque tal vez, tú vayas a ser quien me salve.
Y después de todo
Eres mi tabla de salvación]
-Así que, en resumidas cuentas, lo siento.
Yuki, de pie junto a su maleta, le observaba de brazos cruzados. D'Jok tenía la vista clavada en el suelo y las manos en los bolsillos, a regañadientes. Por eso no pudo ver la boca de Micro-ice tan abierta que iba a rozar el suelo o la expresión de satisfacción de Tia. Mark, Thran, y Ahito también le miraban sin dar crédito a la escena que presenciaban.
-Si es que con un lo siento puedo arreglarlo, claro. Pero tú también te has comportado como una estúpida, así que no creas que pienso cargar con toda la culpa.- añadió al ver que ella no respondía.
Tia chasqueó la lengua.
-Ahora no lo estropees…
-¿Estás de coña?- le preguntó Micro-ice. -¡Si yo fuera Yuki tendria más que suficiente! ¡A mí no me ha perdido perdón en diecinueve años!
-Porque he tenido razón la enorme mayoría de las veces.- su amigo se giró hacia él. - Excepto hoy. No tendría que haberte gritado, ¿vale? ¿Contento?
-Tia, dime que tienes tu cámara y has grabado este momento porque pienso seguir repitiéndolo el resto de mi vida.
D'Jok se echó a reír y le agarró del cuello, frotándole la cabeza con los nudillos.
-Yo tengo que aguantar tu desorden, tus bromas malas y el apestoso olor de tu ropa sucia, así que ni se te ocurra quejarte.
-Aghaghsghhhh
Todos se echaron a reír. Incluso Yuki sonrió. A D'Jok pareció que el peso del estómago ese al que la gente normal usualmente llamaba remordimientos se le aligeró un poco.
-Vale, D'Jok. Te perdono. Y discúlpame tú por lo que te he dicho, no era mi intención.
-¡Ahora daros un abrazo de buenos amigos!- exclamó Thran palmeando a su amigo el hombro.
-Como toques a Yuki te juro que te asfixiaré mientras roncas, D'Jok…- exclamó Micro-ice.
-Lo siento, tío, pero acepta que ellas siempre me preferirán a mí.
Yuki se rió y extendió los brazos.
-Venid los dos, venga.
Los tres se unieron en un abrazo, y el resto se echó a reír al ver cómo el bajito intentaba apartar a codazos a su amigo.
-¡Vamos, por Yuki!- Tia se unió al abrazo y D'Jok le hizo un hueco y la rodeó contra su pecho.
-¡Por Yuki!- exclamaron Thran, Mark y Ahito a la vez y se lanzaron sobre ellos.
Cuando se separaron (aunque Ahito tuvo que tirar de Mice como unos diez minutos para que se apartara de su prima) ella les miró con expresión contrita.
-Pero sabéis que aun así pienso irme, ¿no?
-No, no lo hagas.- dijo D'Jok. Aquel día su dignidad estaba cayendo a límites extremos, pero sabía que tenía que hacerlo. Pepito Grillo… es decir, Tia, le había abierto los ojos.
-Quédate, Yuki.- pidio Mark.
-No me lo pongáis más difícil, chicos. Debo seguir mi propio camino. Entended que mi carrera también es importante.
-Entendemos que esto es una gran oportunidad para ti, primita. Pero necesitamos saber que no vas a dejarnos.
-¡Yuki, no me dejes!- exclamó Micro-ice lloroso.
-Vamos, siempre seréis mis amigos y eso no va a cambiar.
Tia le dio un abrazo.
-Uno nunca deja de ser un Snow Kid. Por muy lejos que esté. Recuérdalo, Yuki.
Ella la miró con comprensión.
-Lo haré. Gracias por haber sido mis amigos y haberme acogido tan bien. Sé que lo haréis genial en el torneo. ¡Aunque no mejor que las Elektras!
-¡Eso ya lo veremos!- rió Ahito.
