Me he dado toda la prisa que he podido en escribir el capítulo 5, que por su longitud he tenido que dividir en dos partes. Creo que, de momento, no volveré a escribir hasta que no me dejen nuevos reviews que me demuestren que estoy escribiendo por algo xd.
Disclaimer:Este capítulo va introducido por un poema de Escandar Algeet. Yo jamás podría escribir algo tan fabulosísimo. Además, ya sabéis que Galactik Football no me pertenece, sólo me divierto con sus personajes.
Love
is our resistance.
.
(Yo amé.
Con perdón.
Amé por encima de todas las cosas. Que es, permítanme que les diga,
de la única forma en que se puede amar.
Yo viví
en un cálido regazo del amor. Protegido
bajo su techo,
comiendo de su misma mano. Aprendiendo del fuego hasta verlo arder.
Hasta quemarnos.
Compartí su sudor
y ascendí
en su alegría de peldaño en peldaño.
Es decir, de dos en dos.
¿Sabéis qué?
Yo tampoco creía en la magia hasta que la vi,
a ella
irradiándola,
desprendiéndola.
Descontrolando el tiempo
y cargandose con un gesto
cualquier rutina impuesta.
Criando una primavera en cada estación.
Sólo quería decirles eso.
Decirles:
Yo tuve un reino
y lo llamé hogar.
Y fue tan inmenso
como el más pequeño de los detalles.
Una puta barbaridad.
Así debía ser mi cuento.
Sin embargo,
escribo desde el dolor aquel
en que solíamos gritar que todo acaba mal.
Porque si no,
no acabaría.
Así fue que todo se llenó de distancia
y de sangre.
Todo se ensució de grietas,
y pudriendo
se pasó como una enfermedad por delante nuestro.
Un olvido por encima de nosotros.
Paseándose.
Jodiéndonos.
Diciéndonos adiós, adiós, reclamadle.
Éstas son mis ruinas.
Y ésta mi voz.
Un paseo con vistas a los escombros.
Si veis al amor por ahí,
sólo decidle que lo siento.
Que el frío se hizo ciudad
y que yo solo
he aprendido a quemarme.
Que la poesía page los destrozos.
Y que su recuerdo
sea mi única
migaja de calor.
Ésta es la historia de un derrumbamiento.
El infierno hecho paisaje.
Un baile nupcial sobre el lodo.
Un invierno
sin sol.
— "Un invierno sin sol". Escandar Algeet)
[Yo sólo busco
que nadie lo entienda;
que nos rajen la espalda al pasar
y nos siga la prensa.]
A veces no es fácil comenzar de cero. En eso D'Jok era un experto. En reinventarse. Por eso, gestos meros y simples como anudarse la corbata frente al espejo, parece que no le vinieran tan grandes. Pero ojalá Micro-ice pudiera decir lo mismo.
-No entiendo por qué tengo que ponerme traje…- farfulló tirándose de las mangas del esmoquin granate. Llevaba la pajarita negra torcida y trataba de aplastarse con el peine el remolino de la coronilla.
-Ya te lo he dicho, Micro-ice. No pretenderás ir a la entrevista en chándal.- respondió D'Jok cansinamente a su lado y observando sus inútiles intentos. – Claro que aunque la mona se vista de seda…
-Perdona, pero no todo el mundo puede tener ese estúpido y espectacular aspecto tuyo cuando lleva esmoquin.
Observó con rencor al chico, que llevaba un elegante traje negro.
-Qué se le va hacer, otros sencillamente nacéis feos. Y date prisa. Te recuerdo que hemos venido a Génesis sólo para esto, y luego tendremos que coger la nave de vuelta a casa; si encima llegamos tarde Aarch nos hará pedacitos y nos echará en los cócteles de la fiesta.
Micro-ice gruñó por décima vez por lo bajo y ambos abandonaron la habitación y se encaminaron al hall del hotel, donde habían quedado con los otros en cinco minutos.
-Espero que al menos den canapés en la recepción.
-Y yo espero que tú no te los guardes en los bolsillos como la última vez.- replicó D'Jok burlón.
-¿Qué? El viaje de vuelta a Akillian es largo. Imagínate que se estrella la nave en algún planeta desértico. Te arrastrarás a mí y agradecerás que cogiera provisiones, pero no pienso compartirlas contigo. Te dejaré morir de hambre.