-Ven a vernos pronto, ¿vale Yuki?
-Te ayudaré a llevar las maletas abajo…- ofreció Thran.
-Antes quiero ir a ver a Aarch. Y vosotros deberíais hacer lo mismo. ¡Sacad este equipo adelante y haced que todos nos sentamos orgullosos, Snow Kids!
Todos la despidieron con la mano según salía de la habitación, acompañada por sus primos.
-Cuídate, Yuki.
Entonces Micro-ice prorrumpió en lamentos desgarradores que probablemente le valdrian el premio a la mejor actriz dramática.
-Oh, Mice.- Tia le abrazó y le dio palmaditas en la espalda. – No pasa nada. Vendrá a visitarnos pronto.
-¡Pero yo la quieroooo…!
D'Jok se rascó la cabeza y él y Mark miraron a su amigo como si fuera un Cyclop de dos ojos.
-Está comprobado que el amor es un asco.- comentó el moreno.
Tia enarcó una ceja, pero prefirió seguir consolando a un desvastado Micro-ice que había decidido usar su sudadera como pañuelo.
[Por los de siempre, por los que llegan nuevos…
…por todo lo que se va cuando lo necesitas.
Por estar jodido, por haber resucitado,
por las voces que nos hemos dado.
Jugándome los dedos por esto y mi futuro,
tenlo claro, lo queremos todo.]
Entró en la habitación de D'Jok y Mice cuando atardecía, aún con la nariz roja y frotándose las manos. Tia se deshizo de abrigo, bufanda y guantes y saludó a los chicos, que estaban sentados en la cama jugando a las cartas.
-¿Ya se ha ido Yuki?- preguntó.
-Sí, la acompañamos a coger la nave que la llevará a Hectonia.- respondió Mark. –Espero que allí al menos haga sol.
-Vaya. Aquí hay al menos un metro de nieve, y eso que aún estamos en Octubre…- le dijo ella.
-Bienvenida a Akillian, Tia, creo que aún no te habías enterado.- Thran se hizo a un lado para dejarle espacio junto a él.
-Es horrible. He tardado más en bajar de casa de Norata y Kira que en ir a Estadio Génesis en bici.
D'Jok lanzó una carta sobre el montón.
-¿Qué tal están?
-Bien.- se calló durante un momento. – Además le he estado contando a Norata lo que ha pasado. Al fin y al cabo Aarch es su hermano, ¿no? Y Norata también fue futbolista.
-¿Qué opina?- le preguntó Thran. Su hermano dormitaba con la cabeza apoyada en su hombro.
-Dice que lo que necesita Aarch es que alguien le eche un cable. Y que trataría de hacer algo.
-Jamás había visto al míster así.- comentó Micro-ice. –Me dio miedo. Casi tanto como D'Jok recién levantado.
-Eso es porque procuro tapar los espejos. Si no verías lo que es auténtico pavor.
-Chicos, tenemos que demostrarle que estamos preparados para darlo todo de nuevo.- afirmó Tia.
-Pero es que no estamos preparados, no sé si te has dado cuenta- replicó Micro-ice. – Hoy el entrenamiento ha estado a punto de convertirse en una matanza. Y aún nos falta un jugador.
-¡Eso es lo de menos! Mientras le pongamos voluntad y ganas, ya se encargará el entrenador de rellenar huecos.
Los cinco se miraron entre sí, dudosos. Tia enarcó una ceja.
-No me diréis que estáis pensando en iros también…
-Mira, Tia, seamos realistas. A todos nos han hecho ofertas de otros equipos para ficharnos. Lo hemos hecho bien estos años, pero tarde o temprano esa racha se va a acabar, y creo que Yuki tiene razón. Debemos aprovechar esta oportunidad de darle un nuevo sentido a nuestra carrera.- dijo Mark.
-Es lo que hacen todos los profesionales. Cambian de equipo, de aires, no sé, se forjan ua trayectoria.- el tono de Thran era dudoso.