-O sucumbiré al canibalismo. Y te aseguro que serás el primero en caer…- D'Jok le palmeó la tripa.
-¿Me estás llamando gordo?- D'Jok se limitó mirarle relamiéndose y le enseñó los dientes. El moreno, sobreactuando, echó a correr horrorizado por las escaleras, pero se chocó de golpe con una figura mucho más alta que él y calló de culo.
-Micro-ice, ¿es que no puedes dejar de hacer el tonto?- Aarch tiró de él y le ayudó a incorporarse.
-D'Jok me quiere comer.- Micro-ice se escondió detrás del entrenador. El hombre se colocó la chaqueta color arena, que llevaba con unos pantalones grises y una corbata burdeos a juego con el pañuelo del bolsillo
-No me extraña. Pareces un tomate.
Thran se levantó riendo de uno de los sofás del vestíbulo, con su traje gris claro sobre un jersey negro y una corbata azul.
-Es granate, Thran, granate.
-¿Y tú como lo sabes, si no puedes diferenciar el azul del amarillo?
-Me lo ha dicho el estilista.- le sacó la lengua a su amigo. – Voy a imponer tendencia.
-Yo sí que voy a imponer, tendencia, por favor. – entonces se levantó Mark, que estaba en el sillón de al lado. Giró sobre sí mismo mostrando su traje tostado sin corbata y con un pañuelo celeste. – Tendrán que duplicar la seguridad si no quieren que todas las chicas se abalancen sobre mí.
-Y entonces es cuando te caes de la cama y despiertas.- se burló Micro-ice.
-Despertar… Yo… Sí.- como un resorte Ahito se levantó del sillón donde dormía con la cabeza colgada. Todos se echaron a reír.
-Mírate, estás hecho un señor.- D'Jok le apoyó una mano en el hombro, observando su americana verde botella aterciopelada, sobre una camisa blanca y con pantalones negros.
-Algún día tenías que dejar de hacernos sombra…- el portero le sonrió. Pero era cierto. D'Jok, como de costumbre, con el traje que tan acertadamente habían elegido para él, sobresalía entre todos los demás. Impoluto. Marcando la diferencia.
Aarch consultó el reloj.
-La limusina que nos han enviado llegará en cinco minutos… ¿Cuánto le queda a Tia?
-Chicas…- resopló Mark tomando asiento. El resto le imitó, excepto el entrenador, que permaneció de pie cruzado de brazos y mirando el reloj cada diez segundos. D'Jok apoyó la cabeza en el brazo, aburrido. Habían hecho el habitual viaje de cinco horas hasta Estadio Génesis para llegar al mediodía. Decidieron dar una vuelta por los alrededores, pero Tia tuvo que irse una hora antes que el resto a arreglarse y no habían vuelto a verla. Ahora tendrían que asistir a la tradicional entrevista a los ganadores en el programa de Callye y Nork para después asistir a una fiesta con miembros de la Liga, capitanes, entrenadores… antes de coger la nave que les llevaría de vuelta a casa.
Thran bostezó sonoramente a su lado y Mark se dedicó a golpear de manera irritante el tapizado del sofá con las uñas. D'Jok estaba a punto de sugerir irse sin Tia cuando un "Guauu" de Micro-ice le dejó con las palabras asomando en la boca. La visión hizo que se incorporara despacio. Fascinado.
Puede que fuera cosa suya, quizás es que nunca lograría ser imparcial con ella, o que el simple hecho de no estar acostumbrado a verla tan arreglada tuviera algo que ver, pero el sonoro silbido que profirió Mark o las bocas abiertas de todos podían definir bastante bien a la chica que en aquel momento bajaba por las escaleras.
Decir que estaba guapa sería un insulto a la belleza, porque ni siquiera era bella. No, Tia estaba más bien deslumbrante. Cegadora como una estrella caída del cielo.
La chica se sonrojó al notar sus miradas. Llevaba tacones y su vestido champán y dorado atraía irremediablemente los ojos de todo el mundo y dejaba ver unas piernas esbeltas, infinitas; el pelo ondulado medio recogido hacia atrás despejaba su rostro sutilmente maquillado de largas pestañas y esos enormes ojos verdes perfilados en negro. Los labios pintados se entreabrieron dejando ver una sonrisa tímida.