-Vaya estupidez. Mirad a Warren, a Lune Zaera, a Luur. Llevan toda su vida en sus equipos natales y eso no les hace jugadores menos valiosos, al contrario. Yo creo que debemos ser fieles a este lugar.- extendió las manos. –Es nuestro símbolo, nuestro hogar. Los Snow Kids nos lo han dado todo.
-¿Y sólo por eso tendremos que estar aquí toda la vida?- inquirió Mark.
Tia dejó caer los brazos y les miró incrédula. Pero no tuvo ocasión de contestar cuando habló D'Jok.
-Yo estoy con Tia.
Le miraron. Tenía expresión firme, decidida. Apretó los puños.
-No estoy dispuesto a abandonar esto. Si lo hemos conseguido dos veces, ¿por qué no una tercera?
Tia le miró con agradecimiento y con una admiración renovada.
-¡Eso es! ¡Hagamos realidad este sueño! Escribamos nuestro nombre en la historia del Galactik Football, por Aarch, por Yuki, por nuestras familias, para demostrarle a toda la galaxia que no hemos llegado aquí por casualidad. ¡Que merecemos estar donde estamos y cualquier victoria nos sabe a poco!- se incorporó. –Y si perdemos, o nos eliminan, ¿qué importa? Las heridas no se lloran, se celebran. Son la marca del campeón. ¡Somos campeones! ¡Somos Snow Kids!
Micro-ice se levantó con el puño en alto
-¡Sí!
-Tienes razón.- le siguió Thran.
D'Jok se posicionó junto a Tia y le apoyó una mano en el hombro.
-No hemos llegado hasta aquí para retirarnos con elegancia, sino para darlo todo hasta el final. El Espíritu de Akillian y dos copas están de nuestra parte.
-Ya habéis oído al capitán.- Ahito sonrió y se incorporó. – Esto ha sido sólo el principio. Aún nos queda mucho por ganar.
-Hagamos historia, chicos. – sonrió D'Jok. – Es nuestro destino, estoy convencido. Nos depara grandes planes.
Tia le miró y le sonrió.
-Vamos a hacernos aún mejores de lo que nunca hayamos sido. Y juntos.
Le tocó la mano que reposaba sobre su hombro. Entonces estiró el brazo con la palma hacia abajo.
-¿Snow Kids?
Paseó su mirada por todos. La duda se había convertido en una determinación férrea. Estaba orgullosa de ellos.
El primero en estirar la mano fue D'Jok. Luego Micro-ice, Ahito, Thran, y finalmente Mark, que con una ancha sonrisa exclamó "Go, snow Go"
-¡Go snow, go!- corearon todos.
[Por ti, por mí, porque el mundo es nuestro
Tú no me abandones que yo ya haré el resto.]
-Aarch, los chicos te esperan abajo.
Clamp asomó la cabeza a su despacho. El míster estaba de espaldas revisando los archivos que almacenaba en la estantería. Una pálida luz otoñal iluminaba tímidamente la habitación. Se giró sorprendido a mirar a su amigo.
-¿Tan pronto? Son las nueve de la mañana. ¿Qué es lo que quieren?
El hombre se encogió de hombros.
-Ni idea. Creo que tienen que hablar contigo.
-Mm…- Aarch se temió lo peor. – Está bien. Bajo en seguida.
Clamp asintió y se retiró, sonriendo internamente. En cambio Aarch, según bajaba en el ascensor, notaba su corazón encogerse cada vez más en el pecho. Respiró hondo, intentando serenarse. Fuera cual fuera la decisión que hubieran tomado, debía aceptarlo con resignación y del modo más profesional posible. Él mismo no había dudado en cambiarse de equipo cuando era joven. Ellos no le pertenecían ni a él ni al equipo y no tenían porque jurar lealtad eterna ni nada por el estilo. Como entrenador y como amigo, debía desear lo mejor para todos ellos. Al igual que un padre debe resignarse a que sus hijos abandonen el nido. Se encaminó hacia la sala de entrenamiento, cuyas puertas estaban abiertas de par en par. A lo mejor ya era momento de que todos pasaran página.