-Siento haber tardado tanto…- saludó.
-¿Bromeas? Te habría esperado toda la vida sólo para ver esto.- exclamó Micro-ice mirándola de arriba abajo.
Aarch le tendió la mano sonriente y le ayudó a bajar.
-Estás guapísima, Tia.
-De veras, ¿dónde escondías esas piernas?- preguntó Mark. La chica se ruborizó y rió.
-Donde no pudieras verlas.
-Tienes que llevar vestidos más a menudo. Juro que me casaría contigo ahora mismo- le sonrió Ahito mientras su hermano le daba un codazo y tomaba el abrigo de pelo color albaricoque que llevaba la chica en las manos.
-La señorita está preciosa con vestido y sin él, hermano.- bromeó Thran ayudándole a ponérselo.
-Parad de una vez, me estoy poniendo roja. La que voy a presumir de compañeros esta noche soy yo…- le colocó la pajarita a Micro-ice, que seguía mirándola embobado.
Y D'Jok, que ni siquiera había sido capaz de formular una palabra, quiso matarlos a todos para que dejaran de observarla de ese modo. Le daba igual si eran pensamientos enfermizos o fuera de lugar, sólo le apetecía cogerla, llevarla a su habitación y hacerle de todo. O repetirle una y otra vez lo jodidamente guapa que era. Cuando encontrara la voz, claro.
Como esperando que lo hiciera, Tia le miró. Con un deje de nerviosismo. Porque no había llegado a decir nada, y ella no había podido dejar de retorcerse las manos nerviosa pensando si le gustaría, y tampoco ayudaba el hecho de que él estuviera tan atractivo que se le secaba la boca y le temblaban las piernas.
Entonces D'Jok sonrió de lado y le acarició el rostro con la punta de los dedos, colocándole un mechón tras la oreja.
-¿Cómo quieres que seamos amigos así?
Tia le sonrió de vuelta, con el corazón latiéndole a mil y el estómago retorcido, y esa extraña sensación de cuando vas montado en una montaña rusa. Le miró mientras agarraba el brazo que Aarch le ofrecía. Él la miraba a ella.
Brillaban.
[Puedes derrotar al mundo,
puedes ganar la guerra,
puedes hablar con Dios, o ir a llamar a su puerta…
…Todos van a saber tu nombre,
porque ardes con la llama más brillante.]
Descendieron de la limusina entre flashes y clamidos de la multitud que se agolpaba en la puerta del estudio que albergaba el plató de Noticias Arcadia. Les fotografiaban, chillaban sus nombres, se empujaban por tocarles y ellos les correspondían, encantadores. Esa era la clase de momentos que a D'Jok le daban la vida. Acarició manos, firmó autógrafos, charló, saludó a las cámaras, sonrió, posó, y con un solo gesto de la mano logró como de costumbre que cientos de personas cayeran rendidas a sus pies. Sus compañeros también parecían sentirse en una nube, pero no era lo mismo para él. Estaba en su salsa. La gente lo adoraba, y él lo sabía. Era la locura más absoluta, una verdadera fiebre en la que ellos (él) eran las estrellas, saboreando la euforia en la punta de la lengua. Y le encantaba.
Caminaron por la alfombra, deslumbrados y deslumbrantes, y les condujeron por una ancha escalera hacia el piso superior, donde los técnicos del programa y la mismísima Callye Mystic les recibieron. Les colocaron los micrófonos y los auriculares entre bastidores y, en quince minutos, el programa estaba en el aire.
Oyeron como Nork les presentaba y, entre aplausos ensordecedores y silbidos, salieron saludando. Primero Aarch, después Mark y D'Jok, tras él Micro-ice y finalmente Tia entre Thran y Ahito, agarrándose a sus brazos. Callye y Nork se encontraban sentados en el medio del sofá en forma de U y justo delante de la enorme pantalla donde se mostraban imágenes del espectacular recibimiento. Aarch se sentó a la derecha de Callye con Tia a su lado, y Micro-ice entre ésta y D'Jok. Al otro lado, a la izquierda de Nork, se alinearon Mark, Ahito y Thran. Con un gesto de la mano, Callye logró calmar al público ensordecedor.
-¡Bueno, bueno! ¡Bienvenidos, Snow Kids, y muchas gracias por estar con nosotros esta noche!
-Siempre es un placer, Callye.- sonrió Aarch.
-El placer es nuestro, Aarch. Ha sido la primera vez en la historia que un equipo ha ganado dos copas consecutivas y nosotros hemos tenido la suerte de vivirlo.
-En ese caso ahí va una buena noticia, Callye.- D'Jok se echó hacia delante. – También tendrás la suerte de vivirlo una tercera vez.
Sonrió de manera arrogante, mirando al público, quien le ovacionó.
-Vaya, te veo tan seguro de ti mismo como de costumbre, D'Jok.
El chico se encogió de hombros.
- La modestia es el orgullo de los mediocres.
El chico no se percató de la mirada de advertencia que le lanzaba Aarch, ni tampoco lo hizo Micro-ice.
-Por una vez le doy la razón a D'Jok.- le dio un codazo. - Los Snow Kids seguirán pateando traseros incansablemente.
La audiencia y los presentadores se echaron a reír.
-Y nosotros nos deleitaremos viéndolo.- comentó Nork. – Pero ningún equipo ha logrado antes semejante hazaña. ¿Creéis sinceramente que las probabilidades están de vuestra parte?
-Las probabilidades nunca han estado de nuestra parte, Nork.- señaló Tia suavemente.
-Sí, por ejemplo, recuerden todos nuestro primer enfrentamiento con los Red Tigers. Teníamos un 90% de posibilidades de perder. Y ganamos. Aquí estamos, ¿no?- apostilló Thran mirando el público, que aplaudió entusiasmado.
-En cualquier caso, esta temporada se presenta especialmente ardua.- recordó Nork. – La presencia de nuevos equipos, el alto rendimiento físico, el cariz cada vez más competitivo que toma el Torneo…
-Por suerte este equipo siempre ha conseguido reinventarse, Nork.- dijo Aarch. – Y sin perder ni un ápice el sentimiento de trabajo en equipo que ha sido nuestra máxima desde el primer momento. La cooperación y la cohesión deben prevalecer más allá de toda victoria o derrota
-Sabias palabras del entrenador.
Tia le respaldó.
-En mi opinión, como dice el míster, perder o ganar es lo de menos. Evidentemente haremos todo lo posible por seguir cosechando triunfos y rompiendo cualquier record que se nos ponga por delante. Pero lo realmente importante es eso, la voluntad de hacernos mejores. Por nosotros mismos.
-Y tenéis el Espíritu de Akillian con vosotros, que, hasta hace unos años, se creía completamente desaparecido- recordó Callye.
-El Espiritu siempre ha estado ahí. Es una fuerza que llevaba dormida en nuestro interior desde que nacimos, desde que vinimos al mundo – D'Jok entrelazó ambas manos.
-Solo que exige trabajo duro y esfuerzo colectivo.- añadió Aarch.
-Ingredientes que poseéis.- Callye consultó sus tarjetas. – Además, ahora contáis con el inestimable apoyo del segundo entrenador, Artegor Nexus.
-Artegor se incorporó hace una semana, y realmente estoy muy satisfecho. No es sólo un gran amigo, sino también un gran entrenador.
-Si esto ha sido sólo una semana, no quiero ver lo que nos queda.- Ahito se llevó las manos a la cara.
-¿Es muy exigente?- rió Nork.
-¿Exigente?- Micro-ice le miró arrugando la nariz. – Nork, tengo agujetas en músculos que ni siquiera sabía que tenía.- sacudió un brazo.
La audiencia rió.
-Ahora observemos las imágenes de aquel mítico partido de hace dos años, en la final contra los Xenons. – Callye señaló la pantalla tras ella, donde se veía el momento exacto en el que Rocket marcaba el gol decisivo. Un instante después, la imagen de la copa descendiendo hacia ellos. – Todos nosotros deseamos de todo corazón ver repetirse un momento así. Pero, ¿cómo es vivirlo desde el campo?
-No hay nada que se le parezca.- D'Jok intervino. – Un momento así… Es increíble de describir. Nada puede compararse al placer que se obtiene al ganar.