Pero aquel no iba a ser el día.
Porque los Snow Kids, sus Snow Kids, no iban a permitir que eso pasara. Ataviados con el uniforme de entrenamiento, se ejercitaban en las máquinas con tal esfuerzo que ni siquiera repararon en su llegada. Clamp, frente a su pantalla, se giró para sonreírle.
Entonces D'Jok, que pedaleaba tan fuerte como sus piernas podían, levantó la vista y le vio.
-Por fin, míster, pensé que no bajaría en la vida.
Micro-ice a su lado, jadeante y con el flequillo pegado a la frente, parecía a punto de desmayarse
-¿Es que…se le han… pegado las sábanas?
Aarch no daba crédito a sus ojos. Los chicos abandonaron sus ejercicios.
-Pero… ¿qué hacéis?- logró articular.
-Pues entrenar, claro. Tenemos un partido que jugar.- contestó Tia como si fuera lo más obvio del mundo.
-Y llevamos aquí desde las ocho, así que es hora de que espabile y vaya programando el holo. No veo el momento de entrar en acciones.- dijo Mark.
Aarch no respondió. Ni siquiera sonrió al principio. Estaba demasiado emocionado y demasiado orgulloso. Más que cuando ganaron las Copas, más que cuando descubrieron el espíritu, más que nunca, pero menos que cada día. Esos eran sus chicos.
Así que finalmente sonrió. Y podría haber dicho mil cosas, pero prefirió ahorrárselas. Sólo una podría resumirlo todo.
-Este es mi equipo.
Cada uno de ellos. Capturó esa imagen en su retina. Ahito, espabilado y sonriente. Thran, tan sereno como de costumbre, con una mirada llena de paz. El canijo de Micro-ice, al que por un día tomó en serio, como en otras raras y grandes ocasiones. Mark, con gesto satisfecho y rebosante de juventud, de carisma. Al frente de ellos Tia, más pequeña, pero también la más fuerte, la más entregada; una de esas mujeres excepcionales a las que el siempre había admirado. Y D'Jok. Alto, soberbio, ambicioso. Insuperable. En definitiva, ellos, los de siempre, pero más seguros que nunca.
Esperando una orden.
-Manos a la obra, entonces. Vais a ver lo que es un entrenamiento de verdad.
Y vaya que si lo vieron. Fue probablemente la sesión más dura que ninguno de ellos, incluido el míster, podía recordar. Corrieron hasta dejarse la piel, chutaron una vez y otra y otra hasta que dejaron de fallar, se cayeron, se levantaron, se tiraron, se pasaron el balón tantas veces que dejaron de verlo. Celebraron los goles propios y maldijeron los ajenos. Thran recuperó balones, Ahito se tiró a pararlos, D'Jok disparó con toda la fuerza que había en su cuerpo, Tia se elevó entre nubes de fluido, Mark atacó y Micro-ice regateó con una habilidad inigualable. Cuando salieron jadeaban, estaban empapados en sudor y se apoyaban unos en otros. Ni siquiera habían conseguido pasar de un mero empate, pero para Aarch fue bastante. Clamp le miró y asintió.
-Lo habéis hecho muy bien. Ahora id a descansar, lo merecéis.
-¡Que me lleven! ¡Que me lleven!- Micro-ice estiró los brazos dramáticamente hacia el cuello de D'Jok. Se rieron con la poca energía que les quedaba, bromearon. Pero entonces la puerta se abrió, y llegó alguien.
Todos alzaron la vista. No podían creérselo
El hombre en la puerta debía ser algún tipo de aparición.
-Caray, Aarch, a mí que me habían dicho que necesitabas a alguien para echarte un cable...
Artegor Nexus.
[Solo piensa en el futuro,
Piensa en una nueva vida.
No te pierdas en los recuerdos
Mantén tus ojos en una nueva recompensa]