-O simplemente al jugar. Haber llegado a una final, con rivales de semejante nivel. Nos sentimos enormemente agradecidos.- dijo Ahito.
-Aunque yo, la verdad, es que no quisiera volver a encontrarme a Luur en el campo.- Micro-ice fingió un escalofrío.
-Oh, vamos, Micro-ice, no será tan terrorífico.- rió Callye.
-Terrorífico es el entrenador echando la bronca. Luur es el horror supremo.
Todos se echaron a reír, pero Aarch le dio una ligera colleja.
-Será porque te las mereces. Das muchos problemas para ser tan enano.
Micro-ice sonrió angelicalmente.
-Está claro que se respira muy buen ambiente en el equipo. ¿Cómo describirías la relación entre tus alumnos, Aarch?
-Afortunadamente son chicos llenos de virtudes, en absoluto problemáticos… La mayoría.- miró a Mice y las risas se renovaron. – Pero además de compañeros son amigos, algunos de ellos desde hace años. Puedo decir que los Snow Kids son una verdadera familia.
-¿Cómo os describiríais los uno a los otros?
-Bueno, somos todos muy diferentes, eso está claro. Micro-ice es el bufón, y eso es innegable…- sonrió Mark.
Se echaron a reír mientras él exclamaba "¡Eh!".
-Es el cómico del equipo.- sonrió Ahito.
-Sí, pero siempre sabe levantarnos el humor, y eso es especialmente de agradecer cuando estás tanto tiempo lejos de casa.- Tia le acarició la espalda. Entonces se giró hacia Mark – Y Mark es el sociable y aventurero.
-Es una caja de sorpresas, nunca sabes por dónde va a salir.- comentó Thran. – Aunque nosotros ya le conocíamos de antes, claro. Pero aún así se ha integrado muy rápido.
-Mientras que Ahito – dijo Mark – es…
-¡El dormilón!- saltaron todos a la vez. Él se rascó la cabeza avergonzado y rió.
-Pero es imposible no cogerle cariño. – añadió Tia. Él le guiñó un ojo.
-Y luego está Thran, que es el genio. Es la persona más inteligente que he conocido y sabe mantener los pies en el suelo, aunque le encanta la acción.- dijo D'Jok. - Es un buen amigo.
-En cambio tú como amigo eres lo peor.- Micro-ice le miró de reojo.
-Soy el mejor amigo del mundo, Mice. Cualquier otro te hubiera matado dos días después de conocerte.
-Es verdad. – Tia miró a D'Jok por delante de Micro-ice. - D'Jok es un amigo leal que siempre da la cara por los suyos, está a muerte con ellos. Haría lo que sea.- Tia le sonrió y él le sonrió a ella. Gesto que no pasó inadvertido a Callye.
-Es un chico con agallas, aunque algo inconsciente y temperamental. – Aarch le miró enarcado una ceja. – Puede pecar de soberbia. Pero está lleno de gerenosidad. Vive lo que hace, y eso se nota.
D'Jok bajó la vista y se miró las manos. Agradecido por las palabras de su entrenador.
-¿Y Tia? D'Jok, ¿cómo definirías a tu compañera?- preguntó Callye con una media sonrisa.
Él ni siquiera la miró. Su mirada se dirigió por delante de Micro-ice a la chica sentada a su izquierda. Y se atrevió a sacar aquellas palabras que mil veces había pensado ante toda la galaxia.
-Ella es única.- se calló. Todos esperaban que añadiera algo más, pero se limitó a observarla fijamente.
-¿Y…?- le animó Callye.
-Y desde el primer momento en que la ví pensé que no podía ser real. Es decir, tienes quince años, la ves en el campo, volando en medio de una explosión de Espíritu y, ¿qué piensas?
-Que es mágica.- sonrió Callye.
-Que es mágica.- asintió D'Jok.
Tia sintió que se le formaba un nudo en la garganta y le sonrió, algo sonrojada.
-Sin duda Tia tiene un talento excepcional, y, como decía antes acerca de D'Jok, las cosas muy claras. Es una luchadora con una sensibilidad especial.- afirmó Aarch.
-Y ella es la fuerte. – añadió Ahito. – Y la que siempre sabe ver lo bueno que hay en la gente.
-Incluso lo que uno mismo no consigue ver. – D'Jok finalizó.
El ambiente parecía haberse vuelto serio de repente. Entonces intervino Micro-ice.
-Además, ¡ahora es nuestra única chica!- rió. -¿La habéis visto? ¡Así son las mujeres en Akillian!
-Realmente debo decir que me he quedado sin palabras al verla.- rió Nork. - ¿Es fácil convivir con tantos hombres ahora que te has quedado sola?
Tia soltó una risa bastante convincente.
-Oh, no negaré que impone. Pero me tratan bien… Por la cuenta que les trae.
-¿Bien? ¡Eres la niña mimada!- exclamó Thra.
-Eh, yo tengo que aguantar vuestras interminables charlas de velocidad, videojuegos y "tías". Demasiada testosterona.- arrugó la nariz.
-¡Pero si eres uno más!- Micro-ice le rodeó el cuello con un brazo y ella se echó a reír. – Solo que ahora llevas tacones.
-Tia, piensa que a lo mejor ahora que necesitais un nuevo defensa te llega alguna aliada. – le guiñó un ojo Callye. - ¿Qué vais a hacer con el jugador que os falta, Aarch?
-Verás, Callye; Artegor, Clamp y yo hemos revisado las pruebas de hace cuatro años buscando al jugador con las mejores aptitudes para ocupar la posición que falta. Hemos encontrado a varios candidatos y hemos decidido llamarles para poder verles de nuevo en vivo.
-Deberías darte prisa si quieres que tu nuevo jugador esté bien preparado para el encuentro con las Rykers.
-Oh, nos quedan más de tres semanas, y las pruebas están convocadas para mañana. Creo que el tiempo no nos será un problema.
Callye asintió.
-Respecto a este mismo tema, quiero acercarme a una cuestión que es la que realmente todo Zaelion se muere por saber. ¿Cómo ha sido lidiar con la ausencia de Mei?
El ambiente entre los jugadores se volvió tenso de repente, y algunos no pudieron evitar dirigir una mirada a D'Jok.
-Mei ha decidido seguir su camino con los Shadows. No hay nada más que añadir al respecto.- respondió Aarch cortante.
-¿Qué razón ha dado para ello?
-Cualquier motivo queda entre nosotros, Callye. Supongo que lo entenderás.
Ella pareció sorprendida por el hermetismo del entrenador y lo tensos que se habían puesto todos de repente.
-¿No os habéis sentido en cierto modo traicionados? La rivalidad existente entre Snow Kids y Shadows, personificada en D'Jok y Sinedd, es un secreto a voces.
Tia respondió antes de que el míster tuviera oportunidad de hacerlo.
-En primer lugar, se entiende que la rivalidad de la que hablas es meramente deportiva. Y seamos sinceros, en el campo de juego todos somos rivales. Por otra parte, el entrenador siempre nos ha dejado claro que somos absolutamente libres de marcharnos del equipo si así lo queremos. No hay ninguna cadena que nos retenga. Cada uno de los que estamos aquí somos plenamente conscientes de ello y hemos manifestado nuestra voluntad de permanecer en los Snow Kids.
-No así Yuki, Rocket, y Mei.- le recordó Nork.
-Son cosas que pasan en el fútbol. Unos nos dejan y otros vendrán, ¿no? - esta vez intervino Thran.
-Cierto.- Callye asintió.
-Particularmente, ¿cómo ha sido para tí la marcha de Mei, D'Jok? Era bien sabido que manteníais una relación. ¿Tuvo algo que ver?- Nork se echó hacia delante mientras Callye le miraba de reojo, curvado los labios en señal de reproche.
El chico se cruzó de brazos.
-Las relaciones se acaban, Nork, sin que el fútbol tenga que ver con ellas. Si quieres una explicación me temo que tendrás que pedírsela a ella. No he venido aquí a hablar de mi intimidad.
-Por supuesto. No pretendía ofenderte.
-No lo has hecho. – era evidente que mentía. - Lo nuestro terminó.
Pero para Nork no fue suficiente y ahondó aún más en el tema.
-¿Y Rocket? Todos pensamos que volvería al iniciar la temporada. ¿Qué ocurre con tu sobrino, Aarch?
-Rocket se ha tomado un tiempo para alejarse del fútbol, por motivos principalmente personales. Nosotros le apoyamos y le recibiremos con los brazos abiertos si decide volver.- Aarch disimuló mejor que D'Jok su incomodidad.
-Es una lástima que se fuera cuando lo vuestro volvía a marchar tan bien, ¿verdad, Tia?
Ella, al igual que Aarch, esquivó hábilmente la estocada.
-D'Jok ya ha hablado. No tenemos por qué dar cuentas de nuestra vida privada. Rocket y yo decidimos - "más bien decidió él", pensó la chica – que lo mejor sería distanciarnos un tiempo y dejar que él se alejara de la escena pública. Fue una decisión completamente adulta y consecuente.
-Estamos seguros de ello.- Callye cambió de tema antes de que Nork pudiera proseguir. – Volviendo al fútbol… ¿Cómo se os presenta el encuentro frente a las Rykers?
-Nunca subestimamos a las Rykers, Callye.- respondió Mark. – Son un rival fuerte, y peligroso en una fase inicial. Aarch y Artegor nos están haciendo trabajar duro…
Siguió hablando, pero D'Jok no le escuchaba. Con la vista clavada en el suelo, se sumergía lentamente en sus recuerdos, seis días atrás…
Dio una patada a la papelera, completamente fuera de sí. Esta echó a rodar desperdigando todo su contenido. Tia se encogió casi impercetiblemente, sobresaltada por su furia.
-¡¿La has oído?! ¡Qué no vuelva a llamarla más! ¡¿Así es como pretende poner fin a nuestra relación?!- lanzó el holófono contra la pared.
Ella se levantó de la cama donde estaba sentada y le sujetó por los hombros.
-Está bien…
-¡NO! ¡NO! ¡Nada está bien! ¡Con todo lo que nos ha costado conseguir su número! ¡Y ahora me dice que lo siente, que esto se ha acabado y que no vuelva a llamarla! ¡SIN LA MÁS MÍNIMA EXPLICACIÓN!
Hundió las manos entre los mechones rojos, con fuerza bruta, en un intento por canalizar toda su ira. Tiró.
-D'Jok.- pidió Tia.
-¡Maldita seas, Mei! ¡Maldita, estúpida, egoísta…!
-D'Jok, por favor.
Tia le sostuvo el rostro con ambas manos. Sus mandíbulas pétreas estaban duramente apretadas y tenía el ceño hundido.
-¿Qué he hecho mal? ¿Qué es lo que he hecho?- se lamentó. Su expresión atormentada, torturada, la mirada desesperada que azotaba sus ojos le perforaron el corazón.
-No has hecho nada.
-¿Y por qué me hace esto? ¿Por qué ha podido llegar a odiarme tanto sin que yo me diera ni cuenta…?
-D'Jok, mírame.
Él al principio lo evitó, pero finalmente clavó sus pupilas en las de ella. Su pecho subía y bajaba a toda velocidad.
-No ha sido culpa tuya, ¿vale? Lo hemos intentado.
D'Jok cerró los ojos.
-No ha sido culpa tuya… No te atormentes más.
Entonces fue todo súbito. Él tiro de su cuerpo con violencia y hundió la cara en su cuello. La apretaba con tal fuerza que Tia pensaba que iba a partirse, pero aún así la chcia le rodeó la cintura con los brazos. Fuertes sacudidas movían sus cuerpos al unísono. Tardó en comprender que estaba llorando.
Porque D'Jok estaba herido. Algo se había roto dentro, muy dentro. Y por primera y última vez, allí, en esa habitación, dejó que ella le viera llorar.
[¿Quién abrirá la puerta hoy para ver salir el sol, sin que lo apague el dolor que me dejó aquella obsesión… de tu corazón con mi corazon, de mis manos temblorosas arañando el colchón?
¿Quién va a quererme soportar, y entender mi mal humor…?]
Levantó la cara, aturdido, al escuchar las risas. Trató de reincorporarse a la situación.
-¿Y crees, Ahito, que te encuentras perfectamente recuperado para la temporada que se avecina?- preguntaba Callye.
-Estoy mejor que nunca, sobre todo gracias a Dame Simbai.
-Mi hermano es un hueso duro de roer.- sonrió Thran. – Y va a seguir dando guerra mucho tiempo… Siempre que esté despierto, claro.
El público estalló en risas.
-Hay algo que tenemos curiosidad por saber. ¿A qué os habéis dedicado en estos dos años? Por ejemplo, Mark nos sorpendió a todos uniéndose al Campeonato Galáctico de Deportes de Nieve en categoría amateur, obteniendo muy buenos resultados…
-¡Siempre que una actividad implique deporte, riesgo y adrenalina allí estaré, Callye!- sonrió él.
-Guau, quizás haya un lugar para ti como extra en la nueva serie que han protagonizado Thran y Ahito.
-Estamos acostumbrados a estar ante las cámaras, y realmente nos atrajo la idea de hacer nuestros primeros pinitos en el mundo de la interpretación.- explicó Thran. – Por otra parte, a mí siempre me ha interesado la robótica y he decidido acceder a estudios superiores y formarme como ingeniero.
-¡Increíble! En ese aspecto también he oído que tú habías decidido recibir estudios universitarios, Tia.
-Sí, así es. Siempre he considerado esencial tener una buena formación. Todos nosotros tuvimos que compaginar nuestros estudios con el fútbol, y una vez que terminé el instituto decidí que quería matricularme en la universidad de Luna Obia, en Enfermería a distancia, para que pudiera seguir estudiando una vez hubiera empezado la Copa o simplemente desde Akillian, ya que la mayoría de nosotros vivimos de manera permanente en la Academia. Además, Dame Simbai me ha invitado a ayudarla y aprendo muchísimo junto a ella.
-¿Enfermería? Interesante. Todos pensamos que te decantarías por la política o el derecho, ¿no?- sonrió Callye.
Tia le devolvió la sonrisa.
-Trataron de convencerme, pero en realidad me interesa la ciencia y todo lo que tenga que ver con la salud, la forma física… Me gustaría especializarme como preparadora, tal vez, para poder seguir trabajando en algo que tuviera que ver con el fútbol cuando llegara la hora de retirarme. Por suerte quedan aún muchos años…
-Es admirable que siendo tan joven, tengas una mentalidad tan responsable. ¿Qué hay del resto? ¿D'Jok y Micro-ice?
-Yo también acabé el instituto, como los demás, y he seguido perfeccionándome como jugador.- respondió D'Jok. – Todo lo que me interesa en el mundo es el fútbol. Después no habrá nada.
-Y a mí me alegra que me preguntes, Callye, porque he decidido hacerme empresario y emprender mi propio negocio.- Micro-ice sonrió de oreja a oreja.
-Oh, no estoy realmente segura de querer saberlo, pero… ¿en qué consiste exactamente ese negocio?
-Pon atentamente la oreja porque va a dar que hablar. ¡La bebida del momento! ¡Mice Delight!- se sacó una lata de detrás de la espalda, nadie sabía exactamente de dónde, y la mostró a cámara. – Micro-ice sólo bebe Mice Delight, el refresco de los campeones. Pruébala.
Le lanzó la lata a Nork, que no se dio cuenta de las señales de advertencia de los jugadores y, tras abrirla, se la llevó a la boca.
Su tono de piel adquirió un tono amarillo, azul, y finalmente se aproximó de manera bastante exacta al verde pistacho, pero como era todo un profesional, reprimió el impulso de escupir y tragó sonoramente.
-¿Qué… demonios lleva esto?- preguntó con lágrimas en los ojos y Callye ahogó una carcajada.
-En realidad no lo sabemos exactamente…- Micro-ice se llevó una mano a la barbilla, pensativo.
-Esperamos que se venda bien.- Callye se giró a cámara. – Y hasta aquí ha llegado esta entrevista en exclusiva con nuestros encantadores campeones. Gracias de nuevo por haber estado aquí.
Los chicos saludaron al público, que se levantó, aplaudiendo y vitoreando.
-¡Suerte de todo corazón al humilde equipo de Akillian que desafió a toda una galaxia! ¡Confiamos en que nos dejaréis sin palabras, como de costumbre! Y recuerden, mañana les esperamos como siempre para traerles las últimas novedades… a lo largo y ancho de toda Zaelion!
Apareció el logo en pantalla una última vez y los interruptores rojos se apagaron. Estaban fuera.
